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Inauratae y axitiosae en tres pasajes fragmentarios:

Tres pasajes fragmentarios, uno de Titinio y dos de Plauto, resultan muy interesantes para poder indagar acerca de la consideración de las matronas y las meretrices en la comedia latina:

(1) inauratae atque inlautae mulieris (Titin., com. 1 Ribbeck).

(2) axitiosae annonam caram e vili concinnant viris (Plaut., fr.

11 Lindsay).

(3) mulier est, uxorculavit, ego novi, scio axitiosa / quam sit

(Plaut., fr. 113-114 Lindsay).

El texto de Titinio10 (1) plantea un juego de palabras entre

in- intensivo e in- privativo, pues inauratae tiene claramente el

valor intensivo de “estar bañado en oro”, e inlautae el valor

privativo de “estar sin lavar, sin arreglar”; cabría pensar en una primera traducción de este tipo: “mujeres bañadas en oro y… sin arreglar” (¿?).

Esta buscada contradicción obliga a rehacer la frase re- interpretando el in- de inauratae como privativo, a la manera

de un chiste con doble sentido (del tipo de chistes malos a partir de juegos de palabras, como el de “mujer recatada”, bien como mujer que es muy honesta, o como mujer a la que ya se ha probado mucho): “mujeres sin oro y sin arreglar”.

Si la mulier aurata es una mujer engalanada con oro, la mulier inaurata sería una mujer recubierta totalmente de oro,

es decir, una mujer “bañada en oro”, como una estatua. La idea, grotesca en la comedia, se convierte, sin embargo, en una preciosa representación publicitaria al cabo de los siglos, precisamente con un perfume de Dior llamado J’adore.

Cabe ahora comentar el fragmento latino y el anuncio publicitario a partir de los tres parámetros señalados más arriba para analizar el discurso.

Exceso y defecto: nó-

tese cómo el anuncio resalta la idea de tota- lidad (recogida tam- bién en el primer sen- tido del término inau- rata) mediante el tér-

mino absolu (Le fémi- nin absolu, y la imagen

de la modelo literal- mente bañada en oro.

La diferencia entre el texto antiguo y el anuncio moderno está en el carácter misógino y peyorativo del primero frente al carácter meliorativo del anuncio: del exceso misógino se pasa a la plenitud femenina.

Tipo de arreglo: el anuncio parte de la metáfora “El per-

fume (si bien ornatus, es decir, algo pasajero) es oro (cultus,

es decir, algo que no pasa de moda ni se pierde con el tiem- po)”. No debe perderse de vista el hermoso collar de oro que adorna el cuello de la modelo, análogo al del cuello del propio frasco que aparece en la imagen, y que también el nombre del perfume, J’adore, contiene la palabra francesa or

(“oro”)11. El texto de Titinio combina igualmente ambos ti- pos, lo que perdura (el oro) y lo que es efímero (los afeites):

ORNATVS (IN-

privativo) CVLTVS (IN- intensivo)

EXCESO --- in-aurata

DEFECTO in-lauta atque in-aurata (hapax)

Tipo de mujer: el texto de Titinio no da mayores pistas

para averiguar de qué tipo de mujer se trata, pues se nos ha- bla simplemente de mulier, y no sabemos si esta es matrona o

meretriz. Al tratarse de un texto alusivo a la Lex Oppia, rela-

tiva al exceso ornamental de las matronas, podemos inclinar- nos a pensar que se trata más bien de estas, si bien es verdad que Plauto, en semejantes ocasiones, utiliza estas referencias a la ley para ponerlas en boca de meretrices. En el caso del anuncio, la tipología femenina se vuelve más compleja: en nuestro mundo, el mito de la eterna juventud se ha impuesto como canon de belleza. En todo caso, la modelo se presenta

11. El Prof. J. del Hoyo me propuso esta plausible posibilidad, tan afín, por cierto, a los propios juegos de palabras de la comedia plautina.

como un objeto de deseo, que es lo que en definitiva debe simbolizar, representando así el afán de juventud y belleza.

Por su parte, los textos fragmentarios de Plauto12 (2) y (3) coinciden en la utilización de un misterioso adjetivo apli- cado claramente a las matronas: axitiosa. Vamos a ensayar

una traducción de cada uno de los fragmentos sin incurrir de momento en la traducción aproximada del término:

(2) “Las axitiosae se las arreglan para hacer que el precio

de los víveres, de ser pequeño, acabe saliendo caro a sus ma- ridos”.

(3) “Es una mujer, hizo el papel de mujercita, la conozco, sé lo axitiosa que es”.

El estudio de las interpretaciones del término casi da más cuenta de las circunstancias sociales en que se ha interpreta- do que del propio término en sí. De esta forma, y a partir de una discutible etimología antigua que relacionaba la palabra con el verbo ago (ab agendo axitiosae ut ab una faciendo factio- sae), ha habido quien, en nuestros días, interpretó axitiosae

como “activistas”, desde una visión feminista moderna. Es todo un riesgo interpretar la Antigüedad con conceptos que se han construido siglos más tarde, como el de “conciencia de clase” (es el caso, por ejemplo, de proletarius, es decir, el

miembro de la clase más baja, que no puede hacer más apor- tación que la de su “prole”, en la historiografía marxista) o

el feminismo (la interpretación de axitiosa como “activista”

implica tener conocimiento de los movimientos de liberación femenina que tienen lugar a partir del siglo XIX). Desde una postura mucho más humilde, debemos decir que las axitiosae

son, simplemente, las mujeres que usan axitia, si bien cabe

preguntarse en este punto qué son los axitia. El término en

cuestión aparece en los siguientes versos del Gorgojo de Plau-

to, puestos en boca de un lenón, es decir, de un alcahuete, que hace una cómica parodia de juramento:

(4) at ita me volsellae, pecten, speculum, calamistrum meum bene me amassint meaque axitia linteumque extersui, ut ego tua magnufica verba neque istas tuas magnas minas non pluris facio quam ancillam meam quae latrinam lavat

(Plaut., Curc. 577-580).

Tan cierto como las pinzas, el peine, el espejo, la tenacillas, las tijeras y la toalla me asisten en el aseo,

yo a tu grandilocuencia y a todas tus amenazas

las tengo como a la criada que limpia las letrinas (trad. de R. López Gregoris, Madrid, Akal, 2004).

Queda clara la desproporción del juramento, similar a decir una estupidez parecida a “Te lo juro por la cobertura de mi móvil”. En todo caso, debe apuntarse que todos estos cachi- vaches dedicados al arreglo se interpretan como superfluos, sobre todo desde el punto de vista de los varones. Es una vuelta de tuerca más al tópico de la belleza sin adornos que podemos encontrar perfectamente reflejado en este frag- mento del comediógrafo Afranio, ya posterior tanto a Plauto como a Titinio:

(5) Si possent homines delenimentis capi, omnes haberent nunc amatores anus. Aetas et corpus tenerum et morigeratio, haec sunt venena formosarum mulierum: mala aetas nulla delenimenta invenit

(Afran., com. 378-382 Ribbeck).

Reproduzco una bonita traducción que, además, recrea el pa- saje fragmentario con ciertas acotaciones escénicas. El texto se debe al catedrático de Literatura griega y latina de la Uni- versidad Central, Alfredo Adolfo Camús (s. XIX):

(5bis) El teatro representa un ambulacrum de casa romana;

en el fondo una puerta que da al tocador, donde se estará poniendo la vieja como una imagen.

ESCENA...

Sale la ANCILLULAcon intención y señalando hacia la puerta.

Si pudieran los hombres prendarse de afeites,

Si possent homines delenimentis capi,

Todas las viejas en el día tendrían cortejos.

Omnes haberent nunc amatores anus.

(Riendo y señalándose a sí misma.)

La mocedad, el garbo y la zalamería,

Aetas et corpus tenerum et morigeratio.

Estos son los bebedizos de las buenas mozas;

Hae sunt venena formosarum mulierum;

(Con irrisoria compasión y volviendo a señalar la puerta.) Pero (NOTABENE: Bothe pone punto y coma y yo le sigo).

Pero la vejez no encuentra afeites que le cuadren.

Mala aetas nulla delenimenta invenit. (ExIT.)13

Se trata de un excelente desarrollo del inmortal tópico de la belleza sin adorno, combinado con el propio asunto de la edad, cuyo arraigo llega hasta nuestros propios días y se puede expresar de la manera siguiente: “las jóvenes no ne- cesitan de los afeites y a las viejas no les sirven de nada”. Observemos que, según Camús, el texto estaría puesto en boca de una joven, y que nos habla de “delenimentis”, es decir,

de productos referidos a la cosmética. Al cabo de los siglos, podemos encontrar el tópico perfectamente representado en un conocido grabado de Goya, el que lleva el número 55 dentro de la serie de “Los caprichos”. El comentario del mis- mo Goya sobre el tema del grabado es muy elocuente: “Hace muy bien de ponerse guapa. Son sus días; cumple setenta y cinco años y vendrán las amiguitas a verla”. Cabe interpretar perfectamente la ironía del comentario, dada la inutilidad del empeño de acicalarse.

Volvemos al análisis de los fragmentos de Plauto a la luz de la estructura del discurso misógino.

Exceso y defecto: en lo

que respecta a la crítica al exceso, parece que el término axitiosa se presta

a la intensificación, tanto por el propio valor del sufijo, que nos pone en la pista de algún exceso (irónico, sin duda, aun- que no sabemos si con respecto a la ostentación como tal o al gasto), como por lo que pode- mos ver en la gradación de (3) scio axitiosa quam siet. Asimismo, en (2) en-

contramos una suerte de

hipérbole, pues estamos ante unas mujeres que logran que se vuelva caro el precio del alimento (annona) para sus maridos

por culpa de sus excesos suntuarios. Cabe ahora preguntarse, irónicamente, qué tipo de objeto pueden ser los axitia para

poder provocar incluso una inflación de precios.

Tipo de arreglo: en lo que concierne al tercer aspecto,

el tipo de arreglo, nos movemos claramente en el terreno del ornatus, a tenor de lo que podemos leer en el texto del Gorgojo en el que aparece axitia. Axitia tiene que ver con

un adminículo destinado al aseo y arreglo personal (exter- sui), que probablemente no se lleva puesto después, como

es el caso del oro y los vestidos, pero cuyos efectos en el arreglo femenino se dejan notar. En este sentido, no deja de sorprendernos que, frente a lo más esperable, axitiosa,

referido al ornatus, esté aplicado precisamente a matronas. Tipo de mujer: en lo que respecta al tipo de mujer, se refiere

por lo que podemos ver tanto en el uso de términos como vir

(“marido”) como en el neologismo uxorculavit (“desempeñar

el papel de una esposa”14).

Estos hechos nos hacen pensar en la posibilidad de que

axitiosa esté aplicado a las matronas, aun a sabiendas de que

pudiera ser un término más propio de las meretrices, como sugiere su adscripción al ámbito del ornatus o toilette, y de que

se recurra a la hipérbole del exceso de gasto, aun siendo un objeto de poco valor. En el caso de que las matronas sean ancianas, la idea del gasto superfluo quedaría completamente en evidencia. Según todo lo dicho, cabe la posibilidad de que el término axitiosa sea algo parecido a lo que en nuestra len-

gua se expresa como “caprichosa”. Se trataría de una pasión desmesurada o impropia por un objeto que, al menos desde la mentalidad de los varones, no tiene valor alguno.