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CAPÍTULO III Relaciones Interinstitucionales

1) Inicios individuales que dieron lugar a acuerdos interinstitucionales

Como bien había marcado en el inicio de este capítulo las formas de llegar al MA de las docentes de los IFD de acuerdo a lo que observaba y lo que ellas me contaban tenía que ver con la agencialidad de moverse en la búsqueda de nuevos y otros recursos por fuera del aula -para luego ser transmitidos- a la hora de pensar en la formación docente. Lo que claramente se relacionaba con las bases de la Práctica I

y que, finalmente entre otras razones las llevaban al MA. No obstante también comenzaba a percibir algunas acciones que sobrepasaban la “autonomía profesional” de buscar nuevas “plazas” -lugares de práctica- para la realización de las mismas y que entonces aparecía la iniciativa y el compromiso genuino de cada docente que era lo que signaba la particularidad de cada forma de llevar adelante la

Práctica I. Lo que en jerga docente se llama currículum prescripto y currículum vivido respectivamente.

Los primeros contactos y/o acercamientos al MA entonces variaban de acuerdo a la experiencia e intereses de cada docente. Así por ejemplo al charlar sobre los primeros contactos de Ana A. con el MA -coordinadora del programa IFD y guía-, me relataba que había tenido sus inicios hacía poco más de cinco años. Casi finalizando noviembre -del 2015- nos encontrábamos con Ana A.en el patio de su casa, mates de por medio, charlando sobre su llegada y los primeros acercamientos al MA. Al preguntarle sobre cómo fue que llegó y/o conoció al MA,

107 Ana me decía que había sido un tanto azaroso. “Dio la casualidad. El primer contacto fue cuando yo trabajaba en la Subsecretaría de Promoción de la Igualdad y Calidad Educativa, las SPICE, que era un área del Ministerio de Educación. Con una compañera comenzamos un programa de Patrimonio Cultural en educación. (...) Hicimos un cuadernillo con diferente material sobre qué es el patrimonio, cultura material, cómo se trabaja. Dimos cursos de capacitación. (...) Cuando dábamos las capacitaciones teníamos que ver el momento lúdico porque era un taller largo de cuatro horas y ahí, íbamos al Museo. Buscábamos piezas arqueológicas de las mismas que se usan ahora en las visitas. (...)”. Lo que marcaba Ana es habitual para los docentes pues, es desde diferentes espacios curriculares que se acercan al museo, es decir que el MA como recurso siempre parece ser una constante para los docentes a la hora de complementar sus contenidos. “Empezamos a buscar las cosas en el museo en el 2009, 2010 y 2011. Bueno ahí fue que tuve más vínculo con el Museo, sobre todo con Mariela Z. y con Silvia B. también. (...) Ya en 2013 yo tomo unas horas en el Carbó” agregaba Ana A. Momento en que Ana A.se incorpora como docente de IFD y que será lo que luego la lleve a integrarse como adscripta al proyecto y luego como docente al Área el MA.

Después de eso, hablé con Mariela Z., no sé bien cómo fue que nos encontramos; le comenté que estaba en un terciario, que tenía unas horas, y ahí me dice de la idea de hacer algo con los terciarios por esto de la etapa de la formación docente de la Práctica I, de que se conozca lo que es trabajar en espacios no formales.

Lo que Ana A. me decía por un lado me llamaba la atención en que seguía denominando al IFD como un “terciario” pese a los cambios en la LEN para darle

mayor jerarquización a la formación docente. Por otro lado, esta idea de llegada “azarosa” al MA dejaba de ser como tal en tanto como bien mencioné en capítulos anteriores el paso por la UNC durante la formación de las docentes hacía que se procurara el contacto con la Universidad y/o instituciones vinculadas a ella para jerarquizar precisamente la formación docente.

Considerando este modo de llegar de Ana A. al MA recordaba que, de igual manera la llegada de Catalina también era un tanto “azarosa”. A Catalina -como indiqué oportunamente- lo cultural era algo que le interesaba no sólo para trabajar - incorporándolo- en el ámbito profesional sino que su interés era también desde lo

108 personal. Y, es este interés personal desde donde notaba entonces que realizaba sus esfuerzos que excedían la autonomía profesional de acuerdo a mi entender. Así sus primeros contactos con el MA fueron a partir de su participación en un Taller de juergas64 (a cargo de Gabriela P.) al que asistió junto a su hija. Fue este primer

contacto el que luego se iría consolidando y transformando, a través de sus visitas reiteradas al MA junto con sus alumnas, dando lugar así ya a un vínculo entre instituciones. Para este caso, también “azaroso”, lo que se buscaba era cultura

entendida como aquella vinculada a las artes -en este caso la danza- lo que dio el inicio del contacto.

Por su parte, Cristina T.65 llegaba al MA a partir de su inquietud por complementar

y/o reforzar los contenidos que dictaba en relación a las Ciencias Sociales vinculándolos con las temáticas del MA. Una vez más esta iniciativa individual era la que pesaba y lograba el traslado no sólo de ella con sus alumnas sino que traía aparejado el interés de otras colegas como Carmen que de este modo comenzaban a concurrir con su alumnado desde Río Ceballos hacia el museo. Y así, nuevamente se daba lugar desde la iniciativa individual a relaciones entre instituciones.

Sin ahondar en cada caso puntual me resultaba claro poder apreciar cómo a partir de la iniciativa de cada una, es decir la agencialidad y autonomía con que cada docente se había movilizado, se habían construido vínculos fundamentales -según entiendo- a la hora de dar paso a las relaciones interinstitucionales que aquí se referencian. Pues, es a partir de las iniciativas individuales de las docentes en visitar en diferentes situaciones y por diversas razones -de manera inicial al menos- al MA lo que lleva a que a futuro se vayan no sólo regularizando las visitas sino que se comiencen a construir diversas formas de relacionarse. Con lo cual, entonces en este nuevo marco las instituciones aparecerán con mayor presencia, dando lugar a las formalidades de poder llevar a cabo las prácticas. Esto en función a lo que indica

64 El Taller de Juergas propone la danza-juego como una mediación pedagógica a fin de conocer la

diversidad cultural e identitaria a través del patrimonio tangible e intangible que se hace presente en el MA (Pedernera 2016).

65 Cristina Torres es Licenciada y Docente en Historia y, al momento de la realización de entrevista

se encontraba a cargo del espacio curricular Didáctica de Ciencias Sociales. Actualmente se encuentra jubilada.

109 el acuerdo y/o convenio que se debe firmar en el marco de la conformación/ constitución del programa IFD.

Este marco de reflexión previo a revisar las relaciones interinstitucionales me traía nuevamente a colación la idea del docente como agente cultural. Con lo cual entonces el poder apreciar el trabajo en red de las diferentes instituciones educativas, que se enuncia en la LEN y en el Diseño, se debe en cierto modo a partir del trabajo y las gestiones de las docentes, -formadoras de formadoras en este caso- tanto al momento de la formación docente como ya una vez que se encuentran insertas laboralmente las alumnas -futuras docentes-.

Para Ana A. este “agente cultural” era “alguien que tiene que poder conectarse, disfrutar, formar parte de la cultura en general. Que no sea esto de yo aprendo lo que dice el diseño de determinada área y punto. Eso me movió siempre.” Con palabras tan claras y quizá más de campo que la bibliografía pertinente Ana A. me decía cómo entendía esta agencialidad del docente y que no sólo era una simple opinión desde la subjetividad sino que era factible de apreciar dicha agencialidad por parte de las docentes a lo largo de mi trabajo de campo.

“Me parecía fuerte que en la formación docente no se piense en lo cultural y sólo en lo curricular, en contenido de materias, en puntos -refiriendo a los puntajes docentes-, y entonces que no haya un vínculo con teatros, con museos, con la ciudad. Porque ahí también involucrás todo, hasta la educación popular en esa conexión con la vida misma de todo tipo”, completaba Ana A.

Sobre esto último repensaba en lo expuesto sobre la LEN en el capítulo anterior en cuanto a que dicha profesión estuviese en vínculo con la cultura y la sociedad contemporánea. Los formadores de formadores, pensaba, entonces tenían una gran responsabilidad en tanto formaban a quienes a futuro se encontrarían en las escuelas formando a niños del nivel inicial y primario. Más aún al considerarse la escuela como institución social legitimada para la transmisión de saberes - también de valores agregaría- y la construcción de ciudadanía de acuerdo a como se estipula en el Diseño.

En otras palabras, podía entonces pensar que el docente como agente cultural de acuerdo a palabras de Ana A. debía tener contacto con la cultura.

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