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Capítulo 2. Marco Teórico

2.2. Competencias de liderazgo social

2.2.2. Inteligencia Emocional

Los investigadores han exhibido en los últimos años un interés considerable en las emociones en el lugar de trabajo. La construcción de la inteligencia emocional indudablemente ha recibido mucha atención desde la publicación de los libros publicados por Goleman (1995, 2002), quién relaciona la inteligencia emocional con las habilidades tales como controlar los impulsos efectivamente, equilibrar el estado de ánimo y la habilidad de demostrar empatía con otros. Se ha sugerido que “el ser capaz de administrar las emociones de alguien más es fundamental en el arte del manejo de relaciones”.

2.2.2.1. Definición.

Durante la época de popularidad de la inteligencia emocional, Goleman (1997) dio una definición enfocándose a cinco áreas.

Conocimiento de las emociones propias… administración de las emociones… auto motivación… reconocer las emociones de los demás… y manejar las relaciones.

Salovey y Mayer (1990) citados por Ferris et. al. (2002) definen la inteligencia emocional como:

“El subconjunto de la inteligencia social que involucra la habilidad de observar las emociones y sentimientos de uno mismo y de los demás, y usar esta información para guiar su pensamiento y acciones”.

En conclusión, ellos sugieren que la inteligencia emocional se dirige hacia cinco aspectos: “conocimiento de las emociones propias, administración de las emociones, auto motivación, reconocimiento de las emociones de los demás; y el manejo de las relaciones”.

El valor de la inteligencia emocional para los procesos de influencia social dentro de las organizaciones es aun lejano de alcanzar.

2.2.2.2. Diferentes estilos de responder a las emociones.

Por ejemplo, George (2000) según lo dice Goleman (1997), opina que la gente suele adoptar estilos característicos para responder y enfrentarse a sus emociones.

Consciente de sí mismo. Conscientes de sus humores en el momento en que los tienen, estas personas poseen, comprensiblemente, cierta sofisticación con respecto a la vida emocional. Su claridad con respecto a las emociones puede reforzar otros rasgos de su personalidad: son independientes y están seguras de sus propios límites, poseen una buena salud psicológica y suelen tener una visión positiva de la vida. Cuando se ponen de mal humor no reflexionan ni se obsesionan al respecto, y son capaces de superarlo enseguida. En resumen, su cuidado los ayuda a manejar sus emociones.

Sumergido. Se trata de personas que a menudo se sienten empantanadas en sus emociones e incapaces de librarse de ellas, como si el humor las dominara. Son volubles y no muy consientes de sus sentimientos, por lo que quedan perdidas en ellos en lugar de tener ciertas perspectivas. En consecuencia, hacen poco por tratar de librarse del mal humor, y sienten que no controlan su vida emocional. A menudo se sienten abrumadas y emocionalmente descontroladas.

Aceptador. Si buen estas personas suelen ser claras con respecto a lo que sienten, también tienen tendencia a aceptar sus humores, y no tratan de cambiarlos. Al parecer existen dos ramas en el tipo aceptador: los que suelen estar de buen humor y tienen pocos motivos para cambiarlo, y las personas que a pesar de la claridad que tienen con respecto a su carácter, son susceptibles con respecto al mal humor pero lo aceptan con una actitud de laissez- faire, sin hacer nada para cambiarlo a pesar de las perturbaciones que provoca; esta pauta se encuentra entre personas depresivas que están resignadas a su desesperación.

2.2.2.3. Inteligencia emocional y liderazgo.

Inteligencia emocional es una competencia de liderazgo social que recientemente ha ganado mucha popularidad como un atributo que resalta el potencial de un liderazgo efectivo. La inteligencia emocional ha propuesto que en el liderazgo, el trato efectivo de las emociones podría contribuir para como manejar las necesidades de los individuos, como motivar efectivamente a los empleados y como crear en ellos un deseo de trabajar. Actualmente, las habilidades de liderazgo ha sido descritas para entender como las emociones y las habilidades se asocian con la inteligencia emocional (Palmer et. al., 2001).

Ferris et. al. (2002), propone que la inteligencia emocional contribuye a un liderazgo efectivo proporcionando ayuda a los líderes con temas tales como desarrollo de metas, flexibilidad en la toma de decisiones, generación de confianza y el mantenimiento de la identidad organizacional. Caruso et. al. (2002) opina que la inteligencia emocional juega un rol en el liderazgo efectivo y en el desempeño de un equipo.

De igual manera, las teorías de liderazgo (por ejemplo, transformacional, transaccional y carismático) se relacionan debido a su conexiones interpersonales entre líder y seguidor y que en consecuencia afectan el nivel de inteligencia emocional del líder. Finalmente, en el desarrollo de los equipo de trabajo, las investigaciones han mostrado que la inteligencia emocional también juega un papel relevante (Ferris, et. al. 2002).

La inteligencia emocional tiene un 85% que ver en relación con el desempeño excepcional de los mejores ejecutivos (Palmer et. al., 2001).

2.2.2.4. Habilidades básicas de un líder emocionalmente inteligente.

George (2000) mencionado por Prati et. al. (2003) enlista cuatro aspectos de la

inteligencia emocional, los cuales proveen a los líderes la habilidad de motivar y transformar a los miembros de un equipo.

La primera es la habilidad de evaluar atinadamente las emociones de los demás

así como las propias emociones que resultan efectivas. Esta habilidad es relacionada con el nivel de enfoque que tiene el individuo respecto a tener conciencia de sí mismo. La conciencia que se tiene los estados emocionales de uno mismo y de los demás permite al individuo mantener una relación bien fincada con los otros.

El segundo aspecto identificado por George (2000) es el estado que el líder debería

de tener sobre el conocimiento de las emociones, lo cual significa que el líder es capaz de predecir las reacciones emocionales en distintos escenarios. Por ejemplo, los líderes con inteligencia emocional esperan anticipan que las asociaciones serán buenas cuando ellos comiencen a escalar posiciones, o que sufrirán de insatisfacción y ansiedad cuando tomen un hagan una evaluación de un mal

desempeño. Este conocimiento ayuda al líder en la actividad de regular sus emociones y administrar a los miembros de un equipo.

El tercer aspecto involucra el uso emociones por medio de las cuales los líderes

emocionalmente inteligentes reconocen que emociones son útiles para influir en el comportamiento y proceso de comportamiento de los demás.

Por ultimo, la administración de las emociones es el último aspecto de la

importancia que tiene para los líderes el concepto de inteligencia emocional. La administración de las emociones tiene que ver con los tres aspectos previos.

Como resultado de una consulta realizada sobre la literatura de la inteligencia

emocional, Goleman et. al. (2002), identificaron varios aspectos de la inteligencia

emocional que son importantes en la administración de relaciones efectivas. Estos aspectos incluyen auto conciencia, auto motivación, empatía y administración emocional.

La tabla 3 que se muestra enseguida es una recopilación de los aspectos mencionados en el párrafo anterior y que muestran de manera más detallada los componentes de una administración de relaciones efectiva enfocándose en la inteligencia emocional.

Auto conciencia. a) Emocional.

b) Auto evaluación exacta. c) Auto confidencia. Auto administración. a) Auto control. b) Transparencia. c) Adaptabilidad. d) Logros. e) Iniciativa. f) Optimismo. Observación social. a) Empatía. b) Observación organizacional. c) Servicio. Administración de relaciones. a) Inspiración. b) Influencia.

c) Desarrollo de los demás. d) Administración de conflictos. e) Trabajo en equipo colaborativo.

Tabla 3. Aspectos importantes en la administración de relaciones efectivas. (Goleman et. al., 2002)

Estas características son estimadas como necesarias para establecer fuertes relaciones emocionales. Como consecuencia, será de beneficio para el equipo el hecho de que el líder sea capaz de establecer relaciones emocionales más fuertes con cada miembro del equipo.

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