1. TEMA Y PROBLEMÁTICA DE LA INVESTIGACIÓN
1.4. Pregunta de investigación
2.1.1.3. Jóvenes en relación a lo ético y lo político
Para establecer una relación de estas subcategorías de la alteridad, es necesario abordar la reflexión que se hace sobre el quehacer de los docentes, el papel de la escuela en la formación de sujetos ético-políticos, las narraciones y los intercambios intersubjetivos de la población estudiada para luego afianzar las concepciones y así relacionar los hallazgos obtenidos en la investigación. A partir de todo lo anterior, podemos relacionar la actitud y el quehacer político que refleja en los jóvenes sus pensamientos, discursos y actos que buscarán transformar dilemas cotidianos y por supuesto generar pensamiento crítico y actitud desde lo político para el cambio radical que necesita la sociedad colombiana, por esto partiremos desde una conciencia Piagetiana que expresa, la toma de conciencia …se trata, en realidad, de una construcción verdadera, que consiste en elaborar, no «la» conciencia considerada como un todo, sino sus diferentes niveles, como sistemas más o menos integrados (Piaget, 1981, pp. 9-11). El ser humano a lo largo de su vida realiza una construcción de sentidos y significados en interacción con otros, ya sean objetos o personas, los cuales le ayudan a crear una serie de escalas y dar respuesta a las circunstancias presentadas. Así mismo, Piaget (2005), aborda un último estadio vinculado a la formación del adolescente en personalidad y como futuro adulto generador de una sociedad razonable frente a otras experiencias. En esta etapa, sobresale la educación en ideologías, según el contexto, que en algunas ocasiones son imitaciones de lo que se ha impuesto en el entorno; y una reflexión de sentido de sí mismo como resultante del afecto con el cual ha sido formado. Acá se tiene en cuenta esos sentires del yo que son fruto del instrumento cognitivo y afectivo con la cual ha sido formado para sí mismo.
Así mismo, tomando al lenguaje y las narraciones como un actuante pragmático en los diversos contextos, es necesario retomar el trabajo que hace Marieta Quintero (2014) quien resume el compromiso de los seres sociales ante la moral y las justificaciones ético y político como fundamento para el accionar, como también el emitir enunciados, narraciones o discursos son claves para definir experiencias y determinar la postura o la identidad de un ser. Por esto, la pragmática estudia cómo los hablantes interpretamos enunciados dentro de un contexto. Se analizan los principios que guían la interpretación de las enunciaciones: relación con los participantes, con el co-texto lingüístico inmediato, con el contexto y con la situación de comunicación, incluidas las creencias de los hablantes, la imagen de sí mismos y los conocimientos del lenguaje que usan y del mundo (Quintero, 2014, p. 17), lo anterior en esta investigación refiere a los discursos de los jóvenes y su conocimiento de las situaciones a las que se enfrentan en el diario vivir, pero no sólo esto, se aclara que a medida que narra su vida, los temas comunes que se puede percibir retratan su propia existencia y al ser así, se relaciona inmediatamente a su ética como sujeto que convive y a su política con el accionar.
Por otro lado, Quintero, explica que en la teoría realizativa del lenguaje, Austin analiza los enunciados que tienen juicios éticos, que posee los siguientes rasgos (Quintero, 2014, p. 18), de los cuales citaremos dos para la presente propuesta: a) Las expresiones del lenguaje moral tienen que ver con las posibilidades de acción y con las formas de comportamiento de las personas (Quintero, 2014, p. 18), lo anterior hace referencia a la propuesta narrativa de cada joven, puesto que todo lo que relata justifica su vida o retrata su historia y por lo tanto, sus expresiones van a reflejar su concepción de mundo, así mismo, b) Las expresiones morales expresan, además de las intenciones de los individuos, las formas y mecanismos de interacción (intersubjetividad) (Quintero, 2014, p. 18), en esta fase es necesario aclarar que es de vital importancia enfatizar en la intersubjetividad puesto que, a través de lo que el otro escucha, podría hacerse a una idea de lo que es ese ser, y es maravilloso cómo se complementa el otro en identidad, sin conocerme y como podría obtener una concepción de la actividad moral, luego de ser receptor de diversas expresiones. Igualmente, la teoría de Austin permite entender que las justificaciones morales se expresan en un lenguaje moral que no es descriptivo como el de la ciencia, sino prescriptivo, el cual está relacionado con las acciones humanas. Este lenguaje moral es convencional y está conformado por actos de habla que expresan una obligación o un “deber ser” (Quintero, 2014, p. 19),
concluyendo en la relación moral que entenderán los otros cuando sean receptores de una expresión específica, es decir, luego de un discurso juvenil o diario vivir, se está transmitiendo el actuar del ser en un lugar dado y por lo tanto, constituirá en que el receptor generará una concepción del otro, así se minimiza y también, lo reconocerá como otro par evitando la exclusión.
Insistiendo en lo anterior, la base de este trabajo es penetrar en la alteridad, es decir, luego de que el joven se expresa libremente contando algo de su vida, el otro lo leerá y podrá dar un juicio ante su postura ética y política, resultando en las pretensiones de validez que permiten a los miembros de una sociedad compartir un discurso, adoptar una postura crítica, orientar sus interacciones comunicativas hacia el libre intercambio de argumentos y generar condiciones que favorezcan los acuerdos intersubjetivos entre los actores sociales (Quintero, 2014, p. 21), entonces, suponiendo que existe una libertad de expresión y de platica de un tema en específico, el otro validará ese discurso y también podrá retroalimentar los aportes o proposiciones desde una criticidad que resultará en un intercambio dialógico en busca de no sólo encontrar puntos en común, sino, que a través del debate exista la posibilidad de tolerar la multiplicidad de concepciones para mejorar las relaciones sociales, finalizando en que, las justificaciones públicas se ajustan a unos procedimientos encaminados a propiciar el entendimiento entre los ciudadanos en sociedades plurales (Quintero, 2014, p. 22), siendo esto el motor de esta propuesta investigativa, demostrar el pensamiento de los jóvenes ante su existencia, su comportamiento moral o el deber ser y a partir de esos discursos, que el otro escucha, reconozca, respete y entienda que existe una multiplicidad de seres que pueden aportar diversos aspectos en la cotidianidad.
Insistiendo en las concepciones de Quintero, a través de Barreto (1993), explica que la pragmática universal del lenguaje
…tiene como tarea identificar y reconstruir las condiciones universales del entendimiento. Las condiciones de una situación ideal del diálogo, que deberían cumplirse en los discursos para que un argumento motive racionalmente a un interlocutor y promueva el entendimiento son: 1) Igualdad de oportunidades para abrir y continuar discursos; 2)Igualdad de oportunidades para tematizar y criticar opiniones y supuestos; 3) Igualdad de oportunidades para usar actos de habla autorrepresentativos que vuelvan transparente la naturaleza interna del hablante y, por ende, la expresión de sus deseos, sentimientos y pareceres; 4) Igualdad de oportunidades para exigir comportamientos en el interlocutor y garantizar una comunicación libre de compulsiones provenientes de la práctica comunicativa cotidiana (Quintero, 2014, pp. 23-24).
Trabajando el pensamiento crítico, la alteridad, la juventud y sus diversos discursos, se querrá promover la expresión lingüística, la multiplicidad de significaciones, la necesidad de interrelacionarse en una sociedad, experimentar qué concepciones pueden surgir a partir de un discurso, promover la elocución de los sujetos, incentivar a que los jóvenes quieran comunicar lo que deseen y de allí generar ciertas proposiciones de sus apuestas ético-políticas y generar la tolerancia ante los diversos discursos en una sociedad que tiene diversas problemáticas, pero en donde los jóvenes son la salvación y por esto, la educación y esta propuesta propenderá a generar sujetos que acepten lo otro y vivan en común acuerdo para un bien colectivo.
Ahora, cuando corresponde hablar del bien colectivo o común hace referencia a la necesidad de las interacciones sociales en un contexto determinado y esto solo se logra con la aceptación o rechazo que los sujetos generan entre sí, para esto conviene decir que el rechazo constituye el espacio de conductas que niegan al otro como legítimo otro en la convivencia; el amor constituye el espacio de conductas que aceptan al otro como un legítimo otro en la convivencia (Maturana, 2002, p. 73). En esta exhortación se quiere dejar de lado el rechazo de los lenguajes y más bien apostarle al amor1 desde la aceptación y el respeto por lo que el otro puede decir o pensar, sin dejar
de lado el no estar de acuerdo, pero teniendo presente que la dialéctica o el debate propone encontrar puntos para el mejoramiento de algo y generando esto estaré legitimando o dándole su lugar a otro para construir un argumento.