empoderamiento y equidad
3. Funcionamiento interno Mecanismos
3.3.1. La calidad de participación
La mera presencia de mujeres en algunas actividades o instancias comunita- rias no asegura que sus necesidades y opiniones sean tomadas en cuenta ni que estén logrando mayor autonomía y poder en las relaciones de género. Es por ello que la perspectiva de género en el desarrollo… pone especial énfasis
en el análisis dinámico de la participación de los grupos de menor influencia en una comunidad (las mujeres) con respecto a los de mayor influencia (hombres)
(López y Sierra, 2000).
El concepto calidad de participación es útil para delimitar hasta qué punto la participación proporciona a las mujeres oportunidades de empoderarse y con- tribuye, en consecuencia, al logro de relaciones de género más equitativas. Cuando evaluamos procesos de empoderamiento hemos de prestar atención a la calidad de la participación generada, sabiendo que esta puede tener distin- tos grados:
a) Participación pasiva: las mujeres son usuarias o receptoras de los servicios que ofrece el programa de desarrollo pero no participan en su gestión ni con- trolan la continuidad de los mismos.
b) Participación obediente: las mujeres realizan actividades decididas por otros, siguiendo instrucciones sobre las que no tienen incidencia ni control. c) Participación simulada: las mujeres expresan sus necesidades cuando son consultadas, pero no tienen garantías de que sus demandas o sus propuestas sean atendidas.
d) Participación activa: las mujeres son estimuladas a organizarse para decidir autónomamente las acciones que solucionarán sus problemas, al tiempo que asumen la responsabilidad de ejecutarlas y evaluarlas.
Los procesos de participación son tanto más difíciles de evaluar cuanto mayor es la calidad de participación que han propiciado. Para medir la participación de baja calidad (pasiva, obediente o simulada) puede ser suficiente la informa- ción cuantitativa obtenida mediante listados de asistencia a las reuniones, de usuarias de los servicios de salud o de alfabetización, de receptoras de micro- créditos, etc., o mediante indicadores cuantitativos simples como los siguientes:
- Porcentaje de mujeres que pertenecen a organizaciones sociales (grupos de mujeres, sindicatos, organizaciones indígenas, campesinas, etc.), en relación a la población femenina en la localidad.
- Porcentaje de mujeres en puestos directivos de organizaciones sociales, en relación al porcentaje de mujeres asociadas.
- Porcentaje de mujeres en cargos políticos de las administraciones locales, en la policía local, como juezas o legisladoras locales...
- Porcentaje de mujeres electas, en relación al porcentaje de mujeres votan- tes.
Pero estas herramientas se vuelven insuficientes cuando se trata de evaluar cómo han participado las mujeres en la definición de los objetivos de la activi- dad, qué poder de negociación han utilizado para hacer triunfar sus propues- tas, qué nivel de organización colectiva han requerido o qué estrategias han
EV
AL
U
A
CIÓN DEL IMP
A
C
TO
DE GÉNERO
usado para convencer a los poderes públicos de la justeza de sus reivindicacio- nes.
En el ámbito de la participación institucional, por ejemplo, el incremento del número de mujeres que ocupan cargos no se traduce, automáticamente, en mayor empoderamiento de las mujeres; de ahí que las medidas para aumen- tar la cantidad de mujeres representantes necesiten ser acompañadas de medidas para mejorar la calidad de la participación de las electoras. Como plantean Oxaal y Baden (1997), las mediciones cuantitativas de la participa-
ción de las mujeres en la política son inadecuadas como indicadores del empo- deramiento de las mujeres y se necesita prestar más atención a cómo evaluar cualitativamente el empoderamiento de las mujeres a través de los sistemas políticos.
Para recopilar información sobre estos aspectos necesitamos recurrir a las téc- nicas de investigación cualitativas (entrevistas semiestructuradas, grupos foca- les, observación participante, talleres de discusión, etc.), que además de ser más flexibles y baratas que las técnicas cuantitativas, resultan más adecuadas para medir los logros y dificultades en el ejercicio del poder, los procesos de aprendizaje del liderazgo, las percepciones individuales y colectivas sobre cómo impacta la participación política de las mujeres en sus relaciones de género más cercanas, etc.
Para evaluar en qué medida los procesos de participación social y política de las mujeres les han proporcionado más oportunidades de empoderarse, nece- sitamos indicadores algo más complejos como los siguientes:
Indicadores complejos de participación política
Fuente: Elaboración propia
Cuantitativos Cualitativos
- Porcentaje de propuestas presenta- das por las mujeres que han sido aprobadas por la Junta Directiva comunal.
- Las Juntas Directivas barriales ponen en marcha dos proyectos comunitarios al año, uno de ellos propuesto por el grupo de mujeres. - Número de reuniones habidas en
un año entre las organizaciones de mujeres y las administraciones locales, para discutir la agenda reivindicativa de las mujeres. - Número de mujeres que participan
en movilizaciones o campañas políticas, comparado con el número de hombres que participan.
- Aumenta un 20% el porcentaje de mujeres indígenas electas como representantes de su comunidad.
- Extensión, densidad y calidad demo- crática de las redes locales
de mujeres.
- Las Juntas Directivas comunales dis- tribuyen de manera más igualitaria entre los y las dirigentes los cargos de dirección, representación y gestión comunal.
- Las dirigentas vecinales expresan que se sienten más apoyadas por las organizaciones locales de mujeres en sus actuaciones políticas.
- La Junta Directiva de la asociación de mujeres percibe que sus asociadas participan más activamente en las asambleas comunitarias.
- Se observa que las lideresas indígenas defienden mejor sus propuestas en las asambleas de la organización.
EV
AL
U
A
CIÓN DEL IMP
A
C
TO
DE GÉNERO