A continuación se presentan algunos casos de políticas públicas que tratan de promover el empoderamiento y la agencia.45
Empoderamiento de mujeres y proyectos locales de desarrollo Un ejemplo muy estudiado que vale la pena reiterar concierne a los proyectos de participación con fines de empoderamiento. Es el caso, ya citado más arriba, de políticas de empoderamiento de la mujer a través del ingreso, con fines de mejorar la nutrición y la salud de los niños, como lo indica un estudio de las mujeres en Brasil, según el cual ellas gastan más en inversiones de capital humano y se asocia con me- jor nutrición y mejor salud infantil.46 Por otra parte, las prioridades de inversión de las mujeres políticamente empoderadas son distintas a las de los hombres: en India, está mencionado, «las mujeres tienen más probabilidades de participar si el líder del consejo es una mujer e in- vierte más en infraestructura, que es directamente relevante para las necesidades de las mujeres rurales (agua, combustible, salud, calles, etc.); los hombres invierten más en educación».47
La participación local en proyectos de desarrollo ofrece otro cam- po de resultados que sirven de ejemplo. Empoderamiento en prác-
tica (Empowerment in Practice) contiene cinco estudios de casos
de proyectos de desarrollo que buscaron empoderar comunidades lo- cales, por ejemplo a través de presupuestos participativos en Brasil, iniciativas de desarrollo de la mujer en Etiopía, educación comunitaria 45. Alkire y otros (2013). Well-being,Happiness and Public Policy. OPHI Research in Progress series #37 - 2013. Disponible en: www.ophi.org.uk.
46. Thomas, D. (1990). «Intrahousehold Resource Allocation: An Inferenctial Approach», Journal of Human
Resources, 25, pp. 635-664. Thomas, D. (1997). «Incomes, Expenditures, an Health Outcomes: Evidence on
Intrahousehold Resource Allocation», en L. Haddad et al. (eds.) Intrahousehold Resource Allocation in Deve-
loping Countries: Models, Methods, and Policy. Baltimore, MD: John Hopkins University Press.
47. Chattopadhyay, R. and Duflo, E. (2001). «Women´s Leadership and Policy Decisions: Evidence from a Nationalwide Randomized Experiment in India», Working Papers Series. Boston: The Institute for Economic Development, Boston University.
en Honduras y manejo de conflictos en Indonesia. Estos proyectos le permitieron a la gente pobre retar las relaciones de poder clientela- res en sus comunidades, mejoraron el empoderamiento de las mujeres, proporcionaron una voz a los grupos sociales excluidos y les permitie- ron participar en los procesos locales de toma de decisiones. En cada estudio, los autores argumentan que el empoderamiento contribuyó a mejores resultados de desarrollo. Además, como se refirió anterior- mente, Alsop48 reporta que alrededor del 70% de las participantes (fe- meninas) de un programa de empoderamiento en Etiopía confirmaron más participación en la toma de decisiones en el hogar, y que la mayo- ría confesó sentir menos soledad y aislamiento, y mayor felicidad.
La gobernanza y la ciudadanía empoderada
El empoderamiento individual y la buena gobernanza parecen reforzarse mutuamente. Sistemas de justicia efectivos, estado de derecho seguro, canales abiertos de participación y la protección de las libertades civiles podrían empoderar a los ciudadanos, así como funcionar mejor si se ven responsabilizados por ciudadanos empode- rados. A través de flujos de información abiertos, más transparencia, una sociedad civil activa y más inversión en servicios sociales, la bue- na gobernanza sienta las bases para la acción pública efectiva y em- poderamiento, especialmente en comunidades marginadas. Una vez empoderadas, estas comunidades pueden promover buena gobernan- za y reducir la captura del Estado a través de la efectiva cooperación cívica, voz e inclusión.49 La iniciativa del Ushahidi (que quiere de- cir testimonio en shahili) nació en Kenia, en 2008, como respuesta cívica a una crisis política por el no reconocimiento de una elección presidencial, que se tradujo en violencia. Para reportar los casos de violaciones a los derechos humanos y contar los testimonios de los ciudadanos en distintas partes del país, un grupo de comunicadores ciudadanos proporcionó un software a fines de recolectar los testi- monios, vía mensajes de textos y llamadas de teléfonos móviles y re- ferirlos geográficamente. De esa manera se prestaba un servicio a la democratización de la información y a la participación de la gente de a pie en la narrativa que estaba fraguándose sobre los hechos.
48. Alsop, R.; Bertelsen, M. and Holland, J. (2006). Empowerment in practice: From Analysis to Implementa-
tion. Washington, D.C: World Bank.
50 CAF – banco de desarrollo de América Latina
Hoy día la plataforma ushahidi50 tiene un amplio uso en diferen- tes crisis del mundo, incluidos conflictos violentos como el de Siria y terremotos como los de Chile y Haití. Este último caso, el UHP (Us-
hahidi Haiti Project), se constituyó después del terremoto de 2012,
y permitió articular esfuerzos de los distintos organismos de ayuda y ciudadanos para dar respuesta precisa a necesidades claramente iden- tificadas en el territorio. En este mismo campo se encuentra el ejem- plo de la política pública de información. Se trata de la organización de una poderosa plataforma de acceso a la información pública sobre distintas materias de interés para los ciudadanos. Los ejemplos de Ke- nia y de la India son importantes con sus respectivos Public Sector
Information (PSI) y Right to Information Act (RTI). Con esa infor-
mación, tanto la burocracia estatal como los ciudadanos, pueden hacer monitoreo de los resultados de la acción pública en el tiempo, descu- brir desvíos de fondos o abandono de prioridades. En otras palabras, la discusión pública puede estar más relacionada a lo que le ocurre a las personas y a los resultados de las políticas.
Grupos microfinanciero y de ahorro
Más de 2 mil millones de personas viven con menos de 2 dólares al día alrededor del mundo y no tienen acceso a instituciones financieras. En los últimos 30 años miles de mujeres emprendedoras, micropro- ductores agrícolas, personas que viven en zonas remotas e incluso en grandes centros urbanos buscan tener acceso a recursos que son nece- sarios para invertir en sus pequeños negocios o para ahorrar.
Nuevas maneras de ahorro en comunidades rurales pobres han surgido, involucrando fundamentalmente a pequeños productores agrícolas. Es el caso de muchos grupos como Village Saving and
Loan Associations, Saving for Change Groups, Saving and Inter- nal Lending Communities, Community Based Savings Groups
y otros. Estos esquemas incluyen grupos de microproductores en el campo, que se constituyen en pequeños grupos de ahorro autóno- mos, quienes ofrecen servicios financieros de ahorro y crédito con la suma de sus ahorros. Esta metodología en el campo ha sido diseñada por CARE International, quien inició en 1991 con grupos de ahorro y crédito en Nigeria y ha alcanzado a más de 54 países, principalmen-
te en África. También ha sido replicado por otras organizaciones de gran tamaño como Aga Kham Foundation, Oxfam US, MasterCard
Foundation, Plan, Catholic Relief Services (CRS) y Pact-WORTH.
La promoción de estos grupos de ahorro ha permitido expandir el ca- pital social en centros rurales, fortalecer el empoderamiento en toma de decisiones y manejo de problemas colectivos, mejorar las relaciones entre género y fortalecer el papel de la mujer en la toma de decisiones y liderazgo, así como incrementar el desarrollo económico y social local.
Otros modelos de microcrédito han sido desarrollados para ofre- cer servicios microfinancieros a las personas más pobres, como es el caso del Banco Grameen51 en la India, creado por el Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus. Y un modelo latinoamericano ha cobrado importancia a finales de los 90, como es el caso de los llamados Banko-
munales, un modelo innovador que se basa en el ahorro de las propias
personas (no financiamiento externo) en centros urbanos y sectores rurales, principalmente mujeres, quienes aprenden a relacionarse con el dinero de una manera más consciente, a tomar mejores decisiones, expandir el uso de diseño de una manera planificada en función de la satisfacción de sus necesidades básicas, de la inversión y el ahorro. Esto garantiza salir de la sobrevivencia, hacerse productivas, median- te un proceso de movilidad social sostenido, con el consecuente empo- deramiento y agencia.