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II. JUSTIFICACIÓN E HIPÓTESIS

1. Justificación del trabajo

La constante evolución de las terapias en la medicina actual se ha visto influenciada en las últimas décadas por los resultados de la biología de sistemas, la genómica, la proteómica y la metabolómica. Dentro de esta última, se encuentra la lipidómica, que comprende el estudio de las características moleculares y la importancia de más de 1000 lípidos implicados en la salud y la enfermedad.

Los lípidos son esenciales para el correcto funcionamiento de procesos fundamentales en el organismo, y actúan también como bioreguladores en procesos generados en ausencia de homeostasis, como la inflamación. En la actualidad muchas enfermedades crónicas se consideran procesos inflamatorios, por lo que el conocimiento de la influencia del sistema lipídico en ellos es fundamental, y justifica el origen de este trabajo.

A lo largo de los años el hombre ha modificado su dieta por diferentes circunstancias. Estas modificaciones dietéticas conducen en ocasiones a la carencia de nutrientes lipídicos, lo que altera la regulación de procesos biológicos básicos que pueden interferir crónicamente sobre la salud, derivando en perjuicios sobre su bienestar. Los PUFAs proceden de la dieta, y son necesarios para la organización de las membranas y la función de las mismas. Pertenecen a dos familias principales: ácidos grasos omega-3 y omega-6. Ambos tipos son esenciales, pues los mamíferos carecemos de las enzimas necesarias que introducen enlaces dobles a posiciones críticas C-C y generan estos ácidos grasos, cuya participación resulta fundamental en determinadas funciones celulares. El DHA, el más

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abundante de los ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga de la familia omega-3, se encuentra concentrado principalmente en el sistema nervioso central, esterificando a los fosfolípidos, y actuando como mediador en los procesos inflamatorios.

No existen referencias en la literatura, sobre la influencia de la ingesta de ácidos grasos omega-3 en la disfunción de las glándulas de Meibomio, ni sobre su impacto en la calidad de vida de las personas con esta afección.

2. Justificación de la elección de la molécula Tridocoasahexaenoína-AOX para la suplementación dietética en pacientes con DGM

La molécula de DHA elegida en nuestro estudio presenta las siguientes características:

 Triglicéridos de ácidos grasos: la mayor parte de productos del mercado se encuentran en forma de etil-ésteres de ácidos grasos omega-3, y no en forma de triglicéridos que es la forma natural. Analizando la presencia de DHA en la leche materna humana se observa que el 87% del mismo, se encuentra en forma de triglicérido196, por lo que parece ser la forma más fisiológica y asimilable por el ser humano.

Las formas asociadas a una molécula de etanol, también presentes en el mercado, no son convenientes para embarazadas, lactantes, niños, ni hepatópatas, ya que en el sistema digestivo se libera y absorbe el grupo etílico, pudiendo provocar efectos indeseados en estos casos seleccionados.

La molécula de AOX se presenta en forma fisiológica de triglicéridos de ácidos grasos y no se encuentra asociada a la molécula de etanol.

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 Proceso de manufacturación: habitualmente los proveedores reciben el DHA en forma de etil-éster, y los envasadores lo introducen en las cápsulas y jarabes tal y como lo reciben, sin eliminar el etanol de la molécula. Al no eliminar el etanol, estos compuestos no son aptos para el consumo en determinados casos, como ya se ha comentado. Sin embargo, la forma asociada a triglicéridos es la más fisiológica para su administración en el ser humano, puesto que el tubo digestivo está estructurado para recibirlos de forma natural, a través del consumo de pescado, carne y grasa animal. La molécula AOX se presenta asociada a triglicéridos, y en el proceso de manufacturación es eliminada la molécula de etanol de la misma.

 Ácidos grasos libres: una consideración a tener en cuenta es la pureza en cuanto a presencia de ácidos grasos omega-3 y la ausencia de otros ácidos grasos, saturados, monoinsaturados y omega-6. Estos últimos son una forma química frecuente en el mercado actual, y se encuentran en aceites de baja calidad, con predominio de mono y diglicéridos de omega-3. Este aspecto es importante considerando el efecto antiinflamatorio de los omega-3, ya que los omega-6 son pro-inflamatorios. Los aceites de microalgas del plancton aportan DHA en un 35%, pero el otro 65% de ácidos grasos presentes son saturados, monoinsaturados y ácidos grasos omega-6, hecho que ha de ser considerado en la elección de la molécula de DHA para su consumo. La molécula elegida en nuestro trabajo es rica en ácidos grasos omega-3 de origen animal puro (pescado).

 Grado de concentración: Un aspecto a tener en cuenta es el grado de concentración en DHA con respecto al EPA en la molécula. En algunas células humanas la presencia de DHA es prácticamente exclusiva respecto a otros omega- 3 como es el EPA, como ocurre en las neuronas, fotorreceptores retinianos y

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espermatozoides193. En todos estos elementos, solo está presente el DHA, y no hay EPA.

Por otro lado hay que señalar que la mayoría de aceites de pescado tienen un predominio de EPA frente al DHA, que suele ser minoritario, por lo que a la hora de la elección de un tratamiento se debe considerar una presencia de niveles de DHA por encima de EPA. La molécula AOX cumple estos requisitos, presentando 350 mg de DHA frente a 42,5 mg de EPA por cápsula, lo que supone una concentración de DHA del 70 %.

 Posición de DHA en la molécula: en la leche materna el 50% del DHA se encuentra situado en la posición 2 (central) de los triglicéridos 211,212. El DHA es fundamental para el normal desarrollo intelectual y visual del feto y del neonato durante el primer año de vida, recibiéndolo de la leche materna en dicha posición molecular. La molécula Tridocosahexaenoína-AOX imita los triglicéridos ricos en DHA en la posición central, proporcionando DHA, presente en las 3 posiciones posibles, incluida la posición central.

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