EDICIÓN DEL EPISTOLARIO
27. Josemaría Escrivá a José María Bueno Monreal, 17 marzo 1961
Roma, 17 de marzo 1961
Emmo. y Revmo. Sr. Card. José María Bueno y Monreal
Sevilla
Muy querido Pepe:
Que no te falte, en el día de nuestro Santo, mi felicitación más afec- tuosa y cordial. Yo sé que tú, el próximo día 19, también me encomendarás a S. José, para que sea bueno y fiel.
Muchas veces he pensado que vendrías por Roma. Como no ha sido así, ahora no espero más. Y, aunque cuando te vea te hablaré también de esto, no resisto a ponerte alguna de las consideraciones que me hago.
201 Jesús Arellano pasó el curso académico 1959-60 en Madrid, donde se dedicó a tareas
internas del Opus Dei: en concreto, dirigió a un equipo de personas que elaboraban guiones doctrinales para usar en los medios de formación que recibían personas de la Obra y amigos. El cardenal pidió a san Josemaría su vuelta a Sevilla (cfr. entrevista a Benito Badrinas, Pamplona 22 de junio de 2010), lo que le agradece en esta carta.
202 Copia del original, mecanografiado y con rúbrica. Dos holandesas, con el membrete Opus
Dei / Il Presidente Generale. El original, en AGAS, AI, Documentación personal de José
María Bueno Monreal, caja 24. Esta es una carta muy interesante, que revela el pensamiento de Escrivá ante la libertad de enseñanza del Estado, la Iglesia y la sociedad. Y, también, muestra su sorpresa ante los recelos contra la Universidad de Navarra en España, un país confesionalmente católico. Estas dificultades se debían principalmente al monopolio del Estado español en la enseñanza superior y a la creencia generalizada de que siendo España un Estado católico sobraba una Universidad de la Iglesia, única solución posible entonces en España para crear nuevas universidades. De haber existido libertad de enseñanza supe- rior en España, san Josemaría no habría buscado erigir la Universidad de Navarra como una Universidad de la Iglesia (cfr. María Ángeles Sotés Elizalde, Universidad franquista:
¿Es posible que en esa queridísima España, que es el único país que se declara oficialmente católico, se ponga dificultades a la acción señorial de la Iglesia cuando erige una Universidad Católica, mientras en países de mayoría protestante –América del Norte, Holanda y Suiza– y aun en países paganos –Japón– se respetan las decisiones de la Iglesia y se reconocen los títulos de las Universidades Católicas?
Yo he sido estudiante universitario y he trabajado con estudiantes toda mi vida –tengo 60 años– y sé hasta qué punto es fácil manejar a los mucha- chos. Por eso, ciertas cosas no me las explico en un país católico con un gobierno católico203.
Es interesante también no olvidar que, en el conflicto artificiosamente provocado, nada tiene que ver nuestro Opus Dei. Es éste un asunto en el que entran exclusivamente la Iglesia Católica y el Estado español, y no gana precisamente el Estado –a mí me da pena– con estas anécdotas, que hacen pensar a los católicos de todo el mundo cosas que no son.
El Opus Dei se ha limitado a crear en Pamplona una obra corporativa de altura universitaria, que en 8 años se ha hecho admirar por todos los estu- diosos del mundo, y no exagero. Esto honra a la Iglesia y honra a nuestra Patria. Cuando me manifestó el Card. Tardini204 la volun [v] tad de la Iglesia
de erigir el Estudio General de Navarra en Universidad205, no imaginé que
nadie en España tratara de poner obstáculos. Y ahora también pienso que los obstáculos son una barrera de humo, que desaparecerá a no tardar.
203 Desde el otoño de 1960 hasta el momento en que le escribía, protestas estudiantiles contra
la Universidad de Navarra se dieron en algunas de las doce universidades estatales espa- ñolas. En común, se criticaba el trato favorable del Estado hacia la Universidad recién nacida (porque, se decía, ésta se financiaría de las arcas públicas); se lamentaba el elitismo en la selección de sus alumnos (según los rumores, sólo interesaban los ricos e inteli- gentes); y se subrayaba la precariedad de sus títulos (aún no tenían validez oficial) o la consiguiente ruptura de la unidad universitaria si el Estado la concediera. San Josemaría debía creer que el Gobierno no impedía las protestas, o las toleraba, pues alentaban esas acusaciones algunas delegaciones universitarias del Sindicato Español Universitario, SEU, el único oficialmente permitido.
204 Domenico Tardini (Roma, 1888-1961) fue creado cardenal y nombrado secretario de
Estado por Juan XXIII a finales de 1958. Fue cardenal protector del Opus Dei hasta el momento de su muerte. El Código de Derecho Canónico de 1917 establecía (cfr. can. 440, § b) que las funciones del cardenal protector eran promover el bien de la institución que defendía, «con sus consejos y patrocinio», sin jurisdicción de ninguna clase.
205 Tardini le dijo que ése era el deseo de Juan XXIII (de Fuenmayor – Gómez-Iglesias –
documenti Sé que hay una Junta en el Ministerio, de la que forma parte un Prelado
designado por ti206. Y he de decirte que ahí, si no se quiere ofender a la Santa
Sede, no se debe tratar de lograr concesiones del Estado para abrir Centros de cultura universitaria libres (esto no me parece mal, pero después de resolver el problema actual planteado por la Iglesia), sino de aceptar el derecho de la Iglesia a erigir una Universidad Católica, reconociendo el Estado sus títulos, a la vez que se le reconoce este mismo derecho de erigir otras Universidades Católicas si le parece oportuno. A nosotros no nos molesta para nada ni la Universidad oficial, en la que seguiremos trabajando con todo cariño como hasta aquí, ni las Universidades Católicas que puedan ser erigidas, a las que desde ahora bendigo con todo mi corazón de sacerdote.
Perdona que te haya molestado con todas estas consideraciones, pero nuestra vieja amistad fraterna me ha de obligar siempre a ser contigo cari- ñosamente sincero.
Te abraza [y besa tu Sagrada Púrpura Josemaría]207
28. José María Bueno Monreal a Josemaría Escrivá, 22 marzo 1961208