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ALEX LARA

1. Por qué se imprende

Se podrían enumerar adjetivos que comunmente se asocian al emprendedor: ilusión, tenacidad, resistencia, etc., pero en el caso concreto del INprendedor habría que destacar uno, la imaginación, que es la que le permite plantearse alternativas para alguna realidad de su empresa: un cambio en la estructura organizativa, una nueva línea de producto, mejo- ras en un proceso, nuevos proyectos, etc., pero, además de tener imaginación, ¿qué es lo que mueve a un INprendedor? Todos podemos citar razones por las que un “emprende- dor por cuenta ajena” se embarca en una aventura incierta: necesidad, crear algo que no existía en el mercado, auto-realización, sacar el máximo rendimiento a su propio trabajo, etc.; sin embargo, cuando alguien emprende dentro de una organización, las razones son otras, ¿pero cuáles? Quizá el ámbito de la aplicación de las tecnologías de la información en la mejora del servicio prestado por las Administraciones Públicas es paradigmático: En las AAPP encontramos verdaderos INprendedores que aplican la imaginación a resol- ver los problemas de la ciudadanía y, para ello, tienen que lidiar con una organización que no está preparada para el cambio, excesivamente funcional y donde impera el procedimien- to. Y lo peor es que todos sus esfuerzos no le van a proporcionar beneficios en cuanto a reconocimiento, sueldo, nivel o poder. Entonces, ¿cuál es la motivación de estas perso- nas?: quizá simplemente la convicción de que tienen alguna solución para que la Adminis- tración de un mejor servicio a la ciudadanía en algún ámbito. Es esta convicción de que pue- den cambiar algo y, sobre todo, de que pueden hacer algo útil: si “algo” en su organización cambia, es la que les impulsa a emprender en este complicado entorno.

Si el emprendedor interno es alguien que busca algún tipo de mejora en la organización donde trabaja, ¿por qué habitualmente está mal visto?: en el mejor de los casos es un “bicho raro”; en el peor, una voz crítica que propone cambios y que hay que anular; las organiza- ciones o más exactamente las personas que las componen, ven en el cambio una amena- za para su statu quo. En la máquina de café se escucha de todo:

• “Va por libre”... “esta empresa somos todos”.

• “Lo que quiere es hundir la empresa”.

• “Lo único que le mueve es el afán de protagonismo; es un trepa”.

• “Si todos hicieran lo mismo esto sería la jungla”.

Mi favorita es la primera “esta empresa somos todos”. Detrás de esta afirmación se escon- de el deseo de que las cosas no cambien, de que aquel que se cuestiona alguna “tradi- ción” de la empresa va en contra del colectivo. Parece que hay que esperar a que los cambios vengan dados “desde arriba”, en forma de mandamientos grabados en piedra, en cuyo caso no se cuestionan.

Si te has visto reflejado en los comentarios de máquina de café anteriores, seguro que eres un INprendedor, pero ¿sabes cómo es tu organización?

• Tu empresa se organiza en áreas funcionales con un director por área y diferentes sub- directores responsables de un servicio concreto.

• Las diferentes áreas funcionales, e incluso los servicios dentro de un área están habi- tualmente enfrentados en cuestiones de competencia.

• Los técnicos son muy especializados en su área de conocimiento y llevan mucho tiem- po en el mismo servicio; muchos ya sólo saben hacer una cosa, eso sí, muy bien.

• Como no hay otra forma mejor de que la empresa trabaje coordinada, un día una con- sultora externa diseñó un catálogo de servicios y unos procedimientos que, según dicen, funcionan en todos los sitios; tu empresa debe ser la única en la que estos proce- dimientos se convierten en un infierno administrativo.

• Todo el mundo habla de proyectos y se supone que la gente trabaja por proyectos, pero sólo actúan si les llega una orden, petición o mandamiento por el procedimiento adecuado.

• El Jefe de Proyecto no es nadie, los directores de área o subdirectores de servicio son los que cortan el bacalao.

• Cualquiera en otro área funcional o servicio te puede parar un proyecto o hacerte la vida imposible.

• Los proyectos son eternos y la planificación se hace al inicio del proyecto y se revisa al final para justificar que va retrasado.

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INprendedores

• Tu empresa trabaja en base a estándares tecnológicos que dificultan la innovación, y cam- biarlos, obviamente, no depende de ti sino de dos o tres áreas que no se ponen de acuerdo. Si también también te ves reflejado en lo anterior, tu organización es funcional, se basa en operaciones, no es ágil, y no es el mejor lugar para emprender. Entonces, ¿la guerra del INprendedor está perdida de antemano? En principio sí, unos pocos INprendedores “rebel- des” no pueden “luchar” contra toda una organización acomodada en seguir “el procedi- miento” (“el cauce”). Sin embargo, hay vías, no son directas, no son rápidas, pero sí pue- den dar sus frutos si se tiene la suficiente determinación y paciencia.

2.

Consejos para el INprendedor