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Incremento de la desigualdad en Andalucía

Tanto si se mide la riqueza de Andalucía como si se analizan indicadores cruciales de desempleo y pobreza, se comprueba que la desigualdad se ha incrementado en la región. En consecuencia, los hogares andaluces se han hecho notablemente más vulnerables en los años de crisis económica.

Para empezar, la renta per cápita, el indicador más utilizado para medir la riqueza, ha descendido del año 2008 a 2013 tanto en España como en Andalucía. Es más, la diferencia entre ambas ya en los años previos a la crisis, no solo se mantiene, sino que se incrementa.

En 2008 la renta per cápita media de los españoles era de 5.498 euros más que la andaluza, mientras que en 2013, la renta per cápita en Andalucía era de 16.666 euros, siendo la de la media española de 26.666 euros, 10.000 euros más que la andaluza. De 2008 a 2013 la renta per cápita andaluza se reduce en 1.699 euros, la reducción en la media española es menor (1.106 euros).

En relación al desempleo, la tasa de paro aumenta en Andalucía en 15,68 puntos porcentuales de 2001 a 2011, pasando de un 23,21% a un 38,89%. En este mismo período la tasa de paro también aumenta en España, siendo de un 14,16% en 2001 a un 29,64% en 2011. La diferencia entre la tasa de paro andaluza y la media española es en ambos años de casi 10 puntos porcentuales, diferencia que se mantiene aún con la reducción de ambas tasas para el primer trimestre de 2014, donde en la región andaluza alcanza un 34,94% y en el conjunto español un 25,93%, de nuevo casi 10 puntos porcentuales de diferencia. Pese a la relativa mejora en este trimestre, las cifras y la diferencia siguen siendo alarmantes.

Abordando también uno de los temas más en boca de la opinión pública, el paro en la juventud con estudios universitarios, se ha comprobado que entre 2006 y 2013, la población parada de 25 a 29 años de edad se ha incrementado en 87.500 personas. En 2006 había 88.000 jóvenes parados con estas características, mientras que siete años más tarde había 175.500 jóvenes parados, lo que representa una tasa de paro juvenil del 45,6%. Puede decirse que en 2013 la población parada de 25 a 29 años con estudios universitarios es casi el doble que en 2006.

Pero el paro no se ceba solamente con los jóvenes con estudios universitarios, ya que el 67% de los demandantes de empleo no ocupados en 2013 solamente tenía estudios secundarios, más de la mitad de la demandantes de empleo no ocupados. En cuanto a los grupos de edad más afectados, en Mayo de 2014, el grupo más afectado era el de 25 a 44 años, seguido por el de las personas entre 45 y más años. En ambos casos el número de paradas supera al número de parados, salvando el grupo de edad menor de 25 años. En el grupo de edad de 25 a 44 años, había 43.122 paradas más que parados, habiendo 273.226 paradas y 230.104 hombres parados. En cambio, en el grupo de edad de 45 a más años, la diferencia entre el número de parados y paradas se reduce, siendo igualmente de 6.032 paradas más y superando en ambos casos los 200.000 parados y paradas. También aumenta la población parada de larga duración, incrementándose de 2006 a 2013, el número de personas que llevaban buscando empleo de dos a más años. Pasaron de 69.100 personas a 508.800 personas. Estas cifras demuestran que existe un gran número de

personas que lleva años buscando un empleo sin poder encontrarlo, con todas las consecuencias que de ello se derivan.

De otro lado, en Mayo de 2014, se comprueba que un 72% de la población demandante de empleo proviene bien del sector servicios o del sector de la construcción, lo que demuestra de nuevo la fragilidad de una sociedad terciarizada que, además, ha padecido también la crisis que dejó el boom inmobiliario. En este sentido, se intuye que las antiguas desigualdades derivadas del desigual reparto de la tierra, han sido sustituidas por otro tipo de desigualdades que hacen igualmente frágil al mercado de trabajo andaluz y a la estructura social y económica de Andalucía. Todo parece indicar que el problema del desempleo en la región no es una secuela heredada del pasado, sino más bien un estigma, marcado por el fracaso de la Revolución Industrial y la prácticamente inexistente fase de Andalucía como sociedad industrial.

Al igual que el paro, la pobreza empieza a ser una de las características de Andalucía. Según un informe publicado por la Fundación Bancaja y el Instituto Valenciano de Estudios Económicos, el Índice de Pobreza Humana (IPH) bate récord en Andalucía desde 2007 a 2012, solo la superan Extremadura y Canarias. El IPH se ha incrementado en la región un 11%, mientras que el incremento en España fue de 1,7%. Ante estas cifras, es innegable el incremento de la desigualdad en Andalucía, como innegable es la diferencia que la separa del conjunto nacional.

Si se observa la incidencia de la pobreza, se pueden apreciar los siguientes datos:

 La incidencia de la pobreza afectaba en 2006 a un 27,6% de la población andaluza, mientras que en 2011 llega a afectar a un 4,1% más (31,7%). En este mismo transcurso de tiempo, la incidencia de la pobreza en el conjunto de la población española ha llegado afectar a un 2% más.

 Puede afirmarse que el porcentaje de población que vive bajo el umbral de la pobreza ha aumentado más en Andalucía que en el conjunto de España. La incidencia de la pobreza en la región era de las más altas del país, solo superada por Canarias, Extremadura y Castilla-La Mancha.

 El número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza se ha incrementado en todos los grupos de edad, salvo en el grupo de mayores de 65 años, en donde se reduce casi a la mitad que en los años anteriores a la crisis.

 El grupo de menores de 16 años y el grupo de personas entre 16 y 29 años, son los grupos donde más se ha incrementado la incidencia de la pobreza en la crisis económica, siendo de un 37,69% en el primer caso y de un 34,12% en el segundo caso.

Del lado de la intensidad de la pobreza, nos enfrentamos a lo siguiente:

 Andalucía es la Comunidad Autónoma donde más diferencia hay entre los pobres y la media de la región.

 El único grupo de edad donde se ha reducido la intensidad de la pobreza en los años de crisis económica es en de los mayores de 65 años.

 La intensidad de la pobreza aumenta en el grupo de menores de 16 años en un 5,88% en tiempos de crisis, siendo de un 17,55%.

 En el caso de los jóvenes entre 16 a 29 años aumenta en un 5,52% en tiempos de crisis, siendo de un 14,83%.

 En el grupo de 30 a 44 años es donde más aumenta un 6,34%, siendo de un 15,03%. Recuérdese que este grupo de edad es en el que mayor población parada se concentra en Andalucía. 24

Los datos hasta aquí analizados nos muestran un empeoramiento significativo de la situación de los jóvenes frente a la mejora de los más mayores de la sociedad andaluza. Queda manifiesta una intensificación de la pobreza en la población más joven y en edad de trabajar. Por tanto, el futuro de la población andaluza parece estar seriamente comprometido, como lo estaría el de cualquier sociedad en la que la situación de los jóvenes es desesperanzadora. Sin juventud, el futuro se ensombrece, de manera que si la pobreza se ceba con la población más joven, se están dando los primeros pasos que nos aproximan a ese futuro ensombrecido.

La pobreza y las cifras escandalosas de paro, se dejan notar en los hogares andaluces, entre los que recordemos están las familias. Es preciso recordar a las familias, porque en Andalucía como en cualquier sistema de bienestar mediterráneo, las familias son una de las últimas redes de protección, un amortiguador social (Capucha, Morreno, Matsaganis y otros, 2003). Lamentablemente, cabe afirmar que los efectos negativos de la crisis económica también han llegado a los hogares andaluces. Se puede demostrar a partir de los siguientes datos:

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 En 2013, el gasto medio por hogar en España fue un 3,7% menos que en 2012, una reducción de aproximadamente 1.000 euros. Esta reducción comienza en 2008, coincidiendo con el inicio de la crisis económica.

 El gasto medio por persona en 2014 es de 9.140 euros, el más bajo de España, sin contar Canarias y Extremadura.

 En 2013 el número de hogares que afirmaban llegar con dificultades a fin de mes representaba casi tres cuartos de los hogares andaluces (73,5%), frente a un 26,5% que afirmaba no tener dificultades.

 En el caso de hogares con uno o más hijos dependientes, el número de hogares que afirmaba llegar a fin de mes con dificultades representaba la gran mayoría. En el caso de hogares compuestos por un adulto y uno o más hijos dependientes, era el 83% de los hogares de esta índole, mientras que en el caso de estar compuesto por dos adultos era de un 77%.

 En 2013, un 55% de los hogares no tenía capacidad para afrontar gastos imprevistos. Más de uno de cada 10 hogares había tenido que postergar el pago de la luz, el agua o la hipoteca y un 57,4% no podía permitirse ir de vacaciones.

Tras la exposición de estos datos, queda claro que la mayor parte de los hogares andaluces son muy vulnerables y, que en cualquier caso, ante el agravamiento del paro y de la pobreza, las familias andaluzas están sometidas a una mayor tensión. Y en este sentido, es necesario recordar que España es el país de la Unión Europea que menos apoya a las familias.