Capítulo 1. Concepto, medida y modelos de salud 1.1 Introducción
1.4 Indicadores de salud
Con el fin de mejorar la salud de los individuos y de la población, los gobiernos y los organismos supranacionales de salud deben tomar decisiones en cuanto a qué programas y servicios sanitarios deben priorizar y en consecuencia dotarlos de recursos y financiación. Para poder tomar decisiones sobre la salud es necesario disponer de una información consistente sobre las diferencias de salud entre distintos colectivos humanos o sociales, la prevalencia o incidencia de ciertas enfermedades que varían con el tiempo y entre los grupos sociales así como sus consecuencias, analizar los factores de
riesgo de la salud en función de las características sociales, económicas y culturales, etc. Es decir, es necesario medir la salud de las poblaciones, analizar y valorar los distintos problemas de salud y su magnitud para poder tomar decisiones racionales y realizar una asignación de recursos que sea eficiente.
Los indicadores de salud son un conjunto de datos o instrumentos relacionados con la salud de la población y mediante los cuales se evalúa. Estos instrumentos de valoración de la salud se caracterizan porque aportan informaciones parciales sobre algunas de las diferentes dimensiones de la salud. De forma similar a lo que ocurrió con el concepto de salud y sus determinantes, los indicadores de salud han estado en continuo cambio y desarrollo en función de los cambios culturales, económicos y sociales, con el fin de abarcar distintas dimensiones de la salud (Ware (1987), Patrick y Bergner (1994)) y que puedan ser utilizados para comparar diferentes poblaciones. Así, organismos como la OMS, la OMS para la región europea, Eurostat, y la OCDE han ido revisando los distintos indicadores y creando nuevos instrumentos que nos proporcionan información de la salud, llegando a crear a nivel europeo el compendio internacional de indicadores de salud (ICHI). En particular, en España, en el marco del sistema de información sanitaria, entre la administración estatal y las autonómicas, se dispone de un sistema de indicadores de salud que ofrecen una visión de la salud y de la situación sanitaria a nivel estatal y autonómico. Además, estos indicadores se han ido actualizando en el tiempo desde la perspectiva nacional y supranacional. Así, en 2005, el Ministerio de Sanidad y Consumo presentó los indicadores de salud en el contexto europeo y el sistema sanitario español. Posteriormente, en marzo de 2007 se han establecido los Indicadores Clave del Sistema Nacional de Salud (INCLASNS), tomando como referencia el proyecto “European Community Health Indicators” (ECHI) llevado a cabo por la Comisión Europea, lo cual ha permitido establecer un listado de 110 indicadores que aportan información sobre la salud y el sistema sanitario español y cuya filosofía es ir desarrollándolos y transformándolos con el fin de obtener la mayor y mejor información sobre la salud.
Concepto, medida y modelos de salud
Cuando se consideran los indicadores de salud es necesario delimitar el campo de información que nos proporcionan, ya que hay indicadores que proporcionan información del sistema sanitario, información clínica del individuo, información demográfica y poblacional e información del estado de salud. En este estudio nos centraremos en describir estos últimos indicadores aunque en el estudio empírico consideraremos también indicadores demográficos y sanitarios.
Entre los indicadores de salud referidos al estado de salud podemos distinguir tres grupos: indicadores de mortalidad, indicadores de morbilidad e indicadores generales del estado de salud. Veamos cada grupo.
a) Indicadores de mortalidad: entre este conjunto de indicadores se encuentran el número de defunciones, la tasa de mortalidad general, la tasa de mortalidad por distintas causas de muerte, las tasas de mortalidad prematura por distintas causas, etc. Estos indicadores tienen la limitación, sobre todo en los países desarrollados, de que en el siglo XX y en la actualidad son poco sensibles para detectar problemas o cambios en el estado de salud, es decir, las tasas de mortalidad no sufren importantes variaciones anualmente, pero eso no quiere decir que el estado de la población sea mejor ni peor. Esto supone que para obtener información más apropiada de estas tasas hay que calcularlas por edad y sexo y considerar como un indicador que proporciona mayor información la mortalidad prematura por distintas causas, ya que tarde o temprano todas las personas morimos pero no necesariamente hay que morirse de forma prematura, si no es debido a determinadas causas (enfermedades, accidentes, etc.). Estos indicadores se obtienen a partir de registros continuos o censos.
b) Indicadores de morbilidad: entre este conjunto de indicadores se encuentran todos aquellos que nos permiten conocer la incidencia y la prevalencia de las diferentes enfermedades, asimismo incluye los indicadores que proporcionan información sobre las
discapacidades o limitaciones de las actividades cotidianas. El problema que presentan estos indicadores es que las fuentes de datos sobre incidencia y prevalencia de la mayoría de las enfermedades y de las discapacidades son escasas ya que sólo existen registros continuos para algunas enfermedades (VIH/Sida, cáncer, registros hospitalarios-datos CMBD), en aquellos casos en que no existen registros continuos las mejores fuentes de datos de morbilidad provienen de estadísticas realizadas para otros fines o para temas de salud (encuestas de discapacidades, encuestas de morbilidad hospitalaria, encuestas de salud y hábitos sexuales, encuestas nacionales de salud, registro de accidentes de circulación, estudios epidemiológicos específicos, exámenes de salud en colectivos específicos, etc.).
c) Indicadores generales del estado de salud: estos indicadores surgen en los países desarrollados como consecuencia del descenso de la mortalidad en los últimos cincuenta años, el aumento de la población de edad más avanzada y el predominio de las enfermedades crónicas, los indicadores de mortalidad y morbilidad se han mostrado insuficientes (no innecesarios) para explicar el estado de salud y su evolución. Por otra parte, debido al carácter multidimensional e integral del concepto de salud en las últimas décadas, se hace necesario introducir nuevos indicadores que recojan otras facetas de la salud. Los indicadores generales del estado de salud se pueden considerar globales o estratificados por sexo o edad. Entre los principales indicadores según organismos como OMS para la región europea, Eurostat, OCDE y Ministerio de Sanidad y Consumo de España, destacan los siguientes:
La esperanza de vida (EV) es el indicador básico para medir la salud de una población. Se define como el número medio de años que espera vivir, a una edad determinada, un miembro de una cohorte de edad si se mantienen las
Concepto, medida y modelos de salud
' actuales tasas de mortalidad observadas. Este concepto fue propuesto por Sanders (1964) y Sullivan (1971) lo hizo operativo desarrollando un método de cálculo ampliamente aceptado. Este indicador recoge, además del impacto de la mortalidad en la población, algunos elementos referidos a las condiciones de salud de la población. Es decir, mediante los indicadores de salud esperada podemos conocer el número de años (medios) que un individuo espera vivir en determinadas condiciones de salud. La importancia de este indicador está en la capacidad de valorar simultáneamente la evolución de la mortalidad, morbilidad y discapacidad y en consecuencia la capacidad de plantearse distintos escenarios de salud. Teniendo en cuenta que las enfermedades crónicas y la discapacidad presentan mayor prevalencia a edades avanzadas, a pesar de los aumentos en la esperanza de vida, se han propuesto algunos indicadores como la esperanza de vida libre de incapacidad o la esperanza de vida en salud percibida que pretenden recoger la esperanza de vida desde la perspectiva de ausencia de discapacidad o limitación y desde la percepción que tiene el individuo de su salud. Los indicadores de esperanza de vida se obtienen a partir de las tasas de mortalidad y a partir de registros y encuestas.
La salud percibida: es otro indicador general del estado de salud, que por su importancia en el desarrollo de esta tesis se aborda en el siguiente apartado.
Indicador de riesgo de mala salud mental: es una medida asociada a problemas o desordenes psiquiátricos y proporciona el porcentaje de personas adultas, en España mayores de 15 años, que presentan riesgo de mala salud mental. Para ello utiliza el “General Health Questionaire
(GHQ-12)” (Goldberg, 1972) que es un cuestionario validado con 12 ítems que miden la posible presencia de experiencias depresivas, ansiedad, otros desordenes mentales y la asociación de discapacidades a estos problemas. Además, el GQH-12 incluye una medida aproximada de la calidad de vida y de la funcionalidad social, ya que hay ítems que abordan la funcionalidad social. Este indicador se utiliza en la práctica clínica y en las encuestas sobre el estado de salud
Otros indicadores del estado de salud: existen otros indicadores del estado de salud, no menos importantes que los anteriores, tales como la limitación para la realización de las actividades de la vida diaria de las personas que pretenden informar sobre las limitaciones que una persona puede tener en el desempeño de las actividades diarias en su entorno real como consecuencia de un problema de salud, así como el tipo de problema y el grado de severidad. En general se suele diferenciar o estratificar por grupos de edades ya que las actividades varían, un caso concreto es el de las personas mayores de 64 años a las que se les pregunta si pueden realizar por si mismos una serie de actividades concretas o si necesitan ayuda, dando lugar a indicadores de dependencia funcional. Estos indicadores se suelen utilizar generalmente en encuestas de salud o en colectivos específicos en los que se aborda su estado de salud.