En la tabla 1 se muestran los resultados de los muestreos de las raíces de mangle rojo en 15 puntos seleccionados entre los más de 100 sitios muestreados en diferentes sitios del Archi- piélago Cubano. En todos los casos se encontró la presencia de larvas de lepidóptero o huellas de que en algún momento estuvo en la raíz muestreada, sin embargo, se detectaron diferencias en cuanto al porcentaje de raíces afectadas en los diferentes sitios de muestreos. Este porcentaje de raíces afectadas por la presencia o huellas de larvas fue sensiblemente mayor en los sitios donde el bosque de manglar presentaba señales de afectaciones.
En sitios con bosques de manglar vigorosos y con buena salud también se encontraron raíces con huellas de larvas, aunque en pequeños números. Estos resultados parecen sugerir una relación entre la intensidad de larvas de lepidóptero perforando raíces de mangle rojo y el estado de tensión del bosque que conllevan su debilitamiento.
La presencia del lepidóptero en las raíces de R. mangle, es sin duda un evento que data de mucho tiempo atrás, con un equilibrio entre el bosque de manglar con buena salud y las poblaciones de larvas. Este equilibrio se rompe cuando actúan sobre el bosque de mangle diferentes causas de tensiones o estrés que provocan su debilitamiento, posiblemente en ese momento se produce un aumento de las poblaciones de larvas como una causa secundaria. Lugo et al. (1980) señalaron que el aumento de la sensibilidad al ataque de insectos es una característica del manglar bajo tensión.
El elevado porcentaje de raíces de R. mangle afectadas por la presencia de larvas de lepidóptero encontrado en los cayos Esquivel y Dromedario, y el sur de Varadero, coincide con sitios donde el bosque de mangle presentaba signos evidentes de debilitamiento, con ramas que tenían abundantes hojas amarillentas y en algunos casos secas, copas ralas, árboles casi muertos y un aumento de la salinidad.
La polilla pone sus huevos en la superficie de las raíces zancudas de los árboles de R. mangle. Después de eclosionar, las larvas recién nacidas penetran por las lenticelas de la raíz, donde preparan una pequeña galería en el tejido aerífero que se encuentra de inmediato por debajo de la epidermis de la raíz. En esa zona la larva avanza poco longitudinalmente ya que en corta trayectoria se dirige hacia la zona del floema y el xilema, la cual atraviesa y llega al tejido medular. Dentro de ese tejido la larva pequeña avanza en fina galería, en dirección hacia el ápice de la raíz, y según avanza crece en longitud y grosor. De esta forma va haciéndose mayor la galería zigzagueante y la raíz continúa creciendo hasta fijarse al suelo, sumergida en la mayoría de los casos por debajo del nivel del agua. Aproximadamente en ese período la larva ya ha alcanzado mayor tamaño y comienza su retorno por la misma médula, amplía la galería y deja depositada sus excretas, las cuales tienen un color carmelita rojizo y un fuerte y peculiar olor.
Tabla 1. Porcentaje de raíces afectadas por larvas de lepidóptero en 15 sitios de muestreos
Las zonas más antiguas de las galerías son encapsuladas por la planta con un tejido endurecido, lo que ha sido observado en diversos cortes de raíces. Las galerías abandonadas se rellenan con un tejido de color oscuro, casi negro en ocasiones, y en algunas plantas parece reabsorberse apareciendo zonas de crecimiento con un tejido que tiende a rellenar la cavidad. El agujero de salida también puede ser obturado, e incluso se observaron exuvias de pupas totalmente comprimidas por este tejido de relleno. Asociado a este hecho se observó un mayor engrosamiento de la raíz, sobre todo en la zona periférica, debajo de la epidermis, y en algunos casos se notó la emisión de nuevas raíces a partir de la afectada, lo que puede interpretarse como una respuesta de adaptación de la planta.
Las zonas donde se encuentra la larva se mantiene siempre limpia y recubierta de una seda fina segregada por la larva. En su ascenso llega hasta un nivel por encima de la altura alcanzada por la marea, donde prepara una cámara más ensanchada, la cual limpia y separa del resto de la galería con septos de seda tupida, y es allí donde se transforma en pupa. Previamente la larva excava un túnel hasta la zona periférica de la parte interior de la raíz, y deja un fino opérculo marcado en la epidermis de la raíz para de facilitar la emersión del adulto. Este opérculo se encuentra por encima de la altura máxima de la marea en el sitio de observación, y estos agujeros pueden ser fácilmente vistos después de la salida de los adultos.
Esta larva taladra la médula de las raíces de mangle rojo, con un ciclo posiblemente anual, ya que las larvas pequeñas han sido colectadas a principios de año, y las de mayor tamaño se han observado en los meses finales del año. Fue posible colectar 6 polillas adultas, 3 hembras y 3 machos, las cuales han dejado un opérculo de emersión que en los machos midió 4 mm y en las hembras de 5 a 6 mm.
En dos ocasiones se observó, en condiciones de marea baja, debajo de raíces que aún no habían penetrado en el sustrato fangoso, aserrín fresco de color rojo intenso sobre dicho sustrato, y un material eliminado por las larvas en la construcción de las galerías.
En varias de las localidades muestreadas se observaron posibles controladores naturales de la larva del lepidóptero, como individuos de Compsobracon regnatrix (Hymenoptera: Braconidae), que con sus largos ovopositores de unos 35 mm, atacaba a través de la raíz de R. mangle, las larvas de lepidóptero. Este insecto (Lepidoptera: Pyralidae) constituye posiblemente un nuevo taxa para la ciencia.
En los propágulos de R. mangle se observaron escolítidos (Coleoptera; Scolitidae) de la especie Pytiopthorus nr, regularia Blackman, 1942. Estos escolítidos son perforadores de los propágulos, y se caracterizan por realizar un orificio muy pequeño que puede ser confundido con los puntos oscuros característicos de la epidermis de los propágulos. Estos pueden ser afectados desde etapas tempranas cuando todavía están unidos a la planta, de tal modo que al alcanzar la madurez y desprenderse del árbol madre, su supervivencia pudiera ser más baja y muchos podrían morir aún después de su implantación.
En el interior del propágalo se desarrolla la colonia con individuos adultos, juveniles y larvas. La zona atacada se vuelve muy quebradiza y frágil, fue posible partirlos con facilidad y observar las galerías interiores, por lo que la acción de estos insectos pudiera causar la inactivación de la viabilidad del propágulo.
Los resultados ofrecidos en la tabla 2 indican que las poblaciones de escolítidos en los propágulos de R. mangle son mayores en los meses de mayor pluviosidad, cuando los propágulos alcanza su mayor desarrollo y a la vez el número aumenta en los propágulos de los árboles más cercanos al mar. Se destaca la no presencia de propágulos en el área de Cayamas en los muestreos de diciembre y enero, solo se observaron frutos pequeños.
Tabla 2. Número de propágulos de R. mangle observados con escolítidos y sanos, en cuatro sitios de muestreo en diferentes épocas del año
Se encontró la presencia de un Microlepidóptero que perforaba los propágulos (aún sobre las plantas), y que fue colectado además en propágulos ya fijados al sustrato, se observó en el orificio de salida la exuvia de la pupa con la mitad de su longitud hacia el exterior. Para R. mangle estaba reportada la presencia de una mariposa desfoliadora (Phoecides pigmalion batabano) y (Leptoypha morrisoni), una chinche de encaje (Herrera et al., 1986).
En el Archipiélago Sabana-Camagüey, Menéndez et al. (2003) encontraron la presencia de un molusco alimentándose de las hojas de mangle rojo. En la desembocadura de los ríos se ha encontrado la presencia de la cochinilla acuática de Sphaeroma terebrans (Crustáceas: Isopóda Sphaeromidae), que realiza unas perforaciones en la zona terminal de las raíces jóvenes de mangle rojo cuando éstas entran en el agua y las destruyen totalmente. Fernández Milera et al. (2000) plantearon que esta especie posee el hábito de barrenar a diferentes especies de plantas que viven en el tercio inferior de los ríos; estos autores documentaron los daños causados a las raíces de mangle rojo en varios sitios del archipiélago cubano asociados a ríos o lagunas.
Conclusiones
• Se encontró una mariposa nocturna que desarrolla su estado larval en las raíces zancudas de Rhizophora mangle.
• Al parecer existe una relación entre la intensidad de larvas de lepidóptero perforando raíces de mangle rojo y el estado de tensión del bosque que conllevan su debilitamiento.
• En los propágulos de R. mangle se observaron escolítidos (Coleoptera; Scolitidae) de la especie Pytiopthorus nr, regularia (Blackman, 1942), los que pueden provocar el debilitamiento de los mismos, influyendo en el proceso de regeneración natural.
• Las poblaciones de escolítidos en los propágulos de R. mangle son mayores en los meses de mayor pluviosidad, cuando los propágulos alcanzan su mayor desarrollo y a la vez el número aumenta en los propágulos de los árboles que se encuentran más cercanos al mar. Abstract. The massive death of forest of Rhizophora mangle (red mangrove) in keys of the north of the counties of Matanzas and Villa Clara impulse the realization of the present work. They were species of insects associated to the arboreal species of mangroves, fundamentally of red mangrove. He/she was a night butterfly (Lepidoptera: Pyralidae) whose larva is developed in the wading roots of R. mangle, and escolítidos (Coleoptera; Scolitidae) that perforate the propágulos of the same mangrove species. A balance was evidenced between the populations of insects and the conservation of the swamp, with tendency on the part of the insects to increase when a primary cause affects the ecosystem.
Referencias
Herrera, M., et al. (1986): Situación actual del ecosistema de manglar en Cuba. Instituto de Ecología y Sistemática, ACC, La Habana, 139 pp.
Fernández Milera, J. F.; R. Aguilera y R. Fernández (2000): Efecto nocivo sobre el sistema radicular de Rhizophora
mangle L. (Rhizophoraceae) por la presencia de Sphaeroma terebrans Stebbing (Crustáceas: Isopóda Sphaeromidae).
En Memorias del Primer Taller Nacional de manglares, mayo de 1997, PNCT Cambios Globales y Evolución del Medio Ambiente Cubano, IES-CITMA, MAB UNESCO, pp. 182-184.
Lugo, A. E.; G. Cintron y C. Goenaga (1980): El Ecosistema de Manglar bajo Tensión. En Memorias del Seminario
sobre Estudio Científico e Impacto Humano en Ecosistemas de Manglar, UNESCO, pp. 261-285.
Menéndez, L., J. M. Guzmán, R. T. Capote Fuentes, L. Rodríguez y A. V. González (2003): Situación ambiental de los Manglares del Archipiélago Cubano. Casos de estudios: Archipiélago Sabana-Camagüey, franja sur de La Habana y Costa Norte de Ciudad Habana. En Memorias IV Convención de Medio Ambiente y Desarrollo, La Habana, Cuba, CD-ROM.