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CAPÍTULO IV: EL PARENTING EMPÁTICO

4.7. Investigación sobre parenting y empatía

Henry, Sager, y Plunkett (1996), encontraron que los adolescentes que percibían apoyo por parte de sus padres, puntuaron más alto, en medidas de preocupación empática, que aquellos adolescentes que percibían un menor apoyo por parte de sus padres. Según Strayer y Roberts (2004), resulta plausible pensar que los padres más empáticos serán más capaces de leer las señales emocionales de los niños y estarán más motivados para ser sensibles y cálidos. Sin embargo, a pesar de que resulta lógico pensar que estas condiciones facilitan el desarrollo de la empatía en los niños, no obstante, se ha avanzado muy poco en la investigación empírica que permita profundizar sobre ello. En este estudio llevado a cabo por Strayer y Roberts, se hipotetizó que el vínculo entre los padres y la empatía de sus hijos, podía estar mediada también por otros factores. Se encontró que uno de estos factores era el enfado de los niños. Según este mismo estudio, los niños de los padres más empáticos, se mostraban menos coléricos, aunque paradójicamente, la empatía parental también contribuyó a estimular la expresividad emocional de los hijos, y dentro de esa expresividad emocional, también se encontraba la ira.

Da Cunha, de Oliveira, Clark, y Manhães (2006), llevaron a cabo un estudio en donde evaluaron la relación entre las prácticas de parenting y la empatía, en niños que vivían en casa de sus padres, y en otros que vivían en orfanatos. Según da Cunha, las prácticas de parenting tuvieron una influencia directa sobre el desarrollo de la empatía en los niños, y los niños que se criaron en orfanatos obtuvieron una menor puntuación en empatía. Se ha encontrado también evidencia que sugiere que el parenting juega un rol en el desarrollo de la empatía infantil, y en la conducta prosocial. Que el efecto del parenting en la conducta prosocial puede ser mediado por los avances del niño en empatía (Knafo y Plomin, 2006). El estudio llevado a cabo por Psychogiou, Daley, Thompson, y Sonuga-Barke, (2008), afirma que ciertos síntomas psicopatologicos en niños y adultos, estaban asociados con déficit en la empatía y una variable a la que llamaron angustia personal egoísta, por parte de las madres, que son al fin y al cabo las que más se relacionan con sus hijos. Asimismo, un estudio llevado a cabo por Trumpeter, Watson, O’Leary, y Weathington (2008), indican que la empatía parental estaba relacionada con una mayor adaptación y autonomía en estudiantes universitarios, reforzando la teoría de que la empatía parental percibida, está asociada con la salud y el auto-desarrollo.

La importancia de la disponibilidad socio-emocional y de la capacidad de respuesta materna, se pone de relieve en las investigaciones que muestran cómo las respuestas empáticas de los niños a los dos y cuatro años de edad fueron predichas por el grado de disponibilidad socio-emocional materno y la sensibilidad mostrada hacia los niños cuando tenían entre 9 y 15 meses (Kochanska, Forman, y Coy, 1999; Moreno et al., 2008). Schaffer et al. (2009), encontraron datos favorables acerca de que el parenting permisivo contribuía directa e indirectamente a la conducta antisocial, y tenía efectos sobre el desarrollo cognitivo y la empatía emocional de los adolescentes. Otro estudio, llevado a cabo por McGrath y Zook (2011), encontró que un alto control maternal estuvo relacionado con pobre empatía, pero solo en chicas. Asimismo, los resultados de un estudio llevado a cabo por Tong et al. (2012), indican que el grado de interacción entre padres e hijos, la estabilidad a largo plazo de las prácticas de parenting, la actitud parental, y la salud mental de los padres, estuvieron relacionados con el desarrollo de la empatía en los niños.

También, se ha encontrado evidencia de que el desarrollo de las habilidades de la empatía de los niños, se ve influido por las prácticas de crianza de los hijos (Farrant, et al. 2012). Los datos obtenidos sugieren que las madres que poseen una amplia empatía cognitiva,

facilitan el desarrollo de la empatía cognitiva de los niños. Las madres que cuentan con una alta empatía emocional, facilitan el desarrollo de la empatía emocional de sus hijos, mediante el uso frecuente del modelamiento y las respuestas empáticas, cuando ejercen el parenting con sus hijos. De igual manera, la percepción que tienen los adolescentes de sus madres, como autoritativas en sus prácticas de parenting, predijo una identificación empática más relevante y un mayor desarrollo prosocial (Soucie et al., 2012). Farrant et al., (2012) destaca que el rol que desempeñan los padres durante la crianza de los hijos fomenta la construcción de la empatía, por ejemplo, mediante el modelamiento de las respuestas empáticas por parte de los padres. Por otra parte, en un estudio llevado a cabo por Christopher et al. (2013), la empatía fue un moderador importante en la disminución de la agresividad verbal de sus hijos, quienes también redujeron conductas antisociales. Miller et al. (2013), encontraron que diferentes tipos de prácticas de parenting, podrían ser beneficiosas de diferentes maneras para los niños, dependiendo de los niveles de empatía de dichas prácticas.

Podemos finalizar este capítulo, resumiendo la relación que existe entre el parenting y la empatía y, nuestra propuesta del siguiente modo: el parenting se materializa en una serie de conductas que permiten evidenciar las formas como madres y padres cuidan de sus hijas e hijos, y que al mismo tiempo revelan el tipo de relación que se ha establecido entre ellos. Dentro de las diversas propuestas que pueden existir para transmitir a madres y padres los mecanismos a través de los cuáles puede construirse un parenting cada vez más empático, la

comunicación empática es el recurso que consideramos más cercano a la cotidianeidad de

madres y padres, y más fácil de transmitir y evaluar. De esta manera, nos apoyaremos principalmente en el desarrollo técnico y aplicado alcanzado en la investigación sobre comunicación empática, para dar fundamento a nuestro programa de entrenamiento.

CAPÍTULO

V:

EDUCACIÓN

EN

HABILIDADES

PARA

EL