Descripción y contexto social
II 1.2 Ilusiones ópticas cognitivas
10. IRACHETA MARTIN, M.: “La realidad del engaño:
el trampantojo”, en VV.AA.: Distorsión, equívocos y ambigüedades. Las ilusiones ópticas en el arte. Madrid: UCM. 2010, p. 90
Por último, el camuflaje también se encuentra dentro de la categoría de ilusiones ambiguas, ya que la figura que se esconde de la visión ofrece esa dualidad entre su propia forma y el fondo. Dado que la investigación toma como referencia esta ilusión será más adelante cuando se desarrolle cada uno de los aspectos que le atañen.
Dejando a un lado los engaños de carácter ambiguo, el siguiente gran grupo de ilusiones cognitivas son aquellas en las que se producen distorsiones de medidas o geométricas en las figuras afectadas. Son conocidas como “de distorsión” y se dividirán según la deformación que produzcan en el tamaño, la longitud, el paralelismo y la curvatura de los distintos elementos y entre las que también se encuentra la anamorfosis.
Las ilusiones ópticas geométricas fueron estudiadas en profundidad durante el siglo XIX y deben su nombre a la necesidad de utilizar figuras geométricas para entender los fenómenos que les acontecen. Estos errores perceptivos se analizaron desde distintos campos científicos como el de la óptica, la psicología o la neuropsicología.
Como indica Ramón Díaz Padilla “en todas ellas se da una característica común, la intervención de elementos inductores que provocan la distorsión” (11). Un ejemplo muy claro es el del conocido triángulo
de Kanizsa (fig. 18, 1955) que debe su nombre al
psicólogo italiano Gaetano Kanizsa. En él aparecen unos triángulos sin uno de sus lados y tres círculos a los que les falta un sector. La magia se produce cuando la colocación de dichos elementos hace ver imaginariamente un triángulo blanco sobre otro con borde negro que, a su vez, tapa con sus puntas las porciones de los círculos. A esto y a lo que se une la
11. DÍAZ PADILLA, R.:
“Un asunto de medidas: distorsiones geométricas”, op cit. pág. 63
Figura 18, Gaetano Kanizsa, triángulo de Kanizsa, 1955
sensación de percibir el triángulo blanco con mayor intensidad que lo demás a pesar de ser exactamente de igual tono.
Cuando se perciben erróneamente las longitudes de dos segmentos que son iguales también se debe a elementos externos distorsionadores, como en el caso de la ilusión de Müller-Lyer (figura 19, 1889) en la que la aparición de las flechas en sentido contrario es la que hace que el segmento parezca más corto a pesar de medir exactamente lo mismo.
Otras alteraciones de las longitudes son las que afectan a las medidas verticales u horizontales: el ojo tiende a percibir mayor la medida vertical frente a la horizontal. En el caso de segmentos oblicuos con respecto al plano horizontal se verán alterados si se insertan en una figura geométrica que disturba su apreciación correcta además de verse más cortos si se comparan con el mismo segmento colocado verticalmente.
Cuando estas ilusiones se trasladan a las figuras también se producen errores, sobre todo por la influencia del contexto. La posición en la que se encuentra la figura en el espacio o su relación con los elementos adyacentes también puede alterar
Figura 19, versión grupo de innovación Dibujarte (2008), ilusión de Müller-Lyer
su medida. Uno de los exponentes más conocidos es la ilusión de Mario Ponzo (fig. 20) en la que un mismo elemento colocado en una perspectiva parece aumentar conforme se acerca al fondo. Mientras que la ilusión de Tichener (fig. 21) es un buen ejemplo para entender cómo una misma figura relacionada con otras de mayor o menor tamaño también se percibe, erróneamente, de distinta medida, ya que los dos círculos centrales son iguales.
La posición de las figuras respecto al plano, si las vemos frontales u oblicuas, puede distorsionar también la percepción del tamaño. Del mismo modo si la figura tiene curvas con radios diferentes puede producir engaño de tamaño y a la vez de curvatura, como en la figura de Jastrow (fig. 22).
Al igual que las figuras, la continuidad y alineación de elementos, puntos, rectas o arcos también se ve alterada por el contexto en el que se encuentren. Del efecto investigado por Johann Poggendorff en 1860 han surgido numerosas variantes. La distorsión consiste en la percepción de deslizamiento en la continuidad de una recta oblicua cuando se ve interrumpida por un elemento o líneas paralelas verticales que crean un vacío entre los dos tramos de la línea oblicua. Esto mismo sucede en líneas curvas que convergen en un
Figura 20, versión grupo de innovación Dibujarte (2008), Mario Ponzo, 1912
Figura 21, versión grupo
de innovación Dibujarte (2008), ilusión de Tichener, 1892
Figura 22, Joseph Jastrow, 1889
Figura 23, Museo del ilusionario, Ogden ciggarettes, cromo Optical Illusion nº10
punto, formando un arco, delante del cual se coloca un rectángulo que las oculta parcialmente provocando el efecto de divergencia de las mismas (fig. 23).
La distorsión de líneas paralelas merece una mención aparte, dada la gran variedad de efectos que se producen. Partiendo de la ilusión de Johann Zollner como base fundamental para el resto (fig. 24), se descubre que cualquier elemento ajeno a las paralelas que se introduce rompiendo su trayectoria induce al observador a apreciar torcidas las líneas.Una variante de esta distorsión la estudió Ewald Hering en 1861. En ella el elemento inductor de la distorsión consiste en un haz de rectas con un foco de irradiación colocado detrás de las paralelas (fig. 25).
El mismo efecto de curvatura se produce en figuras geométricas inscritas dentro de círculos concéntricos (fig. 26) o dentro de un haz de rectas convergentes radiales (fig. 27). Esta misma distorsión se extiende a circunferencias inscritas sobre redes ( por ejemplo, de cuadrados).
Figura 24, Johann Zollner, 1860
Figura 25, Ewald Hering, 1861
Las ilusiones de distorsión son un grupo amplio y variado que se ha ido desarrollando hacia la búsqueda de nuevas versiones y a base de complicar las ya existentes. El efecto de cuerda trenzada es un ejemplo de unión de varios efectos. La ilusión de
Fraser publicada por James Fraser en 1908, muestra
cómo se produce la distorsión en líneas y figuras geométricas cuando están formadas por fragmentos blancos y negros alternativos. En ella no solo se observan curvadas las líneas paralelas, sino que todo el conjunto parece inclinarse en distintas direcciones. Esta misma ilusión unida a círculos concéntricos producen la sensación de movimiento en espiral (figuras 28 y 29).
Por último, también se pueden apreciar erróneamente los ángulos o inclinaciones de figuras por la comparación que se establece entre sus lados contiguos.
La distorsión anamórfica consiste en la transformación de una imagen mediante distintos métodos de representación ópticos o matemáticos de figuras en perspectiva. Si se observan dichas representaciones desde una posición central se aprecia la imagen deformada, mientras que desde el punto de vista adecuado se contempla correctamente. Este tipo de distorsión se empleó mucho en el Renacimiento y en el Barroco en las numerosas pinturas que adornaban
los techos de iglesias y palacios y hoy en día continúa ligada a la arquitectura.
Existen distintos tipos de anamorfosis dependiendo de la manera en que se observa la ilusión, ya sea a través del punto de vista como del instrumento necesario para la restitución de la imagen en su forma correcta. Como explica Ricardo Horcajada González, (12) aparecen las planimétricas, si se producen en un plano y necesitan de una visión lateral para ver la imagen correctamente; las cartográficas, aquellas que son necesarias para pasar los datos topográficos sobre el plano bidimensional; las cilíndricas cuando se realizan mediante una distorsión circular de la cuadrícula perspectiva y donde se necesita un espejo cilíndrico para ver la figura correctamente (fig.30); la piramidal, que se produce cuando la suma de las imágenes reflejadas sobre las distintas caras de la pirámide dan la imagen resultante que concluye en el vértice, como en las anamorfosis cónicas.
La ilusión paradójica es aquella en la que se crean figuras o espacios imposibles. Se produce porque el espectador es consciente de que cualquier representación de la realidad sobre un plano es una imagen ilusoria y se parte de que ya conoce las reglas para entenderlo; sin embargo, cuando dichas reglas se cambian y se encuentra frente a una imagen que, aunque verosímil, no puede ser real ni siquiera en la imaginación, se crea la figura imposible o paradoja visual.
Este tipo de figuras se pueden dibujar pero no construir tridimensionalmente. Cuando se intentan recrear en la realidad, se utiliza el punto de vista para producir la ilusión. Normalmente para su representación se parte de figuras sencillas como el cuadrado, el triángulo o el
Figura 30, Itsvan Orosz, Columna, 1990 12. HORCAJADA GONZÁLEZ, R.: “Anamorfosis: el laberinto de la mirada” en VV.AA.:Distorsión, equívocos y ambigüedades. Las ilusiones ópticas en el arte.
círculo, porque permiten observar mejor la paradoja. Es muy importante el contorno de la figura, ya que es lo que guía al espectador de un punto a otro hasta que se cierra y ofrece el error. Además se suele producir una contradicción entre los planos de delante y detrás, como sucede en la figura del Tridente (fig. 31), o lo que está arriba y lo que está abajo representado en los espacios imposibles.
Han sido varios los científicos que han estudiado este tipo de ilusiones, entre ellos Roger Penrose (13) cuyos escritos en 1956 introdujeron figuras como el Tribar que lleva su nombre o la escalera en la que siempre se retorna al punto de partida, independientemente si el individuo sube o baja (figuras 32 y 33). Para sus estudios se vio influido por las obras de artistas que le precedieron, como Escher o Reutersvärd.
Finalmente aparece el grupo de ilusiones ópticas cognitivas ficticias que consisten en imágenes que solo puede percibir un observador determinado debido a
Figura 31, versión grupo de innovación Dibujarte (2008), D.H. Schuster, 1964
Figuras 32 y 33, Roger Penrose, 1956
13. ERNST, B.: Mundos imposibles, 2 en 1. Colonia: Taschen, 1996, p. 72
alucinaciones o enfermedades como la esquizofrenia, etc. El fenómeno de la alucinación se produce cuando las imágenes no se forman con estímulos visuales directos sino con imágenes de la memoria. Se trata de una perturbación perceptiva, como otros trastornos y no una percepción con parámetros normales, por lo que se ha considerado conveniente no desarrollarlo en esta investigación.
Como se puede observar, la clasificación de las ilusiones ópticas es sencilla pero a su vez extensa y variada en sus diversos subgrupos. El estudio y conocimiento por parte del artista será clave para su posterior utilización y desarrollo como parte de su obra. La lista de artistas que las utilizan, cuyos nombres se expondrán con mayor detenimiento más adelante, también se prolonga a lo largo de la historia.