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Juventud y breakdance: experiencias de apropiación del espacio público en San Luis

Martín Zuleta

Universidad Nacional de San Luis

Presentación de la problemática

En el marco de las actuales dinámicas urbanas en San Luis -marcadas por tendencias de densificación poblacional, fragmentación social y privatización espacial- (Seveso, 2015), observamos que la expresividad corporal implica, desde la música y el baile encarnadas en el Hip-Hop, la posibilidad de irrupción de los jóvenes en la escena pública. Los sectores subalternos que no concuerdan con las dinámicas de mercantilización espacial tienden a ser expulsados y sometidos a una regulación activa; lugares limpios, bellos y seguros están diseñados para una lógica de consumo sesgado en la que prepondera el perfil comercial y turístico (Alicio & Zgaib, 2014). En este marco, lo llamativo para nuestro actual problema de investigación son aquellas prácticas juveniles, como las del grupo de Hip-Hop Neutro Crew, que discrepan con este orden dominante. El tiempo vivido en el breakdance, que lleva hasta la apropiación del espacio público, no sólo permite a los jóvenes la canalización de sensaciones y emociones, sino también la reconstrucción de sus tramas vinculares como parte de un espacio social construido y compartido colectivamente (Lindon, 2010).

Los resultados presentados a continuación derivan de nuestro Trabajo Final de Grado (2016- 2018), ya concluido, dentro del trayecto de formación de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de San Luis. Aquí sólo presentamos algunos lineamientos generales referentes a las relaciones entre los escenarios urbanos y la expresividad desde el baile, con particular atención en las dinámicas y experiencias del grupo de breakdance Neutro Crew. La estrategia metodológica, de corte cualitativa, articuló tres técnicas generales para la investigación: la reconstrucción documental, la observación no participante y la entrevista semi-estructurada. Como parte de este entramado, la noción de comunicación permitió abordar al objeto de estudio como experiencia organizada “desde” el baile, involucrando niveles y procesos como dimensiones analíticas de análisis.

Ciudad, espacio, expresividad: producción activa desde el breakdance

Hacia el oeste industrial de la ciudad se ubica el Barrio La Merced, en el que habitan algunos de los miembros del grupo de breakdance Neutro Crew. El barrio se caracteriza por un perfil de clase medio-baja en el que conviven diferentes residentes; algunos se diferencian por su generación y otros por su procedencia, condensando un crisol de experiencias culturales, sociales y deportivas. Las condiciones en la que viven están atravesadas por dinámicas y procesos complejos en los que la pobreza y la marginación marcan y dan sentido a sus prácticas, a los usos del espacio y a sus relaciones.

Las instituciones que afectan la vida cotidiana de los jóvenes (en particular la familia, el Estado y el mercado) permiten captar los límites de contención y acompañamiento en escenarios socio-segregados, en los que se ven limitadas las posibilidades de hacer, estar y ser. En estos contextos el Estado interpela bajo el manto del asistencialismo y actúa bajo la figura de cuerpos de seguridad, mientras la familia muchas veces no logra garantizar la contención. Entretanto, el mercado se hace presente a través del consumo, pero igualmente excluye, reproduciendo sistemáticas condiciones de pobreza desde el desempleo. En esta dirección, los procesos de marginalidad, constituidos en la convergencia entre Estado y mercado, configuran un tejido social fragmentado.

Contrastando con este escenario, algunas prácticas individuales y colectivas posibilitan a los jóvenes “salir” de los barrios y buscar nuevos espacios para experimentar con y desde el cuerpo. De hecho, el punto de gestación del grupo Neutro Crew fue un conjunto de amigos con intereses comunes, que en un viejo garaje encontraron por primera vez un lugar que los contuviera, en el que los gustos y preferencias no se vieran limitados. Algunos de los integrantes empezaron a realizar grafitis y a escribir letras de rap; otros ejecutaban breakdance. Sin embargo, ni la ciudad, ni los barrios, y tampoco las instituciones, estaban preparadas para contener aquello que el grupo emprendió marginalmente. De acuerdo con Germán, el hip- hop en San Luis nació a partir de experiencias de grupalidad, que en principio nuclearon a los jóvenes pero a su vez sedimentaron la necesidad de “salir” del barrio y encontrar un mejor lugar para la práctica.

Por esta razón, las experiencias que comenzaron en zonas periféricas fueron desplazándose hacia el centro, permitiendo no sólo la identificación de un lugar de contención para el grupo, sino también “un punto de encuentro” para quienes practicaban alguna rama del hip-hop. Con el paso del tiempo, esto demarcó un lugar de reclutamiento, ya que el centro de la ciudad encierra una dinámica particular de visibilización que permite –en contraste con el escenario de los barrios- ser vistos y hacerse conocer; en definitiva, una “apertura” para la incursión de nuevos jóvenes en la práctica.

De este modo, si los espacios públicos son la porción terrenal que es negada a los jóvenes de las clases subalternas -que sólo pueden transitar la ciudad bajo ciertos parámetros de aceptabilidad social- , la dinámica del grupo Neutro Crew evidencia otras formas de andar, vestirse y hacer como signo de irrupción (Páez, 2015). El centro constituye un punto estratégico en el que la política pública opera de manera potencial para la concreción de sus objetivos, pero también es un sitio de referencia en el que los cuerpos transitan y se encuentran; en el que se tensionan las formas de ocupación a través del uso de quienes provienen “desde fuera”. Las prácticas en estos espacios pueden implicar quiebres y rupturas desde diversas formas, a partir de las cuales los sujetos excluidos apelan a lo posible y lo deseable para sí (Scribano, 2012). En esta dirección, los jóvenes con los que hemos trabajado retratan (artísticamente) sus cuerpos en estos lugares; generan tensiones con otros grupos, se convierten en objeto de miradas y recrean sus posibilidades de hacer y estar. Las sensibilidades (Pedraza, 2010) que operan en ellos y las experiencias (Williams, 1977) que se originan a partir de estos procesos son diferentes a los que prevalecen en los barrios. Cuando el movimiento desde la periferia hacia el centro se vuelve posible, cuando el encuentro con “otros” sucede, el espacio se siente de manera particular. En las interacciones, los sujetos significan el espacio, lo reconfiguran y trazan otros recorridos y sensibilidades desde su condición de clase; dan forma a sus andares e interacciones generando “puntos de encuentro”.

En particular, la persistencia del b-boy y la b-girl posibilita, a través de la práctica, el desarrollo de una destreza capaz de crear y expresar sensibilidades. En nuestro fenómeno de investigación el breakdance revela procesos de canalización y emergencia de emociones construidas a partir de un tipo de arte expresivo que se materializa durante las apropiaciones fugaces del espacio, pero también más allá de él. La idea de “canalización” refiere aquí a las

maneras en las que, mediante conductos como el cuerpo/el baile/la música, los jóvenes logran direccionar y regularizar los caudales y flujos de sus experiencias. Como complemento, esto también remite a procesos de emergencia emocional; el término “emerger” proviene del latín emergeré y refiere a la forma en la que un líquido sale a la superficie. Canalizar y emerger constituyen dos rasgos específicos de las experiencias “en” y “desde” el baile. Podríamos decir entonces que, a partir del breakdance, pueden brotar emociones desde “adentro”, mientras se canalizan sensibilidades que fluyen intrincadamente como performatividad de la expresividad en la práctica.

De este modo, existe una estrecha relación entre energías-emociones y la cotidianidad de las experiencias de los jóvenes que suelen repercutir directamente en su forma de vivir y en la intensidad de sentir la ciudad. En la práctica del baile, el cuerpo canaliza y direcciona lo que siente mediante el uso de energías físicas, mentales y emocionales. Pero a su vez, a partir de lo que se viene exponiendo, podemos evidenciar ciertos pliegues que desbordan y resisten al orden hegemónico urbano, particularmente desde la expresión artística que se concreta en relaciones de grupalidad y solidaridad.

Conclusiones

Las tendencias de estructuración de las ciudades configuran las experiencias de los sujetos, sus modos de vivir y sentir, en el marco de pares categóricos dominantes que designan lo bueno/lo malo, lo bello/lo feo, lo deseable/lo indeseable. Como parte de la lógica mercantil, comercial y turística, el capitalismo construye imágenes mediante las cuales señala lo susceptible de ser visto o, en su antagonismo, de ser ocultado (Michelazzo, 2014). El centro de la ciudad de San Luis es así un lugar especial de atención para todos, pero llegar hasta él (y disfrutar de él) depende de capacidades diferenciales según clases.

En contraste con lo anterior, a partir del recorrido expuesto hasta aquí, podemos dar cuenta de un conjunto de prácticas que posibilitan a los jóvenes la utilización consciente de energías con fines recreativos, a partir de las cuales el espacio, las interacciones y las dinámicas cotidianas se redefinen (Lefebvre, 1968). Estas se tensionan con el orden hegemónico que opera sobre las modalidades del ser, estar y hacer en la ciudad. Frente a un panorama de expulsión, los jóvenes irrumpen en el espacio público no sólo para expresar lo que les disgusta,

sino también para construir un nuevo tipo de sensibilidad que sedimenta la construcción de un espacio social desde el breakdance y orienta la construcción de nuevas formas de socialidad.

Bibliografía

ALICIO, S. & ZGAIB I. (2014). “¡Esos cuerpos de la sospecha! Experiencias y sensibilidades de clase en el espacio del Buen Pastor”. En: Boito, E. & Espoz, M. (Comp.) Urbanismo Estratégico y Separación Clasista. Rosario: Puño y Letra Editorialismo de base.

LEFEBVRE, H. (1968). El derecho a la ciudad. España: Ediciones Península.

LINDÓN, A. (2003). “La miseria y la riqueza de la vida cotidiana en la ciudad: el pensamiento de Lefebvre”. En: Revista Litorales, Año 2, N°3. México.

PÁEZ, F. (2015). “Estar-juntos en espacios-tiempos al margen: prácticas intersticiales y sensibilidades grupales disruptivas de la lógica mercantil-espectacular”. Córdoba: CEA.

PEDRAZA, Z. (2010). “Perspectivas de los estudios del cuerpo en América Latina”. En: SCRIBANO, A. & LISDERO, P. (Comp.) Sensibilidades en Juego: miradas múltiples desde los estudios sociales de los cuerpos y las emociones. Córdoba: CEA-CONICET.

MICHELAZZO, C. (2014). “Imágenes y relatos del espacio. Circulación restringida en la experiencia urbana de jóvenes de sectores subalternos de Córdoba”. En: BOITO, E. & ESPOZ, M. (Comp.); Urbanismo Estratégico y Separación Clasista. Rosario: Puño y Letra Editorialismo de base.

SCRIBANO, A. (2012). “La fiesta como práctica intersticial: Huellas teóricas”. En: La fiesta y la vida: Estudios desde una sociología de las prácticas intersticiales. Buenos Aires: Ediciones CICCUS.

SEVESO, E. (2015). Sensibilidad y Pobreza. Acerca de las clases medias, las políticas de asistencia y seguridad (San Luis 2004-2010). Rosario: Puño y Letra Editorialismo de base.

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