Capítulo X: Espíritu: El Quinto Elemento.
R ITUAL PARA A CERCARSE A LA D IVINIDAD
Además del equipo que sueles tener habitualmente en el altar, coloca el dibujo o retrato de la diosa o dios en el centro del mismo. Frente a él pon una o varias velas del color que lleve asociado y, flanqueándolas, dos velas doradas y dos plateadas alternadas. En lugar del incienso que utilices normalmente, prende uno con el aroma apropiado. Ten a mano sal y un cuenco con agua.
Crea el Espacio Sagrado como siempre y enciende las velas doradas y plateadas cuando llames a la Diosa y al Dios. Arrodíllate frente a la imagen que has colocado en el altar y levanta los brazos por encima de la cabeza. Visualiza a la deidad sobre la que te gustaría saber más y llámala, prendiendo la vela que pusiste delante de la imagen. Con tus palabras pídele que se acerque a ti, que te guíe, que te acompañe y te proteja para que aprendas a mirar tu vida con una perspectiva más profunda. Medita sobre ello durante unos minutos y luego, en su nombre, lleva a cabo la auto-bendición.
Auto-bendición.
Coge un pellizco de sal y añádelo al agua, sumerge entonces el dedo índice de tu mano fuerte y di lo siguiente:
Bendigo y consagro esto en el nombre de (la diosa/el dios) (y nombre de la deidad en cuestión). Y que ella/él me bendiga. Bendita/o sea.
Visualiza a la deidad frente a ti. Mete el dedo en el agua, úngete los dos pies y di:
Benditos sean mis pies que seguirán tu camino. Bendita/o seas.
Úngete las rodillas y dí:
Benditas sean mis rodillas que se postrarán ante el altar sagrado. Bendita/o seas.
Úngete el pubis y di:
Bendito sea mi útero (si eres mujer; testículos en el caso de que seas hombre) que engendra al ser humano. Bendita/o seas.
Úngete el corazón y di:
Bendito sea mi pecho que obedecerá tus costumbres. Bendita/o seas.
Úngete los labios y di:
Benditos sean mis labios que pronunciarán los nombres sagrados. Bendita/o seas.
Úngete la nariz y di:
Bendita sea mi nariz que respirará la esencia sagrada. Bendita/o seas.
Úngete los ojos y di.
Benditos sean mis ojos que verán tu camino. Bendita/o seas.
Ahora abrázate y di:
Kate West. Página 101
Quédate unos instantes así, visualizando a la diosa o al dios sosteniéndote entre sus brazos.
Cuando hayas terminado, recoge el Espacio Sagrado como sueles hacer y ordénalo todo. Deja la imagen de la deidad y la vela que pusiste frente a ella en un lugar seguro en el que pueda consumirse del todo.
Este ejercicio no te va a proporcionar una comprensión inmediata de la deidad que hayas escogido; la verdadera sabiduría sólo la conseguirás si trabajas con ella de una manera regular y siempre que permanezcas concentrada en tu objetivo. Durante el siguiente mes lunar sigue investigando sobre ella y dedica tiempo a encenderle velas y a ofrendarle cosas. Aprende a percibir sus cambios según la variación de la fase lunar, los días de la semana, etc, pues todo influye de alguna forma. Si después de un mes todavía tienes la sensación de que debes continuar con la búsqueda, pasa a estudiar a otra diosa o dios. Algunas brujas saben instintivamente cuáles serán sus deidades o deidad. La mayoría, sin embargo, prosigue con sus indagaciones y nunca termina de encajar con una o con dos concretas, sino que conecta con la que más le conviene en cada momento.
Puedes honrar a la deidad que hayas escogido de diversas maneras. Si cuentas con una imagen, un dibujo o una escultura, enciende una vela e incluso úngela con vino o aceite regularmente. Ciertas personas les ponen flores frescas cerca. Dedícales algún trabajo, aunque sea rutinario, y lo más probable es que lo hagas más rápido y te resulte más fácil que de costumbre. A algunas brujas les gusta plantar hierbas o árboles, cuyo crecimiento ofrendan a esta deidad. Sea cual sea la diosa o dios que hayas escogido, busca formas concretas de agradarle. A los poderes de la naturaleza; a los del hogar, que trabajes dentro de él o para su mejor, etc.
L
OSN
OMBRES DE LASB
RUJAS.
Algunas personas escogen honrar a sus deidades adoptando el nombre que se asocia a ellas. Resulta, sin embargo, bastante presuntuoso bautizarse con el apodo de una diosa o dios mayor. El nombre de una bruja puede ser el de una deidad menos o el de un aspecto relacionado en ella. También el de un personaje histórico que sea significativo dentro de la brujería. Puede provenir de la naturaleza y ser el de un animal, un pájaro, una hierba, una planta o un árbol. Incluso podría ser el de un lugar. Éstos pueden ser actuales, históricos o ficticios.
Según cuentan, estos nombres servían para salvaguardar las autenticas identidades de las brujas de antaño, aunque dudo que sea cierto porque esto implicaría que las personas que habitaban en una misma comunidad no se conocían siquiera de vista. En cualquier caso, hoy en día estos apodos se utilizan para señalar el “renacimiento” dentro de la brujería y, a veces, para proteger la identidad de alguien que trabaja en una zona especialmente vulnerable. El nombre de una bruja no es equivalente al seudónimo que emplean algunos autores o al mote con el que nos movemos por Internet.
Puedes seleccionarlo de diversas maneras. Es posible que se te ocurra de forma inesperada o que tropieces con él durante el estudio de la brujería. Si perteneces a un coven serio, quizá lo escojan para ti. El nombre puede guardar relación con tu deidad preferida. Tienes, sin embargo, que tener en cuenta ciertas cosas a la hora de elegirlo, porque se supone que deberás quedarte con él el resto de tu vida. Búscalo con cuidado; puede conllevar ciertos matices con lo que no te gustaría que te relacionaran; por ejemplo, a Deirdre, que era famosa por su belleza, se la conocía también como Deirdre de las Penas porque todos a los que amaba murieron de tristeza o por una catástrofe. Te conviene además escoger uno que no sólo puedas pronunciar, ¡sino también escribir! Y trata de evitar aquellos que formen absurdos juegos de palabras, que sean demasiado largos y rimbombantes, porque quizá no te tomen en serio.
El nombre se otorga en un coven durante el segundo grado del aprendizaje de una bruja, pero las solitarias lo adoptan en el momento en el que se autobendicen. Sea cual sea tu caso, lo cierto es que puedes bautízate cuando mejor te parezca o, si lo deseas, no hacerlo nunca.
Kate West. Página 102 Llegar a conocer a tu deidad o deidades personales le otorgará más sentido a tu trabajo mágico y te beneficiará, proporcionándote una mayor concentración y eficacia. Saber sus historias y mitología te aportará un conocimiento más profundo de los ritmos naturales que gobiernan y estructuran tu vida.