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Insatisfacción con la imagen corporal

2. Imagen corporal

2.7 Insatisfacción con la imagen corporal

La imagen que uno tiene de sí mismo es una visión desde dentro de su apariencia física. Esta visión o percepción de la imagen corporal le puede ser satisfactoria o por lo contrario producirle malestar, es lo que se llama insatisfacción corporal. Este malestar por su evaluación estética subjetiva constituye probablemente el principal factor que precede a las decisiones de adelgazar y que puede degenerar en el inicio de la mayor parte de trastornos de la conducta alimentaria. En este contexto, la insatisfacción corporal es consecuencia de la discrepancia existente entre cuerpo percibido y cuerpo ideal (Uribe, 2007).

La imagen corporal, conformada por las autopercepciones físicas de cada persona, ha sido objeto de numerosas investigaciones durante las últimas décadas en relación con rasgos psicológicos tan importantes como la autoestima, la depresión, la ansiedad o los trastornos alimentarios y, muy en especial, con la insatisfacción corporal. Está comprobado que, en general, las mujeres manifiestan mayor insatisfacción corporal que los hombres en todas las épocas de su vida, desde la preadolescencia hasta la tercera edad, si bien las diferencias de sexo en la edad adulta y en la tercera edad son menores que en la adolescencia. Por otro lado, aun cuando la insatisfacción de las mujeres con su cuerpo tiende a mantenerse estable a lo largo de todo el ciclo vital, es digno de señalar que la importancia conferida a la apariencia física y, más en concreto, al tamaño y peso corporal, decrece con la edad (Esnaola, Rodríguez & Goñi, 2010).

Como se mencionó anteriormente, la presión sociocultural percibida aparece como principal causa de la insatisfacción corporal. Desde el enfoque sociocultural se señala, en concreto, a los medios masivos de comunicación, al entorno social

próximo y a la familia como los tres elementos clave de dicha presión: cuanto más altos son los niveles de presión percibida con respecto a una imagen corporal idealizada, más se incrementa la preocupación por la imagen y por las estrategias

de cambio corporal. ,

Cuanto más alejado esté el cuerpo de una persona del modelo corporal ideal que haya interiorizado, más probable es que exista en su interior desasosiego, preocupación, malestar; comenzando el camino hacia la insatisfacción de la imagen corporal.

La insatisfacción con la imagen corporal puede ser percibida en la sociedad actual, dado el aumento exagerado de los trastornos alimentarios y una búsqueda por las actividades físicas y las cirugías plásticas, cuyo objetivo es dar forma al cuerpo de acuerdo a los estándares preestablecidos sociales, proporcionando el cuerpo idealizado. Otro factor que confirma la insatisfacción con el cuerpo real con que el individuo nace, es la búsqueda frenética de los lugares donde se trabaja el cuerpo tales como gimnasios, salones de belleza y clínicas de estética (Morgado et al., 2009).

En la formación de la imagen corporal existen dos variables importantes, por un lado la importancia de la imagen corporal para la autoestima y la satisfacción o insatisfacción con la misma. Al respecto, Uribe (2007) expresa que en la formación de una imagen corporal negativa confluyen factores históricos o predisponentes.

Respecto a los factores predisponentes se tienen los sociales y culturales los cuales proponen,un ideal estético que se relaciona con la autoestima, el atractivo y la competencia personal, a saber, lo bello es bueno, la adoración de la delgadez, la estigmatización de la gordura, la falacia sobre la manipulación del peso y del cuerpo. La presión cultural sobre la mujer hacia la delgadez y en el hombre hacia

la fuerza asociada a potencia muscular y masculinidad como factor predisponente (Toro, 2004).

Del mismo modo, el modelado de figuras importantes como son los padres excesivamente preocupados por el cuerpo y el atractivo, con continuas verbalizaciones negativas sobre el mismo y prestando una excesiva atención hace que un niño aprenda esas actitudes. Por otro lado, ser criticado o sufrir burlas hacia el cuerpo por parte del grupo de iguales hace a una persona más vulnerable. Cabe mencionar que, aspectos como la baja autoestima, la inseguridad, las dificultades en el logro de la autonomía y los sentimientos de ineficacia pueden hacer que una persona se centre en lograr un aspecto físico perfecto para compensar sus sentimientos (Salazar, 2007).

Igualmente, los cambios de la pubertad, el desarrollo precoz o tardío, el índice de masa corporal o el peso y las características del cuerpo pueden ser factores de vulnerabilidad (Contreras, 2008).

Los factores anteriormente mencionados pueden dar lugar a la construcción de la imagen corporal, incorporando actitudes, esquemas, ideales, percepciones, y emociones sobre el propio cuerpo de tipo negativo e insatisfactorio que permanecen latentes hasta la aparición de un suceso.

Cabe destacar que, de acuerdo con Baile (2002) se han propuesto técnicas para evaluar los diferentes factores asociados al respecto de la percepción de la imagen corporal, los cuales se exponen a continuación:

• Alteraciones perceptivas: Se han propuesto técnicas dirigidas a evaluar el grado de distorsión o percepción del tamaño corporal, para ello se mide la figura real y la que se cree tener y se comprueba el grado de distorsión.

Para obtener la figura que se cree tener pueden utilizarse calibres móviles, autodibujo, manipulación de imagen por fotografías, vídeo u ordenador.

• Alteraciones de aspectos subjetivos: Son técnicas que persiguen detectar alteraciones en las emociones, pensamientos, actitudes sobre la propia imagen. Las más habituales en este campo han sido las escalas de siluetas, donde se eligen las que corresponden con lo deseado o cuestionarios de ítems tipo Likert.

• Aspectos varios. En torno a la evaluación de imagen corporal, se han propuesto gran cantidad de técnicas que miden aspectos varios como por ejemplo: auto-registro de conductas, cuestionarios que exploran experiencias personales de burlas o de abuso sexual, grado de influenciabilidad por medios de comunicación.

Frente a una dictadura notoria del cuerpo ideal, algunos trastornos de la imagen y, en consecuencia, algunos trastornos de la alimentación, son parte de la rutina de muchas personas en la sociedad postmoderna. En la medida en que la persona demuestra constante insatisfacción con el cuerpo real, tiende a buscar el cuerpo ideal a expensas de comprometer salud.

En definitiva, y para los fines del presente trabajo, la imagen corporal es un constructo que se refiere a cómo la autopercepción del cuerpo y apariencia genera una representación mental, compuesta por un esquema corporal perceptivo y las emociones, pensamientos y conductas asociadas.