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Iniciativas de base e informales de la ciudadanía

IV.- LO QUE HAY QUE CONSERVAR Y DESARROLLAR: EL PATRIMONIO POSITIVO DE

3.2. Iniciativas de base e informales de la ciudadanía

En numerosos barrios y distritos, se ha destacado el riquísimo tejido social local existente de todo tipo: asociaciones pequeñas, colectivos organizados, grupos informales de personas, redes de apoyo mutuo, proyectos e iniciativas muy concretas surgidas espontáneamente de la ciudadanía, etc.; y se ha constatado cómo esta rica pluralidad de iniciativas, que abordan las temáticas más diversas, realizan un enorme esfuerzo por coordinarse y crear sinergias que den respuesta a los principales problemas de vecinos y vecinas, especialmente las más vulnerables.

En distritos como Hortaleza, se destaca que el tejido asociativo tiene mucho arraigo y está bastante presente en la vida cotidiana, con asociaciones que llevan muchos años trabajando sobre el terreno. Así, se relatan experiencias como la de “El Olivar”, que trabaja con menores para ofrecerles mayores oportunidades; o las redes de solidaridad creadas en torno a la problemática de la vivienda en las que también están muy presente las asociaciones de vecinos, como la de Manoteras. Una situación no muy distinta a la que acontece de otros distritos como Tetuán, Carabanchel, Vallecas, por citar algunos ejemplos.

Las asociaciones de vecinos en numerosas ocasiones se mencionan como un actor local fundamental que no solo canaliza muchas iniciativas de base, sino que se articula y coopera con las múltiples iniciativas surgidas desde otros espacios y colectivos más o menos organizados.

Las iniciativas impulsadas por la ciudadanía son de lo más variadas. En el distrito de Salamanca surgió el Grupo Guindalera por la Convivencia como respuesta a la presencia de grupos de extrema derecha. Este grupo acaba formalizándose como asociación para poder aprovechar mejor los recursos públicos y organizar actividades relacionadas con los derechos humanos, las personas refugiadas y la convivencia.

En Puente de Vallecas, se ha destacado que el 15-M tuvo un enorme impacto en la concienciación social de vecinos y vecinas y cómo a raíz del mismo se lanzaron todo tipo de acciones. También ha habido iniciativas que con el tiempo han acabado por formalizarse en otro tipo de estructuras, como “En la brecha”, una tienda de segunda mano impulsada por una monja que con el tiempo se ha convertido en una empresa de inserción laboral. La crisis económica provocó que se crearan redes de solidaridad como las “Despensas Solidarias”, una especie de banco de alimentos, pero con una filosofía menos asistencial y más de empoderamiento de colectivos vulnerables. Por ejemplo, en Chamberí, se menciona una de ellas y cómo en torno a las necesidades de las personas más vulnerables se articularon grupos solidarios y organizaciones sociales.

Se citan diversos tipos de procesos autogestionados por todo Madrid, como un servicio de comedor en San Blas-Canillejas o la Casa de la Cultura en Chamberí. En ésta, se

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organizan talleres de inserción laboral, de cooperativas, de repostería infantil, excursiones, etc., desde una metodología de aprendizaje continuo y de forma cooperativa entre colectivos y organizaciones.

La insistencia en coordinar acciones y compartir recursos es una constante en muchas de las personas participantes en los coloquios. Una buena práctica en este sentido es el

Espacio Vecinal de Arganzuela, que ha logrado aglutinar al movimiento asociativo y

compartir un espacio de encuentro y de realización de múltiples tipos de actividades y proyectos.

La articulación del tejido social o la creación de redes de solidaridad se producen en paralelo a la auto-organización y empoderamiento de colectivos vulnerabilizados. Las personas migrantes son un claro exponente de esta tendencia, como los citados

Sindicato de Manteros o la Asociación Bangladesí de Lavapiés. Este tejido migrante, en

ocasiones muy local, presta también servicios y realiza proyectos sociales. Tal es el caso de la Asociación Alma Latina en el distrito de Latina, que trabaja con menores a través de talleres con el objetivo de reforzar sus habilidades para relacionarse como iguales con otros jóvenes. Realizan también otras actividades en red durante el año con otras organizaciones como la Fundación Tomillo, Balia y otras entidades del distrito.

Las personas con diversidad funcional siguen lógicas de autoempoderamiento a través del movimiento asociativo y de la auto-organización, constituyendo una buena muestra el Grupo de Apoyo Mutuo que se reúne en el Centro Social SECO de Retiro. En el mismo, participan únicamente personas con diferente grado de discapacidad sin el apoyo de familiares y profesionales. Algunas de estas personas participan en otros espacios asociativos como la Asociación de Vecinos Los Pinos.

Las problemáticas asociadas con la vivienda y especialmente con las personas que han sufrido desahucios constituyen uno de los principales procesos de empoderamiento que se están dando en Madrid. Están aglutinando muchas redes de solidaridad, tales como el Centro Social La Villana en Puente de Vallecas o la Red de Solidaridad de Tetuán, pero también están creando sus propios grupos de apoyo mutuo y organizaciones, como la

Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Esta última organización, así como sus

fuertes vínculos con los tejidos sociales locales o las asociaciones vecinales, ha sido destacada en numerosos coloquios por las personas participantes de la investigación, constatándose lo extendido que está el movimiento por todo Madrid.

Existen algunas prácticas concretas dignas de mención, tanto por sus buenos resultados como por ser tendencia entre el tejido social local. Así, encontramos el recurso a crear huertos urbanos o a realizar distintos tipos de actividades que favorezcan el encuentro, el diálogo y la mediación entre personas y colectivos. Algunos huertos mencionados han sido los del Barrio de Ventilla o el de Antonio Grilo en Distrito Centro.

En cuanto a los espacios mediadores y de diálogo, normalmente se abordan por el uso de espacios públicos y los conflictos que allí pueden tener lugar. En otros casos, se han impulsado espacios de diálogo interreligioso. Un ejemplo ilustrativo es el acontecido en la Plaza del Cura Tomás, en Villaverde, donde se realizó un proceso de mediación en la

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plaza a través de la creación de un espacio de diálogo entre los diferentes colectivos que hacían uso de la misma, jóvenes, personas subsaharianas, etc.

En ese mismo espacio, se vivió un proceso de auto-organización por parte de jóvenes que hacían deporte en dicho lugar y que se están mostrando muy involucrados en la vida y en las problemáticas del barrio.

El deporte, en este caso el boxeo, ha sido también una estrategia seguida en Hortaleza para trabajar con jóvenes que se estaban aproximando a grupos extremistas. Esta actividad ha sido aprovechada como oportunidad para poder iniciar un proceso pedagógico de acompañamiento de dichos jóvenes.

Las campañas que pretenden desactivar prejuicios y discursos intolerantes como la Estrategia Antirrumores es un recurso utilizado por diversos actores locales. En esa línea, se sitúa Desmontando Tópicos en San Blas-Canillejas, que trabaja por erradicar los estereotipos y prejuicios existentes hacia las personas migrantes. Al igual que el Grupo

Stop Odio de Tetuán, más dirigido a combatir la homofobia.

Es de destacar la importancia que tienen muchos y muchas líderes comunitarias en la promoción y organización de este tipo de iniciativas. En algunos casos, su capacidad de liderazgo no se ve mermada, a pesar de encontrarse en situaciones de auténtica vulnerabilidad social, como el caso de una dirigente vecinal gitana entrevistada que se encuentra en paro, subsistiendo como puede con el REMI y teniendo que atender a personas dependientes, y que, sin embargo, está muy implicada en las problemáticas de su barrio.

Los liderazgos vecinales y comunitarios han sido puestos en valor por numerosas personas entrevistadas, citándose casos de líderes que hacían mucho mejor las funciones de mediación que mediadores profesionales externos, o la importancia de contar con este tipo de perfiles en la resolución de conflictos, como el caso de algunos patriarcas gitanos.

Hasta aquí este breve mapeo en torno a la variedad de iniciativas puestas en marcha desde los tejidos sociales locales. No obstante, hay otro tipo de iniciativas que aunque se enmarcan en espacios institucionales no tendrían sentido sin la participación activa de vecinos y vecinas de los barrios en los que se insertan.