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2. MARCO TEORICO Y REFERENCIAL 1 Calidad de Vida

2.2 Desarrollo Sustentable

2.2.2 Indicadores para la evaluación del Desarrollo Sustentable

cuenta por los gobiernos, comunidades, empresas y personas particulares por igual. El desarrollo económico se referiría tradicionalmente a la economía como producción y crecimiento, pero también a la capacidad para contribuir en el ámbito de creación de empresas en todos los niveles.

El desarrollo social se centra en las repercusiones humanas de la actividad de la

empresa: condiciones laborales de los trabajadores, relaciones con los proveedores y los clientes, las comunidades locales y la sociedad en general. El

equilibrio ambiental es la piedra que une los dos aspectos anteriores. Desde él se

evalúa la compatibilidad entre la actividad social de la empresa y la preservación de la biodiversidad y de los ecosistemas. En términos de un proyecto económico o empresarial este pilar incluye un análisis de los impactos de las empresas en el desarrollo social, el consumo de recursos lentamente renovables y la emisión de residuos.

No se trata de un estado estable de armonía que se alcanza definitivamente sino de un proceso permanente de cambios y adaptaciones: la explotación de recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del desarrollo tecnológico y los cambios institucionales que deben realizarse permanentemente, teniendo en cuenta tanto las necesidades actuales como las necesidades futuras.

2.2.2 Indicadores para la evaluación del Desarrollo Sustentable

El desarrollo sustentable es susceptible de ser determinado desde distintas perspectivas, igualmente interrelacionadas y complementarias. Al incorporar la noción de desarrollo sustentable, el crecimiento puede ser abordado desde indicadores como el IDH en complemento con lo arrojado por el Producto interno Bruto PIB de una nación en estudio. Sin embargo, como ya se ha visto en el capítulo anterior, el PIB es un indicador económico que no toma en cuenta aspectos como la institucionalidad democrática o las políticas medioambientales;

en realidad, ningún indicador económico lo hace, pero si lo cotejamos con el IDH, los valores obtenidos serán más globales y contextuales.

En este sentido el IDH (Índice de Desarrollo Humano) del PNUD, considerado el indicador por excelencia de la calidad de vida, arrojaría un índice mucho más ajustado, tomando en cuenta la expectativa de vida y los niveles de alfabetización a pesar de no considerar para su elaboración aspectos medioambientales, componente medular del desarrollo sustentable. No obstante, todos los Informes sobre Desarrollo Humano incluyen secciones y apartados dedicados al medio ambiente que habría que sumarlos al PIB y producir unos resultados conclusivos.

El informe de 1990 del PNUD cuenta en sus anexos una tabla de Acceso al Agua Potable de la población mundial, objeto de observación, no solo por parte de este organismo sino por la Organización Mundial de la Salud OMS y la Comisión para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. El acceso al agua potable significa (como indicador clave) mayor calidad de vida, salubridad y sanidad medioambiental. Tal componente puede ser tomado, dada sus implicaciones sociales, económicas y ambientales, como un indicador de desarrollo sustentable de gran valor a objeto de medición de una población.

Los Informes de Objetivos de Desarrollo del Milenio abordan, como ya se ha señalado, los problemas del acceso sostenible al agua potable y consumo de aire no contaminado junto a otros problemas medioambientales.

Recogen los valores de las emisiones de dióxido de carbono en miles de millones de toneladas métricas anuales por región, consumo en toneladas métricas de las sustancias que agotan la capa de ozono, proporción territorial por país de áreas protegidas, la variación neta anual de las superficies cubiertas de bosques por región, estado de las reservas pesqueras explotadas, población con acceso a servicios de saneamiento mejorados, población con acceso al agua potable.

Estos indicadores medioambientales son el producto de mediciones y registros estadísticos precisos que junto al IDH pueden ayudar a conformar un indicador de desarrollo sustentable. Igualmente, cada uno de ellos o en combinación con los demás, representa indicadores del medio ambiente que permiten determinar el ritmo de recuperación de la naturaleza ante la actividad de los conglomerados humanos que en grandes cantidades resultan altamente depredadores del medio ambiente.

La relación entre los Objetivos del Milenio y el desarrollo sustentable es directa. La Comisión para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas fue creada en 1992 para asegurar un seguimiento eficaz de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1992, la llamada Cumbre de Río. La Comisión es un foro excepcional de las Naciones Unidas que reúne a funcionarios públicos y representantes de diversos sectores de la sociedad civil para analizar y recomendar soluciones que promuevan el desarrollo sustentable. En este marco institucional internacional el Comité de Expertos de las Naciones Unidas sobre Contabilidad Económico-Ambiental (UNCEEA) trabaja para hacer del Sistema de Contabilidad Económico Ambiental (SEEA) un estándar internacional para el año 2010.

En cuanto a las ciudades, el desarrollo urbano sustentable es tomado en cuenta en la elaboración de indicadores de calidad de vida urbana por muchos autores. En el caso de los autores estudiados, Delgado (2004; 7), considera entre los componentes de necesidad el ambiente físico, proponiendo los siguientes satisfactores: ambiente natural sano, agradable y seguro. Los indicadores correspondientes son: contaminación por tipos; usos urbanos incompatibles; porcentaje de área con riesgo de inundación, deslizamientos o erosión; porcentaje de viviendas en lechos de quebradas.

Leva (2005; 27) propone como indicador de calidad de vida urbana la sostenibilidad ambiental, determinada por los siguientes indicadores:

…aguas residuales tratadas; volumen de agua extraída por sector de la economía; residuos sólidos urbanos reciclados; áreas de reserva no urbanizables; porcentaje de presupuesto destinado a la implementación de producción de tecnología limpia; porcentaje de industrias que cumplen con los parámetros ambientales, energías alternativas e internalización de costos ambientales; y porcentaje de inversión pública y privada en los controles de contaminación. Considera además como áreas distintas de acción los espacios verdes, el ruido y la calidad del aire.

El Informe de Desarrollo Humano para Bogotá 2008 en el punto E. El Medio

Ambiente, menciona: las iniciativas de la red de monitoreo de la calidad del aire; el

modelo matemático que clasifica las empresas por unidades de contaminación hídrica; el programa de seguimiento de los vertederos industriales. En lo propiamente local la agenda ambiental para la región Bogotá-Cundinamarca, definida con distintos actores públicos y privados; la identificación de la estructura ecológica principal; planes de ordenamiento y manejo ambiental de ríos; las políticas de protección del suelos y los planes de manejo ambiental de humedales y áreas protegidas (PNUD, 2008; 100-101).

Tales indicadores e iniciativas emanan de la Agenda Hábitat y los Objetivos del Milenio que enumeran, si bien de forma macro, los puntos urgentes de preservación del ambiente, tomando en cuenta que el desarrollo urbano sustentable implica precisamente el crecimiento de los procesos internos y endógenos de cada urbe, que deben ser precisados al detalle para mediante la acción educativa de cada país, contribuir con la conciencia colectiva sobre los peligros del consumo desmedido y mal manejo de los recursos, asunto importante que se expondrá en el siguiente apartado.

Se toman para este apartado unos indicadores de sustentabilidad (entre otros) que precisan la necesidad de contar con parámetros ambientales, que si bien no son exactos si manifiestan una intención claramente ecológica:

- Optimización del rendimiento de las materias primas empleadas.

- Minimización de la emisión y dispersión de sustancias toxicas y generación de residuos y efluentes.

- Aumento de la reciclabilidad.

- Incremento del uso de materiales renovables.

- Aumento de la vida útil del producto.

Estos indicadores están tomados del trabajo presentado por Alicia Varsavsky y Daniel Fernández en el 13 Congreso de Saneamiento y medio ambiente de setiembre de 2003 de Buenos Aires. Y tal como lo afirman estos autores se presenta la dificultad de acordar entre los especialistas las características para que un indicador sea aceptado por la comunidad internacional, si bien todos están de acuerdo en que deben estar orientados por la utilización de materias con alto rendimiento y bajo impacto ambiental.