Capítulo 3 Arte electrónico
3.3 Instalación Interactiva
La instalación interactiva a que se hace referencia en la presente investigación tiene como característica lo que el artista Mariano Sardón dice “…las obras interactivas pensadas como la construcción de interfaces relacionales, en la que el artista establece vínculos entre parámetros a través de la computadora utilizando la posibilidad que ofrece la tecnología digital”. (Sardón, 2009) En cierta medida la interacción que se propone en este tipo de instalaciones es de corte dinámico, en la que las variables espacio-temporales se circunscriben a criterios de programación, criterios de interfaz, criterios de circulación espacial y de actuación. Las instalaciones de este tipo proponen diversos lugares para el artista, el público y el objeto de la obra. El componente relacional en la instalación interactiva, se establece desde la programación por medio de la estructuración de códigos, la interconexión a través de interfaces y el uso de dispositivos, para censar variables como movimiento, color, luz, sonido entre otras.
En las instalaciones interactivas, el cuerpo como superficie, el espacio como contenedor, el ambiente sonoro, la atmosfera lumínica, los dispositivos utilizados para establecer el contacto, la comunicación, las imágenes, y la temporalidad son un entramado híbrido que posibilita la experiencia estética del público por medio de relaciones y conexiones cruzadas de cierta complejidad.
El diseño de una instalación interactiva implica la formulación de las maneras de relación entre público, entorno y datos o información digital que se manipula. Las múltiples relaciones que se establecen, parten de un estado potencial que no se afecta hasta que alguien lo activa o manipula de manera directa o indirecta. La latencia implícita en la instalación interactiva germina a partir de un agente externo que la interfiere, razón a partir de la cual se generan diversos niveles de intercambio entre público y obra. Las interrelaciones que se propician no necesariamente se gestan a partir de personas, cualquier otra fuente diferente de datos externa o interna puede desencadenar respuestas.
Las instalaciones contemporáneas mediadas por el uso de las tecnologías electrónicas y digitales, bien sea audiovisuales, telemáticas o computarizadas, que se basan en interfaces técnicas y que permiten la relación dialógica entre la obra, el público y el sistema se han denominado instalaciones interactivas. Dichas relaciones se han dado de diversas maneras
utilizando formas interactivas bien sea telemáticas, de inteligencia artificial, de red, y realidad virtual. Las instalaciones interactivas son entonces también sistemas de estructura abierta, pluridimensional y compleja.
Las instalaciones interactivas se preguntan por la inclusión del público y la construcción de sentido a partir de dicha inclusión. Las variaciones posibles de inclusión son innumerables y los niveles de los mismos van desde una participación externa hasta una interna inmersoa en una realidad ajena a él y propia del ambiente construido. Procesos reactivos, generativos, de inmersión y de simulación son caminos abiertos que dibujan roles diversos para el público. Otra característica de las instalaciones interactivas es el desplazamiento de la noción de autor debido a la participación del público en los procesos de activación y completitud de la obra.
El objeto artístico de la Instalación interactiva requiere de la participación de forma directa o indirecta desde afuera o desde adentro, con el fin de propiciar desarrollos espaciales y temporales a través de transformaciones sucesivas que propician un constante re significación tanto del público como de la obra y el productor. Los dispositivos tecnológicos utilizados son sensibles a factores variables como posición, movimiento y aceleración en el espacio, peso, gravedad, levedad e ingravidez en términos de la variable física masa; igualmente variables de orden ambiental como atmosfera, temperatura, presión y altitud, o de datos provenientes de intranet o Internet. Los puentes de relación que se pueden establecer con las variables citadas (y otras) son posibles a partir de conexiones que procesan la información por medio de algoritmos, códigos, programas y la transforman en diversas formas de salida o materialización.
La conexión de dispositivos tecnológicos a computadoras permite establecer puentes de relación entre variables físicas a través de la tecnología digital. La información obtenida del mundo exterior a través de sensores, puede ser almacenada y transformada de muchas maneras por medio de algoritmos y programas, produciendo diferentes formas de salida o materialización del proceso de manipulación de la información.
Similar a los protocolos comunicacionales que determinan y definen un modo de procesar y hacer las cosas, en el caso de las instalaciones interactivas el artista establece de una manera determinada el vínculo entre software y hardware con el propósito de generar vínculos entre el objeto artístico, el mundo y el público. Las sucesivas transformaciones que
sufre la información que alimenta la instalación, constituye un dispositivo sistema-obra que porta su propio dinamismo de manera tal que la atención se centraliza en las vías de materialización de la información.
La instalación interactiva que tiene por sustento el componente electrónico y que favorece nuevos roles tano para el público como para el productor, expandió sus bordes y generó un entramado de relaciones que la ubican dentro del concepto arte – sistema conformado por el público como agente activo, el contexto, la formalización y materialización de la información. El artista se apropia de la tecnología y crea hibridaciones que usan todo tipo de artefactos, les asigna fines diferentes para producir tensiones y propiciar formas de comunicación mediante diversidad de interfaces. El productor estructura protocolos, los materializa en procesos, para luego definir ciertas estéticas que evolucionan en tiempos indeterminados y son signadas por la participación del público. Concibiendo a la instalación interactiva como un sistema dinámico y orgánico, se posibilita la comprensión de la acción del público como una energía que alimenta dicho sistema a la par que las reglas establecidas y que se han configurado en forma de algoritmos. El artista esboza las condiciones iniciales de la instalación y deja en manos de la participación del agente externo, la evolución siempre impredecible de las variables formales que puedan llegar a suceder una vez el control se comparte con el público.
La instalación interactiva se configura entonces como un espacio-tiempo en el cual se materializan estéticas de lo mutante, impredecible y en permanente cambio y reconfiguración a partir de los nexos interactivos entre espectador y sistema o entre sistema y otros sistemas.