PONER LA INTENCIÓN EN FUNCIONAMIENTO
13. Es mi intención optimizar mi capacidad para curar y ser curado
Nadie puede pedirle a nadie que lo cure; pero sí puede dejar que lo curen y ofrecer así a los demás lo que ha recibido. ¿Quién puede ofrecerlo que no posee? ¿Y quién puede compartir lo que se niega a sí mismo?
A Course in Miracles
Toda persona que habita este planeta posee un potencial interior pata curar. Para tomar contacto consciente con los poderes curativos que te son inherentes, en primer lugar tienes que tomar la decisión de ser curado. Como nos recuerda A Course in Miracles: «Quienes son curados se convierten en instrumentos de curación», y «La única forma de curar es ser curado». Por lo tanto, existe una doble ventaja en la intención de ser curado. Una vez que hayas aceptado el poder que posees para curarte a ti mismo y optimizar tu salud, pasarás a ser una persona capaz de curar a los demás.
Una de las múltiples y fascinantes observaciones de David Hawkins en su libro Power vs. Force es la relación entre el nivel de energía de una persona y su capacidad para curar. Las personas que evaluaron por encima de los seiscientos en el mapa de la escala de consciencia (una puntuación de una energía excepcio- nalmente alta, indicio de esclarecimiento y suprema iluminación) irradiaban energía curativa. Tal y como la conocemos, la enfermedad no puede existir en presencia de una energía espiritual tan alta, lo que explica los milagrosos poderes curativos de Jesús de Nazaret, San Francisco de Asís y Ramana Maharshi. Su energía, excepcionalmente alta, es suficiente para contrarrestar la enfermedad.
Mientras lees esto, no pierdas de vista que también tú emanaste del campo de la intención, la de mayor energía espiritual y amorosa, y que posees esa capacidad en tu interior. Para hacer realidad la intención de este capítulo, y como dice Gandhi, debes «ser el cambio que deseas ver en los demás». Debes concentrarte en curarte a ti mismo para poder ofrecer a los demás esa capacidad de curación. Si alcanzas un nivel de gozosa iluminación en el que te vuelves a conectar con la Fuente y armonizas tus vibraciones, empezarás a irradiar la energía que transforma la enfermedad en salud.
En su impactante plegaria, San Francisco le pide a su Fuente: «Allí donde haya agravio, deja que siembre el perdón», es decir, permíteme que yo sea una persona
que conceda a los demás la energía curativa. Es un principio sobre el que se insiste en todas las páginas de este libro: lleva la energía espiritual más alta ante la presencia de la energía más baja, y no solo anulará la baja energía, sino que la transformará en una energía espiritual de curación. En el campo de la medicina energética en el que se aplican estos principios, se bombardean los tumores con una energía de láser excepcionalmente alta que los disuelve y los transforma en tejido sano. La medicina energética es la disciplina del futuro, y se basa en la antigua práctica espiritual de ser el cambio, es decir, curar a otros curándose primero a uno mismo.
Convertirse en la curación
Volver a conectarte con la perfección amante y libre de enfermedades de la que surgiste es una exposición muy sucinta de lo que requiere el proceso de autocuración. La mente universal sabe exactamente lo que necesitas para optimizar tu salud. Lo que tienes que hacer es darte cuenta de tus pensamientos y de tu conducta, que están creando resistencia e impidiendo la curación, que es el flujo de la energía de la intención. Reconocer la resistencia es algo que sólo depende de tí. Tienes que consagrarte a esta consciencia para pasar a la intención de la pura curación. Mientras estaba ayer en la cinta de andar del gimnasio, hablé con un señor durante unos cinco minutos, y durante ese breve período de tiempo me obsequió con la lista entera de sus dolencias, operaciones, problemas de corazón, enfermedades variadas y futuras prótesis en diversas articulaciones... ¡todo en cinco minutos! Era como su tarjeta de visita. Tales pensamientos y repeticiones de las aflicciones corporales representan la resistencia a la energía curativa a la que tenemos acceso. Mientras hablaba con aquel hombre tan quejica intenté apartarlo, aunque fuera unos momentos, de su resistencia a recibir la energía curativa, pero él estaba decidido a regodearse en sus múltiples minusvalías, como si se tratara de una medalla honorífica, defendiendo sus limitaciones a capa y espada. Daba la impresión de que le encantaba aferrarse a aquella aversión hacia sí mismo por su cuerpo deteriorado. Intenté rodearlo de luz y le envié una bendición silenciosa mientras él seguía en la cinta y yo con mi tabla de ejercicios. Pero me dejó pasmado hasta qué punto estaba aquel hombre centrado en el desorden, la desarmonía, el desasosiego y la enfermedad en la relación con su cuerpo.
Con respecto al papel de los pensamientos en casos de recuperación espontánea de enfermedades irreversibles e incurables, el doctor Hawkins nos dice lo siguiente en Power vs. Force: «En todos los casos estudiados de recuperación de enfermedades intratables e incurables se produjo un gran cambio de la consciencia, de modo que dejaron de ser dominantes las pautas atrayentes que desembocaron en el proceso patológico». ¡En todos los casos! Fijémonos en los términos pautas atrayentes. Atraemos a nuestra vida mediante el nivel de consciencia, y podemos cambiar lo que atraemos. Se trata de una idea muy importante, la base para tener acceso al poder de la intención, no sólo en la curación, sino en todos los campos en los que tenemos deseos, aspiraciones e intenciones individuales. Hawkins añade: «... en la recuperación espontánea se produce con frecuencia un notable aumento
de la capacidad de amar y la consciencia de la importancia del amor como factor curativo».
Facilitarás tu intención de este capítulo considerando un objetivo más amplio, el de regresar a tu Fuente, y vibrando más armonizado con la energía de la fuerza de la intención. Esa Fuente nunca se centra en lo que está mal, en lo que falta o en lo que está enfermo. La verdadera curación te devuelve a tu Fuente. Cualquier solución que no llegue a esa conexión es algo temporal. Cuando limpias el enlace con tu Fuente, se aproximan a ti las pautas atrayentes de la energía. Si no lo consideras posible, estás oponiendo resistencia a tu intención de curar y ser curado. SI lo consideras posible, pero no para ti, opones aún más resistencia. Si crees que estás recibiendo un castigo por la falta de salud, eso también supone resistencia. Esos pensamientos sobre tu capacidad para ser curado desempeñan un papel dominante en tu experiencia física.
Sanar sanándote significa otro salto mortal imaginario hacia lo inconcebible tras el que aterrizas erguido y equilibrado en tus pensamientos, frente a frente con tu Fuente. Te das cuenta, quizás por primera vez en tu vida, de que tu Fuente y tú sois uno cuando te libras de la mente dominada por el ego que te ha convencido de que estás separado de la fuerza de la intención.
Curar a otros curándote a tí mismo. En el libro de Lynne McTaggart al que ya he hecho alusión, la autora se toma la molestia y el tiempo de presentar las investigaciones sobre ese campo que yo denomino «de la intención» realizadas en todo el mundo durante los últimas veinte años. En un capítulo que viene al caso, titulado «El campo de la curación», McTaggart describe una serie de investigaciones. A continuación expongo cinco de las interesantes conclusiones a las que han llegado los investigadores en cuanto a la intención y la curación, con el fin de estimular la conciencia de tu potencial para la curación del cuerpo físico por el que has optado en esta vida, así como la capacidad para ofrecer curación a otros que se desprende como corolario. (No insisto sobre algo evidente: una dieta sana y una buena tabla de ejercicios, pues doy por sentado que ya las sigues. En las libre- rías hay secciones enteras dedicadas a alternativas sanas para este fin)
Cinco conclusiones sobre la curación procedentes del mundo de la investigación
1. Las personas normales y corrientes pueden tener acceso a la curación mediante la intención, y los sanadores pueden ser más experimentados o tener un talento natural para entrar en contacto con el campo. Existen pruebas físicas de que quienes son capaces de curar mediante la intención poseen mayor coherencia y mayor capacidad para reunir energía cuántica y transmitirla á quienes necesitan curación. Mi interpretación de estas pruebas físicas consiste en que decidir centrar la energía vital en ser coherente con la fuerza de la intención proporciona ia capacidad para curarse a uno mismo y a los demás. Fundamentalmente, esto significa abandonar el miedo que impregna tu consciencia, y también reconocer la
energía basada en el miedo que fomenta gran parte de la industria sanitaria. El campo de la intención no alberga el miedo. Cualquier enfermedad demuestra que algo va mal. Cualquier temor relacionado con el proceso de la enfermedad supone una prueba más de que algo anda mal en el funcionamiento de la mente. La salud y la paz constituyen el estado natural cuando se elimina lo que las impide. Las investigaciones demuestran que la curación mediante la intención» que en realidad es la curación mediante la conexión con el campo de la intención, es posible para todos.
2. Los sanadores más auténticos aseguran haber sacado su intención para después retroceder y someterse a otra clase de fuerza curativa, como si abrieran una puerta para dar paso a algo más grande. Los sanadores más eficaces piden ayuda a la Fuente universal, sabiendo que su tarea consiste en potenciar y permitir el flujo de la Fuente de la curación. También saben que el cuerpo es el protagonista, y la fuerza de la vida misma lo que realiza la curación. La curación se facilita eliminando el ego y permitiendo que esa fuerza fluya libremente. Los profesionales de la medicina, en lugar de potenciar y permitir ese flujo, hacen justo lo contrario en muchas ocasiones. Frecuentemente transmiten el mensaje de que es la medicina la que realiza la curación, y contagian la incredulidad en todo lo que no sean sus procedimientos. Los pacientes suelen sentirse cualquier cosa menos potenciados y esperanzados, y los diagnósticos y los pronósticos suelen basarse en el temor y ser demasiado pesimistas para evitar problemas jurídicos. «Diles lo peor y que haya suerte», es con frecuencia la filosofía con la que funciona la medicina.
La capacidad para curarse a sí mismo parece al alcance de cuantos poseen un conocimiento intuitivo del poder del Espíritu. El discurso interior de la curación se refiere a relajarse, eliminar los pensamientos de resistencia y permitir que fluya el espíritu de la luz y del amor. Un poderoso sanador de las islas Fiyi me habló en una ocasión sobre la eficacia de los sanadores nativos. Me díjo: «Cuando un saber se enfrenta a una creencia en el proceso de una enfermedad, el saber siempre triunfa». Un saber es la fe en la fuerza de la intención. También supone la conciencia de estar siempre conectado a esa Fuente y, por último, significa quitar de en medio el ego y entregarse a la Fuente omnipotente, omnipresente y omnisciente, la fuerza de la intención, que es la fuente de todo, incluyendo toda clase de curación.
3. No parecía importar el método utilizado siempre y cuando el sanador mantuviese la intención de que el paciente sanase. Los sanadores se basaban en técnicas completamente distintas, desde una imagen, un motivo cabalístico de la energía, un espíritu nativo americano, un tótem, hasta la efigie de un santo, pasando por encantamientos y cánticos dedicados a un espíritu curativo. Mientras el sanador se aferrase firmemente a una intención y supiera sin lugar a dudas que podía tocar al paciente con el espíritu de la intención, la curación era efectiva y científicamente válida. Es fundamental que mantengas una intención plena de sanar, sin tener en cuenta lo que pasa a tu alrededor ni lo que puedan ofrecerte los demás para
desanimarte o «que pongas los pies en la tierra»- Tu intención es firme porque no es la intención del ego, sino una correspondencia con la Fuente universal. Es la realización de Dios en pleno funcionamiento en tu actitud ante la curación propia y ajena. Como ser infinito, sabes que tu muerte y la de todos los demás está programada en el campo de energía del que emanaste. Al igual que todas tus características físicas estaban determinadas por esa fuerza futura, así lo está tu muerte. Más vale entonces que te líberes del miedo a la muerte y decidas mantener la misma intención que dispuso que vinieras aquí desde el mundo de lo amorfo. Surgiste de un estado natural de bienestar y en tu mente intentas seguir ahí, independientemente de lo que ocurra en tu cuerpo y alrededor de él. Mantén esa intención para ti mismo hasta que abandones este cuerpo y mantén la misma intención invisible para los demás. Es la única cualidad que compartían todos los sanadores. Te animo a que tú también hagas hincapié en esto, aquí y ahora, y a que no permitas que nadie ni ningún pronóstico te disuadan.
4. De las investigaciones se desprende que la intención por sí misma cura, pero también que la curación constituye una memoria colectiva del espíritu de la curación, que puede recogerse como fuerza medicinal. La curación en sí misma puede ser una fuerza a la que tiene acceso la humanidad entera: es la mente universal de la intención. Las investigaciones también dan pie a pensar que los individuos y los grupos de individuos pueden recoger esta memoria colectiva y aplicarla a ellos mismos y también a quienes padecen enfermedades epidémicas. Como todos estamos conectados a la intención, todos compartimos la misma fuerza de la vida y todos emanamos de la misma mente universal de Dios, no es tan exagerado suponer que al enchufamos a ese campo energético podemos recoger energía curativa y extenderla a cuantos entren en nuestras esferas iluminadas, Eso explicaría el enorme poder de curación colectiva de los santos, y que cada uno de nosotros pueda mantener la intención de erradicar enfermedades como el sida, la viruela, las gripes a nivel mundial e incluso la epidemia de cáncer que sufrimos en la actualidad. Cuando se considera la enfermedad aisladamente, se desconecta de la salud colectiva del campo universal. Según varios estudios, parece que el virus del sida se alimenta de temor, la clase de miedo que experimenta una persona cuando es rechazada o aislada por la comunidad. Los estudios sobre pacientes con problemas cardíacos revelan que son más proclives a enfermar quienes se sienten aislados de su familia, su comunidad y sobre todo de su espiritualidad. Los estudios sobre la longevidad muestran que quienes viven más años tienen una profunda creencia espiritual y el sentimiento de pertenecer a una comunidad. La capacidad de curar colectivamente es uno de los grandes beneficios a los que se tiene acceso cuando elevas tu nivel de energía y te conectas con las caras de la intención.
5. El tratamiento más importante que puede ofrecer el sanador es esperanza en la salud y el bienestar de quienes padecen enfermedades o traumas. Los sanadores hacen un autoanálisis de lo que está presente en su conciencia antes de concentrarse en alguien que necesita curación. La palabra clave es esperanza. La
presencia de la esperarla transmitida se reduce a la fe. Yo también la llamaría saben saber que la conexión con la propia Fuente es una conexión con la fuente de toda curación. Cuando vivimos así, siempre tenemos esperanza. Sabemos que los milagros son siempre una posibilidad. Manteniendo esa forma de pensar desaparecen del mapa la duda y el miedo. Si renuncias a la esperanza, cambias el nivel de energía de tu vida y vibras en los niveles del miedo y la duda. Sin embargo, sabemos que la Fuente omnicreadora de la intención no conoce el miedo ni tampoco la duda. Mi frase favorita de Miguel Ángel habla del valor de la esperanza: «El mayor peligro para la mayoría de nosotros no radica en tener un objetivo demasiado elevado y no alcanzarlo, sino en que sea demasiado bajo y lo alcancemos». Piénsalo: la intención de los sanadores y la esperanza que tienen para sí mismos y para los demás pueden ser incluso más importantes que la medicina que ofrecen. Un simple pensamiento desagradable sobre otra persona obstaculiza el potencial de la curación. La falta de fe en el poder de curación del Espíritu desempeña un papel nocivo en el proceso de curación. Cualquier pensamiento de baja energía que tengas debilita tu capacidad de autocuración. Estas cinco conclusiones derivadas de las investigaciones nos llevan a tomar conciencia de la importancia de cambiar el enfoque y conectarnos al campo omnicurativo de la intención y armonizar con él.
De los pensamientos de enfermedad a las intenciones de salud
Probablemente conoces la frase del Antiguo Testamento «Y dijo Dios: "¡Hágase la luz!", y la luz se hizo». En un diccionario de inglés-hebreo vemos que el término inglés podría traducirse al castellano como «Y Dios dispuso...». La decisión de crear es la decisión de disponer. Para crear la curación no puedes tener pensamientos de enfermedad y prever que tu cuerpo sea víctima de la enfermedad. Toma conciencia de los pensamientos que contribuyen a la idea de la enfermedad como algo que hay que esperar. Empieza a observar la frecuencia de esos pensamientos. Cuanto más lugar ocupen en tu paisaje mental, más resistencia opondrás a llevar tu intención a la práctica. Sabes que tus pensamientos de resistencia son algo como: «No puedo hacer nada con esta artritis. Es la época de la gripe. Ahora me siento bien, pero antes del fin de semana se me bajará al pecho y tendré fiebre. Vivimos en un mundo cancerígeno. Todo engorda o lleva productos químicos. Siempre me encuentro cansado». Y así sucesivamente. Son como enormes barricadas que obstaculizan la realización de tu intención. Observa los pensamientos que representen la decisión de adquirir acciones en la mentalidad de la enfermedad de los laboratorios farmacéuticos y la industria sanitaria, con sus enormes beneficios, que se nutren de tus miedos.
Pero ¿no te acuerdas de que eres divino? Formas parte de la mente universal de la intención, y no tienes que pensarlo así. Puedes optar por pensar que tienes la capacidad de elevar tu nivel de energía, a pesar de que todo lo que te intentan vender te induzca a pensar lo contrario. Puedes llegar al interior y aferrarte a la intención: «Quiero sentirme bien, me propongo sentirme bien, me propongo volver a mí Fuente, y me niego a admitir más pensamientos de desorden o desasosiego».
Ese es el comienzo. Esa experiencia excepcional te otorga poderes y, en cualquier momentó en el que no te sientas bien» elige pensamientos de Curación y de bienestar. En ese instante el sentirse bien se hace con el control, aunque sólo sea durante unos segundos. Cuando te niegas a vivir en la baja energía y te esfuerzas continuamente por albergar pensamientos que sirvan de apoyo a tu intención, habrás decidido realmente que lo que deseas es el bienestar y que curar forma parte de esa decisión. En ese momento se ponen en movimiento las ruedas de la