CAPÍTULO IV: INCOMPATIBILIDADES EN LOS COMPONENTES DE LA
4.6 Incompatibilidades en cuanto a memoria
Para la revisión de este componente se tomó en cuenta la opinión de representantes de organizaciones de Derechos Humanos, como ASFADDES e Hijos e Hijas, teniendo en cuenta que estas organizaciones trabajan por la reconstrucción de la memoria como arma que impide olvidar y conlleva a conocer la verdad del conflicto armado del país.
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El nombre de la entrevistada ha sido modificado por solicitud expreso de la misma. 53
La memoria, es considerada para las dos organizaciones una herramienta fundamental que permite reconstruir los hechos del pasado, traerlos al presente, conocerlos, socializarlos, y ponerlos en debate. Además, se vuelve un componente fundamental por la correlación que ésta tiene con la verdad, la justicia y la reparación, pues creen que a través de ella es posible conocer lo ocurrido con sus familiares, judicializar a los responsables y ser reparadas de manera simbólica, es decir, dignificando la memoria de sus seres queridos.
En ese sentido, la memoria, es para cada uno de las personas entrevistadas, el arma con la cual las organizaciones de Derechos Humanos y los familiares de las víctimas, han podido sobrevivir a la tragedia, al horror de la guerra o como dicen ellos, al exterminio, lo cual los pone en una categoría que algunos denominan
“sobrevivientes”.
En ese sentido, personas como Iván Cepeda afirman que la sociedad necesita de manera urgente hacer memoria de lo ocurrido en el último siglo para poder salir del círculo vicioso en el que se encuentra, el cual conlleva al olvido y la impunidad. Ello, teniendo en cuenta, que no es posible olvidar las miles de víctimas que hay en el país a causa de una guerra despiadada en contra de la insurgencia colombiana, la cual fue de cierto modo exterminada por pensar y actuar de manera diferente a la del gobierno y a la cual se le debe recordar por su lucha y su legado, en pro de una construcción de democracia y reconstrucción de tejido social.
Lo anterior, es respaldado por Isabel Piper, quien asegura que es imperioso que se haga un trabajo más arduo en lo que corresponde al tema de Memoria y en ese sentido es imperante desarrollar estrategias que garanticen la reconstrucción de la misma, ya que la “recuperación de la memoria de lo que sucedió, se considera necesaria porque las víctimas durante mucho tiempo no han podido señalar a los culpables y necesitan un reconocimiento social de su sufrimiento y de las
injusticias que vivieron. Le hace falta poder compartir sus experiencias para recuperar la dignidad y la memoria” (Piper, 2005, pág. 293).
La reconstrucción de la memoria se hace primordial para los familiares de las víctimas y por supuesto para las organizaciones de Derechos Humanos, que creen necesario que la sociedad reconozca el trabajo que se ha hecho durante tantos años de conflicto armado en pro de la memoria. Teniendo en cuenta que a través de ello, las nuevas generaciones podrán conocer el pasado reciente de su país y cambiar así las desigualdades sociales, políticas y económicas que hay, así como también frenar crímenes de lesa humanidad, como la desaparición forzada. Pese a las dificultades que se presentan a diario para hacer este ejercicio, Escobar (2009) indica que:
“El tema se considera prioritario en tanto permite alejarnos de la visión
de la memoria fragmentada. Con ello, se abre paso a la construcción de la memoria desde abajo, desde las víctimas que luchan contra las instancias legales y estatales con el fin de lograr no sólo la reparación que les corresponde, sino lograr abrir los espacios públicos a la memoria, al recuerdo de quienes lo padecieron y al ¡Nunca más! de
quienes siguen viviendo la tragedia después de su ocurrencia” (pág. 1).
ASFADDES, por ejemplo, asegura que la memoria que se plantea dentro de la Ley de Víctimas, no es reconocida por las víctimas que se congregan en la asociación, debido a que es una memoria parcializada. Dice Gloria Gómez que “la memoria que se construye dentro de la Ley de Víctimas, es construida por personas que están al servicio del gobierno, quienes escogen casos emblemáticos que consideran deben mostrarse a la sociedad, por medio de diferentes estrategias, lo cual no está mal, pero sí es discutible porque todos los casos son igual de importantes y además porque estos casos no contienen toda la verdad de los hechos, siendo esto muy cuestionado por las organizaciones que hemos trabajado
en la reconstrucción de la memoria de las víctimas del país".54
Con todo ello, es preciso finalizar este análisis diciendo que las personas entrevistadas reconocen el trabajo que se hace desde los centros de memoria, porque creen que se logra visibilizar el trabajo de los familiares de las víctimas. Señalan, también, que es necesario que se reconozca el trabajo y los aportes que éstas han hecho en torno del tema, ya que ello hace que las mismas se sientan involucradas dentro del proceso que se lleva a cabo en la actualidad y les daría la oportunidad de visibilizar nuevos hechos que son relevantes para todos aquellos que aún buscan dignificar la memoria de sus familiares y traer al presente hechos del pasado que sirven como ejemplo para no volver a repetirlos a futuro.
Todo esto sirve de insumo para la discusión que se ha propuesto a lo largo de estos capítulos, así como para las conclusiones que se formulan a continuación, las cuales recogen lo mencionado hasta aquí, con el ánimo de analizar entonces si es posible o no que la sociedad colombiana se reconcilie entre sí o, si por el contrario, aún hay exclusiones que impiden que haya una visión compartida respecto de lo que debe hacer Colombia en cuanto a procesos sociales que conlleven a relaciones pacíficas.