En la oficina Elmer, sentado en su silla habla por
teléfono. La oficina es amplia, todos los muebles son en madera. Gran parte de los adornos son de cristal,
relucientes. Detrás del escritorio hay un cuadro gigante de Jórge Eliécer Gaitán. Tiene un ventanal gigantesco por el cual se puede ver casi toda la ciudad. Conrado entra primero a la oficina y detrás de él entra Alonso. Elmer los mira.
ELMER Debo colgar.
Elmer se espera unos segundos con el teléfono en la oreja y luego sin decir nada más lo cuelga. Se levanta de su asiento.
ELMER Alonso Guerra.
El abogado que lucha por una buena política.
CONRADO
Señor Guerra. Quiero que conozca a Elmer Clopatofsky.
ALONSO
Es un placer. Vi muchas de sus películas cuando era pequeño. y por favor, solo soy un abogado más.
No.
ELMER
No eres un, eres el, abogado. Por eso estas aquí.
Igual que yo, que ahora soy mas un hombre de negocios que un actor. Pero te lo agradezco.
ALONSO
Perdóneme, pero sigo sin entenderlo señor Clopatofsky. ¿Qué quieren de mí?
Elmer mira a Alonso y sonríe ligeramente. Elmer camina hasta el gran ventanal de su oficina y se para frente a él.
ELMER
Vea nuestra ciudad Alonso. Un lugar incomparable. Lleno de color, de vida, esfuerzo.
Alonso se acerca un poco a la ventana, conservando distancia con Elmer. Él voltea a mirar a Alonso.
ELMER
Vivimos en el ojo de un huracán. Rodeados de caos
y aún así, prospera felicidad, risas, amor.
Imagina que no hubiera huracán.
Alonso se para frente al ventanal y queda en la misma posición de Elmer. Mirando hacia la ciudad.
ALONSO
He intentado toda mi vida llegar al centro de este huracán.
Me costo mi vida, mi licencia (Con voz más baja) mi familia.
Alonso se mantiene mirando hacia la ciudad, sin quitar la vista ni por un segundo. Elmer voltea a mirar a Conrado con algo de curiosidad, cuando Alonso menciona a su familia. Conrado le responde la mirada a Elmer con seriedad y sutileza.
ELMER
Sabemos que lo quieres acabar, por eso te trajimos. Para que no tengas que atravesarlo, no. Cualquiera sabe que eso es imposible. Para
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acabar este huracán, se comienza desde el centro.
Elmer señala con el dedo la ciudad. Alonso mira a Elmer con seriedad y determinación. El teléfono de Elmer suena. Él lo mira y devuelve la mirada a Alonso.
ELMER
Que dices Alonso. ¿Es de tu interés lo que te ofrecemos?
Alonso mira a Elmer, pero cuando él termina la pregunta Alonso aparta la mirada y la devuelve hacia la ciudad. Elmer mira a Alonso con detalle y concentración. El telefono de Elmer no deja de sonar.
ELMER
Conrado, por qué no le muestra a Alonso su oficina.
Elmer no espera respuesta y se dirige a su escritorio, se queda mirando a Conrado y a Alonso mientras salen de la oficina, y justo cuando salen él contesta el teléfono. INT. OFICINA DE ALONSO - CONTINÚA
Conrado abre una puerta y ambos entran a la oficina. El lugar es casi igual de amplio a la oficina de Elmer. Los muebles son igualmente en madera. Sobre una mesa se
encuentra una botella de whisky y vasos que brillan de nuevos. También hay una pequeña sala con un sofá muy elegante. La ventana de la oficina también tiene gran tamaño y muestra gran parte de la ciudad. Alonso camina por la oficina detallando cada uno de los lujos,
mirándolos con una ligera sonrisa en su rostro. Conrado solo mantiene una expresión de seriedad mientras ve a Alonso caminar por la oficina.
ALONSO
¿Es necesario todo esto? CONRADO
Nuestro entorno nos moldea, nos da una identidad y nos enseña a
distinguir. Su mundo de abogado, acaba aquí.
Alonso se sienta en su silla. Mira las pocas cosas que hay en su escritorio. Una adorno en plata, una laptop ultima generación y un sujetador de tarjetas, en el cual hay tres tarjetas distintas.
ALONSO ¿Tarjetas?
CONRADO
Tarjetas de crédito, considérelo su nueva forma de pago.
Alonso mira a Conrado con una sonrisa. Conrado permanece con su expresión de seriedad. Pero no le quita la mirada de los ojos.
ALONSO
¿Qué se supone que voy a hacer?
Conrado camina y se pone frente a Alonso, al otro lado del escritorio.
CONRADO
Cambiar la política que hasta hoy conocemos. Convertirse en el padre de una nueva generación de
políticos. Pero para eso, necesita primero ser alguien.
Conrado coge con su mano una pequeña ficha que se
encuentra sobre el escritorio de Alonso y la voltea hacia él. En la ficha dice "Director de relaciones publicas"
CONRADO
Así se va a presentar frente a las personas.
Tome sus tarjetas, un vehículo lo espera abajo.
Conrado se dirige a la puerta y la abre. Alonso sale de la oficina y empieza a caminar hacia el ascensor.
CONRADO Una última cosa
Alonso voltea y mira a Conrado con seriedad. CONRADO
Entre más fuerte el huracán, más cosas arrastra con él.
Veamos que tan bien tiene los pies sobre la tierra, señor Guerra.
Alonso le sostiene una mirada de seriedad. Ninguno de los dos hace mayor expresión con sus rostros. Sostienen su mirada por varios segundos. Alonso da media vuelta y sigue caminando.
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