I V A SPIRACIÓN DE LIQUIDOS
L EUCEMIA CANINA Y FELINA
MVZ. Carlos García Alcaráz Las leucemias deben considerarse neoplasias malignas de precursores de leucocitos, caracterizadas por: l) sustitución difusa de la médula ósea por células leucémicas proliferantes; 2) Número y formas anormales de leucocitos inmaduros en sangre circulante, y 3) infiltraciones difusas del hígado, bazo, ganglios linfáticos y otras zonas de toda la economía. En las primeras fases de los estados mieloproliferativos, hay una disminución o una inadecuada producción de las células de la médula ósea, la cual puede manifestar problemas funcionales sin ninguna otra evidencia de neoplasia. La presencia en la circulación o en la médula de anormalidades morfológicas o citopenia se denomina mielodisplasia o preleucemia, la cual puede progresar a una auténtica neoplasia o leucemia. Generalmente la leucemia se caracteriza por un aumento del número de glóbulos blancos en la circulación de la sangre periférica, invirtiendo la proporción acostumbrada entre glóbulos rojos y blancos circulantes. Ocasionalmente, en algunas leucemias, la cantidad de glóbulos blancos en lugar de estar aumentada está disminuida, denominándose entonces leucemia aleucémica o leucopénica. Sin embargo, el número de glóbulos blancos que circulan en la sangre periférica (aumentado o disminuido) es solo el reflejo de un problema muy grave, cuya relación con la índole mortal que guarda la enfermedad tiene poco que ver. En las leucemias, la anemia, la trombocitopenia, la desaparición por sustitución de los leucocitos con morfología y funcionamiento normal por células leucémicas y la invasión de diversos órganos y tejidos confieren a esta enfermedad su carácter desastroso y mortal.
Los problemas mieloproliferativos en los perros y en los gatos en su inicio se caracterizan por una inadecuada o disminuida producción de la médula ósea. A esta condición se le conoce como mielodisplasia o preleucemia y clínicamente es difícil de diagnosticar. La edad de presentación varia entre los 4 y los 11 años, sin
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predilección de raza. Fiebre, por lo general de origen infeccioso debido a neutropenia o a la producción de pirógenos causados por la misma enfermedad. Anemia y trombocitopenia, producirán cansancio, astenia, palidez, petequias. Hepatomegalia y esplenomegalia que varia desde discreta hasta muy evidente debido probablemente a hematopoyesis extramedular o a un incremento del secuestro y destrucción de las células anormales.
Los perros con mielodisplasia pueden tener pancitopenia, con normoblastenia. Pueden encontrarse eritrocitos nucleados y un número anormalmente alto de reticulocitos,, as¡ mismo puede haber grandes y extrañas plaquetas, cuya función es inadecuada. El examen de la médula ósea se caracteriza por contener células con anormalidades en la maduración, pero el número de blastos no suele superar el 30 %.
El síndrome preleucémico puede preceder a una auténtica leucemia mieloide por meses y aun por años, es más frecuente en gatos que en perros.
Las leucemias se clasifican en agudas y crónicas; as¡ mismo se pueden subclasificar según el tipo particular de glóbulos blanco que interviene,, en: l) linfocítica o linfoblástica y 2) mielocítica o mielógena, la cual incluye eritroleucemia, leucemia megacariocitica y leucemia mielomonocítica. Si reunimos ambas clasificaciones,, podría simplificarse: l) leucemia linfocítica aguda o linfoblástica (LLA); 2) leucemia linfocítica crónica; 3) leucemia mielocítica aguda o mieloblástica (LNU); 4) leucemia mielocítica crónica (LMC).
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Las leucemias agudas se caracterizan por tener un curso rápido y agresivo, de presentación abrupta y que en caso de no tratarse conducen a la muerte en poco tiempo. La presencia de células inmaduras (blastos) en la corriente sanguínea o en la médula son características de este tipo de leucemias. En las leucemias crónicas la presentación es insidiosa, indolente, de curso prolongado y se caracterizan por la predominancia de precursores celulares tardíos, bien diferenciados, como sucede en la leucemia linfocítica crónica con la presencia de linfocitos o de neutrófilos en los casos de leucemia mieloide crónica.
El conocimiento del tipo de leucemia se hace importante para la emisión del pronóstico, por ejemplo en los casos de leucemia aguda mielocítica o no linfoide el pronóstico es muy pobre. Este tipo de leucemia es el más común en perros abarcando aproximadamente el 70% de los casos de leucemias. Para deteminar el tipo de leucemia (mielocítica o línfoide) aguda, las tinciones convencionales de sangre o médula ósea utilizando Giemsa o Wright no son la mejor opción. Las tinciones citoquímicas son las adecuadas para determinar si los blastos son linfoides o mieloides y para subclasificar las leucemias mieloides en mielocíticas, monocíticas o mielomonocíticas.
INCIDENCIA.
La leucemia en humanos en una forma frecuente de neoplasia. En estado Unidos es la sexta causa de muerte por cáncer. En veterinaria la incidencia en de leucemia en nuestro país es desconocida, en tanto que en el gato muchos de los casos están relacionados con el virus de la leucemia felina, aunque la mayoría de los gatos contagiados por este virus, no presenten leucemia como una de sus principales manifestaciones clínicas. En cuanto a la incidencia en las diversas razas de perros se ha visto que en los casos de mielodisplasia cualquier raza puede afectarse en la misma proporción y que el rango de presentación varia entre los 4 y los 11 años. En la leucemia aguda no linfoide o mieloide las razas
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grandes tienen mayor predisposición siendo la edad de presentación entre los 12 meses y los 12 años con una media de seis años. Las hembras parecen afectarse en mayor proporción que los machos. En la leucemia linfoblástica aguda las razas grandes en general y Pastor Alemán y en especial son presentados con mayor frecuencia.
En las leucemias linfocíticas crónicas y en las mieloides crónicas no parece haber ninguna predilección de raza en tanto que en ambas la edad promedio de presentación varia entre los 7 y los 10 años. A diferencia del humano en las leucemias mieloides crónicas no se ha descubierto ningún patrón de anormalidades cromosómicas, como sucede en los casos de leucemias granulocíticas crónicas. En los Japoneses y en general en las razas orientales la leucemia linfocítica crónica es muy rara.
ETIOLOGÍA Y PATOGENIA.
Excepto en ciertos casos confirmados de presencia del virus de la leucemia felina (VLeFe) en gatos los orígenes de la leucemia son tan misteriosos como el resto de las formas de cáncer y otra vez con excepción de la presencia de VleFe no hay factor etiológico único que pueda adaptarse a todos los tipos de leucemia. Los factores leucemogenesicos son: l) el origen celular en varias leucemias, 2) la naturaleza de la alteración prolifertativa en las células transformadas, 3) los cambios en el genoma responsables de la expresión del fenotipo leucémico y 4) los factores etiológicos responsables de las alteraciones genómicas.
Todas las leucemias tiene su origen en proliferaciones monoclonales de células madre hematopoyéticas. En humanos los marcadores cromosómicos
como el cromosoma Filadelfia y el análisis de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa son la prueba de que se trata de alteraciones clonales aunque en los perros aun no se haya descubierto todavía ningún marcador cromosómico.
Desde hace tiempo se sabe que la mayoría de las células malignas de los canceres en el humano, tienen anormalidades cromosómicas, as¡ sucede con los
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descubierto ausencia de bandas especificas del cariotipo que afectan a los autosomas, en ciertas formas de leucemia y linfomas se ha observado traslocación de los cromosomas, casi siempre en el 8 y 14 o 2 y 9 esto nos conduce sospechar que algunas formas de cáncer se encuentran encerradas en el interior de ciertos genes (oncogenes) y que la expresión de estos genes puede presentarse por ciertos factores desencadenantes que reordenen el código de ADN. En los animales seguramente deben existir estas alteraciones cromosómicas, sin embargo se necesita todavía mayor estudio acerca de este fenómeno genético. Se puede concluir, que en algunas formas de cáncer hay ciertos factores predisponentes (genéticos) y otros determinantes (químicos, físicos) que pueden hacer, que en caso de confluencia, estos oncogenes se manifiesten clínicamente.