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2. CONTEXTO HISTÓRICO GLOBAL DE LA RUSIA DE FINES DEL SIGLO

2.2. SUCESOS HISTÓRICOS DE LA VIDA DE CHÉJOV ALREDEDOR DE LAS

2.2.3. El jardín de los cerezos

La fuente primaria de inspiración poética para Chéjov fue el paisaje, específicamente el paisaje estepario. Chéjov compartía un enfoque casi idéntico del paisaje con su gran amigo

–si no el mejor- el pintor-paisajista judío Isaac Levitan. La belleza del paisaje estepario siempre estuvo ligada para Chéjov con la melancolía. Según Rosamund Bartlett69 la última referencia que hizo Chéjov al paisaje estepario en sus escritos fue indirecta pero muy personal.

69 BARTLETT, Rosamund. Chéjov Escenas de una vida. Traducido por Esther Gómez Parro. Primera edición en castellano. Madrid: Siglo XXI de España editores, S. A., 2007. p. 59.

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Durante una larga pausa en la mitad de El jardín de los cerezos, su última obra, se escucha el misterioso sonido de una cuerda que se rompe. El sonido es distante, <<como si hubiera caído del cielo>>, y se le describe como <<esfumándose, triste>>. Los soñadores románticos de la obra se niegan a creer la explicación racional de Lopajin de que <<seguramente se ha debido de soltar un cubo en las minas allá a lo lejos>>. El desesperanzado Gáiev piensa que es una garza, el eterno estudiante Trofímov dice que es un búho y, sea lo que fuere, hace sobrecogerse a Ranévskaia70(*). Según su hermana, Chéjov había escuchado por primera vez este sonido en una visita a una mina de carbón durante su adolescencia. […] Recordar esa línea en El jardín de los cerezos, acabado menos de un año antes de su muerte, fue la forma sutil y discreta que tuvo Chéjov de aludir a su propia vida, homenajeando también así al austero paisaje que había inspirado su primera obra literaria importante [La estepa (relato de un viaje)] y algunos de sus escritos más delicados y poéticos71.

No sólo fue el paisaje de la estepa lo que inspiró la literatura de Chéjov, el paisaje global de su Rusia natal también está presente en las obras teatrales. Las acotaciones descriptivas de las escenas donde están parados los personajes, a veces son contundentes por la belleza de la descripción de la naturaleza; y también incluso algunos personajes, cuando hablan, describen variados paisajes con tal emoción, que los hacen ver hermosos. El mismo título de su última obra teatral El jardín de los cerezos hace referencia a un paisaje. Para finalizar todo esto sobre el paisaje, nos gustaría traer a colación un fragmento del relato de viaje La estepa de Chéjov y dos pinturas de Isaac Levitan, y así ampliar y ejemplificar la visión de paisaje del dramaturgo ruso:

Viajas durante una hora, dos, o más… Pasas por delante de un silencioso y

viejo túmulo o junto a una antigua figura de piedra, colocada allí Dios sabe

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(*) Rosamund Bartlett olvida mencionar la impresión que produjo este ruido en Firz, el lacayo. Firz dice: <<Antes de suceder la desgracia era lo mismo: el búho gritaba y el samovar zumbaba porque sí. >> << ¿Antes de qué desgracia?>> le pregunta Gáiev. Frirz le contesta: <<Antes de la liberación. >>. Ese mismo ruido del que nos habla Rosamund Bartlett, sugiere otra cosa: el lacayo presiente otro cambio abrupto, esta vez no es el fin de la se vidu e, el e to o le está avisa do… “egú la o a, se ía el fi de u a a isto a ia

decadente; según la Historia, sería el fin del régimen zarista. Sin embargo, hay que darse cuenta de que el cambio es visto como una desgracia. Es visible en este fragmento la idea del miedo al cambio por parte del hombre.

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cuándo y por quién… Un pájaro nocturno vuela imperceptible sobre la

tierra, y poco a poco empiezan a aparecer en tu mente las leyendas de la estepa, las historias de personas que has conocido, los cuentos sobre la estepa que te contó tu niñera, y todo aquello que has podido captar con tu alma y ver con tus propios ojos. Y luego empiezas a sentir la belleza triunfante, la juventud, la fuerza y un deseo apasionado por la vida en el zumbido de los insectos, figuras sospechosas y túmulos, en las profundidades del cielo, a la luz de la luna, el vuelo de las aves nocturnas, sientes todo eso en todo lo que ves y escuchas. Tu alma responde a este bello y grave paisaje nativo, y te gustaría poder sobrevolar la estepa como ese pájaro nocturno. No obstante, en medio de esta belleza clamorosa y de esta plétora de felicidad, se percibe un hálito de ansiedad y nostalgia, como si la estepa supiera que está sola, que sus riquezas y su inspiración, superflua y no alabada, será desperdiciada en el mundo, y en medio del alegre fragor de los insectos se puede escuchar su grito triste y desesperado: ¡Un poeta! ¡Un poeta!72

Pintura 1. Above the Eternal Peace. 1894, Oil on canvas. The Tretyakov Gallery, Moscow, Russia.

Fuente: LEVITAN, Isaak Ilyich. Above the Eternal Peace. [en línea]. [pintura]. Moscú, Rusia. Galería Tretiakov. 1894. Óleo en lienzo. Disponible en internet: <http://www.museumsyndicate.com/images/1/3611.jpg>

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Pintura 2. Golden Autumn, Village. 1889. Oil on canvas. The Russian Museum, St. Petersburg, Russia.

Fuente: LEVITAN, Isaak Ilyich. Golden Autumn. [en línea]. [pintura]. San Petersburgo, Rusia. The Russian Museum. 1889. Óleo en lienzo. Disponible en internet:

<http://lh5.ggpht.com/_lIwrlsL8fa0/R6jr_BEolyI/AAAAAAAAQps/cnkVAhcZmZo/Isaac +Levitan,+Golden+Autumn.jpg>

Los ensayos para la representación de El Jardín de los cerezos iniciaron en noviembre de 1903. Unas semanas después, en diciembre, Chéjov arribó a Moscú con la intención de asistir a los ensayos finales. El estreno de la obra cayó para un 17 de enero de 1904, el día del cumpleaños del dramaturgo. En realidad, la fecha del estreno de El jardín de los cerezos se hizo coincidir con el cumpleaños del autor para celebrar y conmemorar su vigésimoquinto aniversario como escritor. Para esa fecha Chéjov ya estaba muy enfermo y llegó al teatro finalizando la obra. Esta tardanza por parte del autor se debió a Nemírovich- Dánchenko. Lo que siguió en adelante fue un verdadero martirio para Chéjov. En cuanto apareció en el escenario los corresponsales de casi todos los periódicos, revistas, diarios y organizaciones literarias de Rusia lo abordaron para leerle los elogios que habían dedicado al escritor, y todo esto en medio de los aplausos ininterrumpidos del público. Antón Chéjov apenas se podía tener en pie, independientemente de su rechazo al autobombo, a ser el

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centro de atención y de estar enfermo, él estaba allí. Según Rosamund Bartlett73, el artista ruso se sintió como el armario al que Gáiev suelta un sensiblero discurso en el primer acto de El jardín de los cerezos; es sólo cuestión de imaginarse el sentimiento escuchando este

parlamento: “Sí… es un señor mueble. […] ¡Mi querido, mi muy honorable armario!

Saludo tu existencia, que durante más de cien años se orientó hacia los luminosos ideales del bien y de la justicia; tu silenciosa exhortación a un trabajo fructífero no se ha debilitado

durante estos cien años, manteniendo […], en las generaciones de nuestra familia, el valor y la fe en un futuro mejor, inculcándonos los ideales del bien y de la conciencia social”74. Chéjov le dio su último adiós a Moscú el 3 de junio de 1904, había llegado de Yalta un mes antes y había pasado esas semanas despidiéndose de Moscú. Su último destino fue Alemania. En el balneario de Badenweiler, en plena selva negra, el dramaturgo ruso encontró la muerte el 3 de julio de 1904.

2.3 SINOPSIS DE LAS TRES PIEZAS TEATRALES.

2.3.1 Tío Vania

Sinopsis

Los hechos transcurren en la antigua casa aldeana de una familia aristocrática venida a menos, sumamente empobrecida. El conflicto detona con el arribo del supuesto enfermizo profesor jubilado Alexandr Serebriakov y su joven y bella esposa Elena Andréivna.

73 BARTLETT. Op. cit., p. 334.

74 CHÉJOV, Antón Pávlovich. Teatro completo. El jardín de los cerezos. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora S.A, 2005. p. 284.

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