2. Actores e intereses en juego
2.3. Los actores con intereses ambientalistas
2.3.1. Los Estados con intereses marinos: los países en vías de desarrollo
Tradicionalmente los Estados con intereses sobre sus espacios marinos asumen una conducta proteccionista de sus aguas contiguas y procuran una estricta vigilancia sobre los buques extranjeros que se encuentren bajo su jurisdicción. De acuerdo con TAN, los actores que se han caracterizado por dicho comportamiento son Australia y Canadá66, y en menor medida, Nueva Zelanda67 e Irlanda. Los intereses responden a una gran concentración de recursos marinos, en particular, la pesca68. Es importante recordar que las negociaciones internacionales para elaborar el texto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el derecho del mar de 1970, fueron lideradas precisamente por Canadá en coalición con los países en vía de desarrollo, con el fin de reclamar jurisdicción exclusiva sobre la explotación de los recursos naturales marinos y la protección del medio ambiente. Por su parte, Australia ha liderado procesos de negociación al interior de la OMI. Las razones de su actuación responden en primera instancia, al hecho de que sus intereses navieros son insignificantes. Su economía depende en grado sumo, del comercio internacional por vía marítima, lo cual le significa una alta vulnerabilidad a la bioinvasión marina ocasionada por buques69.
En el ámbito suramericano, existen marcadas diferencias entre países y regiones, y dentro de ellos, también en la cantidad y variedad de pescado que se consume per cápita. De acuerdo con la FAO, países como Colombia, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina consumen menos de dos gramos de proteína de pescado al día. Le siguen Brasil, Ecuador y Venezuela cuyo consumo oscila entre 2 a 4 gramos de pescado al día. Chile y Perú destacan dentro del grupo
65 UNCTAD Report, op. cit., pp. 56-57.
66 Canadá y Australia son países particularmente afectados por la bioinvasión marina ocasionada por
buques. Desde 1990, expresaron ante el Comité de Protección del Medio Marino (CPMM 31, 1990), de la OMI, la necesidad de establecer parámetros de comportamiento internacionales que limitaran la creciente introducción de especies marinas invasoras. Ello llevaría a la creación de un Grupo de trabajo al interior del CPMM, encargado de estudiar y tratar esta problemática, RAAYMAKERS, op. cit., p. 2.
67 Más allá de las consideraciones ecológicas expuestas por Australia y Nueva Zelanda, los intereses
asociados con la pesca de captura y la maricultura constituirían las razones de fondo que explican el comportamiento de estos estados en su afán de satisfacer las presiones domésticas de estos sectores.
68TAN, op. cit., p. 72.
69 Australia fue país pionero en registrar la presencia comprobada de organismos invasores
introducidos por agua de lastre, y en diseñar mecanismos de control para prevenir su introducción, particularmente, en las áreas de coral vulnerables a esta actividad. TAN, op. cit., p. 72.
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con mayores ingestas, particularmente este último con 20 gramos al día70. Bajo estas condiciones, se puede afirmar que en Suramérica la explotación de los recursos pesqueros no es una prioridad, con excepción de Perú y Chile. Por lo tanto, las exigencias para la conservación y preservación del recurso pesquero frente a la bioinvasión marina, no son muy estrictas, como se verá más adelante.Caso contrario es Australia, país que ejerce el rol de Estado Rector de Puerto con suma exigencia sobre los buques que naveguen sobre sus espacios marinos y terminales portuarios. Al igual que Canadá, ejerce una gran influencia en los escenarios internacionales de negociación, con nutridas delegaciones y expertos en la problemática de la bioinvasión marina. Este comportamiento responde a intereses domésticos asociados con la conservación y preservación del medio ambiente marino, lo mismo que al declive de sus intereses marítimos71. Así mismo, las preocupaciones de estos países son motivadas para prevenir el unilateralismo de los Estados en su afán por regular de manera aislada, la contaminación del medio marino. De igual forma, la ampliación de mercados para tecnologías sobre reducción de la contaminación, es un factor clave para disminuir los costes políticos y económicos inherentes en la transición de una mayor corriente ambientalista.
De acuerdo con TAN, los países en vía de desarrollo (PVD), son un conjunto de actores diversos y heterogéneos en cuanto a intereses marítimos se refiere. Disímil, en cuanto a conductas asociadas con el control y preservación de sus recursos marinos, así como de ejercer un estricto control sobre los buques que contaminan sus aguas72. Y heterogéneo, porque se identifica con intereses navieros de los propietarios de buques, en particular, aquellos relacionados con los registros abiertos73. En cualquier caso, TAN sostiene que a menudo, los PVD encuentran dificultades para regular:
70 FAO, Estado Mundial de la Pesca: oportunidades y desafíos, 2014, p. 71.
71 El año 2009 resultó muy complicado para el sector de la construcción naval. Se concretaron muy
pocos encargos de nuevas construcciones, lo cual provocó una importante caída en los precios. Los niveles de cancelaciones crecieron demasiado y durante el año, numerosos armadores y astilleros mundiales entraron en procesos concursales o de quiebra; vid. ANAVE. Construcción Naval, 2010, p. 15.
72TAN, op. cit., p.73.
73 Los registros abiertos “surgen de la competitividad de los países por atraer capital extranjero, para
ello estos Estados, que no son de tradición marítima, facilitan con una legislación especial el abanderamiento de los buques. Este carácter especial permite un abanico de posibilidades en el que pueden facilitarse al armador extranjero desde la reducción de impuestos, hasta la posibilidad de aplicar de una forma menos estricta el cumplimiento de la normativa internacional…”. Gestión Portuaria y Logística, en PINIELLA, F. (edit.). El Transporte Marítimo en la Aldea Global, Universidad de Cádiz, 2009, p. 15.
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(…) la introducción de especies invasoras, inclusive, en sus propias aguas de jurisdicción nacional. Solo hasta que el conocimiento científico y la opinión pública en estos Estados sea lo suficiente avanzado para enfrentar dicha problemática, los países en vías de desarrollo continuarán siendo indiferentes. En consecuencia, sería excesivo señalar a los países en vías de desarrollo como actores exclusivamente inclinados al sector marítimo, como también, se está muy lejos en afirmar que su apoyo por un mayor liberalismo ambiental resulta ambiguo74.
Esta afirmación coincide con el informe PNUD, cuando señala que la base del conocimiento, el marco político legal y técnico, así como las capacidades financieras requeridas por parte de los PVD para establecer programas robustos para ejercer el control sobre la gestión de la bioinvasión marina ocasionada por buques, ofrece un panorama desalentador. Los esfuerzos de los PVD para adoptar e implementar programas de gestión, tienden a ser fragmentados y descoordinados. Esta falta de coordinación es replicada en toda los PVD. La ausencia de un acercamiento de tipo constructivista que permita cimentar medidas para enfrentar el problema, representa una dificultad. La escasez de acuerdos institucionales y acciones coordinadas entre distintos agentes oficiales y gubernamentales, representa una limitante para una efectiva implementación de medidas.
Así mismo, las enormes implicaciones técnicas, científicas, ambientales, económicas, sociales y de ingeniería, resultan muy complejas. Aún más, siendo los países industrializados el grupo de Estados que tienen por lo menos, alguna experiencia en esta materia, sigue siendo muy restringida. Además, existen remotas posibilidades para la transferencia de habilidades y tecnologías de estos países a los PVD. La gran necesidad de intercambiar información y concertar acciones en todo el mundo, es insuficiente en la mayoría de los casos, carente de consistencia y de estándares internacionales75.
Al respecto, HAAS sostiene que los Gobiernos no tienen la capacidad para implementar muchas de estas funciones de una manera efectiva, y agrega que estos países carecen de personal y tecnología para monitorear su entorno ambiental de una forma efectiva. Adicionalmente, señala que las administraciones varían demasiado en su aparato burocrático y habilidad para implementar y aplicar dichas normas. Resalta que precisamente, son los PVD los que enfrentan un problema que se extiende a diario, y es el escaso personal y número de
74 TAN, op. cit., p.74.
75 UNDP, Building Partnerships to Assist Developing Countries to Reduce the Transfer of Harmful Aquatic