Capítulo III Gustos, modas y tendencias presentes en la población joven
4. Kiss , Maluma, Ronaldo, Messi, Mina, LeBron James, Usain Bolt, los iconos del
consumo juvenil
Sin importar el artista o deporte favorito, ambos hacen parte de lo que hoy es el mundo globalizado, los artistas y deportistas ya no son tendencia solamente nacional, sino que estas se han catapultado a esferas internacionales en donde ya no hacen parte de un solo territorio o nacionalidad, creando una serie de seguidores, los cuales hacen parte de una gran especie de secta que idolatra, aclama y venera a su héroe, impulsando así no una sensación, sino que también se arroja un modo de vida y hasta una manera de hablar, comportarse y actuar en espacios sociales.
Figura 11 Pregunta ¿Qué factores externos como lo pueden ser sus gustos o preferencias influyen en el desarrollo de su personalidad?
Fuente: elaborado por el autor
Bandas de rock, reggaetón, rap o deportistas de talla internacional como Cristiano Ronaldo, LeBron James o Usain Bolt, no son solo grandes deportistas, sino que también son reflejos y sueños de vida para muchos, por ello terminan creándose pequeñas réplicas de cada uno de ellos
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redes sociales deportes música amigos familia televisión 30 18 34 42 24 12
¿Qué factores externos como lo pueden ser sus gustos o preferencias influyen en el desarrollo de su
a escala mundial, pues un corte de cabello, la forma de caminar, de vestir o de hablar termina siendo un gran reflejo para la población a nivel mundial, presenciándose esto en la población joven: los jóvenes absorben estos modelos y los hacen propios, los imitan hasta tal punto que querer ser como ellos y que los reconozcan no por su propia identidad, sino por una ya establecida y propagada por los medios de comunicación.
Las bandas musicales de talla mundial como lo pueden llegar a ser Kiss, Queen o artistas modernos como Maluma, J Balvin, Lady Gaga o Túpac Shakur, han logrado imponer sus tendencias, sus gustos y su propia identidad en un sin número de personas que los logran
idolatrar, hacer referentes e imponer a grandes rasgos la moda y la cultura, creando así pequeñas réplicas de sí mismos, pero haciendo creer al imitador como un ser único e irrepetible.
La moda la impulsan los artistas, los famosos la gente a la que nombran ídolos, aquellos a quienes un gran número de sujetos dependiendo de sus gustos aclaman y veneran, lloran, disfrutan de sus éxitos como si estos llegaran a ser propios de sus fans, crean ritos que solo sus seguidores logran entender, casi como si se tratase de una lengua totalmente diferente y que solo puede entender algunos pocos, creando identidades a partir del boom de los artistas, formando movimientos culturales para todos los gustos, donde algunos perduran en la sociedad más que otros, pero todos cumplen sus objetivos, pero a su vez esto paga con un precio y es el de la modernidad efímera, así que lo nuevo hoy termina siendo obsoleto mañana, por ello la innovación es quien permite que esto se pueda sostener o terminar de una forma repentina o paulatina.
De esta forma, para la población encuestada dos son los factores más importantes al momento de medir su identidad, estas son la música y el deporte, los anhelos por estos de ser cantantes o futbolistas crean sus pasiones que los conducen por escalas culturales diversas, para
ellos la música preferida es el reggaetón, el rock, ballenato, bailable, donde además cada uno cuenta con sus artistas favoritos, teniendo en un espacio corto con poca población una gran diversidad de preferencias y gustos que los hacen ser un ejemplo de la modernidad
Cosmopolitan, diversa y atenta al cambio.
Todos logran convivir en un ambiente de paz y armonía, cada uno vive según su propia visión del mundo, tal parece que si se habla de tecnología las preferencias parecieran apuntar hacia un mismo horizonte, que es lo más innovador, nuevo y moderno, pero en cuanto a la cultura y tendencias de personalidad estas se vuelven más diversas y parten de sus gustos
musicales, deportivos, creando un tronco con un sin número de ramas, las cuales algunas deciden encaminarse solas, pero otras tantas deciden entre mezclarse de tal manera que pareciera que se crease en el aire un nievo tallo con nuevas ramificaciones, donde brotan hojas secas y otras coloridas.
El poder adquisitivo permite que los sueños y fantasías sean un poco más fácil de alcanzar para cierto tipo de población, los gustos y preferencias podrían no ser tan diferentes entre lo que se distingue como pobres y ricos, pues todos hacen parte de un mundo globalizado, medido por el nivel del consumo cultural y envueltos por la capa espesa del dinero como motor de felicidad, para algunos más fácil de alcanzar que para otros.
El observar figuras deportivas nacionales como lo pueden ser los jugadores de futbol Juan Guillermo Cuadrado o Yerry Mina, los cuales provienen de esferas socio –económicas bajas, pero quienes en un gusto como lo es el futbol encontraron la gran oportunidad de ser aclamados por la sociedad y mejorar a la vez su condición económica, hacen que también muchos de los jóvenes encuestados quieran igualar e imitar a este tipo de sujetos, pues no solo lograrían tener
mayores oportunidades económicas, sino que también estarían en el imaginario de aquellos que anhelan ser como ellos.
El deporte o la música crean además de un gran anhelo y oportunidad socio-económica, un modo de vida y unas sensaciones similares para muchos, pues no solo es lo que hacen sino también lo que transmiten por medio de su imagen, pues es de esta forma que los artistas no solo venden su talento, sino también comercializan con su imagen, pues cada día son más los que quieren ser como ellos, buscan imitarlos desde su personalidad hasta su apariencia.
De esta forma los sujetos anteriormente encuestados, demuestran como su personalidad es una suma de sensaciones y deseos que le han sido transmitidos por diferentes corrientes, las cuales los han llevado hacia un mismo horizonte, el imitar a su ídolo, exaltar su figura y crear una gran multiplicidad de clones de artistas y personajes reconocidos, lo que lleva a la no individualización de los sujetos, sino que por el contrario se crea la multiplicidad de identidades similares bajo conductas establecidas y formadas por otros y no por el yo mismo.
Al estar rodeado de imágenes, símbolos representados por sujetos de alto prestigio social, se puede evidenciar como los dos grupos encuestados, tanto el de mejores condiciones socio-
económicas como también el de mayores necesidades económicas, se encuentran enfrascadas en las mismas condiciones que definen sus rasgos de identidad y personalidad.
La música, el deporte o las redes sociales tienen un mismo impacto para ambos grupos, pues estos evidencian bajo una óptica similar los aspectos que conducen sus rasgos en cuanto a la personalidad de los sujetos, Cristiano Ronaldo es el mismo para ambas esferas al igual que el cantante J. Balvin sujetos que representan gustos y sensaciones similares, al igual que aspectos en donde coincide el aspecto o la imagen la cual desean imitar varios de los jóvenes.
Cortes de cabello, forma de vestir o actuar, el qué escuchar y el cómo ver un objeto se encuentran medidos para los jóvenes bajo esquemas que quieren imitar y actos que buscan representar, otorgándole una serie de acciones que van más allá de su comportamiento o su actuar de manera individualizada, ya que al estar medidos bajo esquemas impulsados por la moda, sus procesos de identidad no son únicos, ni irrepetibles, pues hacen parte de la amalgama de acciones que buscan imitar o representar, alejándolos de lo que podría decirse como su estilo o su modo de actuar bajo su pensamiento libre e independiente.
Los investigadores dicen que los Centennials colombianos se olvidaron de las diferencias en su entorno social. "Nos dimos cuenta de otro factor muy interesante y es la relación con su grupo social. Ellos acabaron con las etiquetas debido a que no les interesa si sus compañeros son gordos, lindos o feos; al final, las diferencias son las características que yo tengo que resaltar en mi construcción de imagen", detalla María Huertas, analista de investigación de Sancho BBDO.
Aunque esto ha generado que sean personas individualistas, "pues ya son capaces de autodefinirse desde sus propios gustos y no desde los demás, como ocurría en la preadolescencia".
Por eso, ellos claman que sus libertades sean respetadas y que la sociedad sea "capaz de ver más allá de las mal llamadas diferencias étnicas, raciales, económicas y políticas", dice el libro (Peña, 2019).
De esta forma y mediante el análisis de estas encuestas realizadas a dos tipos de población diferentes según su condición socio-económica, se puede evidenciar como la población joven se encuentra segregada o separada o distanciada por aspectos económicos, los cuales permiten establecer o crear barreras, haciendo creer que se vive en mundos diferentes, aunque al momento de analizar los cambios no son abrumadores, pues su modo de entender las esferas económicas y
culturales se enfrascan en una misma burbuja que absorbe y disuelve estas diferencias,
reuniéndolos en eventos, estadios, bares o establecimientos diseñados para la interacción a través de intereses generalizados.
Susceptibles a los cambios y con formas de comprender la realidad que los rodea, los jóvenes se enfrentan a un mundo globalizado, permeado por intereses cada día más efímeros, donde el estilo de vida crea rasgos de personalidad en cada uno de ellos, por eso su identidad atraviesa cambios tanto de comportamiento como de interacción, pues buscan su identidad a través de la proyección de los otros los cuales le permitan entrar dentro de una zona de confort, donde sus pasiones y deseos se mantengan estables en la medida en que se ven realizados.
La percepción y la conceptualización de la juventud moderna fueron construidas en función “de la superación de un repertorio de dependencias concreto” (Avelló y Muñoz, 2002). La “libertad” adulta a la que debería acceder (trabajo, lugar propio, familia distinta a la de origen, autonomía para tomar decisiones), según el modelo adulto céntrico de la Modernidad, se hace hoy en día cada más difícil de satisfacer por parte de las instituciones sociales. Este es el origen de la prolongación contemporánea del estatus “juvenil”, en el sentido dependiente, entre la mayoría de la población en cada país (Chaparro, 2017).
Conclusiones.
El Consumo juvenil escolar indagado en la presente investigación tuvo como fuente 80 cuestionarios aplicados en cuatro instituciones educativas estratificadas, dos de condición socioeconómica (estratos 1 y 2) y 2 instituciones escolares privadas (estratos 5 y 6 )
Siguiendo las hipótesis de Lipovetsky respecto de caracterizar la época contemporánea como la época de la personalización del consumo capitalista encontramos algunos patrones en el consumo escolar juvenil:
Sin importar la condición socioeconómica del estrato los grupos escolares se identifican y consumen mercancías dotadas de cargas emocionales y simbólicas enraizadas en la cultura de las redes sociales y en la sociedad del entretenimiento. Las encuestas dieron como resultado que aquellos grupos escolares que se encuentran separados por una escala socioeconómica diferente llegan a coincidir en grandes espacios culturales pues al comparar ambas encuestas realizadas en las instituciones educativas, los jóvenes compartían sus gustos y tendencias en espacios como son la música, el deporte, los artistas.
El tiempo libre lo utilizan para escuchar música, interactuar en redes sociales, compartir con sus amigos, ver televisión, leer, jugar video juegos o dormir. Las encuestas mostraron como la utilización del tiempo libre es muy parecida entre los jóvenes de estrato 1 y 2 y los jóvenes escolares de estrato 5 y 6, pues el ocio está asociado a la navegación en las redes sociales y se encuentra generalizado.
De esta forma el Consumo Cultural se personaliza y objetifica en artistas, música,
deportistas de diferentes latitudes, a la vez que configuran un modo de vida y hasta una manera de hablar, comportarse y actuar en espacios sociales, como las llamadas tribus urbanas. Así, en los escenarios de la identidad juvenil dimanante del consumo conviven Kiss, Maluma, Ronaldo,
Messi, Mina, LeBron James, Usain Bolt, los iconos del consumo juvenil, que se reproducen en las identidades culturales juveniles. No olvidemos tampoco que las tendencias del consumo son efímeras, así que lo nuevo hoy termina siendo obsoleto mañana.
Los jóvenes escolares (Centennials) suelen están inmersos en una era en donde las fronteras se han abierto y la comunicación se ha expandido a escala mundial, generan espacios culturales diversos y dinámicos, además de no tener el temor a una guerra, catástrofe nuclear o imposición de un clero religioso, ya que por el contrario las libertades se han extendido y la opinión ahora es individualizada, lo que los hace ser libres, autónomos e independientes. Sin embargo el peso absoluto de la comunicación en redes sociales nos hace pensar que los jóvenes Centennials, que aun no ingresan a la vida universitaria o laboral están sometidos a procesos de saturación del yo que implican alineación a través del info-entretenimiento.
En las encuestas realizadas en las cuatro instituciones educativas, los jóvenes manifiestan un descontento en cuanto a las actividades que para ellos oprimen sus espacios de libertad y los desconectan de las esferas sociales, dinámicas y diversas, así actividades como lo son el hacer oficio, ir a misa, realizar oficios domésticos o leer, para ellos es aburrido, monótono con desgaste físico y mental.
Mucho se ha debatido y especulado acerca del carácter apolítico de los jóvenes escolares. Tal vez dicha apoliticidad solo se encuentra cuando la buscamos en los lugares de memoria política tradicional del mundo de los adultos. A partir de los planteamientos de Mary Douglas acerca del consumo cultural como elemento político, el problema planteado se enriquece: “Insisto en que debemos entender el consumo como una forma de rebelión (…) según la postura que adoptemos en el debate sobre la transformación de la sociedad”. Este punto de vista es de mucha utilidad en el análisis en el problema del consumo cultural. El consumo como rebelión cultural ha generado sujetos antiestructuras, anti-regímenes y anti-reglas, con identidades personalizadas, ocasionando
que la colectividad de los Centennials rechacen las indicaciones y detesten las órdenes o
imposiciones, esto se evidencia en instituciones que se encuentran inmersas en la sociedad como lo puede llegar a ser la escuela, la iglesia o la familia, pues para ellos el estar sometidos bajo un ente de control, es perder tiempo y comunicación con los otros, ocasionando choques y
dificultades de tipo socio-cultural.
Siguiendo a Douglas: “El acto de comprar es una lucha activa destinada a definir no lo que uno es, sino lo que uno no es” las prácticas e identidades de los jóvenes de estrato 2 o de estrato 5, son parecidas en la medida en que se encuentran condicionadas por el auge de los video juegos y los aparatos que posibilitan dicho entretenimiento. Aquí como en otras ocasiones el consumo adopta la forma de mercancía cultural.
Diferentes pueden ser sus entornos sociales, pero en cuanto a moda ambos hablan un mismo idioma, lo idealizan y expresan sensaciones similares, celulares, ropa, carros, motos entre otros, contienen una carga emocional similar para ambos, hablar del ultimo celular lanzado en el mercado o de un Ferrari engloban las mismas pasiones, apuntan hacia un mismo uso y adquieren un mismo rango social el cual exaltaría la figura del sujeto y la acomodaría en un estatus superior al de muchos, pues al final el objeto también representa poder y superioridad sobre el otro.
En las “tribus posmodernas” (como Maffesoli prefiere llamar al “pelotón de la moda” de la sociedad de consumo), las “figuras emblemáticas” y sus marcas visibles (indicios de códigos de vestuario y/o de conducta) reemplazan a los “tótems” de las tribus originales. Estar a la delantera luciendo los emblemas de las figuras emblemáticas de pelotón de la moda es la única receta confiable para asegurarse de que, si el pelotón elegido supiera de la existencia del aspirante, seguramente le otorgaría el reconocimiento y la aceptación que tanto anhela. Y mantenerse a la delantera es el único modo de garantizar que este reconocimiento de “pertenencia” dure tanto como se desea,
vale decir, de lograr que un acto único de admisión se solidifique y se convierta en un permiso de residencia con un plazo fijo pero renovable. En definitiva, “estar a la delantera” promete alguna certeza, alguna seguridad, alguna certeza de seguridad, precisamente el tipo de experiencia tan conspicua y dolorosamente ausente de la vida consumista, aun cuando su objetivo no sea ni más ni menos que el deseo de alcanzarlas (Bauman, 2014, p. 116).
Se ha dicho que en el próximo año del 2020 los Centennials y los Millenials – los primeros pertenecientes a los grupos poblacionales nacidos entre los años de 1997 en adelante y los segundos correspondientes a quienes nacieron entre 1981 y 1996 y cuyas edades oscilan entre 22 y 37 años- estos representaran el 59 por ciento de toda la fuerza laboral mundial.
De esta forma en Colombia con la taza de envejecimiento mayor en América Latina (12%) el futuro estará correlacionado en las representaciones de una población cada vez mas vieja y los Centennials asumirán seguramente como los Millenials unas vocaciones de trabajo y
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