El proceso planteado a continuación está presentado en futuro por cuanto corresponde a una acción que se va a realizar de forma posterior al lanzamiento del capítulo piloto.
Para el proceso de evaluación y medición del impacto, se va a utilizar el modelo presentado por Atalaya Gestión Cultural28, que tiene como objetivo evaluar el
desarrollo para medir el impacto y mejorar los proyectos culturales en curso o futuros.
La evaluación de los proyectos culturales comporta actualmente, a la vez, interés por desarrollarla adecuadamente y dudas sobre cómo hacerlo. La ciencia social y la experimentación profesional han aportado múltiples respuestas tanto conceptuales como instrumentales. Aquí se combinan ambas.
Para Zona Juvenil, la etapa de evaluación es fundamental pues permite saber si el trabajo corresponde a lo planteado en los objetivos y si se están cumpliendo los indicadores propuestos, no sólo en términos sociales si no en cuanto a la calidad y pertinencia de la propuesta artística.
Cuanto más complejas son las realidades, más necesario se evidencia el proceso de evaluación.
Proceso de evaluación
Es necesario saber en cada caso qué ha funcionado mejor y peor, y preguntarse la razón de por qué ha sido así. Además plantear soluciones de mejora, ya sea en el proceso en curso o al final del proyecto.
La evaluación del proceso se realiza de acuerdo con la definición de los aspectos positivos y negativos de cada uno de los componentes y etapas del proceso intentando definir estrategias para conservar los sobresalientes y brindando opciones de mejora para los que no han resultado.
28 Manual Atalaya. La evaluación de proyectos y procesos culturales. Recuperado de: http://atalayagestioncultural.es/capitulo/evaluacion-proyectos-procesos-culturales
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Evaluación de objetivos o resultados
La evaluación de un proyecto se hace a lo largo de todas sus fases:
Diseño/planificación (antes de llevarlo a cabo)
Ejecución (durante su desarrollo)
Posterior (al terminar el proyecto).
Los indicadores, herramientas para la evaluación
La evaluación requiere de unos instrumentos llamados indicadores, que ayudan a , medir y conocer, tanto a lo largo del proyecto como al finalizar este, la situación detallada del mismo, los resultados obtenidos de acuerdo con los esperados y la aplicación de las fases de la producción o gestión.
No existe una lista universal y cerrada de indicadores válidos para la evaluación de todo proyecto. Si cada proyecto tiene unos objetivos propios, ha de tener unos indicadores de evaluación propios.
Para Zona Juvenil, los indicadores sociales se construirán con base en la definición de las temáticas de cada programa y serán basados en la información recolectada en la investigación para cada tema en particular. Para el programa piloto centrado en la sexualidad y los embarazos no deseados, tendrá como indicadores de impacto:
82 × Número de jóvenes a los que llegó el mensaje
× Medición de cambio de creencias
× Comparativo de cifras estadísticas frene a la problemática × Índices de audiencia el programa
× Opiniones de jóvenes y expertos
De acuerdo con los contenidos de la evaluación hay indicadores en los diferentes ámbitos, ya vistos anteriormente, en los que esta se organiza. De acuerdo con los diferentes tipos de ámbitos, para el caso del programa piloto, los indicadores que se plantean son:
Ámbito del contexto
Miden como es y evoluciona el entorno en el que se inscribe el proyecto. Habrá indicadores que ayudan a conocer el territorio, el sector, las políticas, etc. Permiten hacer un diagnóstico del proyecto.
De manera más concreta podemos valorar si supimos:
Presentar, justificar, argumentar y documentar bien la o las finalidades.
Analizar bien el contexto territorial en el que se inscribe el proyecto.
Conocer a fondo la realidad de los jóvenes a loa que llega el tema.
Detectar las políticas existentes que podían darle sentido y cobertura.
Identificar unos antecedentes o referentes, ya sean propios o ajenos en los que inspirarse o apoyarse.
Analizar bien a fondo las fortalezas y las debilidades de nuestra organización o equipo de trabajo.
Los indicadores propuestos son:
Número de embarazos adolescentes en Soacha en los últimos cinco años
Entrevistas a madres adolescentes
Impacto en Soacha de las políticas municipales y nacionales en prevención de embarazos
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Ámbito de los resultados u objetivos
Se mide si los objetivos se han obtenido o no, y en qué medida, los objetivos planteados o resultados deseados.
Los indicadores propuestos son:
Número de jóvenes que han acudido a los programas de educación sexual del municipio de Soacha.
Aumento o disminución de los embarazos
Audiencia de lo programa sobre el tema
Interés de la Secretaria de salud del Municipio en la creación de campañas de prevención y acompañamiento a los jóvenes
Interés de las instituciones educativas en apoyar campañas de prevención.
Ámbito de la definición
Miden hasta qué punto los elementos de la definición del proyecto, otros que objetivos, (destinatarios, contenido, estrategias, acciones y modelo de gestión) fueron bien establecidos y cumplen con su función de contribuir a la obtención de los objetivos. Aquí se presentan algunos usados de manera bastante común, de acuerdo con los diferentes capítulos que configuran la definición del proyecto.
Indicadores de evaluación sobre la elección de los destinatarios
¿Era el grupo elegido el más indicado para alcanzar los objetivos? ¿Lo conocíamos bien?
¿Se pudo actuar de manera homogénea sobre el grupo? Si no, ¿en qué aspecto el grupo era demasiado heterogéneo (edad, procedencia, nivel, interés, etc.)?
¿Cómo reaccionaron los destinatarios a nuestras propuestas? ¿Quién y en qué mejor o peor?
¿Ha habido concordancia entre destinatarios y objetivos?
¿La interacción entre los grupos (si tenía que haber) ha funcionado?
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¿Qué otro grupo de destinatarios será preferible para otra vez?
¿El grupo de destinatarios era el más adecuado?
Indicadores de evaluación del contenido del programa
¿En qué medida el contenido elegido era el más adecuado para alcanzar los objetivos? Si no, ¿qué otros contenidos permitirían alcanzarlos mejor?
¿El contenido ha sido adecuado al grupo de destinatarios?
¿El contenido era adecuado a la identidad y trayectoria de nuestra organización?
Indicadores de evaluación de las estrategias o metodología del proyecto
¿En qué medida las estrategias eran las más adecuadas para alcanzar los objetivos? Si no, ¿qué otras estrategias permitirían alcanzar mejor los objetivos?
¿Las estrategias han sido adecuadas al grupo de destinatarios?
¿Las estrategias han sido adecuadas a la identidad de nuestra organización?
¿Las estrategias han sido adecuadas a nuestros recursos?
Indicadores de evaluación de las acciones del proyecto
¿En qué medida las acciones eran las más adecuadas para alcanzar los objetivos? Si no, ¿qué acciones o tipos de acción permitirían alcanzar mejor los objetivos?
¿Las acciones han sido adecuadas al grupo de destinatarios?
¿Las acciones han sido adecuadas a la identidad de nuestra organización?
¿Las acciones han sido adecuadas a nuestros recursos?
En el capítulo de las acciones/actividades también se valora su desarrollo:
¿Las acciones se han llevado a cabo de acuerdo con los criterios previstos?
¿Hubo que cambiar algún aspecto de las acciones? En caso afirmativo ¿se supo reaccionar correctamente?
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Indicadores de evaluación del modelo de gestión de un proyecto
¿En qué medida el modelo de gestión era el más adecuado para alcanzar los objetivos? Si no ¿qué otro modelo de gestión permitiría alcanzar mejor los objetivos?
¿Cómo ha funcionado/respondido cada uno de los agentes implicados? ¿Se han cumplido las previsiones y acuerdos establecidos?
¿El modelo de gestión ha sido adecuado a la identidad de nuestra organización?
¿El modelo de gestión ha sido adecuado a nuestros recursos?
¿Todos los agentes se han sentido cómodos con su responsabilidad en este modelo de gestión?
Ámbito del proceso
Miden el uso racional de los recursos utilizados para conseguir los objetivos.
Indicadores de evaluación de la planificación de la producción
¿Se ha cumplido el cronograma de trabajo? ¿Por qué?
¿Las tareas estaban bien definidas?
¿Estaban bien temporalizadas y secuenciadas (duración y situación en el tiempo)?
¿Las tareas estaban bien adjudicadas a personas y equipos?
¿Se hubiera podido hacer de otra manera?
¿Se ha tenido que hacer tareas no previstas? ¿Por qué? ¿Se resolvió bien?
¿Se hizo un buen seguimiento del cumplimiento del cronograma?
¿Se supo dar respuesta a los posibles desvíos del cronograma?
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Indicadores de evaluación del equipo humano
¿El equipo de trabajo estaba bien definido (número de personas, formación, perfiles, funciones, etc.)?
¿La coordinación funcionó? ¿En qué mejor y en qué peor?
¿La obtención y circulación de la información, la toma de decisiones, la ejecución de los decisiones, etc. fueron las correctas?
¿La relación y coordinación con otras instituciones y equipos funcionó?
¿Los conflictos o desacuerdos se resolvieron?
¿Se hubiera podido hacer de otra manera?
Propuestas de mejora para futuras ocasiones
Indicadores de evaluación del plan de comunicación
¿La comunicación/difusión permitió el éxito de las actividades? ¿Por tanto, el logro de los objetivos?
¿Era adecuada a los destinatarios?
¿Era coherente con los principios de la institución?
¿Han funcionado el mensaje, los canales, los soportes, los instrumentos, las cantidades, las ubicaciones, la inversión?
¿El plan de patrocinio funcionó?
¿Se hubiera podido hacer otro tipo de comunicación con mejores resultados?
Propuestas de mejora para futuras ocasiones
Indicadores de evaluación de las infraestructuras y requisitos logísticos y administrativos
¿Funcionaron al servicio de la actividad? ¿En qué mejor y en qué peor?
Propuestas de mejora para futuras ocasiones
Indicadores de evaluación de la gestión económica y financiera
¿Se cumplió el presupuesto: ingresos y gastos previstos? ¿Por qué? ¿Se supo reaccionar a los desvíos presupuestarios detectados?
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Propuestas de mejora para futuras ocasiones
Ámbito del impacto
Miden los logros a largo plazo. Puede ser que no los mida el mismo equipo sino un cargo superior con más visión de conjunto o perspectiva temporal.
Los indicadores propuestos son:
Medición de la disminución o aumento de embarazos adolescentes en el primer semestre de implementación del programa.
Número de embarazos antes del programa.
Personas que vieron el programa.
Visitas al canal de youtube,
Encuestas a jóvenes que ven el programa.
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21. Conclusiones
En 1966 el antropólogo francés Gilbert Duran29 trazó la historia de la paradoja de
lo imaginario en Occidente representada por dos tendencias, la iconoclasta y la iconódula, que se superponen y suceden. La inconoclastia, tiene sus mayores representantes el método socrático y la lógica aristotélica, que presentan una diferencia absoluta entre lo verdadero y lo falso, poniéndolos en dos extremos irreconciliables. Posteriormente, aparece en los siglos VIII y IX en Bizancio que da las bases a la física moderna de Galileo y Descartes, cuya teoría se basa en que la razón es la única vía de acceso a la verdad, lo que relega la imaginación al estadio de lo no real, al mundo de los sueños. Sólo Platón se salió un poco de esta línea e hizo uso de los mitos para el desarrollo de su filosofía.
A esta visión se contrapone la iconodulia, que de la mano de San Francisco de Asis y San Buenaventura. El barroco exaltó la imagen y el Romanticismo respondió al racionalismo teniendo como centro la estética y la imaginación, lo que finalmente permitió que la imaginación se colara por los rincones y permeara todos los ámbitos para concluir que hasta la ciencia más exacta fue producto antes de un imaginario. Sin embargo, el arte continúa siendo la mejor herramienta para conciliar las dos posturas con la fantástica posibilidad que ofrece de convertir en real (artísticamente real) lo más imaginario, como decía el poeta Rubén Darío: «Dios está en el Arte, más que en toda ciencia y conocimiento»30.
La ciencia moderna tuvo que aceptar que la imaginación se instalara como mediadora entre el ser humano y el mundo y desde ahí entender que también de ella podría surgir conocimiento y de esa manera, múltiples disciplinas como la fenomenología, el neokantismo, la hermeneútica y el psicoanálisis han creado sus teorías otorgándole un papel privilegiado.
De la teoría planteada por Carl Jung se entiende que la relación que los individuos tienen con el mundo parte de un proceso interno cargado no sólo de representaciones simbólicas heredas si no de la interpretación que cada uno hace de ellas. El concepto de imaginarios sociales, presentado por Manuel Baeza en su libro: Mundo real, mundo imaginario social31, establece que: “se trata de figuras
29 G. B. Solares, “Aproximaciones a la noción de imaginario”, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales 198 (2006), p. 130
30 R. Darío, Autobiografía. Oro de Mallorca, Madrid, 1990, p. 115
31Baeza, Manuel Antonio. Mundo real, mundo imaginario social. Teoría y práctica de sociología profunda. Ed. Ensayos y Estudios. 2008. Recuperado en:
https://books.google.com.co/books?id=amaJZFyQJTUC&lpg=PA107&ots=T4vEfG3ZCG&dq=carl%20jung%20imaginarios& pg=PA105#v=onepage&q=carl%20jung%20imaginarios&f=false
89 interpretativas que le otorgan plausibilidad a una determinada interpretación de la “realidad social”, en la medida en que dicha interpretación –en sus grandes rasgos- es socialmente compartida”.
Como lo define el mismo Jung: “El arquetipo es una tendencia a formar tales representaciones de un motivo –representaciones que pueden variar mucho en el detalle sin perder un patrón básico… Son de hecho una tendencia instintiva (…) Es esencial insistir que no son meros conceptos filosóficos. Son pedazos de la vida misma –imágenes que están integralmente conectadas al individuo a través del puente de las emociones- «No se trata, pues, de representaciones heredadas, sino de posibilidades heredadas de representaciones. Tampoco son herencias individuales, sino, en lo esencial, generales, como se puede comprobar por ser los arquetipos un fenómeno universal»”.32
De acuerdo con lo anterior, se puede concluir que el barrio Ducales en particular e incluso el Municipio de Soacha en general, se ha construido bajo unos arquetipos de carencia, pobreza y fealdad que se han visto reflejados de manera inconsciente en el desarrollo físico y mental de la comunidad, esta interpretación simbólica se ha transmitido de una generación a otra por lo que el proceso de formación y crecimiento se ve coartado por una serie de creencias limitantes que parten de la base de aceptar, sin intentar cambiar, una suerte de destino trágico, que además se refleja como un espejo en la sociedad, como ellos se ven, así mismo los ven desde el exterior.
Un reportaje realizado por el periódico El Espectador, subtitula: “El infierno se llama Ducales”33, título que a todas luces describe no sólo la percepción externa,
si no, la lectura, muchos de ellos entrevistados por el medio, que hace la propia comunidad. Estos imaginarios, construidos desde la perspectiva histórica configuran la realidad, no sólo de una comunidad en la que se enfatizan, si no que permiten comprender la mirada que se tiene sobre el Municipio de Soacha. Así pues, este se define como una frontera territorial, un lugar pegado a Bogotá en el que se puede sobrevivir más fácilmente en términos económicos.
Se concluye entonces que la situación en la que se encuentra el municipio, está definida por la imposibilidad que ha tenido de construir una identidad propia,
32 Carl Jung, El hombre y sus símbolos. Editorial Paidos. 1995
33 Periódico El Espectador. Artículo Soacha, no futuro. 2010. Recuperado de: http://www.elespectador.com/impreso/bogota/articuloimpreso-237231-soacha-no-futuro
90 alejada del estigma de ser la parte más fea del sur de Bogotá, lo que la ha resignado a una suerte de destino funesto, en vez de rescatar de ella su propia belleza vista desde dos puntos de vista, el primero, desde lo físico, el deterioro ocasionado por los altos índices de corrupción, el estar ubicado cerca de humedales que generan mal olor y la carente situación de vida de muchos de sus habitantes, hacen que se genere un imaginario de marginalidad y pobreza generalmente relacionado con la violencia y el horror.
Un segundo imaginario, repercute en el estado de ánimo y la felicidad de sus habitantes, es bien sabido que lo que se siente se refleja y la desolación, la desesperanza y el no futuro que mora entre quienes viven en esta realidad, refuerza la idea de fealdad que ya se tiene desde lo físico. Por lo anterior, uno de los principales objetivos de Zona Juvenil está en revitalizar el barrio, iniciando un proceso de “embellecimiento” necesario para quien va a salir en televisión y va a estar expuesto a la mirada de muchos ojos.
Tal como lo hizo Lily Yeh, el primer paso es construir nuevos imaginarios, soñar como se quiere ver Ducales y generar, desde el proyecto, la posibilidad de creer que si ponemos bonito el barrio, esto va a incidir en el aumento de la autoestima y la dignificación de la comunidad, lo que, por consecuencia lógica va a repercutir en la sociedad.
En esta tarea, el arte juega un papel fundamental como vehículo de transformación, no sólo desde la sanación y la catarsis, si no, desde las posibilidades que ofrece para embellecer, tanto lo exterior como lo interior y es desde ese lugar en el que Zona Juvenil juega un rol fundamental como canalizador de la energía y dinamizador de proyectos que propenden por la construcción y mejora de las condiciones de vida del barrio ayudando, a través de los jóvenes, a crear esa nueva mirada.
Teniendo en cuenta la construcción de imaginarios construida por una comunidad desde la falta de identidad, es posible comprender la representación que de ella han hecho, no sólo el gobierno si no la misma sociedad quienes ven a los jóvenes de Ducales inmersos en el no futuro, con un destino irreparablemente marcado por la delincuencia y la violencia como su única salida, llegando incluso a generar procesos como el de los falsos positivos, en los que unos militares creyeron que sólo estaban adelantando un poco lo que iba a suceder tarde o temprano. Para otras instituciones, se convierten en objeto de intervención social, lo que hace que se desarrollen proyectos desde la caridad, que si bien ayudan a menguar la precariedad, no contribuyen al desarrollo y cambio de perspectiva.
91 Zona Juvenil, por estar construido desde el interior de la comunidad conoce perfectamente sus imaginarios y la forma en la que han sido construidos pero al mismo tiempo cuenta con la posibilidad de diseñar estrategias centradas en la creación de una nueva identidad, la generación de los nuevos imaginarios y la dinamización de acciones tendientes a romper paradigmas.
Para esto, se encontró que el arte y la cultura eran los mecanismos más apropiados y se tomaron elementos de experiencias exitosas de transformación a través de la cultura que dieron pistas para la creación y diseño conceptual y metodológico del proyecto Zona Juvenil.
La conceptualización teórica y la fundamentación del conocimiento práctico encontrado en el marco conceptual permiten el diseño de una propuesta desde las acciones que han funcionado para entornos similares y que han tenido buenos resultados. Sin embargo, la propuesta metodológica sólo es una guía para ordenar el hacer y por lo tanto, a partir del momento de su construcción queda en manos del equipo base, ya formado y capacitado, la opción de implementarla y hacerle seguimiento para que los resultados, en el mediano plazo, puedan ser los esperados.
Zona Juvenil es una propuesta planteada para contar con la participación de toda la comunidad del barrio, así como de las instituciones encargadas de generar procesos de transformación en él.
Se puede concluir que la implementación de esta propuesta es fundamental para