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LA AMPLIFICACIÓN DE LO DIFUSO Y DEFINITIVAMENTE AFORMAL

Si bien el espacio contemporáneo es ante todo un espacio fragmentario y disperso, pareciera que la globalización y las nuevas intensidades del capitalismo continúan promoviendo categorías homogenizantes y favoreciendo la consolidación de una mega-etnia. Tal paradoja no parece tramitarse con intensidad en la experiencia de la vida urbana, la cual se mantiene diversa, azarosa e impredecible en aquellos lugares y no lugares, los espacios otros, donde las evocaciones y los sueños de cada quien encuentran producen un hábitat. Lugares creados, transformados y destruidos por líneas de fuga, grietas e intersticios; espacios cargados de un solemne vacío, en el cual cada transeúnte produce sus propios significados, los que el necesite para dar sentido a su hacer.

Actuar en el territorio contemporáneo, obliga a comprometerse con su diferencia, y si ya se ha aceptado que la realidad material y corpórea no es el único orden a aprehender, se está aceptando paralelamente que las nuevas mapificaciones deben visibilizar las categorías, nodos y enlaces que subyacen en el paisaje urbano. La historia de lo urbano no es una narración unidireccional con un pasado relegado en los anaqueles, su presencia se desliza en un fluctuante retorno de piezas fragmentadas que alteran la superficie del presente. La interpretación y actualización de los acontecimientos que han emergido y por tanto tienen lugar en la superficie de la red palimpsesta de la ciudad es variable según el punto de referencia desde el cual se instale quien los interprete, según sus tránsitos, referencias, sueños y evocaciones; es decir, según su mirada. Miradas, que en tanto diversas, promueven verdades y realidades múltiples enriqueciendo la producción de hábitats y lugares desde los cuales habitar el mundo. La espacialidad contemporánea como un todo fragmentado, deslocalizado y multiplicado, constituido por lugares dinámicos e irreductibles de

117 imposible taxonomización; se presentan frente al urbanista como lugares creados tanto en la mente de los hombres como en la realidad corpórea de lo visible e inmaterial de lo sensorial.

El proyecto urbano llamado a actuar en las heterotopías de la ciudad contemporánea, precisa equiparse con un nuevo bagaje de miradas, percepciones y sensibilidades capaces de explorar el espacio difuso, definitivamente irregular y no exclusivamente material. Sus nuevos instrumentos y métodos operativos requieren asumir el proyecto como acto de indisciplina, el cual ya liberado de la ilusión de la predictibilidad, se sumerja en las profundidades de esa extraña fragilidad de la realidad que emerge y de las nuevas condiciones que a ella se remiten. En el momento en que se vuelva movimiento y actúe en la mutación de un lugar, se podrá afirmar que el urbanismo ha renunciado a disciplinar los espacios de lo urbano; por el contrario su (des)enfoque se instalará en el interés por catalizar los acontecimientos que allí suceden, de manera que puedan integrarse a la red palimsesta como hábitats en donde cualquiera, transeúnte, nómada o sedentario, encuentre o produzca un lugar.

Estos contraespacios, heterotopías de la ciudad contemporánea, reclaman más que ser re- presentados, ser amplificados y multiplicados. Estos espacios otros en los que hay lugar para la vida en su actual presentación, azarosa, inestable y diversa, cuentan con dimensiones que incluyen la profundidad -su tamaño no se mide por su condición física sino por la intensidad de acontecimientos que allí se propicien-, su valor radica en cómo las imágenes e historias que allí acontecen alteran y connotan la red palimpsesta de la ciudad, creando ecos y resonancias.

El urbanista al momento de actuar en las heteretopías, deberá liberarse de su deseo técnico de planificar un lugar y en su remplazo dar paso a lo inesperado. Apelando a los instrumentos del artista, podrá crear su propio glosario e interpretar esos espacios otros, libre de cualquier intención de dominio y control. Deberá renunciar a jerarquizaciones entre él, su saber y el lugar a intervenir, recordando siempre que el valor de un espacio radica en su vacío, y que el lugar soñado es un vacío posible de habitar de diversas maneras; sólo en ese momento podrá acercarse a los espacios otros; no siendo otro su empeño (técnico) que el de la amplificación dimensional y espacial del lugar, dando presencia a aquellos aspectos que se escapan a la mirada. Es el momento de deconstruir lo

118 aprendido por la planificación; de sensibilizar la mirada, y de apropiarse de las metodologías del

land-art y crear un urbanismo de intersticios, vacíos, evocaciones e indefiniciones; a manera de

ejemplo se ofrecen algunas intervenciones que transitan las afinidades entre el arte y la arquitectura,92altamente provocadoras en tanto producen lugares en los cuales se puede soñar.

25Metro-Red.

Martin Kippenberger Con Metro-Red Kippenberger buscaba crear una red mundial de metro (ficticia). Cada estructura conduce al supuesto túnel de metro, que queda cortado a los pocos metros.

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26Expedición LT28E.

Christian Hasucha “La colina era de poca altura y de arena. Resulto fácil excavar el agujero y realizar los cimientos para la escalera. Al día siguiente me atreví a ascender por primera vez. Las ovejas balaron a lo lejos. Reanudamos la marcha”. 27Jardín Sonoro. Douglas Hollis Unos tubos de órgano afinados incrustados en sus estructuras resuenan al paso del viento; el tono varía según la velocidad del viento.

Finalmente bajo esta alianza entre el urbanismo y el arte es necesario preguntar: ¿Cabe una intención en el proyecto urbano? Por supuesto que sí. Libre de cualquier jerarquización entre lo

120 material e inmaterial, entre nómadas y sedentarios, entre el lugar y la intervención, entre los transeúntes, urbanistas y planificadores; la intención del proyecto urbano que actúe en las heterotopías de la ciudad contemporánea será la de expandir sus límites más allá de una concreción corpórea, para así ofrecer lugares no determinados en los cuales cada transeúnte produzca su propio significado, a través de los sueños, fantasías e ideas que cada lugar le suscite.

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APÉNDICE

TRES RELATOS PARA UNA APROPIACIÓN ESTÉTICA DE LO URBANO