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Los actores del proyecto.

7.1. INSTRUMENTOS DE CONEXIÓN E IRRIGACIÓN.

El nuevo eje viario ha de ser capaz de permitir la comunicación a corta y larga distancia, facilitar el paso a través pero también los movimientos de distribución y accesibilidad. Su objeto es el de poner en relación cada parte del área donde se inserta con las áreas próximas como con el resto del territorio. Está sometido por tanto a solicitaciones de conectividad rápida y de irrigación.

Esta doble solicitación vuelve adecuado el uso de carriles segregados y urbanos con funciones diferenciales pero complementarias, íntimamente articulados entre sí y con el resto de la red viaria urbana.

- Vías segregadas

En este caso, la conectividad rápida no es sinónimo de velocidad sino de un desplazamiento homogéneo y continuo. No se trata de hacer posible recorridos a velocidades elevadas puesto que éstos no garantizan la disminución de los tiempos de desplazamiento (se verifica reiteradamente el sin sentido de los movimientos rápidos entre atasco y atasco) sino de hacer un uso más racional del suelo y de organizar de un modo más eficiente los distintos tipos de desplazamientos urbanos. Eliminada la alta velocidad como condición de desplazamiento, se abre el abanico a una flexibilización de los parámetros normados de diseño de los que en el Capítulo 4 se ha dejado constancia de algunos de los desarrollados en el caso de las rondas analizadas.

Los desplazamientos homogéneos y continuos, ésto es, el mantenimiento de un determinado ritmo de marcha, puede lograrse mediante algunos recursos tales como la limitación de la velocidad (aunque

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resulte paradójico) y el control riguroso de ésta; así como desde el diseño, a partir de la aplicación de medidas habituales como la de una adecuada solución de las incorporaciones a las vías segregadas evitando que los autos que se incorporan supongan retenciones tras de ellos, del mismo modo que con las salidas. Existen también otros recursos como el ensayado en la Ronda de Dalt de disminución del ancho de carriles para evitar adelantamientos.

- Enlaces frecuentes

La coordinación y articulación entre los desplazamientos de paso y los movimientos de distribución y acceso tienen como punto clave de solución los enlaces: su frecuencia y su emplazamiento.

Es preciso comprender que la solución en este caso pasa por mediar entre las que serían condiciones óptimas de irrigación desde la perspectiva de la ciudad y los requisitos elementales para facilitar un movimiento fluido y continuo, desde la perspectiva de una vía rápida. Desde el punto de vista urbano lo ideal sería contar con una salida o entrada cada 200 m, mientras que desde la funcionalidad de la vía éstos deberían distar como mínimo 1km entre sí, dejando de considerar ya en esta apreciación la distancia recomendada por los manuales técnicos que supone el doble de esta distancia.

Estos extremos que de un modo exagerado permiten ilustrar las diferencias entre ambas perspectivas deben contraponerse también a otros requerimientos de la misma ciudad. Aquella distancia reducida entre enlace y enlace no sólo resulta inviable funcionalmente sino que afectaría negativamente a la ciudad en la medida que se demandaría un mayor consumo de suelo a lo largo de todo el eje (se ha visto en los ejemplos analizados que en los tramos donde se producen los enlaces no se puede reducir como en los otros el ancho total de la sección viaria).

Por tanto, es necesario pensar que el diseño debiera mediar entre estos dos extremos y sopesar en cada caso sus efectos. Del mismo modo que resulta central considerar el emplazamiento de estos enlaces. Es elemental que cada enlace tenga una prolongación natural en un buen sistema de irrigación de las vías urbanas, siendo esta buena articulación un instrumento alternativo de tanta o mayor importancia que la frecuencia de enlaces por sí misma. Un instrumento útil para poder reducir la distancia entre enlaces y adecuarla a la red viaria local depende en buena medida, como se ha visto en los ejemplos analizados, de la flexibilización de los valores posibles de inclinación de las rampas. - Relación indisociable de enlaces y plazas de distribución.

En la evaluación anterior debe considerarse también que tan importante como el enlace son los recorridos alternativos que se ofrecen después. Para que realmente sea posible un efecto de distribución e irrigación cada enlace debe estar coherentemente articulado a las principales vías urbanas locales y / o a las plazas de distribución. De allí la importancia señalada de su emplazamiento y la ausencia de obstrucciones o cuellos de botella en la red viaria local.

329 La importancia de la relación entre los enlaces y las plazas (tipo glorieta como se ha visto en distintos

ejemplos) radica en la posibilidad de articular simultáneamente una salida de la vía segregada a distintos ejes urbanos de distribución. Del mismo modo que en sentido inverso permite organizar un número importante de llegadas desde distintas direcciones antes de introducirlas en el tronco rápido.

- Traza urbana continua

Desde el punto de vista de la conectividad, tanto o más importante que la solución de las vías segregadas es la materialización de una traza urbana continua, es decir, la solución de carriles urbanos en ambos sentidos a lo largo de todo el eje (a modo de los ejemplos vistos en las páginas 294 y 295). Esto permite garantizar a nivel local la comunicación entre las partes próximas; y a nivel urbano la continuidad necesaria entre los movimientos de paso y de distribución. Se trata en cierto modo de la consecución de los efectos que ofrecían las antiguas rondas.

Es preciso considerar también que estas vías urbanas continuas, facilitan el uso alternativo de los carriles segregados en las horas pico. Si bien suponen el traslado de los efectos de una afluencia masiva de vehículos a las áreas de borde, evitan la asignación de mayores anchos a las vías segregadas y la sub-utilización de este suelo urbano durante un número importante de horas al día.

- Laterales articulados a las distintas jerarquías viarias

El efecto de distribución sólo queda realmente garantizado cuando existe una continuidad entre las distintas jerarquías viarias. De allí la importancia de la permanente articulación de las vías segregadas a los laterales pero también la estrecha articulación de éstos últimos al resto de las vías urbanas. Entendidos los laterales como una vía urbana de doble sentido, su importancia radica en permitir los cruces y la continuidad de la red también en sentido transversal al del eje segregado.

- Costura complementaria

El alcance real de las mejoras conectivas y de distribución en un área periférica no depende sólo de la introducción de un eje infraestructural con las características enunciadas sino de su complementariedad con otras operaciones de costura (apertura de vías nuevas y de tramos inconclusos) y urbanización (urbanización de calles de tierra o en mal estado de conservación, o de calles con anchos inapropiados, etc) . En los ejemplos analizados se ha visto cómo la construcción de las Ronda de Dalt y del Litoral fueron contemporáneas con un número importante de otras operaciones viarias de menor envergadura que tuvieron la enorme importancia sin embargo de eliminar distintos cuellos de botella, de garantizar una continuidad y permeabilidad entre tejidos.

Por estas intervenciones nos referimos tanto a aquellas que permiten lograr continuidades entre calzadas vehiculares como entre aceras peatonales. Es decir, que permiten tejer las relaciones urbanas mínimas entre tejidos próximos hasta antes de ellas inconexos.

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