En el caso español y con anterioridad a la transición democrática, los estudios de Medicina abordaban diversos temas de Moral Médica, dentro de las disciplinas de Medicina Legal y Deontología Médica. Esta situación se desvaneció en los años 70, como veremos después56.
En todas las Escuelas de Medicina de Estados Unidos y dentro de unas formas curriculares más amplias y menos rígidas, se ofrecen cursos sobre Bioética y existe una gran proliferación de Centros y de publica- ciones. El número de especialistas es muy importante y hay que afirmar que hoy no es posible un trabajo serio en Bioética sin conocer la biblio- grafía existente en aquel país. En el caso español y salvo alguna excep- 55. Ver GRACIA, D., Procedimientos de decisión en Ética clínica, Madrid, 1991 Allí se recogen un gran número de modelos para el estudio de casos, procedentes especialmente de USA. Ver DRANE, F. J., Clinic Bioethics. Theory and Practice in Medical Ethical De-
cision Making, Kansas, 1944; JONSEN, A., SIEGLER, M. y WINSLADE, J., Clinical Ethics:
A Practical Approach to Ethical Decisions in Clinical Medicine, Nueva York, 1986. 56. Cf. GAFO, J., Enseñanza de la Ética a los profesionales biomédicos, en VILARDELL, F. (Coord.), Ética y Medicina, Madrid, 1988, 159-175.
ción, el mayor número de publicaciones sobre Bioética se ha hecho des- de el campo de la teología moral católica; en alguna manera nuestro país está en una situación similar a la de Estados Unidos con anterioridad a los años 70, como subrayaremos posteriormente con mayor amplitud.
Otra realidad importante, surgida últimamente en torno al gran desarrollo de la Bioética, es la de los Comités de Ética. Ya hace años que existían en muchos países los Comités Éticos de Ensayos Clínicos, que tenían que supervisar la experimentación realizada en seres humanos, tanto en sus aspectos científicos como éticos. A partir de los años 80 comienzan a florecer en USA los Comités Hospitalarios de Ética o Comités
de Ética Asistencial, que hoy existen en prácticamente todos los hospi-
tales de importancia. En ese país para lograr actualmente la acredita- ción de un hospital se exige la existencia de dicho comité. Se trata de instituciones de reflexión, llamadas a establecer criterios éticos. Es positivo que funcionen aunque no abunden los casos; incluso algunos creen que su objetivo primario no es la solución de casos y que lo más importante es percibir dónde están los puntos del conflicto ético del hospital. Una consecuencia muy importante de la labor de estos Comités es marcar Guidelines, directivas... de actuación ante situacio- nes que se presentan en la praxis hospitalaria57.
Su composición es variable, pero suelen formar parte de los Comi- tés, además de médicos –preferentemente de distintas especialidades– y enfermeras, también otras personas, como representantes de la admi- nistración del hospital, asistentes sociales y capellanes, que puedan reflejar el punto de vista de los enfermos. También participan, lógica- mente, especialistas en el campo de la Bioética y juristas. Algunos con- sideran que debe formar también parte alguien que represente la opi- nión de los ciudadanos. Tienen reuniones periódicas, o en casos espe- ciales, y sus decisiones no tienen estricto valor jurídico –aunque cierta- mente tienen su peso en un proceso por mala práctica. En casos urgen- tes suelen actuar a través de una comisión permanente, que deberá dar parte a los otros miembros de las decisiones tomadas58.
57. Ver el número dedicado a estos Comités: Comités de Bioética: necesidad, estructura y
funcionamiento, en Labor Hospitalaria 25 (1993) n.º 229 (n.º monográfico).
58. Sobre los Comités de Ética, cf. AA. VV., Dalla bioetica ai comitati etici, Milano, 1988; PRIVITERA, S., L’Etica nei comitati di bioetica, Palermo, 1991; SPAGNOLO, A., I
comitati etici negli ospedali: sintesi e considerazioni a margine di un recente simposio, en
Medicina e Morale(1986-3) 571-572; MARINELLI, M., Etiche e Comitati di Bioetica, Brezzo de Bedero, 1991.
Los Comités tienen una función consultiva, no de control o castigo, y un objetivo primario de los mismos es mejorar la calidad de la fun- ción sanitaria. En ese sentido y como afirma D. Gracia, es un verdade- ro “comité de calidad”. Es importante resaltar que la ética tiene la fun- ción de aprender a manejar los valores y de incluirlos en los procesos de decisión, ya que esta ponderación de los valores favorece la calidad de la atención sanitaria. La diversidad de los miembros que le compo- nen sirve para la percepción de los matices que son muy importantes en la ponderación de los valores. El estudio de los casos debe partir del análisis, lo más preciso posible, de los hechos clínicos. De ahí la gran importancia de la historia clínica, que debería presentarse con la mejor elaboración posible.
Son bastantes los países que poseen los llamados Comités Nacionales
de Ética. Con frecuencia dependen de la Jefatura del Estado de la nación
y sus directrices no tienen un valor jurídico estrictamente vinculante, pero sus decisiones poseen una gran relevancia. Creemos que es una figura muy válida en el marco de una temática cambiante y en continuo progreso, por lo que no es fácil marcar leyes concluyentes. Estos Comités, a un nivel distinto, tienen una composición multidisciplinar, similar a la de los Comités Hospitalarios. En España no existe un Comité Nacional de Ética, aunque recientemente se ha creado un Comité Asesor del Ministerio de Sanidad, entre cuyas funciones incluye la respuesta a la problemática ética. Nuestro punto de vista personal es que también nuestro país debería tener un Comité Nacional.