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3. El CICLO DE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS EN COLOMBIA

3.6. Evaluación de las políticas públicas por parte del Sistema Nacional de

3.6.2. Incidencia de la evaluación en las políticas públicas en Colombia

Para Tapia, Campillo, Cruickshank y Morales (2010) “el término incidencia se entiende también como influencia, () en las políticas públicas hace referencia explícita a las acciones que se llevan a cabo y que tienen consecuencias directas para las políticas que decide e implementa el gobierno” (p.13).

A su vez, Aquilino y Estévez (2015) consideran que la incidencia es: “la capacidad para afectar parcial o significativamente los procesos de toma de decisiones a través de la introducción de nuevas ideas o conceptos, el aporte de datos o evidencia significativa, la construcción de conocimiento nuevo o el fortalecimiento del existente” (p. 6).

Con base en las definiciones anteriores se puede decir que la incidencia en la política pública es la influencia parcial o significativa que tiene las acciones durante la implementación las cuales sirven como insumo para la toma de decisiones.

Al trasponer la definición sintetizada sobre la incidencia en la política pública a la incidencia que tiene la evaluación en las políticas públicas, la definición no varía mucho, en su lugar quedaría así: la incidencia de la evaluación en las políticas públicas es la influencia parcial o significativa que tienen los resultados, recomendaciones y conclusiones en la toma de decisiones para ajustar o mantener cada una de las fases del ciclo de la política pública.

De acuerdo con Bañón, (1999) “La evaluación aunque está en la última fase del proceso de la política pública, por su proceso cíclico, también es la primera” (p.18).

cumplimiento o no de los objetivos, teniendo en cuenta los resultados previstos y no previstos. “En su forma más simple y esquemática, la evaluación consistiría, en el proceso necesario para medir el grado en el que los objetivos alcanzan las finalidades deseadas y por ende, puedan sugerir los cambios en la política evaluada (Pallares, 1988, p. 158).

El análisis de los resultados también conduce a una revisión del estado del problema que puede dar lugar a una nueva política, a la continuación de la existente o a la terminación de la misma () La situación más común tras la evaluación es la introducción de variaciones en la política preexistente o la sucesión de ésta por otra más adecuada al nuevo estado del problema” (Bañón, p.18).

Es decir que los resultados, recomendaciones y conclusiones, retroalimentan la misma política, desde la delimitación del problema, pasando por la formulación de soluciones, la toma decisiones, la implementación, hasta la misma evaluación.

En la política pública, la incidencia está orientada hacia la ampliación de las capacidades de política, la ampliación de los horizontes de la política y la afectación de los regímenes de política, estas orientaciones de acuerdo con Lindquist, (1990), citado por Aquilino y Estévez (2015), son los tres tipos de incidencia en las políticas públicas, cada uno de ellos con sus respectivos indicadores.

Cuadro 7. Tipos de incidencia

Tipos Indicadores

Ampliar las capacidades de Política

• Mejorar el conocimiento/datos de ciertos actores

• Apoyar a los funcionarios para desarrollar ideas innovadoras

• Mejorar la capacidad de comunicar ideas

• Desarrollar talentos nuevos para la investigación y el análisis

Tipos Indicadores horizontes de

la política

otros lugares

• Introducir conceptos nuevos para enmarcar los debates a partir de la inclusión de temas en agenda y/o el estímulo del debate público

• Educar a los investigadores y a quienes ocupen nuevos puestos públicos para que posean una comprensión más amplia de algunos temas

• Estimular el diálogo entre tomadores de decisiones Afectar los

regímenes de política

• Modificar parcialmente programas o políticas existentes

• Rediseñar de manera integral programas o políticas

Fuente: Lindquist (1990), citado por Aquilino y Estévez (2015)

Los tipos de Incidencia en las políticas públicas, ofrecen un escenario general de los cambios y variaciones que se pueden encontrar; para el caso de la incidencia de la evaluación en las políticas públicas, se puede establecer unas consideraciones similares, consolidando una matriz que oriente la incidencia de la evaluación en el ciclo de las política públicas a través de unas preguntas orientadoras, la información relacionada con el uso y los alcances de los resultados, recomendaciones y conclusiones, y la acción asumida. Ver cuadro 7.

Tener información a partir de la evaluación facilita el análisis frente a cada fase, lo primero que se debe preguntar es: ¿Los resultados alcanzados y los no previstos, responden al problema que se delimitó con anterioridad? ¿La formulación de las soluciones estuvo acorde con las necesidades? ¿La toma de decisiones respondió claramente a la necesidad identificada? ¿La implementación contó con los tiempos recursos y acciones adecuados? ¿El monitoreo o seguimiento dio suficiente información para realizar los respectivos ajustes en la marcha?

Para Ortegón el respaldo que le da la evaluación a la gestión pública se da a partir de la medición de resultados, metas y estrategias, y del fomento de la

participación, ya que le permite a los decisores y a la ciudadanía conocer la marcha, los impactos, los costos y los beneficios de las políticas públicas, esto hace que de alguna manera se promuevan discusiones relacionadas con la implementación y con los propios resultados (2008, p., 69).

Esta participación hace que se fortalezca la toma de decisiones frente a las necesidades de la sociedad, es por eso que se hace necesario mantener un dialogo constante entre las acciones realizadas durante la implementación, el uso de herramientas de evaluación, la percepción de la población beneficiaria y los decisores de las políticas públicas (Meixueiro, 2003, p. 5).

Ese dialogo constante permite que se pueda identificar a tiempo los efectos generados por las medidas emprendidas en las políticas públicas, concretamente se debe determinar si la población beneficiaria tuvo algún cambio de conducta, a través de la transformación del medio, el ambiente o el contexto y si gracias a ello la situación que en principio era problemática, mejoro, empeoró o se mantuvo igual (Subirats, 2008, p. 29).

Es decir, que en términos generales el objetivo de la evaluación es producir información que sirva para orientar y valorar las decisiones vinculadas al diseño, la gestión y el futuro de las políticas públicas. (Bañón, 1997, p.18).

Para Martínez, la información que se obtiene a través del uso de diversos instrumentos analíticos y metodológicos generan tres contribuciones que se refieren a diversos planos: (1995 p. 44 y 45)

• objetivación de la gestión: permite determinar el logro de las metas, requiere la cuantificación de los productos y resultados y posibilita la medición de la eficiencia, eficacia y efectividad.

• Transparencia y control social: a la vez requisitos y condiciones de viabilidad del sistema democrático, éstos principios suponen la recuperación de la noción

de lo “público” como la esfera de interés común, la posibilidad de afirmar un marco normativo para la convivencia y una subordinación de la acción del estado a la sociedad en su carácter de mandatario y gestión del bien común.

• Perfeccionamiento constante: la evaluación como esfuerzo sistemático debe brindar elementos para la revisión de las políticas y para encarar acciones de fortalecimiento y desarrollo de la gestión pública.

Para Bañón (1997), La utilidad de la evaluación está en producir información de calidad para orientar nuevos procesos de decisión, aprendiendo de los éxitos y los fracasos. Desde este punto de vista, la evaluación es un recurso fundamental para detectar problemas de eficacia –evaluación de impacto–, de eficiencia –evaluación de rendimiento– y de gestión del programa –evaluación de la implantación (p. 6).

Teniendo en cuenta lo anterior, es indispensable que se mantenga la rigurosidad a la hora de evaluar, es decir, que se trate de establecer claramente preguntas de investigación, recolectar información de manera sistemática y presentar los resultados, conclusiones y recomendaciones para los responsables de la toma de decisiones (políticos, administrativos o participantes) sobre el rumbo que debería tomar el programa o la política para su mejora. Esta perspectiva tradicional apunta a la difusión de una nueva utopía gerencial: la de un gobierno por indicadores. (Roth, 2013, p. 30).

“En consecuencia, cuando se analiza una política pública –además de tener en cuenta los distintos momentos que saca a flote la evaluación– es necesario, también, observar cuáles son los principales y más destacados principios rectores, aquellos factores directivos y los elementos regentes más importantes que inciden permanentemente sobre ella” (Salazar, 2009, p. 23)

Teniendo en cuenta la información anterior, se establece una matriz que permite, de manera sencilla, identificar la incidencia de los resultados, recomendaciones y conclusiones de la evaluación en el ciclo de la política pública.

Cuadro 8. Matriz de verificación que orienta la incidencia de las recomendaciones y conclusiones de la evaluación en el ciclo de la política pública.

INCIDENCIA DE LA EVALUACIÓN EN LA POLÍTICA PÚBLICA Ciclo de la

política pública Recomendaciones Conclusiones Preguntas orientadoras R/ta Acción Fase Decisión Si No Pr o b le m a ¿Los resultados alcanzados y los no previstos, responden al problema que se delimitó con anterioridad? So lu c io n e

s ¿La formulación de las

soluciones estuvo acorde con las necesidades? De c is io n e

s ¿La toma de decisiones

respondió claramente a la necesidad identificada? Im p le m e n ta c ió n ¿La implementación

contó con los tiempos recursos y acciones adecuados? Ev a lu a c ió n ¿El monitoreo o seguimiento dio suficiente información para realizar los respectivos ajustes en la marcha?

En consecuencia, cuando se analiza una política pública –además de tener en cuenta los distintos momentos que saca a flote la evaluación– es necesario, también, observar cuáles son los principales y más destacados principios rectores, aquellos factores directivos y los elementos regentes más importantes que inciden permanentemente sobre ella. (Salazar, 2009, p. 23)

Para Warín (1993), citado por Bañón, “la evaluación de políticas no es un simple instrumento técnico, es también un mecanismo político de primer orden” (18).

Velásquez (2009), considera que: “La política pública será exitosa cuando logre producir los resultados previstos por sus autores, contribuyendo a la reducción del problema o a su prevención; sin embargo, esto no siempre ocurre, pudiendo fracasar total o parcialmente, incluso agravando la situación considerada inicialmente. El fracaso total o parcial no niega la existencia de la política pública” (p. 18)

Según Ortegón, “aunque exista acuerdo sobre el seguimiento y la evaluación, el problema radica en como llevarlo a cabo, con que herramientas, con quien y en que momento. ¿Qué limitaciones existen sobre los instrumentos? ¿Cómo incorporar los juicios evaluativos que surjan de las evaluaciones y cómo convertirlos en acciones concretas? Resolver estas preguntas no es fácil y requiere voluntad, marco normativo, entrenamiento medios y respaldo institucional.” (2008, p., 49).

4. ESTUDIO DE CASO: EVALUACIÓN DE DOS PROGRAMAS DE POLÍTICA