CAPITULO III. LA EDUCACIÓN EN EL PROCESO SOCIAL Y POLÍTICO DEL
1. Acción colectiva en Pueblos Indígenas: Motor de la lucha social
1.1. La acción colectiva de los Pueblos Indígenas en
En el caso colombiano, como en otros países de la región, la acción colectiva de algunos grupos de la sociedad tales como estudiantes y campesinos, entre otros, ha tenido más repercusión en la agenda de los Estados, es decir, que a medida que
114 Ibíd., p. 59. 115 Ibíd., p. 59.
116 SANTOS, Boaventura de Sousa. De la mano de Alicia: lo social y lo político en la posmodernidad. Bogota: Uniandes, 1998. p. 60.
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estos movimientos tuvieron mayor visibilidad se insertaron en la esfera política. Tal como lo afirma Archila y retomando los postulados de Willen Assie “la acción colectiva en América Latina desemboca en la política (…) esa politización de la acción social le impone un reto adicional, consiste en la lucha por su autonomía ante el Estado y el sistema político”117. Retomando a Colombia, en los años ochenta la acción social colectiva se manifestó en la movilización urbana y rural como una forma de participación ciudadana que contradecía la política tradicional existente. Asimismo, la lucha social pasó de ser una forma de contradicción a la esfera económica (producción y consumo) y tomó importancia en la dimensión cultural; la construcción de identidades fue el punto focal de los actores sociales, especialmente en los movimientos correspondientes a etnia o a género. Por ejemplo, los movimientos indígenas son los que mayor visibilidad han tenido en el ámbito de las investigaciones nacionales e internacionales, resaltando especialmente “la afirmación de su diferencia y la obtención de espacios territoriales para consolidar su identidad”118. En los noventas, los movimientos sociales en Colombia dejaron de ser vistos como movimientos revolucionarios y las relaciones entre la sociedad civil y el Estado se empezaron a leer de manera distinta.
Esta categoría ha sido fundamental en el proceso de reconstrucción, reivindicación y empoderamiento del Pueblo Indígena Kankuamo; la acción colectiva ha permitido no solo posicionar al pueblo como un actor social no institucional en la esfera política y pública tanto a nivel nacional como internacional, sino que ha generado en la comunidad Kankuama un equilibrio social. La incorporación de la política de educación propia mediante la aprobación del Ministerio de Educación Nacional del Ordenamiento Educativo Kankuamo, es el resultado del éxito que tuvo este proceso de acción colectiva en el pueblo.
117 Op. Cit. p. 60. 118 Ibíd., p. 69.
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1.2 ACCIONES COLECTIVAS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN COLOMBIA PARA REIVINDICAR SUS DERECHOS AL TERRITORIO, LA CUTURA Y LA IDENTIDAD
A pesar de que la Constitución Política del 91 no solo reconoció la existencia de la diversidad de la Nación sino que también ordenó proteger la diversidad étnica y cultural, desafortunadamente los pueblos indígenas están muy limitados “(…) por un
régimen jurídico imperante que obedece a las lógicas políticas y económicas de una sociedad capitalista contradictoria a la filosofía milenaria indígena”119 que les dificulta
reconstruir históricamente su pasado, transformar su presente y dirigirse al futuro
sobre los fundamentos de identidad cultural, territorio y autonomía.
En esa medida los Pueblos Indígenas, en aras de ejercer justicia dentro de su territorio y de defender su cultura propia, deben generar acciones que les permitan fortalecerse como pueblo y generar resistencias que impidan su aculturización y la destrucción. “La jurisdicción especial indígena se debate entre entender la constitución como mecanismo alternativo de promoción democrática incluyente y social o como un mecanismo de promoción global de mercado, desarrollo y progreso de un Estado (auto) etiquetado como subdesarrollado y tercermundista”.120 Ante esta perspectiva es necesario que los Pueblos indígenas se fortalezcan en los ámbitos político, social o cultural, como herramienta de resistencia que les permita “preservar su diversidad étnica y cultural sobre una sociedad que se forja en procesos globales homogeneizantes”121. El autor Balakrishnan Rajagopal en su texto El derecho internacional desde abajo, el desarrollo, los movimientos sociales y la resistencia del tercer mundo afirma que los Pueblos Indígenas deben resistirse a su invisibilización y subordinación y, por tanto, deben emprender acciones jurídicas o manifestaciones sociales que puedan utilizarse a favor de la efectividad de los derechos fundamentales y que, de igual manera, permitan la integralidad, diversidad
119 CARRILLO, Diana y PATARROYO, Santiago. Derecho, interculturalidad y resistencia étnica.
Universidad Nacional de Colombia. 2009. Bogotá. P. 94. 120 Ibíd., p. 95.
121 Ibíd., p. 95.
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y subsistencia. Esta resistencia es entendida como “diversas actitudes válidas de concebir el mundo que rechazan el dogma de que la resistencia, para ser legitima, debe trabajar o bien dentro de las teorías existentes sobre la liberación humana o bien formular un paradigma universal completamente nuevo que sea aplicable a todo tiempo y lugar”.122
Esta propuesta de Rajagopal sobre la construcción de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas desde abajo se evidencia en el caso particular de la presente investigación donde es el Pueblo Kankuamo el que, desde la comunidad y en concertación con las autoridades propias, mayores, padres de familia, docentes y estudiantes, decide construir una política social para el ámbito educativo pertinente e incluyente que propende a la defensa de la autonomía, el territorio y la identidad. En el caso de los indígenas del Departamento del Cauca, desde el año 1990, 82 comunidades del Departamento comenzaron a movilizarse continuamente debido a la emergencia social, económica y cultural que los afectaba. El Estado tenía un desconocimiento absoluto de los pueblos indígenas y, por tal motivo, la única manera de ser atendidos por el gobierno (así fuera para lograr concertación y diálogo) era la toma de la carretera panamericana que atraviesa el Departamento. “Se dieron tomas de más de quince mil indígenas en cada ocasión, en los años de 1.994, 1.996, 1.998 y 1.999. Desde las primeras movilizaciones hubo acuerdos y actas firmadas por el gobierno nacional para resolver las exigencias de las comunidades movilizadas. Pero el gobierno nacional no ha cumplido en lo más mínimo”.123
Por tal motivo, en el año 1999, el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC realizó un congreso extraordinario en el que se declaró como territorio de convivencia, diálogo y negociación al resguardo de La María Piendamó para que fuera utilizado como “espacio propio de la sociedad civil para constituirse como
122 RAJAGOPAL, Balakrishnan. El Derecho internacional desde abajo, el desarrollo, los
movimientos sociales y la resistencia del tercer mundo. Bogotá, Colección del Calve en del Sur, ILSA. 2005. P. 35.
123 Consejo Regional Indígena Del Cauca, [Consultado: 03/06/2014] Disponible En: http://www.cric-colombia.org/portal/territorio-de-dialogo-y-negociacion/
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actor dentro del proceso de solución negociada del conflicto social y armado”.124 Esta Declaración fue emitida por los Pueblos Indígenas el 12 de octubre de 1999 y hubo una participación de más de 10 mil indígenas. “Allí se definieron cuatro mesas de trabajo: a) mesa de cumplimiento de acuerdos Gobierno nacional – organizaciones sociales del Cauca y Nariño, b) Mesa de reforma agraria, c) mesa de medio ambiente y biodiversidad y d) mesa de derechos económicos, sociales y culturales y víctimas directas de la guerra”.125 Estas mesas de trabajo se instalaron en los meses de marzo y mayo del año 2000 y han logrado tanto el reconocimiento del territorio como espacio de diálogo y convivencia por parte del Estado colombiano, como el fortalecimiento de la identidad y la autonomía de las comunidades indígenas, no solamente frente al Estado sino, también, frente a los sectores sociales y económicos dominantes.
Por otro lado y en el caso de los Indígenas del Departamento de Antioquia, el 10 de mayo de 1997 se hizo la Declaración de Neutralidad activa, realizada por los gobernadores indígenas de la Organización Indígena de Antioquia quienes, junto con las autoridades indígenas del Urabá, se declararon neutrales frente al conflicto armado.
“Nosotros los Emberá, los Zenúes, los Tules y los Chamíes, diez y seis mil indígenas que habitamos en veinticinco municipios entre ellos todos los del Urabá y el occidente cercano, acorralados por una ola de violencia y muerte, sólo comparable a la vivida por nuestros antepasados durante la conquista […] reafirmamos nuestra neutralidad frente al conflicto armado”.126
En esta Declaración se incluyen 5 puntos fundamentales: “1. No aceptar el reclutamiento, bajo ninguna forma, de los grupos armados 2. Reconocimiento de un conflicto con la colonización de la naturaleza en la región 3. Apoyo a la presencia de organismos internacionales de Derechos Humanos (DDHH) y de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) 4. Llamado a todos los sectores sociales del Urabá para defender la proclama y, por último, el inicio de una campaña nacional e internacional
124 Ibíd., Consejo Regional Indígena Del Cauca 125 Ibíd., Consejo Regional Indígena Del Cauca
126 Cabildos Indígenas y Organización Indígena de Antioquia- OIA. “Declaración de los Cabildos Indígenas y Organización Indígena de Antioquia”. En Neutralidad y Vida. Un camino para hacer y vivir la paz, 1997. p. 39
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por la neutralidad”.127 Ésta fue recibida y avalada por el gobierno y respetada por otros sectores sociales y religiosos. Esta declaración generó el respeto a la vida y a la autonomía, fortaleció a las comunidades culturalmente y estableció parámetros en la defensa del territorio.
2. EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN LA DEFENSA DEL TERRITORIO DEL