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La Biblioteca de la Real Academia de la Historia

Capítulo III. LAS ENCUADERNACIONES DE BRUGALLA EN LA BIBLIOTECA DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

3.1 La Biblioteca de la Real Academia de la Historia

a Real Academia de la Historia fue fundada oficialmente el 18 de abril de 1738 mediante un Real Decreto firmado por el rey Felipe V de Borbón, a quien varios eruditos que celebraban tertulias sobre asuntos de Historia en el domicilio de Julián Hermosilla (abogado de los Reales Consejos) desde el invierno de 1735 le solicitaron su protección y ayuda para esta actividad. El Rey se la otorgó, creando oficialmente esta Institución, cuyos estatutos fueron aprobados el 17 de junio del mismo año de su fundación. En ellos se recogía la finalidad fundamental para la que fue creada la RAH: “aclarar la importante verdad de los sucesos, desterrando las fábulas introducidas por la ignorancia o por la malicia, conduciendo al conocimiento de muchas cosas que oscureció la antigüedad o tiene sepultado el descuido».

Como ya ocurrió con otras Reales Academias que surgieron en España en la primera mitad del siglo XVIII al amparo de la política cultural de la Ilustración, la creación de las mismas fue por iniciativa de colectivos particulares, que sin el apoyo

monárquico, no hubieran fructificado. De esta manera las Academias quedaban subordinadas a la monarquía, no solo en sus fines científicos, sino también política y económicamente. De tal manera que a los miembros de las Academias se les concedía fuero de criados de la Real Casa e incluso el domicilio de las Academias era también proporcionado por los monarcas (en el caso de la RAH primero, en una de las salas de la Biblioteca Real y, después, en 1875 en los locales de la Real Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor). Sin embargo, la actual y última sede de la Real Academia de la Historia (calle del León, nº 21) no fue proporcionada por ningún monarca, sino por

del gobierno de Mendizábal, el cual en 1836 había desamortizado a los monjes jerónimos de El

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Para la redacción de este apartado se ha consultado el artículo de Mª Victoria Alberola Fioravanti La Biblioteca de la Real

Academia de la Historia. Madrid: Encuadernación de Arte, 1996, nº 7, pp. 21-23, la Guía de la Biblioteca de la Real Academia de la

Historia escrita por la misma autora que el artículo anterior y la página web de la Real Academia de la Historia.

Escorial el caserón Nuevo Rezado (llamado así porque estos religiosos albergaban e imprimían allí los libros de rezo divino, para cuya venta Felipe II les había concedido la exclusiva) y se lo había adjudicado a la RAH. El traslado no se hizo efectivo hasta el año 1874, fecha en la que terminaron las obras de reforma para su acondicionamiento. Al caserón del Nuevo Rezado se le anexionó un siglo después el palacio del Marqués de Molins y una pequeña casa de la calle de las Huertas, concretamente en el año 1974, completando así toda la manzana comprendida entre las calles León, Huertas, Amor de Dios y Santa María. Este edificio fue declarado Monumento Nacional en el año 1945.

La Biblioteca-Archivo de la Real Academia de la Historia está situada en la planta baja del edificio y la componen una sala de lectura, las

dependencias del personal bibliotecario, los ficheros y los depósitos. En la planta sótano está la Sección de Reprografía y un gran depósito con las publicaciones de la Academia. En la segunda planta del edificio está el despacho del Director de la Biblioteca, la Secretaría, la Sala de Juntas y el Departamento de Cartografía y Bellas Artes. La Biblioteca está formada por cerca

de 400.000 obras impresas y más de 11.000 manuscritos. Las obras allí custodiadas tienen una gran singularidad y un inestimable valor científico, bibliográfico y documental. Abarcan desde la alta Edad Media hasta hoy día y sirven para el estudio tanto de la historia de España y como de Hispanoamérica.

Destacan, entre sus fondos, los códices e incunables, los libros raros y antiguos anteriores al siglo XX; las colecciones documentales formadas por los académicos desde mediados del siglo XVIII a comienzos del XIX; la colección del genealogista don Luis de Salazar y Castro; las colecciones relativas a la América española como la de Muñoz o la del conde de Cartagena; las colecciones procedentes de la Compañía de Jesús; los manuscritos y libros en árabe y lenguas orientales del fondo Gayangos; los archivos de políticos de los siglos XIX y XX, y también la gran colección de cartografía y artes gráficas. Una de los aspectos que conviene resaltar de esta Biblioteca -dado el tema sobre el que versa este Trabajo de Fin de Máster- es la sabia decisión desde antaño de no intervención en las encuadernaciones originales de los libros que custodia, lo que ha permitido que los ejemplares hayan llegado hasta hoy con sus cubiertas originales. Es el caso del fondo procedente del Monasterio de San Millán de la Cogolla: un conjunto de encuadernaciones de la Alta Edad Media de los siglos X y XI que se conservan íntegramente. Algo único en toda Europa.

Dentro del fondo de manuscritos e incunables de la Biblioteca de la RAH destacan también por su variedad y riqueza las encuadernaciones mudéjares de los siglos XV y principios del siglo XVI, en un óptimo estado de conservación también.

Por último, señalar la procedencia del fondo bibliográfico y documental de esta Biblioteca: un gran número de códices, documentos y libros llegaron a ella por la desamortización de las órdenes religiosas que tuvo lugar en el siglo XIX. Las donaciones de instituciones públicas es otra de las vías por las que la Biblioteca de la RAH ha aumentado su patrimonio. Entre estas instituciones públicas mencionamos a la primera de ellas que lo hizo: la Biblioteca Real, pues en el caso de que hubiera ejemplares duplicados, éstos se enviaban a la recién inaugurada Biblioteca de la RAH. También hay que incluir las donaciones de particulares como otra fuente importante de procedencia y, dentro de éstas, las donaciones de un grupo especialmente vinculado a esta Institución: las de los académicos de la RAH, quienes en muchas ocasiones han legado, además de sus trabajos y escritos, parte de sus bibliotecas particulares. Entre estos legados personales de académicos destacamos por ser donación de los antiguos poseedores de las encuadernaciones de Brugalla, objeto de estudio del presente Trabajo de Fin de Máster, el de Miguel Lasso de la Vega y López de Tejada (IX Marqués del Saltillo) y el de Ángel Ferrari Núñez.

3.2 Los antiguos poseedores de las encuadernaciones de Emilio Brugalla de la