GRUPO EL DÍA (LA PLATA): diario El Día, Diario Popular de Avellaneda, canal de cable, radio FM, participación en la agencia Noticias Argentinas.
GRUPO NUEVA PROVINCIA (BAHÍA BLANCA): Diario Nueva Provincia, revista Nueva, radio AM, radio FM en Bahía Blanca, accionista de Telefé, cable en Bahía Blanca.
GRUPO Los ANDES (MENDOZA): diario Los Andes, participación en Diario de Cuyo, de San Juan; revista Nueva, participación en televisión, cable, radios FM, participación en la agencia DyN.
GRUPO EL TERRITORIO (MISIONES): Diario El Territorio, cable de televisión, radio FM, participación en DyN.
GRUPO RÍO NEGRO (GENERAL ROCA): diario Río Negro, cable de televisión, radio, revista Nueva, participación en agencia DyN.
GRUPO EL TRIBUNO (SALTA): diarios El Tribuno de Salta y Jujuy, radio, participación en televisión abierta y por cable, participación en DyN.
Opinión
“Es una tendencia mundial, pero en la Argentina los Holdings periodísticos son mucho más caníbales. Por ejemplo, en los Estados Unidos, Rupert Murdoch componía su holding con The Villag, Voice, que era de izquierda; la revista New York, que era de centroizquierda. Y el diario New York Post, de derecha. Su diario aprobaba a un candidato electoral y la revista a otro, mientras que el Village rechazaba a ambos. Aquí los holdings tienden a configurar un único tono de poder. El holding es interesante cuando funciona a la manera de los vasos comunicantes, en que una empresa ayuda a la otra sin que ninguna desfigure su identidad” (Maria, Diament, periodista en 1992).
Holdings sí…
*... cuando una competencia bien conducida coadyuva a una exaltación de la excelencia;
... cuando el crecimiento empresario contempla también el crecimiento del personal y su capacitación y desarrollo en los diversos sectores: que un hombre de la prensa escrita aumenta su experiencia pasando por la televisión o por la radio;
*... cuando la empresa reinvierte en renovar Y mejorar los equipamientos y las condiciones de trabajo de su personal.
Holdings no...
*... Cuando contribuye a la pérdida de la independencia expresiva y a una peligrosa uniformidad de opiniones y criterios:
*... Cuando los compromisos empresarios con personas e instituciones, oficiales y privadas, obstruyen el libre ejercicio de la actividad de informar;
*... cuando un criterio de competencia exclusivamente basado en el éxito comercial o económico lesiona la personalidad o el aporte individual del periodista.
*... cuando limita seriamente el cupo de puestos de trabajo. Sábado 1º de enero del año 2000
Con toda seguridad, en muchas redacciones hay usinas de creadores planeando cómo cubrirán ese festivo, trascendental fin de semana largo que conmoverá al mundo. ¿Qué hacer? ¿Cómo comunicar a la gente aquella vivencia histórica? ¿Cómo competir con la televisión y su infinidad de cámaras y recursos técnicos notables? ¿Cómo ser distinto e interesante a la vez, atractivo y profundo en grados proporcionales? ¿Cómo recuperar y anticipar cien años en un día? Incluso, en la Argentina, deberá resolverse si el acontecimiento justificará que en esa jornada se editen los diarios (hasta ahora, no salen los 1’ de enero).
En el momento de concluir este libro no faltan más de 1.100 días para cerrar esa edición que para cualquier periodista será un privilegio hacer y para cualquier lector, conservar.
Y así como hace cinco años en diarios Y revistas la palabra emblemática era “segmentación”, el término con mayor resonancia de la actualidad es “rediseño”. En Clarín esa palabra recorre la institución y define la actividad de estos y los siguientes años. El proyecto de cambio ya se concretó y dio como resultado la edición en color y con nuevos formatos del suplemento deportivo, el de Ciencia y Tecnología”, y el cultural de los jueves; modificaciones importantes en la edición fotográfica y posteriormente en el cuerpo principal del diario. El 18 de abril de 1995 Clarín anunció en página 3 el cambio de la tipografía utilizada en sus notas “como un paso más dentro del amplio programa de modernización que involucra tanto el aspecto periodístico como el tecnológico”.
La información consigna que la nueva tipografía, denominada Clarín”, fue diseñada especialmente por el estudio Cases i Associats, de Barcelona. A la tipografía -9 por ciento más grande que la anterior- se le deben sumar otros cambios gráficos: crecieron los espacios en blanco y el interlineado, se acrecentó el porte de las ilustraciones, incluidas las atractivas infografías.
Prosecretario de redacción en el área de política, Julio Blank ha participado fuertemente en el proceso de rediseño. Cuenta Blank que durante años Clarín investigó lo que se denomina sistema de primera lectura”: los lectores reparan primero en el título y siguen en este orden: título, copete, bajada o volanta, epígrafe de la foto -cuando la hay-, para recién entonces leer el texto. Esas comprobaciones, según Blank, permitieron concluir en que el lector de diario hace una forma de zapping en la lectura. Si la foto es atractiva, si las primeras cinco o diez líneas prometen, si el título engancha, entonces continuará. De lo contrario, abandona la nota. Como editor de revistas, Miguel Ángel Diez acuerda con esta hipótesis de Blank. “El periodismo ha cambiado tanto, que ahora rige en la lectura un efecto similar al del zapping. Del mismo modo que la gente afirma haber visto algo aunque no está segura de en qué canal lo vio, puede escucharse a gente que dice ‘lo leí, no sé si en Clarín, si en La Nación o dónde’. Eso habla mal de la identidad del periodismo. Creo que el camino futuro está en los servicios diferenciales que cada medio pueda ofrecer: en la escritura, en la información, en el entretenimiento, en el diseño o en los servicios.”
Blank llega más lejos en sus revelaciones. “Hay cambios tecnológicos que generan una nueva cultura en el periodismo, porque el periodista cuenta con menos tiempo de elaboración, con menos espacio para escribir y con una creciente necesidad de pensar, primero, en el que lee. En Clarín la gran noticia de los últimos años es que se escribe de un 25 a un 30 por ciento más corto. Y la última gran novedad es que el copete fue reemplazado por la bajada, o sea dos o tres líneas que deben funcionar como apoyo del título. Ahora la bajada está directamente vinculada con el título, no con el texto de la nota”, dice.
Eduardo San Pedro, también de Clarín, piensa que el cambio principal está relacionado con el rol del editor, que recibe las contribuciones del redactor y del cronista. “El lector llega al diario conociendo un poco de la noticia, lo vio en televisión, lo escuchó en radio. Ya no se lo conforma con un título más o menos ganchero: entre una cantidad abrumadora de fuentes informativas, el lector pide un orden, una guía, un contexto desde el que pueda sacar conclusiones. Otro de los cambios grandes es el mayor cuidado para que las informaciones no aparezcan como exabrupto de un día y de pronto desaparezcan del menú informativo.” Y en esto San Pedro coincide con Blank, para quien el compromiso mayor con el lector consiste en contarle de dónde vienen las cosas. “A veces empezaron hace un mes. Pero el otro día me tocó escribir sobre el caso de una desaparecida que había ocurrido hacía diecinueve años”, explica.
Roberto Guareschi, secretario general del matutino, admite que están en elaboración a una considerable cantidad de iniciativas tendientes a la modernización. Es inminente la publicación del libro de estilo del diario, a la manera del que con tanto éxito (en todo el mundo, no sólo en España) publicó El País, de Madrid, y también se piensa en la
elaboración de un soporte que sea tan práctico y fácil de usar como el papel. “¿Serán pantallas de computación desechables -se pregunta Guareschi, como si estuviera hablando de una hoja para envolver-, algo así como el papel pantalla que está desarrollando el Instituto de Tecnología de Massachusetts?”
Los cambios en La Nación
Las modificaciones empezaron con mucha cautela en 1989, pero en 1992 se hicieron más evidentes, no sólo por la generalización del color. La sábana original pasó de ocho columnas a seis; se redujo de un modo progresivo -en largo Y en alto- el logotipo y se cambió la tapa (vende la edición con pequeños adelantos y tienta con la frase del día) y la contratapa (en la que incluyó la sección “Con Nombre y Apellido” firmada por El Príncipe: pequeñas informaciones que son muy leídas). En 1995, Imúlodificaciones de envase se añadieron al contenido: se nota una renovación temática, una mayor pluralidad en personajes y temas de actualidad, y considerable libertad en el lenguaje.
A juicio de Hugo Caligaris, editor de la revista de los domingos, otro de los territorios del rediseño, el motor que les pone marcha a los cambios en La Nación tiene conexión con las nuevas tecnologías. «El cambio tiene que ver con la convicción de que vivimos otra forma de cultura y consiste en incorporar la influencia creciente de la imagen a una primera línea de información. Hoy, en La Nación, una fotografía o una infografía pueden ser, incluso, opinión”, agrega Caligaris.
Las verdades de García
“Dicen que soy muy bruto, que escribo García con ‘s’ y que a veces dudo en la 'h' de Héctor. Estoy rodeado de enemigos. Un día me voy del país”, dijo hace treinta años el editor que a pesar de seguir enojado nunca se fue. Personaje estelar de los medios nativos, poco y nada ha cambiado en la esencia de su ira, pero aún sigue “firme junto al pueblo” con las tres ediciones de Crónica y escribiendo personalmente, un ratito antes del cierre de cada noche, “La Pavada del Espectáculo”, una de las más leídas secciones del periodismo local y, casi con seguridad, lo que más lo divierte de su tarea. Otras pavadas recorren su diario: la política, la deportiva, la económica. García hace un diario popular desde el que pinta una actualidad con considerable carga en el deporte y en los policiales, con muchos enviados especiales y numerosos suplementos semanales: “Croniquita”, “Democracia”, “Noticias”, “Ahora”, “Así En 1994 las Remington de la redacción pasaron a mejor vida, reemplazadas por procesadores de la línea Apple. Pero en donde seguramente García no escatimó tecnología de última generación ha sido en su canal de cable, una versión televisiva de Crónica que desde hace tiempo puntea las audiencias de los cables de noticias.
El ámbito de Ramos
Entre 1993 y 1995 Julio Ramos se dedicó a hacer crecer la llegada de Ámbito Financiero mediante ediciones vía satélite que envían el diario desde Buenos Aires a plantas impresoras situadas en Neuquén (en donde además maneja el diario La Mañana del Sur), Chaco, Córdoba y Mendoza. Desde cada una de esas zonas llegan a otras provincias y zonas de influencia tan temprano como si fueran diarios locales, y varias horas antes que si el diario llegara de la Capital. Uno de los grandes éxitos de Ámbito son las “Charlas de Quincho”, una serie de versiones, trascendidos, chismes políticos y personales y hasta chistes verdes que, a partir de su aparición cada lunes, se convierten en información disponible en las radios, en los ambientes empresarios y, a qué, dudar, en las más encumbradas oficinas políticas. En esa tarea se aplica, como informante y redactor, el propio Julio Ramos, junto a dos de sus directivos: Roberto García e Ignacio Zuleta. Se la considera una de esas secciones que otorgan chapa de existencia a quien aparece en ella aunque también en ocasiones esto mismo puede ser contraseña de defunción.
Polemista incansable, Ramos afirma (casi con orgullo) que se pelea “con todos los medios, con todos los periodistas, con todos los gobiernos”. Ha llevado una añeja contienda con Eduardo Eurnekian del multimedios América, provocó las iras de casi todo el radicalismo, empezando por Alfonsín; cada tanto se enoja y se reconcilia con el gobierno de Menem, pero con quien mantiene una ofuscación profunda y permanente es con la empresa de Clarín porque “nos van a terminar ahogando a todos, a los chicos y a los grandes, con su monopolio”. Aunque por lo menos en dos ocasiones él también pretendió sin éxito sumar a sus propiedades un canal de televisión, expresó que “un medio gráfico no debería ser propietario de radios o canales”. De todos modos, como para tener todo preparado, en su nuevo y espectacular edificio propio Ramos mandó a construir un estudio de televisión de nivel excelente en el que graba algunos programas. Una campaña de Ámbito contra TyC (Torneos y Competencia), una asociada de Clarín que tiene contratadas las transmisiones de fútbol, llevó en 1994 a la intervención presidencial para que sectores del país que no iban a poder ver los partidos del Mundial en directo pudieran verlos.
un segundo diario, que ya trae suplemento de cultura y espectáculos y, los lunes, la crónica de los partidos del domingo.
Aunque haya abdicado al parecer definitivamente de la palabra “comercial” que definía su marca, El Cronista sigue siendo respetado como medio ducho en el universo de los números y de las finanzas. A principios de 1996, Ámbito y El Cronista coincidieron en un tipo de suplemento semanal con soluciones y alternativas tendientes a capear la crisis económica, dirigido a todos los que tratan de iniciarse en una actividad. Ambos diarios traen, además, ideas para conservar lo ganado, sugerencias para cuidar el dinero y un panorama completo de las nuevas oportunidades laborales.
Para qué sirven los servicios
Materiales como los que los jueves incluye El Cronista en su separata “Negocios de Bolsillo” o los que Ámbito ofrece cada viernes en “Su Dinero” son representativos de este momento de la prensa, que debe darles a los lectores información sobre servicios y datos útiles pero también posibilidades de participación que no sean únicamente las derivadas de los juegos de azar. El Club de Lectores” de La Nación organiza actividades exclusivas para sus seguidores y auspicia actividades en las que aquellos que presenten los cupones previamente publicados en el diario obtendrán descuentos o alguna otra forma de ventaja. Página12 y La Maga organizan preestrenos de cine y teatro a los que sus lectores pueden entrar gratis. A través de sus propuestas interactivas, la revista Mercado ofrece a sus seguidores el recurso de solicitar, vía fax o módem, ampliaciones sustanciales de cualquiera de las informaciones publicadas.
En los últimos años, diarios y revistas aumentaron considerablemente las secciones de “Agenda de Actividades”, y dentro de ellas le dieron preponderante lugar a todo lo gratuito. Nadie sale de su casa sin mirar la sección de pronósticos del tiempo -que Clarín y La Nación volvieron más científicas Y especializadas, con el aporte de la información que disparan los satélites- y los horóscopos para saber qué le depara el futuro. El creciente grado de actualización de los suplementos sobre nuevas tecnologías, arquitectura o viajes, que publican varios diarios, son producto también de una fuerte apuesta a los servicios. Secciones como las de «Consumo” que hacen Marcelo Cantón y Andrea Rodríguez en Clarín o Lila Pastoriza en Humor, la de cocina que Blanca Cotta hace en Viva -la revista dominical de Clarín-, la de formas de uso de Internet que María Luisa Mac Kay inició en el mismo diario, o de Consumos No Tradicionales” como la que hace años escribe María Teresa Morresi en Noticias, prueban la importancia actual de la información práctica. Las secciones de avisos clasificados de los diarios y las de ofertas más especializadas -como las que aparecen en publicaciones como Segundamano, La Maga o Uno Mismo- revelan el tejido existente entre las necesidades de la gente y la orientación de cada medio. Esta tendencia a pensar en las necesidades del público lector se acentuará a medida que se acerque el próximo siglo.
Lo último se llama Olé
Si en estos años hubo un crecimiento cuantitativo de una especialidad en los medios gráficos, fue el de la información deportiva. Grandes coberturas, secciones amplísimas, suplementos especiales (la mayoría de ellos impresos en color y con un despliegue que provoca la preocupación de los semanarios), además del crecimiento social de la contemplación deportiva (amplificada por la radio y reforzada por la televisión) y en especial el aumento de la pasión por el fútbol deben ser el origen del producto periodístico tecnológicamente más evolucionado de los que salen en el país. El 23 de mayo de 1996 apareció Olé, el primer diario de deportes de la Argentina. Un diario de 40 páginas de martes a sábado, y de 48 los domingos y lunes, realizado a todo color, que llama la atención por su enorme impacto visual y por su arsenal de oferta gráfica: fotografías, dibujos, ilustraciones y notables infografías. En este terreno trabajó el mismo equipo catalán que está asesorando en el rediseño del diario Clarín. Para el fútbol está planteada la presencia de periodistas de Olé en los entrenamientos de los veinte equipos de Primera. Un técnico, de ahora en más, no sólo tendrá que convocar a los jugadores para la práctica del día siguiente. También lo tendrá que hacer con Olé”, escribió a modo de presentación Mariano Hamilton, jefe de redacción del nuevo medio. Crítico y no ácido; incisivo y no destructivo”, prometió Ricardo Roa, el director. Formulado a la manera de los grandes diarios deportivos de España (As, Marca), Francia (LÉquipe) e Italia (La Gazzeta Deportiva), Olé salió con el típico respaldo de Clarín, con un gran lanzamiento publicitario y de marketing (concursos de regalos de ropa deportiva, pelotas de fútbol, dinero en efectivo) y ascendió más o menos velozmente a los 130.000 ejemplares de venta. En lo que hubo, y todavía hay polémica es en el estilo elegido para redactar las notas, que recoge por momentos de un modo literal tics complacientes de la calle y el tablón, lo que desnaturaliza un lenguaje periodístico tradicional que supieron honrar Borocotó y Ardizzone, Frascara y Fioravanti, y tantos otros que fueron populares y al mismo tiempo elevaron el
nivel. De todos modos, nadie puede negar que Olé alcanza el sueño del órgano especializado que vende por sí mismo, crea expectativas y opinión propias. En su lanzamiento les arañó lectores a Crónica, a El Gráfico y al mismo Clarín -en especial los lunes-, pero pronto se configuró en un producto distinto, conocido y reconocido por un público curiosamente joven, y que abre los ojos a los editores para futuros diarios especializados o de segmento.
Memorias del futuro
El 8 de febrero de 1996, el presidente Clinton firmó con un bolígrafo digital sobre una hoja de cuarzo líquido el decreto que reglamenta la desregulación del negocio de la comunicación en los Estados Unidos. Con ese sentido del show que los distingue, los norteamericanos venían a advertir que, en materia de comunicaciones, el año 2000 y el próximo siglo estaban entre nosotros. En junio de 1996, según informa el periódico 60 x 60, varios diarios y revistas argentinas figuraban en la World Wide Web, de Internet, disponible para 30.000.000 de usuarios de cinco continentes. El primero que tuvo acceso a la red fue El Cronista -desde 1994- y ahora también ofrecen páginas con últimas o recientes ediciones en base de datos, consultas varias o dirección electrónica, Ámbito Financiero, Clarín, La Nación, Hoy -de La Plata-, La Opinión -de Trenque Launquen-, Los Andes -de Mendoza-y las revistas Apertura, La Maga y PC Magazine.
Para el año 2005, con una PC que tenga lo que hay que tener, un usuario-lector podrá disponer, sin moverse de su casa, de uno o más diarios locales y tendrá la chance de incrementar su información con el acceso a banco de datos, archivos y otros diarios nacionales y extranjeros. Es el tiempo de las comunicaciones, y los lectores disponen de medios escritos tradicionales pero se informan a través de múltiples procedimientos: leen cartas personales