y en el de Lucas 21,5
Mateo capítulo 24.
1 Jesús salió del templo y, mientras caminaba, se le acercaron los dis- cípulos y le señalaron las construcciones del templo. 2 Él les contes- tó:
-¿Veis todo eso?. Pues os aseguro que se derrumbará sin que quede pie- dra sobre piedra.
3 Estando sentado en el monte de los Olivos, se le acercaron los discí- pulos en privado y le preguntaron:
-Dinos cuando sucederá eso y cual es la señal de tu llegada y la del fin del mundo.
4 Jesús les respondió:
-! Cuidado! que nadie os engañe.
5 Pues muchos se presentarán alegando mi título, diciendo que son el Mesías, y engañaran a muchos. 6 Oiréis hablar de guerras y noticias de guerras. !Atención!, no os alarméis. Todo eso ha de suceder pero toda- vía no es el final. 7 Se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino. Habrá carestías y terremotos en diversos lugares.
9 Os entregarán para torturaros y mataros; os odiarán por mi nombre todos los pueblos. 10 Entonces muchos fallarán, se traicionarán y se odiarán mutuamente.
11 Surgirán muchos falsos profetas que engañarán a muchos. 12 Y por el exceso de maldad, se enfriará la caridad de muchos.
13 Mas el que perseverare hasta el fin ese será salvo. 14 Será predica- do este Evangelio del Reino en todo el mundo, como testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin.
15 Cuando viereis, pues, la abominable desolación predicha por el profeta Daniel en el lugar santo, (el que leyere entienda), 16 enton- ces los que viven en Judea que escapen a los montes; 17 el que esté en la azotea que no baje a recoger el ajuar de casa; 18 el que se encuentre en el campo que no vuelva a recoger su manto. 19 ! Ay de las preñadas y de las que críen en aquellos días!. 20 Rezad para que la huida no suceda en invierno o en sábado.
21 Habrá una desgracia tan grande como no la hubo desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá en el futuro.
22 Si no se abreviara aquel tiempo, no se salvaría ni uno. Pero, en aten- ción a los elegidos , se abreviará aquel tiempo.
23 Entonces, si alguien os dice que el Mesías está aquí o allí, no le hagáis caso. 24 Surgirán falsos mesías y falsos profetas, que harán por- tentos y prodigios, hasta el punto de engañar, si fuera posible incluso a los elegidos.
25 Mirad que os he prevenido. 26 Si os dicen, mira está en el desierto, no salgáis; o mira, mira está en la despensa, no hagáis caso.
27 Pues como el relámpago aparece en levante y brilla hasta el poniente, así será la llegada del hijo del hombre.
29 Inmediatamente después de esa tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no irradiará su resplandor; las estrellas caerán del cielo y los ejér- citos celestes temblarán.
30 Entonces aparecerá en el cielo el estandarte del Hijo del Hombre. Todas las razas del mundo harán duelo y verán al Hijo del Hombre en las nubes del cielo con gloria y poder.
31 Despachará a sus ángeles a reunir, con un gran toque de trompeta, a los elegidos de los cuatro vientos, de un extremo a otro de cielo. 32 Aprended el ejemplo de la higuera; cuándo las ramas se ablandan y brotan las hojas , sabéis que está cerca la primavera. 33 Lo mismo vos- otros cuando veáis que sucede todo eso, sabed que el fin está cerca, a las puertas.
34 Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso.
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 36 En cuanto al día y a la hora, no los conoce nadie, ni los ángeles del cielo ni el Hijo; sólo los conoce el Padre.
37 Como en tiempos de Noé será la llegada del Hijo del Hombre: 38 en los días antes del diluvio la gente comía bebía y se casaban, hasta que Noé se metió en el arca. 39 Y ellos no se enteraron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Así será la llegada del Hijo del Hombre. 40 Estarán dos hombres en un campo; a uno se lo llevarán al otro lo dejarán; 41 dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán, a la otra la dejarán.
42 Así pues, velad porque no sabéis el día en que vendrá vuestro Señor. 43 Y sabéis que, si el amo de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría velando para que no le abran un boquete en la pared.
44 Por tanto, estad preparados, porque este Hombre llegará cuando menos penséis.
45 ¿Quién es el criado fiel y prudente, encargado por el amo a repartir a su hora la comida a los empleados?. 46 Dichoso el criado a quién el amo, al llegar, lo encuentre actuando así. 47 Os aseguro que le enco- mendará todas sus posesiones. 48 En cambio, si un criado malo, pen- sando que el amo tardará, 49 se pone a pegar a los compañeros, a comer y beber con los borrachos, 50 vendrá el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo piensa 51 y lo despedazará dándole el desti- no de los hipócritas. Allí será el llanto y el crujir de dientes.
Jesús nos advierte del fin de los tiempos en: Evangelio de Lucas capítulo 21
1 Alzando la vista observó a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del templo. 2 Observó también una viuda pobre que echaba dos cuartos; 3 dijo: - Os aseguro que esa pobre viuda ha echado más que todos. 4 Porque todos ésos han echado donativos de lo que les sobra- ba; ésta, aunque necesitada, ha echado cuanto tenía para vivir.
5 A unos que ponderaban los hermosos sillares del templo y la belleza de su ornamentación les dijo:
6 Llegará un día en que todo lo que contempláis lo derribarán sin dejar piedra sobre piedra.
7 Le preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso y cuál es la señal de que está para suceder?.
8 Respondió:
!Atención! No os dejéis engañar. Pues muchos se presentarán alegan- do mi título y diciendo: Yo soy; ha llegado la hora. No vayáis tras ellos. 9 Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no tengáis pánico. Primero ha de suceder todo eso; pero el fin no llega enseguida.
10 Entonces les dijo:
Se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino; 11 habrá grandes terremotos, en diversas regiones hambres y pestes, y en el cielo seña- les grandes y terribles. 12 Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, os llevarán a las sinagogas y las cárceles, os conducirán ante reyes y magistrados por mi nombre. 13 dándoos oportunidad para dar testimonio. 14 Haced resolución de no preparar la defensa; 15 yo os daré una elocuencia y una prudencia que ningún adversario podrá resistir ni refutar. 16 Hasta vuestros padres y hermanos, parientes y amigos os entregarán y harán morir a alguno de vosotros; 17 y todos os odiarán por mi nombre. 18 Pero no perderéis ni un pelo de la cabe- za. 19 Con vuestra constancia ganaréis vuestras vidas.
20 Cuando veáis a Jerusalén cercada de ejércitos, sabed que es inmi- nente su destrucción. 21 Entonces los que están en Judea escapen a los montes; los que están dentro de la ciudad salgan al campo; los que están en el campo no vuelvan a la ciudad. 22 Porque es el día de la ven- ganza, cuando se cumplirá todo lo que está escrito.
23 !Ay de las preñadas y de las que crían aquel día!. Sobre el país ven- drá una gran desgracia y sobre este pueblo la ira. 24 Caerán a filo de espada y serán llevados prisioneros a todos los países. Jerusalén será hoyada por paganos, hasta que la etapa de los paganos se acabe. 25 Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas. En la tierra se angus- tiarán los pueblos, desconcertados por el estruendo del mar y del oleaje. 26 Los hombres desfallecerán de miedo, aguardando lo que se le echa encima al mundo; pues las potencias celestes se tambalearán. 27 Entonces verán al hijo del Hombre que llega en una nube con gran poder y gloria.
28 Cuando comience a suceder todo eso, erguíos y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.
29 Y les añadió una parábola.
Observar la higuera y los demás árboles: 30 cuando echan brotes, sabéis sin más que el verano está cerca. 31 Igual, vosotros, cuando
veáis que sucede eso, sabed que se acerca el reinado de Dios. Os ase- guro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso. 33. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán.
34 Poned atención: que no se os embote la mente con el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, de modo que os sor- prenda de repente aquél día; 35 pues caerá como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
36 Velad en todo momento, pidiendo poder escapar de cuanto va a suceder y presentaros ante el Hijo del Hombre.
37 De día enseñaba en el templo; de noche salía y se quedaba en el monte de los Olivos. 38 Y todo el pueblo madrugaba para escucharlo en el templo.
Jesús nos advierte del juicio final en el Evangelio de San Marcos 13,14
y en Lucas 17,24 Evangelio de Marcos capítulo 13
1 Cuando salía del templo, le dice a uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras y qué construcciones.
2 Jesús le contestó: ¿Veis esos grandes edificios?. Pues se derrumba- rán sin que quede piedra sobre piedra.
3 Estaba sentado en el monte de los Olivos, enfrente del templo; Pedro y Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en privado:
4 ¿Cuando sucederá todo eso?, ¿cuál es la señal de que todo está para acabarse?.
5 Jesús empezó a decirles:
!Cuidado!, que nadie os engañe. 6 Se presentarán muchos alegando mi título y diciendo: soy yo; y engañarán a muchos. 7 Cuando oigáis ruido de guerras y noticias de guerras, no os alarméis. Todo eso ha de suce- der; pero todavía no es el final.
8 Pues se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino; habrá terre- motos en diversos lugares, habrá carestías. Es el comienzo de los dolores de parto.
9 Ocupaos de vosotros mismos. Os entregarán a los tribunales, os apa- learán en las sinagogas, compareceréis ante magistrados y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos. 10 En todas las naciones se ha de anunciar primero la buena noticia. 11 Cuando os conduzcan para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir; lo que Dios os inspire en aquel momento es lo que diréis. Pues no seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu Santo. 12 Un hermano entregará a su her- mano a la muerte, un padre a su hijo; se levantarán hijos contra padres y les darán muerte. 13 Seréis odiados de todos por mi nombre. El que aguante hasta el fin se salvará.
14 Cuando veáis el ídolo abominable erigido donde no se debe (el lec- tor que lo entienda), entonces los que viven en Judea que escapen a los montes. 15 El que esté en la azotea no baje ni entre en casa a recoger algo; 16 el que se encuentre en el campo que no vuelva a recoger el manto. 17 ! Ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días!. 18 Rezad para que no suceda en invierno.
19 Aquellos días habrá una tribulación (desgracia o angustia) tan grande como no la hubo desde que Dios creó el mundo hasta hoy, ni la habrá. 20 Si el Señor no abreviara aquella etapa, no se salvaría ni uno. Pero, en atención a los que eligió, se abreviará.
21 Entonces, si alguien os dice que el Mesías está aquí o allí, no le hagáis caso. 22 Pues surgirán falsos mesías y falsos profetas, que harán prodigios y portentos, hasta el punto de engañar, si fuera posible, a los elegidos. 23 Vosotros estad atentos que os he prevenido.
24 En aquellos días después de esa tribulación, el sol se oscurecerá, la luna no irradiará su resplandor; 25 las estrellas caerán del cielo y los ejércitos celestes temblarán.
26 Entonces verán llegar al Hijo del Hombre en una nube con gran poder y majestad. 27 Entonces despachará a los ángeles y reunirá, a los elegidos de los cuatro vientos, de un extremo de la tierra a un extremo del cielo.
28 Aprended el ejemplo de la higuera; cuándo las ramas se ablandan y brotan las hojas , sabéis que está cerca la primavera. 29 Lo mismo vos- otros cuando veáis suceder aquello, sabed que está cerca, a las puertas. 30 Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso.
31 Cielo y tierra pasarán, mis palabras no pasarán.
32 En cuanto al día y a la hora, no los conoce nadie, ni los ángeles del cielo ni el Hijo; sólo los conoce el Padre.
33 !Atención estad despiertos, porque no conocéis el día ni la hora!. 34 Es como un hombre que se ausentaba de su casa y se la encomen- dó a sus criados, repartiendo las tareas, y al portero le encargó que vigi- lase. 35 Así pues velad, que no sabéis cuándo va a llegar el amo de la casa, al anochecer, o a media noche, o al canto del gallo o de mañana; 36 que al llegar de repente no os sorprenda dormidos.
37 Lo que os digo a vosotros se lo digo a todos: !Velad!
Lucas. Capítulo 17, versículo 24
17,24 En efecto, como el relámpago brilla en un punto del cielo y resplan- dece hasta el otro, así sucederá con el Hijo del Hombre cuando llegue su día. 25 Pero antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado por este pueblo. 26 En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo que sucedió en tiempos de Noé. 27 Comían, bebían y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca y vino el diluvio que los hizo perecer a todos.
28 Pasó lo mismo en los tiempos de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, plantaban y edificaban. 29 Pero salió Lot de Sodoma, y Dios hizo caer del cielo una lluvia de fuego y azufre que los mató a todos. 30 Lo mismo pasará el día que aparezca el Hijo del Hombre. 31 En ese día, el que esté en la terraza y tenga sus cosas en la casa, que no baje a buscarlas, y el que esté en el campo no vuelva atrás.
32 Acuérdense de la mujer de Lot.
33 El que trata de salvar su vida la perderá; en cambio el que la sacrifica la hace renacer para la vida eterna.
34 Yo les declaro que, en esa noche, de dos personas que estén dur- miendo en una misma cama, una será llevada y la otra dejada; 35 dos mujeres estarán moliendo juntas: una será llevada y la otra dejada. 36 Entonces preguntaron a Jesús: ¿Donde sucederá eso Señor?. 37 Y Él respondió: “Donde esté el cuerpo, ahí se juntarán los buitres”. Lucas 18,7 Ahora bien, ¿Dios no les hará justicia a sus elegidos si cla- man a Él día y noche, mientras Él demora en escucharles?.
18,8 Todo lo contrario; pues les aseguro que Dios hará justicia en favor de ellos y lo hará pronto.
“Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿HALLARÁ FE EN LA TIERRA?.”