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embargo, el concepto de Inteligencia ambiental y ecológica, son distintas, marcadas por diferencias significativas que ayudaron a completar este trabajo.

La ecología es la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno; el medio ambiente como ese aspecto ambiental, es el entorno en sí, es decir, el sistema que rodea los seres vivos. Por otro lado, la inteligencia es la facultad de la mente que permite crear, aprender, entender, razonar, sentir, emocionarse y tomar decisiones y formarse una idea de determinada realidad. De este modo el concepto de ambiente está contenido dentro de la ecología, así mismo, la inteligencia ambiental como lo describe Cárdenas (2014), “Es la capacidad que tienen las empresas para generar el mayor beneficio socio- ambiental a nivel interno y externo, esta capacidad les permitirá tener un menor impacto y/o efecto ambiental; generando de esta forma una aproximación a un mercado verde; debido a las acciones impulsadas desde la identificación de todos los impactos sustanciales y la comunicación transparente hacia el consumidor; la cual pone en marcha un mecanismo que alienta el cambio desde la empresa hacia los consumidores creando de esta forma círculos virtuosos”. (p.20). es decir, se describe como un concepto basado en productor-

consumidor, sin ver las múltiples variables de la conducta humana, y de cómo este se relaciona con el medio ambiente.

La inteligencia ecológica según Daniel Goleman es: “La capacidad de adaptarnos a nuestro entorno ecológico, y aplicar sobre como entendemos que la actividad humana interfiere en los ecosistemas, de tal modo que hagamos el menor daño posible podamos vivir nuevamente de manera sustentable en nuestro planeta, es decir, es la capacidad de vivir tratando de dañar lo menos posible a la naturaleza. Consiste en comprender qué consecuencias tienen sobre el medio

28 ambiente las decisiones que tomamos en nuestro día a día e intentar, en la medida de lo posible, elegir las más beneficiosas para la salud del planeta. La paradoja reside en que cuanto más coherentes somos con su bienestar, más invertimos en el nuestro.” Así que la inteligencia ecológica es un concepto más amplio que no solo ve consumidores o productores sino una sinergia que permite brindar un conocimiento científico y racional de las causas y efectos así como las soluciones del estado actual de nuestro entorno; la noción de superioridad del hombre frente a los recursos naturales necesita cambiar, se debe tomar una perspectiva que muestre un interés y preocupación reales para minimizar los efectos causados y tener de esta manera un ambiente más sano que se vea reflejado en la calidad de vida y salud de las personas, además de esto permite comprender los sistemas en toda su complejidad y las interacciones que existen de manera natural y el mundo creado por el hombre. La inteligencia en el hombre es generalmente muy simplificada, ya que un solo cerebro no puede asimilar toda la capacidad de información existente en el exterior, por lo cual se debe trabajar en conjunto, tener una inteligencia colectiva para ciertas acciones, por ejemplo, el caso de las empresas, manejan un tipo de inteligencia distribuida y está repartida en los diferentes niveles de la empresa y realizada de la manera correcta funciona si todas las partes realizan bien su trabajo. Las ideas son una parte inherente del hombre y la inteligencia ecológica es un camino para transformar el pensamiento y las acciones del hombre, encaminarlas a la racionalización y toma de buenas decisiones de manera individual como de manera colectiva para que de esta forma se puedan ver reflejados los cambios de adentro hacia afuera, ya que el comportamiento individual generalmente se queda en acciones pero entre varias personas u organizaciones se puede ampliar el concepto y la responsabilidad por el medio ambiente y el bienestar de la comunidad.

A partir de la inteligencia ecológica podemos entender al ser humano y poder llevar la práctica a la inteligencia ambiental del consumidor- productor, este trabajo, marca la pauta de que la Inteligencia Ecológica sirve tanto para los consumidores como para los productores y toda la sociedad, por el hecho de que Goleman en su libro expresa que la decisión de comprar “productos verdes” radica en los posibles impactos que estos podrían tener en el ecosistema, un ecosistema que compartimos todos, y esta compra es en todo el ciclo de vida del producto, pues desde que se inicia la producción hasta que se comercializa para que llegue al consumidor final, se debe tener en cuenta que cada uno de los procesos que se llevan a cabo para fabricar un producto o para ofrecer un servicio contiene un impacto ambiental inmerso que debe ser reducido, es decir, la decisión ecológica de comprar o no un producto que cause menos impactos ambientales también incluye a los productores, pues son ellos los que en su proceso pueden reducir los impactos generados por su producto y/o servicio, realizando compras verdes de materia prima y realizando al interior de su empresa, programas que ayuden a minimizar los impactos que sean identificados.

Goleman busca acabar con la asimetría en la información que existe entre el consumidor y el productor, pues como lo explica en su libro "estos saben muchas cosas que los compradores ignoran". (Revista Semana, 2010), pues muchas veces se catalogan productos como “verdes” por qué no contenían algún componente catalogado como perjudicial para el medio ambiente, pero seguían conteniendo componentes que tienen impactos ambientales perjudiciales y por ello tuvieron que ser rediseñados, todo esto se dio gracias a que los consumidores ahora se están preocupando por la información que contiene los productos e investigan que daños podrían provocar al medio ambiente si no son rediseñados. Para ello que este rediseño de los productos se pueda realizar de una manera adecuada se requiere una mutua colaboración entre los directivos de la empresa y cada uno de los empleados, pues se necesita de su compromiso y conocimiento acerca

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del producto para llevar a cabo estas actividades, teniendo en cuenta que siempre se tienen que compartir los conceptos aprendidos en cada proceso, para que con ello se optimicen los recursos y se reduzcan los impactos. Por tanto, en este trabajo no se va a hallar la inteligencia ambiental de una empresa, sino la inteligencia ecológica que hace que tenga un efecto sinérgico con la inteligencia social que nos permite coordinar y armonizar nuestros esfuerzos hacia el medio ambiente de forma colectiva. El arte de colaborar por equipo, que combina factores como la empatía, y la cooperación con el fin de crear lazos entre las personas, y ese intercambio de información y la colaboración son fundamentales para adquirir conocimientos ecológicos esenciales, no solo hay que concebir lo ambiental, de nuestro medio, sino de cómo nos relacionamos con este medio, como lo percibimos, para actuar acorde al bien común. Es decir, se utiliza un componente conductual, emocional y cognitivo, diseñado en esencia para la inteligencia ambiental, pero basado no solo en como los empleados ven a la empresa en el aspecto ambiental, sino como entienden ellos su entorno laboral y su hogar unido con la naturaleza, todo enmarcado en un test psicométrico donde cada pregunta evalúa como interactúa y si sus acciones o posibles decisiones son consecuentes con el sentido de urgencia actual ambiental tanto en la industria como en su hogar, y qué papel juega el Estado colombiano en todo esto. Así mismo, medir la inteligencia ecológica hace posible la consecución de las metas, donde ninguno de los actores tiene que dirigir los esfuerzos del grupo para alcanzar el objetivo final ni existe ninguna necesidad de un director centralizado, como comúnmente pasa en la industria colombiana y su sistema centralizado, porque la Inteligencia Ecológica dirige los esfuerzos a metas ecológicas colectivas más grandes haciendo que un gran número de actores siga principios sencillos como los describe Goleman:

Fuente: Inteligencia Ecológica, Daniel Goleman- Adaptación autores Si tenemos presentes las verdaderas consecuencias de los que hacemos y compramos, si nos decidimos a efectuar cambios positivos y si compartimos lo que sabemos para que otros puedan hacer los mismo, la sociedad regida bajo estas 3 reglas básicas puede crear una fuerza que mejore todos los sistemas industriales en el país, con el único fin de brindar bienestar al medio ambiente, y consecuentemente a nosotros los seres humanos.

No todos deben tener o dominar los conocimientos ambientales, pero si empujar hacia el mejoramiento continuo del efecto que se ejerce sobre la naturaleza. En todo el mundo pueden verse signos de la aparición de este cambio en la conciencia colectiva, desde los equipos ejecutivos que trabajan para lograr que la operación de sus empresas sea más sustentable a los activistas locales que distribuyen bolsas de tela para las compras para sustituir las de plástico, como se ve en Colombia actualmente, es decir, cada vez que la gente crea nuevas maneras de interactuar con la

PRINCIPIOS INTELIGENCIA

ECOLÓGICA

3. Compartir lo

que se aprende

1. Conocer los

efectos.

2. Favorecer

las mejoras.

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naturaleza para transformar nuestra propensión al beneficio a corto plazo en una más sana a largo plazo. Las investigaciones que suscitan gran interés entre el público sobre los innumerables peligros que la actividad humana acarrea a los ecosistemas de nuestro planeta, como el creciente calentamiento global, no son más que un mero principio. Tales esfuerzos ayudan a incrementar nuestro sentido de urgencia, pero no debemos detenernos ahí. Debemos recopilar la información compleja, detallada y practica para guiar nuestras acciones. Para ello como administradores ambientales se necesita dar a conocer y fomentar la inteligencia ecológica, como un fin colectivo.

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