CAPITULO III: El esfuerzo de intuicion
III. Intuición e inteligencia
La descripción que acabamos de hacer de las características y del mecanismo de la inteligencia pueden producir la impresión que Bergson la desaprueba por completo. No obstante, este no es el caso. Al contrario, “podríamos decir, por más paradójico que suene, que pocas doctrinas colocan a la inteligencia en un punto tan alto y reclaman de
137
Les grecs avaient confiance dans la nature, confiance dans l’esprit laissé à son inclination naturelle, confiance dans le langage surtout, en tant qu’il extériorise la pensée naturellement. Plutôt que de donner tort à l’attitude que prennent, devant le cours des choses, la pensée le langage, ils aimèrent mieux donner tort au cours des choses. C’est ce que firent sans ménagement les philosophes de l’école d’Élée. Comme le devenir choque les habitudes de la pensée et s’insère mal dans les cadres du langage. Ils le déclarèrent irréel. Dans le mouvement spatial et dans le changement en général, ils ne virent qu’illusion pure164 ibid., 313.
138
Cf. Ibid., 205–206. 139
Cf. Carta de Bergson a William James del 25 de marzo de 1903 en: Bergson,
Mélanges, 588. 140
Cf. Bergson, L’évolution Créatrice, 156. 141
ella un esfuerzo tan grande”142. Bergson no demerita el conocimiento de la inteligencia, y por extensión el conocimiento científico, puesto que sin él no podríamos fabricar herramientas y herramientas para fabricar otras herramientas. Incluso si es un conocimiento imperfecto e incompleto, sin él no podríamos dominar la materia y satisfacer así nuestras necesidades prácticas y sociales. Así queda claro que la inteligencia puede tener un buen uso, pero fue por haberle exigido de más, “al pretender obtener de ella una visión adecuada de la realidad entera, y ante sus fracasos, que fuimos conducidos a proclamar su relatividad universal”143. No podemos esperar de la inteligencia aquello que ella no puede hacer, pero esto no quiere decir que ella no pueda ser corregida ni completada por la intuición. El instinto es simpatía, pero la intuición, es aquella que nos conducirá al interior de la vida; es “el instinto que llegó a ser desinteresado, consciente de sí mismo, capaz de reflexionar sobre su objeto y de expandirlo”144. Al mismo tiempo, la intuición requiere de la inteligencia, puesto que esta última “implica la consciencia y la reflexión, que hacen falta al instinto y, que son por el contrario inherentes a la inteligencia humana”145. Sin duda la inteligencia es el núcleo luminoso alrededor del cual el instinto, incluso transformado en intuición, no es sino una nebulosidad vaga, pero esta nebulosidad puede mostrarle a la inteligencia sus insuficiencias:
Pero, a falta del conocimiento propiamente dicho, reservado a la pura inteligencia, la intuición podrá hacernos aprehender lo que los datos de la inteligencia tienen aquí de insuficiente y dejarnos entrever el medio de
142
On pourrait, si paradoxale que soit cette assertion, dire que peu de doctrines placent l’intelligence aussi haut et réclament d’elle un aussi puissant effort.
Husson, L’intellectualisme de Bergson, Genèse et Développement de La Notion D’intuition, 102.
143
c’est seulement parce qu’on a trop demandé à l’intelligence en prétendant obtenir par ses seules forces une vision adéquate de la réalité tout entière que l’on a, en présence de ses échecs, été conduit à proclamer son universelle relativité. Ibid.
144
Mais c'est à l'intérieur même de la vie que nous conduirait l'intuition, je veux dire l'instinct devenu désintéressé, conscient de lui-même, capable de réfléchir sur son objet et de l'élargir indéfiniment. Bergson, L’évolution Créatrice, 177–178.
145
L’intelligence implique la conscience et la réflexion, qui font défaut à l’instinct, et qui sont au contraire inhérentes à l’intelligence humaine.
Husson, L’intellectualisme de Bergson, Genèse et Développement de La Notion D’intuition, 104.
completarlos. De un lado, en efecto, utilizará el mecanismo de la inteligencia para mostrar cómo los cuadros intelectuales no encuentran aquí su exacta aplicación, y, de otro, por su trabajo propio, nos sugerirá al menos el sentimiento vago de lo que es preciso poner en lugar de los cuadros intelectuales […].Luego, por la comunicación simpática que establece entre nosotros y el resto de los seres vivos, por la dilatación que obtiene de nuestra conciencia, nos introduce en el dominio propio de la vida, que es compenetración recíproca, creación indefinidamente continuada146.
Sin embargo, el rol de la inteligencia no es menos importante. Ella es esencial puesto que la intuición se presenta como una tendencia vaga que no existe sino de forma “esquiva e incompleta”147, como una lámpara “casi fundida, que se enciende cada vez menos, apenas por algunos instantes”148. La intuición no nos puede proveer una visión de la realidad, a menos que ella no sea despertada, luego controlada, mantenida, generalizada y finalmente desarrollada por la inteligencia149. Así pues, gracias sus diferencias, inteligencia e intuición se complementan. El conocimiento de la inteligencia es un conocimiento que se expande a muchas cosas, pero que no las conoce a profundidad; ella sólo conoce las relaciones, pero no las cosas mismas. En cambio, el conocimiento de la intuición es un conocimiento profundo y por esta misma razón es muy especializado; él no conoce nada más que el objeto para el cual fue destinado. Gracias a la intuición somos capaces de percibir las insuficiencias de la inteligencia pura150, pero
146
A défaut de la connaissance proprement dite, réservée à la pure intelligence, l’intuition pourra nous faire saisir ce que les données de l’intelligence ont ici d’insuffisant et nous laisser entrevoir le moyen de les compléter. D’un côté, en effet, elle utilisera le mécanisme même de l’intelligence à montrer comment les cadres intellectuels ne trouvent plus ici leur exacte application, et, d’autre part, par son travail propre, elle nous suggérera tout au moins le sentiment vague de ce qu’il faut mettre à la place des cadres intellectuels. […] Puis, par la communication sympathique qu’elle établira entre nous et le reste des vivants, par la dilatation qu’elle obtiendra de notre conscience, elle nous introduira dans le domaine propre de la vie, qui est compénétration réciproque, création indéfiniment continuée.
Bergson, L’évolution Créatrice, 179. 147
El texto en francés dice “fuyante et incomplète” ibid., 239. 148
Presque éteinte, qui ne se ranime que de loin en loin, pour quelques instants à peine. Ibid., 268.
149
Cf. Husson, L’intellectualisme de Bergson, Genèse et Développement de La Notion D’intuition, 103.
150
esta última provee al instinto el movimiento necesario para que llegue a ser la intuición: “la intuición permanecería en forma de instinto, atada al objeto especial que le interesa prácticamente y exteriorizada por éste en movimientos de locomoción”151.
La filosofía a la cual llegará todo este proceso será entonces una filosofía moldeada sobre los contornos y las oscilaciones de la realidad. Ella no tendrá nada de preestablecido ni ninguna solución preparada para los nuevos problemas. De ahí la razón por la cual a cada nuevo problema un esfuerzo enteramente nuevo es necesario para resolverlo152. Ella dejará de lado los conceptos rígidos y fijos para utilizar conceptos flexibles y elásticos. Así entendida, la filosofía no será más el producto del ingenio de un hombre que la conciba como un bloque o un sistema, es decir, toda hecha y terminada. En cambio, “ella sólo podrá constituirse a través del esfuerzo colectivo y progresivo de varios pensadores, al igual que de observadores, completándose, corrigiéndose, enderezándose los unos a los otros”153. Sin embargo, si la filosofía se construirá por un esfuerzo colectivo, ¿cómo podría tener ella una unidad? La unidad de la filosofía “no será entonces aquella de una cosa terminada, como si fuese un sistema metafísico; su unidad será la unidad de una continuidad, de una curva abierta que cada pensador prolongará en el punto donde fue dejada”154.
151
Bergson, L’évolution Créatrice, 179. 152
Ver Bergson, “De La Position Des Problèmes,” 27 y 97 y ; Bergson, “Introduction À La Métaphysique,” 197.
153
Elle ne pourra se constituer que par l’effort collectif et progressif de bien des penseurs, de bien des observateurs aussi, se complétant, se corrigeant, se redressant les uns les autres.
Bergson, L’évolution Créatrice, X. 154
L’unité de la philosophie ne sera plus alors celle d’une chose toute faite, comme l’était celle d’un système métaphysique ; ce sera l’unité d’une continuité, d’une courbe ouverte que chaque penseur prolongera, en la prenant au point où elle était. Discurso de Madrid de 1916 en : Bergson, Mélanges, 1196–1197.
CONCLUSION
EL ESFUERZO FILOSOFICO
Esperamos haber mostrado como a lo largo de su obra que Bergson siempre hablo del esfuerzo, aunque en cada ocasión se trató de diferentes formas y por diferentes razones. En El Ensayo sobre los Datos Inmediatos de la Consciencia, Bergson examina el esfuerzo muscular en su crítica a la psicofísica y a la noción de la magnitud intensiva de Kant. El esfuerzo muscular es un caso singular, puesto que la consciencia parece extenderse al exterior, como si la intensidad se desarrollase en extensión. Por estas características, el esfuerzo muscular se halla a medio camino entre la el mundo interior – la consciencia – y el mundo exterior y, en consecuencia, este esfuerzo se presta para crear nociones como la magnitud intensiva.
En El Esfuerzo Intelectual, Bergson quería encontrar la característica intelectual del esfuerzo intelectual. A través de la noción del esquema dinámico, el filósofo francés explica la forma en la cual los recuerdos atraviesan diversos planos de consciencia hasta llegar a actualizarse. Estos recuerdos se insertan en el esquema motor, ya sea para aclarar una percepción presente, ya sea para ayudarnos en la creación o producción de una nueva cosa. La lucha de los diferentes recuerdos constituye el esfuerzo intelectual y esta lucha puede manifestarse en un cierto número de sensaciones físicas. El esfuerzo, sin embargo, jamás podrá reducirse al número de estas sensaciones, puesto que en su origen siempre habrá un elemento intelectual.
En la Introducción a la Metafísica, el método bergsoniano consiste en un esfuerzo de intuición el cual se define como el movimiento por el cual somos capaces de resituarnos al interior de la duración, es decir, de la vida misma, al invertir la pendiente natural del pensamiento.
Comenzamos este trabajo con una pregunta: “¿qué es el esfuerzo para Bergson?”,
pregunta que a primera vista, parece exigir como respuesta una definición. Hasta el momento lo hemos estudiado en tres formas diferentes, ¿podemos ahora formular una definición única del esfuerzo que incluya las características del esfuerzo muscular, el esfuerzo intelectual y el esfuerzo de intuición? Esto no parece posible, ya que el esfuerzo
de intuición no puede ser tomada en el mismo sentido que los demás. Esta idea es mejor expresada por Vieillard-Baron:
El esfuerzo de intuición no debe ser tomado en un sentido banal, como el esfuerzo muscular[…]. El esfuerzo de intuición es un sobre salto de la voluntad para deshacerse de los hábitos y entrar decididamente a la cosa misma, la duración y todo lo que depende de ella. El esfuerzo de intuición no tiene nada que ver con el esfuerzo intelectual, el cual está ligado a la dificultad de atravesar diferentes planos de consciencia y de buscar recuerdos lejanos para movilizarlos en la acción presente […]155.
Alguien podría preguntarnos, ¿cómo pueden hacer un trabajo sobre una noción, el esfuerzo, y al final no pueden dar una definición concreta? ¿Acaso vuestro proyecto ha fracasado? Nuestra respuesta es la siguiente: si ni siquiera de la intuición debemos esperar una definición simple y geométrica156, ¿por qué deberíamos esperar lo mismo del esfuerzo? Las formas como Bergson utiliza la ‘intuición’ no se deducen las unas de las otras matemáticamente y creemos que esto mismo sucede con la noción del ‘esfuerzo’. Tal vez esta noción corresponde a ese nuevo tipo de conceptos flexibles y elásticos que siguen el movimiento de la realidad. Una definición simple y geométrica del esfuerzo es entonces imposible.
Es claro que los problemas tratados en El Ensayo, en El e Esfuerzo Intelectual, la
Introducción a la Metafísica y en La Evolución Creadora son todos diferentes. Por ende, ¿no resulta absurdo, dentro de una filosofía que exige para cada nuevo problema una solución nueva, tratar de utilizar el mismo concepto de la misma forma para resolver problemas distintos? Si el problema cambia, ¿por qué el concepto debe ser utilizado de la misma manera? En consecuencia, en nuestro parecer, la definición del esfuerzo como un axioma matemático no es posible.
155
L’effort d’intuition ne doit pas être pris en un sens trop banal, comme l’effort musculaire […]. L’effort d’intuition est un sursaut de la volonté pour s’arracher aux habitudes et entrer décidément dans la chose même, la durée et tout ce qui en dépend. L’effort d’intuition n’a rien à avoir avec l’effort intellectuel, qui est lié à la difficulté de traverser différents plans de conscience, d’aller chercher des souvenirs lointains pour les mobiliser dans l’action présente […].
Vieillard-Baron, Bergson et Le Bergsonisme, 56–57. 156
De esta forma superamos las formas inmóviles y estables que el pensamiento adopta por la comodidad y la facilidad de actuar sobre la materia. Ciertamente, esta forma de pensar exige de nuestra parte un esfuerzo mayor: se trata de una forma más dura y difícil de pensar, pero “nosotros repudiamos la facilidad. Recomendamos una cierta manera de pensar dificultosa. Nosotros apreciamos por encima de todo el esfuerzo”157. Dentro de esta perspectiva, la filosofía bergsoniana será la filosofía del esfuerzo, la cual adopta el trabajo duro y rechaza la comodidad natural del pensamiento, exigiendo de la inteligencia salir de su dimensión cuotidiana. Sin embargo, salir de la comodidad a la cual estamos habituados no es cosa fácil, pero tampoco imposible. Una analogía utilizada por Bergson en el tercer capítulo de La Evolución Creadora pretende resolver la objeción que ciertas personas podían poner al proyecto del establecimiento de una génesis conjunta de la inteligencia y la materia. La objeción – que viene naturalmente al espíritu – consiste en lo siguiente: si es con la inteligencia que conocemos, ¿cómo podemos pretender ir más lejos de ella y tratar de establecer su génesis? Bergson les responde que,
Si nunca hubieseis visto nadar a un hombre, me diríais quizá que nadar es algo imposible, teniendo en cuenta que, para aprender a nadar, sería preciso comenzar por mantenerse en el agua, y por consiguiente saber ya nadar. El razonamiento me sujetará siempre, en efecto, a tierra firme. Pero si, ingenuamente, me lanzo al agua sin miedo alguno, me sostendré inicialmente mal que bien debatiéndome en ella, y poco a poco me adaptaré a este medio hasta aprender a nadar158.
Esta analogía, que se encuentra de igual manera en el curso Teorías de la Voluntad tiene por objetivo mostrar que en ciertas ocasiones, el sólo racionamiento enreda el hilo del progreso, impidiendo su avance. No obstante, ahí donde el
157
Nous répudions la facilité. Nous recommandons une certaine manière de penser difficultueuse. Nous prisons par-dessus tout l’effort.
Ibid., 95. 158
Si vous n’aviez jamais vu un homme nager, vous me diriez peut-être que nager est chose impossible, attendu que, pour apprendre à nager, il faudrait commencer par se tenir su l’eau, et par conséquent savoir nager déjà. Le raisonnement me clouera toujours, en effet, à la terre ferme. Mais, si tout bonnement, je me jette à l’eau sans avoir peur, je me soutiendrai d’abord sur l’eau tant bien que mal en me débattant contre elle, et peu à peu je m’adapterai à ce nouveau milieu, j’apprendrai à nager. Bergson, L’évolution Créatrice, 195.
racionamiento no puede seguir avanzando, la acción corta el nudo y retoma el progreso. Es entonces por un acto que debemos salir de la zona de comodidad de la inteligencia, pero al igual que el hombre que se tira al agua y toma el riesgo de ahogarse, nosotros debemos afrontar otro riesgo. La acción, dice Bergson, “supone […], siempre, la aceptación de un riesgo”159. Pero la aceptación de un riesgo supone una decisión, de hecho se trata de una elección: podemos elegir aceptar o rechazar el riesgo. De ahí que el esfuerzo de intuición, aquel que supera el trabajo habitual de la inteligencia, sea una decisión y, en consecuencia, un acto de la voluntad. Se trata de un acto de la voluntad por el cual nuestras consciencias individuales coinciden con el primer principio que rige la vida y la materia, la Consciencia (entendida en un sentido mucho más grande que nuestra consciencia individual), la cual se tensa de la vida hasta el espíritu, pero se destensa en la materia. Para que nuestra consciencia pueda coincidir en algo con su principio, hace falta “que volteándose y torciéndose sobre ella misma, la facultad de ver no haga más que una con el acto del querer”160. El querer debe soportar una torsión, puesto que de lo contrario, no utilizaríamos esta función del espíritu. En cierta medida ella proviene de la torsión misma.
Al final de nuestro segundo capítulo dejamos abierta una pregunta que viene a acosarnos de nuevo. Se trata de la pregunta por la voluntad. Queda por saber ¿qué es la voluntad? ¿Cuáles son sus características? No abordamos estas preguntas, puesto que superaban el límite natural de nuestro trabajo, sin embargo ellas deben ser el objeto de otra investigación posterior.
El esfuerzo de intuición se encuentra presente a lo largo de toda la obra bergsoniana. Su primera aplicación fue en El Ensayo sobre los Datos Inmediatos de la Consciencia al resolver el problema de la consciencia y la libertad161. En Materia y Memoria, el esfuerzo de intuición toma la forma de la última aspiración del libro, la cual consiste en la búsqueda de la experiencia en su fuente o, mejor aún, por encima de la curva decisiva donde, inclinándose en el sentido de nuestra utilidad, ella se convierte en la experiencia propiamente humana”, encontrando lo inmediato “antes que este se
159
Curso Teorías e la Voluntad Bergson, Mélanges, 704. 160
Il faudrait que, se retournant et se tordant sur elle-même, la faculté de voir ne fît plus qu'un avec l'acte de vouloir. Bergson, L’évolution Créatrice, 189.
161
transforme en utilidad”162. La Evolución Creadora va incluso más lejos en la aplicación del método, al aplicarlo a la evolución de la Vida en general.
Concluimos así que la filosofía bergsoniana es, en cierta medida, una filosofía contra naturaleza, puesto que remonta la pendiente natural del pensamiento y resiste el gran peso de los hábitos inveterados del espíritu. En cuanto al filósofo, aquel que realiza el esfuerzo, ¿por qué escoge este camino más duro y difícil? ¿Esto hace de él un “héroe del pensamiento” según la expresión de Vieillard-Baron? Al igual que la Vida en general, que es una tendencia, cuya esencia consiste desarrollarse, las vidas particulares también son tendencias. Se trata de una cuestión de afinidad: ciertos personas nacen, por ejemplo, con una infinidad natural por la matemática, mientras que otras por las lenguas extranjeras. Es una cuestión de simpatía natural:
Hay en la atención voluntaria algo anterior a la voluntad, una simpatía natural de la inteligencia por un tal orden de búsquedas, como una