En los Estados democráticos uno de los temas principales es el referente a la voluntad ciudadana en el ejercicio del gobierno. Conforme a la Teoría de la División del Poder esa función se desarrolla a través de actividades específicas del Estado, las cuales son: Legislativa, Ejecutiva y Judicial. Es en la primera de ellas donde el Estado a través del Órgano Legislativo lleva a cabo dicha actividad y donde se encuentra representada la ciudadanía de manera plural y democrática, al respecto algunos teóricos incluso le han dado en llamar,103 que es el Órgano del Estado
donde se encuentra representada la Soberanía Popular.
La participación ciudadana se traduce así en la posibilidad que tienen los individuos de una sociedad para involucrarse en el espacio público que genera el ejercicio del poder político, a partir de su calidad de ciudadanos. Se trata de una forma de actuación por parte de la sociedad en alguna de las tareas públicas que realiza el Estado en su fase de gobierno; que se vincula, en mayor o menor medida, a los modelos de democracia existentes y que condicionan un tipo especial de relación entre el gobierno y sociedad.104
Ante las insuficiencias que se atribuyen a la democracia representativa, se han desarrollado diversos mecanismos e instrumentos que tienen como finalidad propiciar una adecuada relación entre representantes y representados y, al mismo tiempo, ejercer un control sobre los gobernantes, todo ello bajo la perspectiva de acercar el gobierno a la ciudadanía, dando lugar a la democracia participativa, que consiste en: “la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas mediante cauces paralelos a los de la democracia representativa, pero tenidos en cuenta por los órganos representativos, a los que compete adoptar la decisión política.”.105
En opinión de Julieta Camacho, la aplicación de los mecanismos de participación ciudadana mejora la relación entre gobernantes y gobernados; fortalece el sistema
103 Véase, Carré de Malberg, R., Teoría General del Estado.
104 Véase, “Mecanismos de participación ciudadana en el ámbito del Poder Legislativo Federal” consultado en bibliodigitalibd.senado.gob.mx/ el 19 de agosto de 2016.
107
democrático representativo y participativo; garantiza derechos políticos y humanos; legitima decisiones gubernamentales y consolida la gobernanza, es decir, logra que gobierno y sociedad actúen en conjunto.106 Al respecto Francisco Reveles
menciona que justamente la introducción o revitalización de los mecanismos de democracia directa es una de las maneras de enfrentar la crisis de representación que actualmente están viviendo nuestras democracias.107
También, el papel de la sociedad civil en los últimos años se ha ido fortaleciendo, convirtiéndose en una alternativa para la participación frente a los partidos políticos, sin embargo, el primero no elimina ni sustituye a los segundos. Para Fernández Santillán queda muy clara la esfera y el papel de la sociedad civil, pues menciona que mientras el medio especifico de la esfera de la economía es el dinero, el de la política es la fuerza y el de la sociedad civil es el saber, por ello, la sociedad civil se convierte en: “el espacio donde, en uso de su libertad y autodeterminación, el individuo se mueve en el espacio asociativo”,108 asimismo, arguye que la sociedad
civil debe actuar como apoyo al sostenimiento de la paz pública, ¿de qué forma?, no hay otra más que participando de forma corresponsable. Por tanto, Manuel Alcántara, respecto al papel actual de los partidos políticos señala lo siguiente:
Los partidos continúan realizando funciones centrales en los sistemas políticos, aunque desempeñen mal las de representación y articulación de demandas; también siguen participando y estructurando la competencia política; seleccionando a los representantes; contribuyendo a la socialización de los ciudadanos, aunque cada vez en menor medida; dirigiendo el gobierno y la administración pública; estableciendo la agenda pública y coadyuvando en el establecimiento de la agenda mediática; actuando como oposición, incluso, realizando tareas de fiscalización y, en fin, haciendo operativo el sistema político.109
Por tanto, en el ejercicio legislativo, es importante también contar con canales de comunicación e instrumentos de participación ciudadana, sin embargo, como se
106 Camacho Granados, Julieta, “Instrumentación de la participación ciudadana en México”.
107 Véase, Reveles, Francisco, “Problemas de la representación política de la participación directa en la
democracia”.
108 Véase, Fernández Santillán, José, El despertar de la sociedad civil, p. 29.
109 Véase, Alcántara Sáez, Manuel, “Partidos políticos en América Latina: precisiones conceptuales,
108
mencionó en el apartado anterior, aunque es conveniente que la voluntad ciudadana prevalezca en los órganos legislativos, también es cierto que dicha voluntad encuentra limites, dichos límites podemos observarlos en dos sentidos: limites materiales y limites naturales.
Los límites materiales se hacen presentes cuando el ciudadano derivado de sus actividades tiene imposibilidad material de asistir a las sedes legislativas y de hacer patentes sus opiniones, o cuando los ciudadanos no cuentan con los recursos suficientes para trasladarse a los recintos legislativos u oficias de los representantes para ser escuchados, finalmente también se considera un límite material la inexistencia de incentivos positivos que alienten al ciudadano a tener un diálogo con sus representantes por no sentirse representados. Por su parte, los límites naturales se han hecho presentes cuando derivado de la naturaleza del tema abordado por la legislatura se hace necesaria la opinión no de todos los ciudadanos, sino únicamente de aquellos con conocimientos específicos que pueden abonar de forma correcta a la construcción de una mejor ley.
Más allá de los límites materiales y naturales, lo necesario es que el ciudadano tenga la posibilidad de actuar para beneficio de la comunidad, que no tenga miedo a la política, ni desafección por ella, ya que como bien menciona Hannah Arendt: “la política es una necesidad ineludible para la vida humana, tanto individual como social. Puesto que el hombre no es autárquico, sino que dependen de su existencia de otros, el cuidado de ésta debe concernir a todos, sin lo cual la convivencia sería imposible”110.