WILHELM WUNDT Y EL PROYECTO DE LA PSICOLOGÍA MODERNA: I LA PSICOLOGÍA EXPERIMENTAL
INICIOS EN HEIDELBERG: LA INFLUENCIA DE HELMHOLTZ Y LA INFERENCIA INCONSCIENTE
Wundt estudió medicina en Berlín, Tubinga y, sobre todo, Heidelberg, y se especializó en fisiología experimental teniendo como maestros a au-
toridades de la época como Johannes Müller (1801-1858) y su sucesor, Emil du Bois-Reymond (1818-1896). Tras obtener el doctorado, solicitó ser ayudante de Hermann von Helmholtz (1821-1894) y trabajar en el Laboratorio de Fisiología Experimental que éste dirigía en la Universidad de Heidelberg. Su trabajo como docente en Heidelberg se desarrolla en- tre 1857 y 1874, período en el que ocupa diversos puestos académicos e imparte distintas asignaturas. Lo más relevante es su creciente interés por la fisiología de la percepción sensorial y, particularmente, por los procesos psicológicos que participaban en ella.
Durante esta etapa, Wundt compartirá con su maestro Helmholtz el objetivo de fundamentar científicamente la teoría del conocimiento de Kant, así como su definición del conocimiento como una síntesis activa de datos sensoriales y fisiológicos. Dentro de esta perspectiva, los hábitos, aprendidos y automatizados, vendrían a sustituir a las categorías a priori de Kant. Para entender el paso de las sensaciones y percepciones simples a las manifestaciones más complejas de la vida psíquica, Wundt siente la necesidad de ampliar su formación filosófica. Debido a ello, empeza- rá a indagar, entre otras fuentes, en la psicología de Johann Friedrich Herbart (1776-1841) y a desarrollar sus primeras ideas «psicológicas». Sus primeros trabajos relevantes a ese respecto son Contribuciones a la
teoría de la percepción sensorial (Wundt, 1862) y Lecciones sobre la mente humana y animal (Wundt, 1863).
Wundt, como Helmholtz, recurrirá a la idea de «inferencia incons- ciente» para explicar la conexión entre las impresiones sensoriales y la percepción consciente. Según esta idea, las sensaciones operan en un plano «inconsciente» y no representacional. De hecho, en este momento Wundt criticaba la psicofísica de Fechner por suponer que los juicios emitidos por los sujetos experimentales sobre sus sensaciones internas eran índices fiables y objetivos de la estimulación recibida. En su lugar, Wundt defendía la «inferencia inconsciente» como el proceso por el que las sensaciones subyacentes terminan convirtiéndose en percepciones básicas en el plano mental (táctiles, visuales, etc.) e incluso llegan a componer las percepciones y los procesos de conciencia más complejos, aquellos a los que nuestra mente sí tiene acceso.
Además, la naturaleza de la «inferencia inconsciente», en tanto que proceso mediador entre sensaciones y percepciones, era, como plantea-
ba Helmholtz, silogística; es decir, de carácter lógico e inductivo2. De he-
cho, en este momento Wundt creía que todo el desarrollo y la actividad mentales se ajustaban, en último término, a leyes lógicas. A partir de la sensación, dichas leyes modelarían la percepción y configuración de la conciencia, dominando implícitamente el mundo de las representacio- nes y, finalmente, la formación de conceptos, ideas y sistemas (Araujo, 2012; Richards, 1980).
Tratando de resumir al máximo este complejo planteamiento, podría- mos decir que en ese momento Wundt defendía la existencia de procesos muy sencillos, de naturaleza fisiológica y funcionamiento lógico, sobre los que se construían y sostenían los procesos mentales más complejos. Nuestra conciencia sí tendría acceso a los complejos, «se daría cuenta» de ellos, pero no de los sencillos. Por eso estos últimos serían «incons- cientes», es decir, serían imposibles de contemplar en el plano de la conciencia como contemplamos la imagen o representación de una fruta o cualquier otro objeto; y serían también «inferenciales», es decir, fun- cionarían invariablemente a través de mecanismos automáticos y lógicos que también escaparían a nuestro control consciente.
Sin embargo, durante los últimos diez años que pasó en Heidelberg, Wundt fue abandonando progresivamente esa concepción lógica de la mente, así como el recurso a procesos inconscientes como vía para explicar los fenómenos psíquicos. Sus inquietudes filosóficas y el dis- tanciamiento de la perspectiva fisiológica de su maestro Helmholtz, en tanto que metalenguaje para la psicología y sustento de una perspecti- va más reduccionista, fue fundamental en ese proceso (Araujo, 2010 y
2 La inferencia se compondría de tres términos o momentos asimilables a la lógica clásica. En primer lugar, una suerte de premisa mayor que podemos ejemplificar con la famosa frase «todos los hombres son mortales». Se identificaría con un recuerdo o una idea y entendida como una ge- neralización inductiva a partir de experiencias previas consolidadas en el organismo como hábitos estabilizados («existen las manzanas»). En segundo lugar, una premisa menor que en el ejemplo que utilizamos se correspondería con «Socrates es un hombre». Sería la «percepción inmediata» en el momento presente, antes de que influyan en ella las experiencias previas de la generalización induc- tiva («se ve, huele y sabe como una fruta reconocible»). Por último, una conclusión que en nuestro ejemplo se resuelve como «Socrates es mortal». Sería el resultado de la asimilación de la premisa menor o percepción inmediata a la premisa mayor o generalización, que sería el objeto externo percibido («es una manzana»). El proceso es necesariamente inconsciente porque sólo podemos tener conciencia del fenómeno mental complejo resultante: es imposible separar las percepciones inmediatas de la influencia que la experiencia previa tiene sobre ellas (sobre estas cuestiones puede verse Aivar y Fernández, 2000).
2012; Diamond, 1980; Graumann, 1980; van Hoorn y Verhave, 1980). Así, cuando al final de su etapa de Heidelberg publica la primera edición de sus Fundamentos de psicología fisiológica, Wundt plantea que la sen- sación sólo puede existir en el plano de la conciencia. Tratar de inferir lo que sea que antecede a la aparición de la sensación en la mente —sea fisiológico, lógico, inconsciente, etc.— apenas reviste interés para un punto de vista psicológico. Éste debía centrarse en el análisis de la con- ciencia, de las sensaciones que la componen y de las leyes mediante las cuales se forman a partir de ellas representaciones, conceptos e ideas. Wundt, en definitiva, está ofreciendo ya un ambicioso sistema propia- mente psicológico.
FUNDAMENTOS DE PSICOLOGÍA FISIOLÓGICA (1873-1874):