Capítulo II: La imagen de la mujer negra en Reyita, sencillamente Testimonio de una negra cubana nonagenaria , de Daisy Rubiera Castillo Testimonio de una negra cubana nonagenaria, de Daisy Rubiera Castillo
2.2. L A IMAGEN DE LA MUJER NEGRA EN EL PERSONAJE PROTAGÓNICO R EYITA
2.2.2. L A IMAGEN DE LA MUJER NEGRA DISCRIMINADA
En torno a esta imagen es necesario dar a conocer algunas particularidades, puesto que la misma no aparece en la crítica consultada y además no puede ser abordada de forma independiente, debido a su estrecho vínculo con otras que también fueron consensuadas por medio de nuestro análisis textual, como son: la imagen social, la imagen familiar y la imagen de otros sobre la mujer negra. Se cree entonces pertinente que en cada una de las imágenes mencionadas se distingan elementos a fines para determinar cómo se construye en su conjunto la imagen de la mujer negra discriminada. Es por ello que se desplegará el análisis de cada una por separado y por último se arribará a conclusiones.
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De lo anterior, en primer orden, ubicamos la imagen social de la mujer negra, en la cual la discriminación se proyecta, en dos direcciones. La primera, se enfoca en las experiencias sociales discriminatorias tanto particulares como colectivas en torno a la mujer negra. La segunda es la influencia de estas experiencias sociales en la protagonista desde el punto de vista individual y familiar.
La primera dirección, las experiencias sociales discriminatorias tanto particulares como colectivas en torno a la mujer negra, no son más que aquellas experiencias por las que transita la protagonista en la sociedad por un lado, y por otro, aquellas que le ocurren a todo el sector social donde ella se incluye.
Las experiencias individuales de discriminación en la sociedad se confirman con el reconocimiento de este entorno por la protagonista, quien se declara víctima.
Yo fui víctima de una terrible discriminación […] se suma la que había en Cuba […] 192
Mientras que las experiencias colectivas de discriminación en la sociedad en las que se ve incluida, no son más que los destinos que debían seguir las mujeres negras en la sociedad de la época la servidumbre y la prostitución. Entre las actitudes discriminatorias que se evidencian están: el aislamiento, la exclusión, el servilismo y la mutilación. Ante esta situación existe una negación no solo por la protagonista para sí misma, sino también para el destino de su descendencia.
La mujer negra no tuvo un destino menos incierto, trabajar de sirvienta, lavandera, o caer en la prostitución, para terminar en un hospital o en el presidio, si antes no cogía el camino del cementerio. Eso era lo que yo no quería para los hijos que tuviera.193
La segunda dirección, es la influencia de estas experiencias sociales discriminatorias en la protagonista desde el punto de vista individual y familiar. Dichas influencias son psicológicas y sociales, constituyen en su conjunto, la única forma de lucha que encuentra para enfrentarse a la discriminación.
En un primer momento el enfrentamiento a la discriminación en la sociedad es asumido por la protagonista como la necesidad de huida hacia otro territorio, su concepción es la de
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abandono de su país como solución a la problemática social. La búsqueda de un sitio donde no exista la discriminación racial y si la igualdad.
Ese amor que mi abuelita me inculcó por su tierra natal influyó mucho en mi determinación de incorporarme al movimiento de Marcus Garvey- para irme para África, cansada de ser discriminada por negra.
Sin embargo sus aspiraciones son frustradas, lo que trae como consecuencia un cambio en el tipo de enfrentamiento. Ya no puede realizar una huida sino la lucha contra la discriminación desde su lugar de origen, desde su posición.
[…] Para mí aquello fue como si de pronto ¡pam! me dieran un golpe. Me tenía que quedar en Cuba, seguir sufriendo por negra. Después de aquello, de una cosa yo sí estaba segura: ¡tenía que imponerme a la discriminación! 194
Este nuevo enfrentamiento va a ser desde el plano familiar puesto que la discriminación racial hace que la protagonista se vea obligada a transformar sus concepciones raciales producto a la influencia de la sociedad en que vive. Por tanto ocurre un cambio de carácter psicológico-social, donde se aprecia como solución al problema discriminatorio, buscar el proceso de blanqueamiento. La protagonista tiene la necesidad de establecer matrimonio con un hombre blanco, no porque reniegue de su raza, sino para poder asegurarle a su descendencia un destino mejor que el suyo.
[…] nunca quise un marido negro. Yo tenía una razón importante, que lo explica todo, ¿sabes? No quería tener hijos negros como yo, para que nadie me los malmirara, para que nadie me los vejara, me los humillara. ¡Ay, solo Dios sabe…! No quise que los hijos que tuviera sufrieran lo que sufrí yo. Por eso me casé con un blanco. 195
Sin embargo el enfrentamiento a la discriminación racial en la sociedad desde el plano familiar continúa. Ahora la lucha de la protagonista se enfoca en que sus hijos no fuesen víctimas por medio de actitudes como la exclusión o la humillación. Por el contrario, que tuviesen otras oportunidades de desarrollo, aunque en algunos momentos le es imposible.
Yo siempre traté de que la sombra de la discriminación no hiciera mella en ustedes, por eso me molestaba tanto cuando alguno de los comerciantes- con quienes tu papá tenía relaciones de trabajo- para llamarlos les decía: «Oye, negrito», «Ven acá negrito», pero no en tono cariñoso, sino siempre un tanto despectivo. Delante de mí
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nadie se atrevía a usar gracias de ningún tipo con ustedes, porque yo, de la mejor manera posible y siempre sonreída, ponía a cualquiera en su lugar. 196
La defensa de sus hijos es la mayor oposición que asume la protagonista ante la discriminación racial en la sociedad.
2.2.2.2. La imagen familiar de la mujer negra
En otra arista, la imagen familiar de la mujer negra, está conformada por medio de la discriminación hacia la protagonista por una porción de su familia, tanto consanguínea como política.
En la familia consanguínea esta actitud discriminatoria es conocida como endorracismo que es la exclusión propia o de los suyos debido a la raza o color de piel. El mismo se basa en que un individuo o grupo valore negativamente en los otros un carácter que también él posee, solo que, al parecer, en dosis menor. Dosis que él tampoco quisiera poseer y a la que también descalifica.197
También se aprecia la endoculturación familiar, fenómeno que se explica por «la adopción de conductas transmitidas por la familia a través de ejemplos, valores morales y laborales heredados o adquiridos en condiciones históricas de pobreza» 198 y por la condición racial. En la protagonista, por tanto, la discriminación familiar se expresa desde el punto de vista físico, psicológico y moral. Además está desplegada fundamentalmente por su propia madre, quien no la acepta.
Yo fui víctima de una terrible discriminación por parte de mi mamá […]199
Desde el punto de vista físico, la discriminación de la madre se constata desde los primeros años de edad de la protagonista. Se declara de forma verbal a través de los elementos peyorativos que emplea para nombrar a las características fenotípicas de la protagonista en su niñez como son el color de la piel y los labios. Esto trae como consecuencia los primeros síntomas de diferenciación, además de la incomprensión de la protagonista de su condición como mujer negra. El maltrato verbal a partir de características fenotípicas se efectúa por medio de adjetivos como jocicúa, bemba, mona y sintagmas como: negra esta; sumamente degradantes.
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Me corregía en mala forma, a cada rato me decía «La negra esta, la jocicúa esta». Siempre me sentí desairada por ella.200
Parece que yo tenía una manía de andar con la boca abierta, eso era motivo de incomodidad para ella, por lo que cuando me veía, me gritaba: «Reyita cierra la boca que la bemba te va a llegar a la rodilla». Y yo me miraba en el espejo y me parecía que yo no tenía ninguna bemba, pues comparaba mis labios con los de otros negros – que sí los tenían muy gruesos- y me daba cuenta de que los míos eran finos; pero, claro, no como los de mis hermanos maternos.201
Desde el punto de vista psicológico, la discriminación materna se verifica a través de una serie de elementos dentro de los que se encuentran:
La diferenciación constante entre sus hijas, lo que trae como resultado el sentimiento de rechazo e inferioridad además de la no compenetración en la relación madre–hija.
Para mi mamá fue una desgracia que yo fuera de sus cuatro hijas la única negra. Siempre sentí la diferencia que hubo entre nosotras, porque el afecto y el cariño de ella hacia mí no era igual al que sentía por mis hermanas. 202
La represión de las actitudes y los gustos de la protagonista, impide que la misma posea un desarrollo favorable, y que en vez de satisfacer sus necesidades individuales las reprima porque no son aceptadas por su madre, cuando plantea: «Isabel se molestaba con todo lo mío» 203 o al expresar: «A mí me gusta mucho el baile, a pesar de que casi no he bailado, porque mi mamá no me dejaba […]».204
La incomprensión de las aspiraciones de la protagonista, que trae como consecuencia la frustración de la misma, ya que no existe apoyo ni interés materno por el futuro de su hija. En este caso la madre está guiada por el estereotipo social de la incivilización en la mujer negra y su incapacidad de ser inteligente en el plano académico.
No me llegué a inscribir, ¡sin uniforme no se podía ir! […] Hablé con otros miembros de la familia, pero solo conseguí que dijeran: «Esta negrita se ha vuelto loca». Como es natural mi mamá también se enteró; y además de mostrar indiferencia, se sumó al comentario.205
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La negación y la vergüenza ante los demás. Lo que conduce a una serie de efectos en la protagonista, entre los que se destacan: la limitación de las relaciones sociales, la prohibición del esparcimiento, el rechazo filial, el enclaustramiento obligatorio, el sufrimiento ante la degradación.
Pero el complejo de mi mamá la hacía ver visiones. Ese era en ella un problema tan grave, que cuando mi hermana María- que me quería mucho- me vestía por las tardes y me mandaba a dar un paseíto con las otras muchachitas del barrio, si Isabel me veía, me llamaba, me sacudía y me decía: «Reyita, tú no eres mona de nadie para que se rían de tí», y enseguida me llevaba para la casa donde ella trabajaba. ¡Ay, Dios mío!, como yo sufrí con eso. 206
En una ocasión- ya yo era más grande- había una fiesta en el barrio […] y ella me dijo:
[…] -Reyita, no puedes ir a hacer el papel de mona entre todos los mulatos, ¡pasa a fregar los trastos de los blancos! […] Durante mucho tiempo yo no la comprendí, pero después de vieja me di cuenta de que ¡mi pobre madre! fue una víctima […]207
El último elemento es el abandono materno, donde se establece una ruptura en la relación madre-hija y aparentemente ambos personajes son beneficiados. Por una parte la madre deja de sentir vergüenza y por otra la protagonista deja de sentirse rechazada.
Al tiempo, Juan, el -hermano de mi papá […] me fue a ver y le pidió a mi mamá que me dejara ir a vivir con él. Isabel aceptó y como a los tres o cuatro días nos fuimos […] A partir de ese momento no volví a vivir con mi mamá. Ella descansó de sus complejos conmigo.208
Como secuela, la protagonista prefiere sufrir todo tipo de maltratos y carencias al lado de otros familiares que irse de nuevo a vivir con su madre, porque la discriminación de ella, le produce más pesar. Por tanto se engendra una negación de la madre en la protagonista.
¡Pero la doña era mala! ¿Qué hacía mi tío ante aquella situación y aquellos abusos? Él ignoraba todo, nunca le dije nada, era muy bueno y muy noble […] En definitiva, ¿qué iba a resolver? Me llevarían de nuevo con mi mamá y allí estaría peor.209
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Un componente válido a destacar es que la imagen familiar de la mujer negra cambia en la actitud de la madre de la protagonista, específicamente cuando esta última asume el proceso de blanqueamiento al casarse con un hombre blanco, de discriminada pasa a ser aceptada por la madre, quien reinicia las relaciones con ella.
[…] Isabel se sintió muy contenta, en primer lugar porque él era blanco y sus nietos no serían negros prietos; me felicitó por haber entendido lo importante que era adelantar la raza y, en segundo lugar, porque estabilizaría mi vida. 210
En otra dirección la discriminación hacia la protagonista se exhibe también en la actitud de otros familiares no consanguíneos, sino políticos. En este caso la discriminación se genera a partir del racismo por medio del maltrato verbal con el empleo el lenguaje despectivo. Entre ellos, el diminutivo paternalista: negrita y el adjetivo que lo califica mala. La maldad que es un estereotipo social empleado para ratificar la desmoralización de los individuos negros.
Mangá se asomó y me vio durmiendo, se insultó y comenzó a gritar: ¡Juan, mira si esta negrita es mala! No le tiene miedo a la oscuridad, mira como duerme tan tranquila- y me mandó a dormir a la cama.211
En otro caso el maltrato verbal se evidencia en el apartado del libro « ¿Por qué me casé con un blanco?». Este es ejercido por un familiar del esposo, a través del empleo del lenguaje despectivo por medio de la oración unimembre exclamativa «¡Una negra!» y también de la oración bimembre «A mi casa ni entra». Por otra parte se considera que se comete la discriminación física trasladada al espacio doméstico al expresarse «nos tiró la puerta en la cara», lo que evidencia el menosprecio total hacia la protagonista por su condición. Estas actitudes traen como consecuencia la vergüenza y la humillación. Lo que se produce como respuesta no es el enfrentamiento sino es el escape y la negación de la protagonista hacia toda la familia del esposo.
La vergüenza que pasé fue tan grande, me sentí tan humillada, que casi salí corriendo 212
Para cerrar este acápite se puede establecer que la imagen familiar de la mujer negra está configurada a partir de la discriminación, donde confluyen elementos como el endorracismo, la enculturación familiar y el racismo hacia la protagonista, por una porción
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de su familia. A su vez trae consecuencias como: el sufrimiento, la frustración, la negación hacia algunos de los miembros de su familia y el distanciamiento.
2.2.2.3. La imagen de otros sobre la mujer negra
Luego de apreciar la configuración tanto de la imagen social como de la familiar de la mujer negra, queda en último lugar la imagen de otros sobre la mujer negra. La misma se forma a partir de los criterios y las actitudes discriminatorias que infieren otros personajes hacia la protagonista. Dichos personajes no son familiares y son blancos, entre ellos están: vecinos y compañeros de trabajo del esposo. A través de sus criterios y actitudes se manifiesta la perspectiva estereotipada de la sociedad hacia la mujer negra con los principios de: la inferioridad, la fealdad y la incivilización.
El estereotipo de la inferioridad integra la imagen de otros sobre la mujer negra debido a la condición racial de la protagonista por ser una mujer negra y por contraer matrimonio con un hombre blanco. La inferioridad está dada por el racismo en la sociedad de la época donde se consideraba la mezcla de componentes raciales como algo negativo y positivo su separación y diferenciación, lo que no se cumple en un matrimonio mixto. Esta situación tiene dos consecuencias.
La primera conduce al racismo, desde el rechazo efectuado por los personajes blancos hacia la protagonista y no hacia el esposo, quien es aceptado, y quien decide no representar a la mujer negra.
Él se llevaba muy bien con el dueño del Expreso, siempre lo iba a visitar. Sin embargo, ellos nunca fueron a mi casa, ni tu papá me llevó nunca a casa de ellos; aquello me dolía. Nunca le reproché nada, necesitaba conservar mi matrimonio a cualquier precio.213
La segunda conduce al racismo a partir del rechazo a ambos.
Mis vecinos- en su mayoría blancos- discriminaban a Rubiera por haberse casado conmigo; y los negro, aunque reconocían que casarse con un blanco «era un paso de avance», tenían ciertos recelos, porque Rubiera no era amigo de que estuviera metido en casa ajena y tampoco le gustaba llegar a la de él y encontrar a la gente «cuchicheando», como decía. 214
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Sin embargo en este fragmento se evidencia una dicotomía. La protagonista gracias a su condición de ser una mujer negra, esposa de un hombre blanco es: rechazada por los blancos por medio del racismo y es aceptada por los negros, a partir del proceso conocido como, blanqueamiento.
Otro factor que influye dentro del estereotipo de la inferioridad de la mujer negra es su condición social: ser una mujer pobre.
Marcelina, ¿por qué si yo soy una mujer casada, y con un blanco, a mí no me dicen doña?-ella sonrió con tristeza y me respondió:
-¿Por qué te van a decir doña? A esa gente le dicen doña porque son blancas y tienen dinero; pero a ti, negra prieta, casada con un blanco, sí, pero pobre, ¿doña de qué? ¡Reyita!215
El estereotipo de la fealdad, en otro ángulo, está fijado por el prejuicio hacia la protagonista por otros personajes blancos. Esto se evidencia con la asunción errónea de que rasgos o capacidades físicas están derivadas de características raciales, más conocido como el determinismo biológico, originario de las teorías positivistas, tales son los ejemplos de las dos vecinas blancas de la protagonista: una cree que la mujeres negras dan a luz a los niños claros que luego oscurecen y otra que las mujeres negras no pueden tener voces finas y menos para ejercer el canto.
Mientras que el estereotipo de la incivilización está cimentado también por el prejuicio hacia la mujer negra como consecuencia del determinismo biológico y del imaginario popular. Sobre el mismo, se considera que las capacidades intelectuales son consecuencia de las capacidades biológicas de cada individuo, lo que no excluye a la raza. Por tal motivo es que la protagonista es considerada por otros personajes como bruta e ignorante o incapaz de distinguirse en el plano académico por su condición racial, lo que es rebatido en el siguiente fragmento:
[Los libros] los estudiaba por la noche y por el día le daba las clases a los muchachos. Los padres decían: ¡Mira cómo sabe esta negrita!, se corría la voz y todo el mundo ponía a su muchacho en mi escuelita.216
En síntesis se puede señalar que la imagen de otros sobre la mujer negra está configurada desde la discriminación hacia la protagonista por medio de los estereotipos sociales, esto
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trae como resultado que en ella exista en cada momento la necesidad de romper dichos estereotipos o demostrar la superación de los mismos, para poder integrarse a la sociedad.
Después de dilucidar cómo se construyen las tres imágenes: la social, la familiar y la de