CAPÍTULO 5. PROPUESTA DE ORDENAMIENTO DE USO DE LA TIERRA 81 !
5.1 INTRODUCCIÓN 82 !
En la actualidad existen diversas corrientes y conceptos de ordenamientos territoriales en todo el mundo, las más dominantes son la europea, la francesa y la española (Álvarez, 1997; Velásquez, 2005). La historia de la planificación nacional en México se inicia a partir de 1934 con los planes sexenales. En los años 40 con las estrategias de desarrollo regional se aplica por primera vez el enfoque ecológico para la planificación del territorio. En las décadas de 1970-1980 hubo un mayor interés por parte de los tomadores de decisiones para llevar a cabo la planeación urbana y rural, mostrando la necesidad de implementar políticas para el ordenamiento territorial en nuestro país. Esto se reflejó con la creación de dos leyes, la primera apareció a mediados de la misma década con la Ley General de Asentamientos Humanos (LGAH), y la segunda, a finales de los 80 cuando salió la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiente (LGEEPA) (Sánchez y Palacio, 2004; Velásquez, 2005). Actualmente, bajo el amparo de estas leyes existen en México dos tipos de ordenamientos, uno a cargo de la SEDESOL denominado ordenación territorial, ligada a la LGAH, y el otro ordenamiento ecológico instrumentado desde la SEMARNAT y acogido en la LGEEPA (Velásquez, 2005).
La LGAH define la ordenación territorial como la estrategia de desarrollo socioeconómico nacional y regional que mediante la adecuada articulación funcional y espacial de las políticas sectoriales promueve patrones sustentables de adecuación del territorio. Su objetivo general es promover el mejoramiento del nivel de vida de la población, y la integridad y funcionalidad de los ecosistemas naturales a largo plazo (SEDESOL, 2005; Velásquez, 2005). La ordenación del territorio integra la planificación socioeconómica con la física, procurando la consecución de la estructura espacial adecuada para un desarrollo eficiente y equitativo de la política económica, social, cultural y ambiental de la sociedad (Rosete y Bocco, 1999; Gómez, 2002). Busca integrar todos los ámbitos espaciales que ocupan los asentamientos humanos, en general es un esquema
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de combate a las causas estructurales de la pobreza y la marginación; que permite maximizar la eficiencia económica optimizando el aprovechamiento potencial de cada territorio y reducir las disparidades entre ellos, garantizando, al mismo tiempo, su cohesión social, política y cultural en condiciones de sustentabilidad (Bocco, 2007; Rosete y Bocco, 1999; SAGAR, 2000; SEDESOL, 2005).
La LGEEPA de 1996 define al ordenamiento ecológico como el instrumento de política ambiental con objeto de regular o inducir el uso del suelo y las actividades productivas protegiendo el ambiente, y la preservación y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, partiendo de su estado de deterioro y potencialidades de aprovechamiento. También, es un proceso de planeación dirigido a evaluar y programar el uso del suelo y manejo de los recursos naturales para preservar, restaurar y proteger el ambiente, mediante la conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales (SEMARNAT, 2004). El proceso de ordenamiento ecológico formula marcos conceptuales y espaciales apropiados para gestionar en el espacio la relación entre la oferta ambiental y la demanda social, siendo la evaluación de tierras un paso fundamental para el análisis de esta relación. El proceso de ordenamiento ecológico organiza el espacio terrestre considerando tres criterios: 1) la utilización óptima de los recursos en base a sus potencialidades y geografía: regionalización ecológica y evaluación de tierras, relación oferta ambiental y demanda social; 2) la utilización racional de los recursos en base a las necesidades de la sociedad regional y nacional: planificación del uso de la tierra y 3) la disminución de los desequilibrios intra e interregional y de complementariedad espacial (planificación regional) (Rosete y Bocco, 1999).
Ante la problemática de crecimiento poblacional, detonador principal de otros problemas, se crea desorden de diversos tipos que afecta al desarrollo de las poblaciones, especialmente los generados por asentamientos ilegales. Propiciados por los polos de atracción, poblaciones y comunidades de alrededores demandan vivienda, suelo y servicios, ocasionando un incremento anormal y anárquico de la población con problemas sociales y ambientales. Ejemplos son: crecimiento irregular de comunidades, invasión de predios y proliferación de asentamientos irregulares en áreas no aptas para viviendas, crecimiento urbano en zonas con alto potencial agrícola, en zonas de recarga de agua y de protección ecológica. Sin duda, el impacto más grande
que genera este fenómeno social son problemas de uso del suelo, tenencia de la tierra y producción de alimentos (SAGAR, 2000).
En la actualidad, el desarrollo y avance de los ordenamientos ecológicos territoriales en México está presente en todos los estados. La SEMARNAT ha coordinado un total de 118 ordenamientos, de los cuales 1 es marino, 14 son regionales (más de un estado), 22 regionales de estado completo, 45 regionales parte de un estado, 10 locales de todo el municipio y 26 locales de parte de un municipio, entre ellos están los comunitario (INE, 2004). En el 2004, la superficie total con ordenamiento decretada ascendía a 28,500,839 ha representando aproximadamente el 15% de todo el territorio nacional (INE, 2004). El incremento importante de la superficie ordenada territorialmente en México, se debió a las aportaciones del desarrollo de la geomática al servicio de los estudios de los recursos naturales, cartografía y planificación (Flores, 1998). La geomática en la planificación territorial brinda las facilidades de manejar una gran cantidad de información espacial que le permita cumplir con su labor y objetivos en forma oportuna y satisfactoria, incorporando nuevas variables importantes en el manejo, aprovechamiento y conservación del entorno y de la vida social y económica del hombre (Mena et al, 2006).
Esta sección de la investigación está orientada al ordenamiento de las actividades productivas y ecológicas del área bajo estudio. El objetivo es proponer un ordenamiento del uso de la tierra a partir del análisis del uso de la tierra, su proyección de cambios, y de su evaluación física utilizando como materia prima los resultados de los Capítulos 2, 3 y 4.