DISCURSO TELEVISIVO
2. H IPÓTESIS DE LA INVESTIGACIÓN
2.3 L OS SISTEMAS EXPRESIVOS DEL LENGUAJE AUDIOVISUAL
Antes de avanzar en la construcción del marco teórico del estudio, consideramos necesario proponer una caracterización del lenguaje audiovisual que se corresponda con la hipótesis y los axiomas que hemos planteado.
De entre los sistemas de comunicación y expresión de base icónica, el lenguaje audiovisual se destaca por presentar una característica distintiva: la de engendrar 9 a otros lenguajes y sistemas expresivos o, como sostiene Rodríguez (1998:26):
“Su capacidad de articular dentro de él a cualquier otro lenguaje basado en la percepción
humana.”
En efecto, sabemos que dentro del lenguaje audiovisual se articulan una variedad y multiplicidad de sistemas que abarcan, a su vez, a otros sistemas de comunicación como pueden ser el gestual, el musical, el escenográfico, el de iluminación, vestuario, etc., (es importante demarcar que si bien estos sistemas actúan de forma integrada dentro del lenguaje audiovisual, podemos constatar su existencia autonómica en otras prácticas culturales y sociales de la vida cotidiana).
Pero, ¿cuáles son los sistemas de comunicación y expresión básicos del lenguaje audiovisual? Al momento, en sus usos televisivo y cinematográfico podemos distinguir cinco sistemas base de relevancia:
-la LENGUA HABLADA, que implica la utilización de unos códigos lingüísticos y que se manifiesta en el uso de la palabra hablada; nivel verbal del discurso televisivo;
-la LENGUA ESCRITA, que implica la utilización de unos códigos lingüísticos y que se manifiesta en el uso del texto escrito; nivel escritural del discurso televisivo;
-el LENGUAJE GRÁFICO: implica la utilización de unos códigos gráficos y se manifiesta en el uso de las imágenes estáticas y en el diseño del texto escrito; utiliza también como soporte al nivel escritural del discurso televisivo;
-el LENGUAJE VISUAL, relacionado con la sintaxis de las imágenes en movimiento, sus contenidos, los encuadres, los puntos de vista y los movimientos de cámara; puede constituirse como una expresión de tipo naturalista que copia fotomiméticamente la realidad o como una expresión arbitraria configurada por convenciones estéticas, históricas o de género;
-y el LENGUAJE SONORO, que se manifiesta en los ritmos y entonaciones de las palabras, en el uso de la música y de los efectos sonoros; al igual que el lenguaje visual, puede constituirse como una expresión de tipo naturalista que copia audiomiméticamente los sonidos de la realidad
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o como una expresión arbitraria configurada por convenciones estéticas, históricas o incluso de género.
Al detenernos en esta complejidad de sistemas expresivos del lenguaje audiovisual , lo hacemos considerando que éste presenta el modo básico de funcionamiento que Èmile Benveniste (1969) denominó como modo semántico por oposición al modo semiótico, propio de otros lenguajes o sistemas expresivos. Los sistemas que operan mediante el modo de funcionamiento semiótico nos permiten identificar a sus unidades como signos (la lengua, por ejemplo, que presenta unidades dotadas de un significado y de un significante) además de establecer y descubrir criterios cada vez más sutiles de distintividad entre ellos. Al referirnos al modo semántico de funcionamiento entramos ya en un modo específico de significación que es producida por el discurso.
“Los problemas que se plantean aquí son la función de la lengua como productora de mensajes. Ahora el mensaje no se reduce a una sucesión de unidades por identificar separadamente; no es una suma de signos la que produce sentido, es, por el contrario, el sentido concebido globalmente(...) El orden semántico se identifica con el mundo de la enunciación y el universo del discurso.” (Benveniste, È., 1969:134)
Partiendo de esta distinción, Benveniste logra identificar a sistemas expresivos que pueden significar desde la presencia de unidades-signo (la lengua es el ejemplo paradigmático) y a otros dotados de unidades-discurso (la música, la pintura, el lenguaje audiovisual, etc.); en estos últimos, si bien podemos localizar unidades mínimas, se nos hace imposible distinguirlas como signos, se trata más bien de sistemas compuestos por formas capaces de convertirse en discursos a partir de la combinación de las mismas. Esta última apreciación es válida para el lenguaje audiovisual si consideramos la imposibilidad de identificar un signo audiovisual dotado de una identidad y una naturaleza concretas que sean válidas para los múltiples usos expresivos en los que el lenguaje audiovisual se manifiesta.
¿Cómo establecer en el lenguaje audiovisual una unidad de significación que sea menor a la del discurso? ¿Qué aspectos formales menores al discurso audiovisual son posibles de ser abordados como
objeto de estudio?, ¿los sonidos?, ¿un tipo de encuadre?, ¿un color?, ¿una palabra? ¿un tipo de iluminación?, ¿un elemento gráfico?
Ante la diversidad de sistemas expresivos y elementos que lo componen, resulta una tarea casi imposible abordar al lenguaje audiovisual desde una perspectiva estructural y sistémica si no consideramos al discurso como su unidad central.
Tanto en las artes de la figuración (la pintura, el dibujo, la escultura) al igual que en las artes de imágenes fijas o móviles, es la existencia misma de unidades lo que se torna tema de discusión. ¿De qué naturaleza serían? Si se trata de colores, se reconoce que componen también una escala cuyos peldaños principales están identificados por sus nombres. Son designados, no designan; no remiten a nada, no sugieren nada de manera unívoca. El artista los escoge, los amalgama, los dispone a su gusto en el lienzo, y es sólo en la composición donde se organiza y adquiere, técnicamente hablando, una “significación”, por la selección y disposición. Consideramos, entonces, que a partir de la combinación y disposición de las unidades de toda esta serie de lenguajes se construyen unas organizaciones discursivas mayores, unos discursos televisivos con unas formas de organización específicas que pueden ir desde un spot publicitario, un telediario, una telenovela, un telefilme, etc. Hemos optado por abordar al lenguaje audiovisual desde una perspectiva semántica, considerando a la unidad de discurso su núcleo de comunicación y expresión más representativo y dotado de unas características formales que permiten divisarlo.