La investigación acerca de los resultados de la utilización de los PT permite conocer qué cambios producen las AH y/o los PA en la vida diaria del usuario(142-144). Este apartado recoge las mejorías observadas en relación al desempeño de las actividades de movilidad y autocuidado. Pocos estudios se dirigen de forma específica a los individuos en situación de dependencia; la mayoría se realizan en los colectivos de personas de 65 o más años de edad y adultos con discapacidad.
1.4.6.1. El desempeño de las actividades
La AH mejora el desempeño de las tareas cotidianas, según las conclusiones obtenidas en la revisión sistemática de Wahl et al. (2009)(78). Los autores establecen que la remoción de barreras en el domicilio cuenta con un nivel de evidencia amplio; ocho de los diez ECA identificados sobre esta intervención ofrecen resultados favorables en relación a la ejecución de las AVD.
Con respecto a los diseños experimentales, Mann et al. (1999)(68) realizaron un ECA con sujetos mayores que presentan dificultad en alguna de las actividades de movilidad o autocuidado. Como variable de comparación se utilizó la Medida de la Independencia Funcional (FIM), instrumento que evalúa la necesidad de ayuda personal en las AVD. El grupo experimental recibió una intervención de TO basada en el asesoramiento y la provisión de AH y PA; obtuvo una disminución en la puntuación de la escala, pero ésta fue significativamente mayor en el grupo control, lo que demuestra una relación causa-efecto entre el uso de PT y el retraso en la progresión de la situación de dependencia.
El ensayo de Tomita et al. (2007)(145) concluyó que los sujetos mayores que utilizan la tecnología domótica mantienen el nivel de independencia para las AVD, evaluado a través de la escala FIM. En un ECA realizado con individuos con una lesión medular cervical, los sistemas de control de entorno disminuyeron la necesidad de ayuda de otra persona en las actividades cotidianas, especialmente en las instrumentales(146).
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Petersson et al. (2008)(69) realizaron un ensayo clínico con personas que presentaban limitaciones en las AVD. Los miembros del grupo experimental fueron asesorados por un terapeuta ocupacional, en relación a las necesidades de AH y de PA, y recibieron PT a través de la Administración. Como principales resultados de la intervención, percibían el desempeño de las AVD básicas con un nivel de seguridad elevado y un grado de dificultad reducido, detectando diferencias significativas con el grupo control.
La indicación y el adiestramiento en el uso de PT, dentro de una intervención de TO y Fisioterapia con varios componentes, como el entrenamiento en la fuerza, el equilibrio, las habilidades funcionales o la conservación de la energía, ofrecen resultados positivos en relación al nivel de dificultad en las AVD. Es la conclusión principal del ECA de Gitlin et al. (2006), realizado en una muestra de personas mayores con limitaciones en el desempeño de las tareas de movilidad o autocuidado(67).
Diseños de cohortes y "antes-después" evaluaron los beneficios aportados por las AH, identificando mejorías en la habilidad para las actividades cotidianas, la disminución en la ayuda personal recibida en el desempeño y una probabilidad menor de presentar deterioro en la capacidad funcional(100, 147-149).
Diversos análisis transversales realizados en personas con dificultad en las AVD concluyeron que existe una asociación entre el uso de PT y una necesidad menor de ayuda en las tareas cotidianas(134, 150-155). Los sujetos que no emplean esta tecnología reciben aproximadamente cuatro horas más de atención a la semana, según los resultados de un estudio transversal realizado
en el 2003, en individuos mayores con discapacidad(155). Algunas
investigaciones encontraron que la disminución en la asistencia personal se produce en los cuidados informales(134, 150, 154) y mediante la utilización de dispositivos con un nivel bajo de desarrollo tecnológico(134, 153). La cobertura de las necesidades de AH y/o el uso de PA se asocian con un grado de dificultad menor en la movilidad y el autocuidado(82, 136, 156).
Con respecto a la metodología cualitativa, las entrevistas realizadas a usuarios de AH permiten concluir que esta intervención reduce la necesidad de asistencia, favorece el mantenimiento de roles dentro y fuera de la vivienda, así
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como las relaciones sociales, lo que se traduce en sentimientos de control de la rutina personal, identidad y autoestima(55). Diversos estudios cualitativos concluyen que la utilización de PA aumenta la independencia, la seguridad y disminuye la dificultad en el desempeño de las AVD(104, 157, 158).
1.4.6.2. Las caídas
El porcentaje de personas mayores no institucionalizadas con una o más caídas al año alcanza aproximadamente el 33%(86, 159, 160). En la vivienda, se producen principalmente en el cuarto de baño, habitación, sala de estar o escaleras, ante una discapacidad de tipo físico y/o mental, en una población que incluye a los individuos en situación de dependencia(159, 161, 162). La prevención de accidentes en el hogar constituye un objetivo de importancia ante las consecuencias que originan, entre las que se encuentran el miedo a caer, las fracturas, la inmovilidad, la pérdida de independencia, el aislamiento social, la hospitalización o el ingreso en una residencia(159, 160).
La mayoría de las caídas son de etiología multifactorial, resultado de la interacción entre condiciones relacionadas con el individuo, como la edad, las enfermedades, las capacidades o las rutinas, y el entorno. En la última década, varios estudios examinaron la relación entre los factores ambientales y las caídas. Diversas características del domicilio incrementan el riesgo de caer; algunos ejemplos son la presencia de una iluminación inadecuada, escalones, alfombras sueltas, mobiliario inestable o suelos resbaladizos(144, 163).
Diversos estudios evaluaron la eficacia de los PT para reducir las caídas, especialmente en el ámbito de la geriatría. Varias revisiones encuentran evidencia que apoya esta intervención, en los participantes de mayor riesgo y con antecedentes de caídas(62, 164, 165). Un meta-análisis de seis ensayos clínicos demuestra una disminución del 21% en la probabilidad de caer, cifra que asciende a un 39% en los individuos con un riesgo elevado(164).
Con respecto a los ECA que analizan los resultados de los PT sobre las caídas, algunos estudios no encuentran diferencias estadísticamente significativas(166-
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reduce la incidencia de caídas en el hogar, en las personas mayores con antecedentes de caídas(169, 170). Di Monaco et al. (2008)(65) evaluaron una intervención de TO, consistente en una visita domiciliaria, con el objetivo de asesorar sobre cambios en la vivienda y entrenar en el uso de PA; se identificó una disminución en las caídas, en mujeres de 65 o más años, hospitalizadas por una fractura de cadera.
1.4.6.3. El cuidador de la persona en situación de dependencia
Cuidar a un familiar se acompaña, en numerosas ocasiones, de alteraciones en la salud física, como la fatiga, los accidentes o las lesiones de espalda, así como en el estado mental, tales como el estrés, la depresión o problemas en las ocupaciones laborales y sociales. Aparecen experiencias de “carga”, definidas como el conjunto de percepciones y sentimientos negativos ocasionados por el hecho de prestar apoyo a otra persona en las AVD(171-174). Encuentran una dificultad importante en la asistencia y valoran las tareas de cuidado como una amenaza para su salud y bienestar(175).
La revisión de Heywood y Turner (2007)(176) concluye que la AH y la utilización de PA producen mejorías sobre el cuidador, a nivel físico y mental. Esto favorece el ahorro en el presupuesto de los servicios sanitarios y sociales, porque reduce el gasto requerido para la atención de los problemas de salud del cuidador y retrasa o evita la institucionalización de la persona dependiente.
Dentro de los beneficios de los PT sobre la salud del cuidador, algunos estudios destacan la prevención de caídas y de lesiones de espalda, así como una disminución del estrés y en el nivel de “carga” percibida(150, 177, 178)
.
Dos ECA analizaron un programa domiciliario de TO dirigido a cuidadores familiares de personas mayores con demencia, que precisaban ayuda en las AVD(66, 179). Esta intervención consta de varios componentes: un adiestramiento en la resolución de los problemas que surgen por la atención del sujeto dependiente, la formación en el manejo de conductas y la recomendación de AH y/o PA. Se detectó una mejoría en el estado de ánimo y una reducción en la percepción subjetiva de “carga”; también aumentó el nivel de autoeficacia en
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las tareas relacionadas con la asistencia, concepto que hace referencia a la evaluación que realiza el cuidador sobre su habilidad para prestar apoyo en las actividades diarias de la persona dependiente.
1.4.6.4. El coste de la atención sanitaria y social
El efecto facilitador de los PT sobre el funcionamiento en las actividades de movilidad y autocuidado se complementa con una disminución en el coste de los servicios sanitarios y sociales. La revisión de Heywood y Turner (2007)(176) concluye que la inversión en AH y PA produce un ahorro en el presupuesto destinado a la atención sanitaria y social: previene accidentes en la vivienda y los gastos derivados de su tratamiento; evita la aparición de problemas físicos de salud, como contracturas, úlceras por presión y dolor; reduce la admisión en el hospital o acorta la estancia en el mismo; disminuye o elimina la necesidad de cuidados y asistencia domiciliaria, de tipo formal e informal; retrasa o evita el ingreso en un centro residencial; así como mantiene la función física y mental del cuidador, especialmente como consecuencia del uso de dispositivos que favorecen la ergonomía e higiene postural.
Utilizar AH y PA disminuye significativamente la inversión pública destinada a hospitalizaciones, cuidados domiciliarios y estancias en una residencia, según el ECA de Mann et al. (1999)(68), desarrollado con personas mayores en situación de fragilidad física, sin deterioro cognitivo.
Diseños transversales identificaron un coste menor en la asistencia prestada por el sistema público estadounidense Medicare, ante la utilización de AH, así como en los servicios domiciliarios de atención formal, asociado al uso de PA para la movilidad(153, 180).
En España, el Instituto de Biomecánica de Valencia (2008)(181) evaluó los resultados del empleo de PA en usuarios del servicio de ayuda a domicilio, en situación de dependencia. Concluyó que utilizar esta tecnología mejora la relación coste-beneficio del servicio, porque disminuye el tiempo que dedica el cuidador informal a prestar ayuda en las AVD, reduce la incidencia de fracturas de cadera y de úlceras por presión, así como las lesiones lumbares en el
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profesional que realiza la atención formal, retrasando el ingreso en una residencia.
Ripat y Booth (2005)(182) entrevistaron a usuarios de PA, profesionales especializados en la tecnología para las AVD y entidades que aportan financiación. Existe consenso en la percepción de los tres colectivos, con respecto a la posibilidad de disminuir los costes de la asistencia personal en las tareas cotidianas de las personas con discapacidad y dependencia, mediante el uso de la tecnología.
La metodología del estudio de casos se utiliza con frecuencia para evaluar los beneficios aportados por los PT desde una perspectiva económica. Se analiza qué influencia ejercen sobre diferentes perfiles, relativos a las características más prevalentes en usuarios y viviendas. Los resultados coinciden al establecer que la modificación del entorno físico domiciliario y los PA producen un ahorro en la atención sanitaria y social, por una disminución en la necesidad de ayuda personal. En la mayoría de los casos, el coste de la AH se recupera posteriormente, como consecuencia de un gasto menor en la asistencia formal(56, 95, 104, 183, 184).
1.4.7. Los programas públicos de financiación de productos y tecnología