1. ELEMENTOS DE TIPO ANALÍTICO Y CONTEXTUAL PARA LA ORIENTACIÓN DE ESTE TRABAJO.
1.3. Las jovencitas indígenas en la ciudad y en el territorio.
Platón, en sus Leyes, considera que no hay plaga en el mundo más perjudicial para su ciudad que permitir que la juventud se tome la libertad de cambiar en el vestir, en los modales, en los bailes, en los ejercicios y canciones de una forma a otra. Citado por Pierre BOURDIEU, de los Ensayos de MONTAIGNE. (El baile de los solteros, 2004) 3.1 En la proposición, el pensamiento se expresa perceptiblemente por los sentidos (…) 3.13 A la proposición pertenece todo aquello que pertenece a la proyección, pero no lo proyectado. O sea, la posibilidad de lo proyectado, pero no lo proyectado mismo. Pues en la proposición no está contenido su propio sentido, sino la posibilidad de expresarlo (“El contenido de la proposición” significa el contenido de la proposición con significado. – “The content of the proposition” means the content of significant proposition). En la proposición está contenida la forma de su sentido, pero no su contenido.
Ludwig WITTGENSTEIN (Tractatus Logico-Philosophicus, 1973)
Cuando Pierre Bourdieu (1990) señala el carácter de „palabra‟ de la juventud, intenta reforzar, a la radical manera wittgensteniana, el carácter simbólico de la preposición significante del texto juventud. Es decir, que como parte de la idea de la vida que tenemos, percibimos (a través de los sentidos) y re-producimos (a través de la “vida misma”), la juventud es una idea que se proyecta como categoría de análisis en si misma porque define la forma, a la vez que una realidad
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sin que necesariamente lo proyectado encierre en sí el sentido de lo que significa la juventud: la juventud no es solo un grupo etario o una condición del sujeto y de su propia elaboración; no es tan simple como un letargo en la existencia de las clases dominantes o “pequeño-burguesas”; es ante todo un proceso de aprendizaje y de re-producción de los significados de la existencia del lazo social de/con los adultos, aun en franca disputa con ello mismo; quizás para entender la idea común de “rebelde sin causa”.
Problematizar la noción de juventud, significa poner en cuestión la relación entre las generaciones, señalando que parece un indicador de los tiempos contemporáneos el hecho que los límites entre los más jóvenes y los más viejos son cada vez más indefinidos y fácilmente modificables como muestra de las transformaciones en las formas de imposición de la autoridad. Dicha concepción, aun vaga, no permite señalar algunos marcos que en la vida contemporánea permitan establecer las ambiguas situaciones de la juventud, sin embargo, la idea de una trayectoria biográfica permite desplegar la relación que el sujeto establece, en nuestro caso y por el tipo de enfoque, con una dimensión específica de la vida social: el control de la sexualidad.
De ante mano partimos de la ya bastante aceptada comunión sobre el hecho que todo acto sexual es un acto producido socialmente, reglado ideológicamente y aprendido en la práctica (Godelier, 2000). Esta aceptación supone una definición más compleja de los marcos definitorios de la juventud. Siguiendo la que acogen como deconstruccionismo light (Heilborn, et al., 2007) podremos definir 4 de estos marcos, sobre todo pensando como punto de referencia la sociedad brasileña hecho que es destacable por los autores en comparación con sociedades del “primer mundo”, pero expandible a otras sociedades latinoamericanas donde impera ciertas condiciones de mercado bajo la forma capitalista neoliberal (“países en desarrollo”), pero donde los efectos prácticos de la post-modernidad y su transformación en las relaciones de sexo-género no han sucedido de manera
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semejante como ha ocurrido con sociedades de Europa occidental15. Estos marcos son 1) la culminación del proceso de participación y permanencia de la relación institucionalizada con la escuela, o lo que se llama comúnmente como los estudios; 2) de la inserción en el mercado de trabajo y del inicio de una vida profesional; 3) la separación de la casa de los padres y; 4) el establecimiento de una relación conyugal que demarca la identidad personal.
Sin embargo, tales límites en las trayectorias biográficas de los sujetos no son siempre los mismos pues están determinados por las condiciones sociales e históricas de formación y re-producción de las formas de clasificación de raza y etnia, clase-gusto, y sexo-género. Las formas concretas de producción de tales organizaciones sociales y de sus representantes, sujetos concretos posibles de figurar en tales categorías, son la evidencia empírica de la re-producción del lazo social.
En la medida en que se produce un alargamiento de ese proceso en el tiempo de vida (el de transito entre la juventud y la adultez) se hace evidente la relación con mejores condiciones sociales, culturales y económicas de re-producción del sujeto, sin embargo la relevancia del grupo de pares en la formación del sujeto y la identidad social, y del transito, parece ser una característica muy específica de la socialización en sociedades contemporáneas en continuo cambio (Urrea et al
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Hablamos de sociedades de capitalismo avanzado y cuyo poder financiero global se constituye como posición monopólica en occidente: los países del occidente de Europa, los del norte, el Reino Unido y los EEUU. Lo que bien remiten los autores es que el paradigma más aceptado aun por los organismos multilaterales en sus dictámenes, discursos y portavoces, es que el proceso de la “vía del desarrollo” pasa por una tendencia demográfica donde las mujeres atrasan su primer embarazo. En el caso de la sociedad brasilera la edad del primer embarazo no ha avanzado sobretodo en los sectores de población en peores condiciones materiales de re-producción, lo cual se interpreta como una „desventajosas relativa‟ que re- produce círculos de pobreza; esto al lado de un importantísimo proceso de consolidación productiva y desarrollo capitalista de tipo fabril que ha puesto al país entre los más poderosos del planeta. Esos mismos discursos (como el de muchas instituciones sociales y de control estatal) que sostienen tal hipótesis, son los que suelen examinar, bajo la retícula de la desviación de la tendencia, dicha situación como anómala: léase „embarazo adolescente‟. En el caso de Colombia, el debate sobre el “embarazo adolecente” está a la orden del día, y con fiereza se le impone a las jóvenes de los sectores subordinados como el mea culpa ante una situación que ahora se cree inoportuna. Lo que no es posible denotar a la luz de las estadísticas existentes tiene que ver con un retroceso de la edad del primer embarazo de las mujeres del país, pues aun en zonas muy rurales y de predominio indígena o afrocolombiano se observan procesos de transición demográfica en continuo desarrollo.
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2000 y Urrea 2002). Cosa semejante se puede decir de las formas de sociabilizar las divisiones sociales y las creaciones culturales de la sexualidad y el género, como de la jerarquización, expresada a la manera de diferencias-desigualdades, entre los grupos etnizados y racializados.
Identidad social, la sexualidad y el género, y la etnicidad y la racialidad.
La individualidad particular de la persona y los influjos intereses, por medio de los cuales la persona se liga a su círculo, a lo largo del mutuo desarrollo, manifiestan una proporción que se ofrece como forma típica en los más diversos sectores, temporales y objetivos, de la realidad social. La individualidad del ser y del hacer crece, en general, en la medida en que se amplia el circulo social en torno al individuo. De entre las varias maneras que se verifica esta ampliación, con la correlación indicada, mencionaré, en primer término, la que tiene lugar por aproximación de círculos hasta entonces separados.