ANALISIS DE RESULTADOS
INTERPRETACION DEL DISCURSO ORAL:
De acuerdo con las unidades de análisis que aparecen en el anterior cuadro, el primer entrevistado, Jimmy, se percibe en forma singular, es como “el oasis en un desierto”, es exclusivo, particular y es el centro de todo, como lo es el actor. Llama la atención así como el personaje con el que se identifica: “Debe tener una gran carga psíquica, no puede ser común y corriente”. El cuerpo significa el mostrarse en el lenguaje, la expresión, lo esencial en la obra, insistiendo en descubrir los límites, que no son manifestados verbalmente.
Existe una gran necesidad de explorarse a través del cuerpo, todo esto se lo permite el teatro; es en escena donde se quita la máscara, es ahí donde puede realmente ser y lo que no es en la cotidianeidad: la persona argumentativa, racional y lógica. “El teatro me saca de lo racional, cumple la función antagónica en mi vida”.
Recalca que el teatro no es representación porque se vive realmente en escena, siendo esto una experiencia existencial. Le permite también la exploración de su cuerpo como actor, el contacto físico y el desarrollo de la sensibilidad: “Tu cuerpo es una memoria y empiezas a tocar cosas que están guardadas y que no haz trabajado y que exige trabajarlas. ¿Por qué? No es explícito, es aquello en el discurso, de lo que no habla.
Su discurso se centra en el cuerpo, es la base de todo arte escénico para él. Lo refiere en un sentido narciso: “Me gusta estar sudando en escena, el público alrededor, con poca escenografía”. El público es importante, es la evaluación, es el desierto en medio del oasis que es él. ¿Y qué le comunica a ese desierto?: la realidad de tener un cuerpo, él lo comunica como actor individual.
La segunda entrevistada, Adriana, manifiesta con respecto a sí misma: “soy bastante atardecer”. Así se percibe, melancólica y observadora. El teatro le permite ser extrovertida, llorar, recordar, ser feliz. La melancolía se encuentra canalizada hacia un colectivo: el teatro. “Nosotros somos un grupo de depresivos y nosotros lo curamos con Café y Cigarrillos”.
Es en el teatro donde se desarrolla la personalidad: “Me ha permitido defender más mi personalidad, soy una persona que no se rige por principios que establece la sociedad, siempre he tratado de ser muy espiritual y el teatro es aquel que quita los prejuicios y los tabúes. Tal vez es la búsqueda de un ideal femenino, como lo es el personaje de Ilona llega con la Lluvia: “Me gusta lo libre, lo capaz que es, lo segura para tomar decisiones y también lo sensible”.
Se identifica con un colectivo que no se rige por principios, que hace lo que cree conveniente, pero lo define como locura: “Es una locura, deberíamos ser como ingenieros para no meternos en tantos problemas en la vida”, sin embargo,
al mismo tiempo lo manifiesta como “rico”, el colectivo en que se encuentra (Café y Cigarrillos), pues es el que le permite ser.
Cristhian, el tercer entrevistado, es la unidad, pero esta se da en la contradicción, se define a sí mismo como “Yo soy la contradicción por excelencia”, el teatro para ël, es el reflejo de la realidad, es espejo, es un rito, es una religión: “se crea a Dios en cada escena”. El teatro le sirve para canalizar aquello de lo cual quiere hablar y no puede en la vida cotidiana, aquello que quiere ser y los principios morales y sociales no le dejan. Es “sacar la piedra que se lleva dentro”, la agresividad oculta. “Creo que soy un asesino latente”. Y es consciente que a través del teatro puede liberarse.
Se identifica con un personaje fuerte, el tirano, es lo que el no considera que es: “soy tímido, introvertido, tiene que pasar mucho tiempo para acercármele a alguien”,. El teatro cumple aquella función de compensación en su personalidad. Es el “Ford 63”, algo superior que defiende al hombre desnudo que está en el laberinto, evocando la imagen que crea para una escena teatral. “El teatro te enfrenta con tus propios límites y miedos, uno en la vida real oculta muchas cosas, se cohibe de demasiadas cosas, uno no es nunca realmente uno; en escena uno se quita la máscara para ser alguien” . Antes de presentar la obra, es una persona que siente miedo, como el pánico en las corridas de toros; en escena se quita la máscara, es auténtico y se llena de una fuerza y un coraje que no sabe de donde
proviene. Es ahí donde el puede ser realmente lo que quiere ser y que en la vida cotidiana no lo logra.
Es recurrente en nombrar el miedo como aquello que genera la obra refiriéndose a “Requiem” ya que allí se encuentra implícito todo lo que asusta: las inquietudes sobre la religión, sobre Dios, sobre la muerte, la sexualidad, la conciencia como una imagen superyoica.
La imagen en el hangar y el sentirse aprisionado e indefenso y con el absurdo del hombre que no sabe por qué la pareja se está casando y está fuera de la realidad, se conecta con las realidades posibles que se dan en el teatro, la contradicción es posible y también el absurdo, lo que en la vida cotidiana sería inaceptable.
La contradicción y el absurdo se pueden reflejar en una obra de teatro, la ficción le permite soñar su realidad y liberar sus propias contradicciones y miedos.
Consuelo, la cuarta entrevistada, inicia la definición de su propia imagen con un lapsus, “lágrimas y llanto”, “no, lágrimas y risa”. Se conecta con la imagen de la mujer llorando en un columpio, pero que más bien es una niña, que ella misma menciona en la ideación de un momento escénico. Es recurrente, en ella, nombrar el llanto y el teatro es aquel espacio que le permite expresar emociones, generar espacios sociales y realizar introspección. Es poder en un espacio y por algún
momento ser alguien, es sacar aquellas personalidades escondidas que en la vida cotidiana no puede ser “siempre se es una misma persona”.
Manifiesta una fuerte necesidad de reconocimiento: “a mí me gusta mucho el reconocimiento, que me aplaudan, que me reconozcan, el teatro me dió ese espacio” ¿En la vida cotidiana no se genera ese espacio?, ella no lo manifiesta en su discurso, es aquello en lo que no profundiza.
El colectivo “Café y Cigarrillos” es aquel espacio social en el que no actúa. Asume que el actor si se coloca una máscara, pero que detrás está una persona que piensa y siente.
Se identifica con un personaje fuerte, dramático, la prostituta, como aquel que tiene esas características, y que refleja un componente sexual, que es melancólico y a la vez seductor.
El teatro le permite ser alguien y producir sensaciones en la gente, lo que se podría traducir como una seducción artística, también el reconocimiento social al presentar la obra de teatro.