07 LOs sALONEs DE ArQUITECTUrA.
08 LA CIUTAT & LA CASA Y GASETA DE LES ARTS
Descontenta con el funcionamiento y la efectividad del Anuario cada vez más anacrónico y alejado de la actualidad, pero al mismo tiempo obligada por los estatutos y por el grupo de asociados seniors a continuar con su publicación, la junta de la Asociación de Arquitectos decidió en 1924 emprender una iniciativa editorial alternativa que le permitiera presentarse de una forma más acorde con los tiempos que corrían, demostrando que estaba al día.
Para esta nueva aventura editorial el presidente de la Asociación Miquel Madurell -que lo era desde 19211- reunió a un grupo de jóvenes titulados entre 1914 y 1922, algunos de los cuales ya ocupaban cargos en la estructura de la Asociación. Tal era el caso de Lluís Girona secretario de la entidad y de Adolfo Florensa bibliotecario desde 1923.
Conscientes de la dificultad de su iniciativa y para escapar de la endogamia corporativa se pusieron en contacto con Rafael Benet, pintor, escritor y famoso crítico de arte gracias a sus «Cróniques d’art» publicadas semanalmente en el diario La Veu de Catalunya desde 1923. Benet se mostraba en ellas tanto como espectador atento a las últimas novedades artísticas como partidario de un clasicismo constructivo modernizante en la línea de Eugenio D’Ors2.
En aquel momento hacía ya casi siete años que en Madrid la Sociedad Central de arquitectos había conseguido poner en marcha una revista:
Arquitectura. Órgano oficial de la sociedad central de arquitectos. Desde su primer número, aparecido el 15 de mayo de 1918 y redactado por un equipo encabezado por el arquitecto Gustavo Fernández Balbuena, los trabajos publicados expresaban las preocupaciones de las nuevas generaciones. En enero de 1925 Arquitectura era una cabecera editorial consolidada que había publicado ya 68 números.
1 Miquel Madurell había obtenido el título de arquitecto en 1891.
2 Las crónicas de Rafael Benet publicadas en La Veu de Catalunya han sido recopiladas por la Fundació Rafael Benet en varios volúmenes todavía por completar. 1934-1936 (2006), 1932-1933 (2007), 1930-1931 (2008) y 1928-1929 (2010).
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Arquitectura y Construcción la revista que publicaba en Barcelona Manuel Vega y March y que era la única publicación profesional española en la que podía seguirse la actualidad de la arquitectura nacional, había dejado de aparecer en su formato mensual en mayo de 1915, para reaparecer en 1917 como anuario. Su última entrega, tras veinticinco años de existencia, apareció en 1922.
En Barcelona otras revistas especializadas habían intentado captar la atención de los lectores desde 1914. Todas ellas se produjeron al margen de las actividades de la Asociación. La que lo había conseguido por más tiempo había sido Civitas, órgano de la «Sociedad cívica la Ciudad jardín», dirigida en su primera época por Cebrià de Montoliu y entre 1920 y su desaparición en 1924, por Nicolau María Rubió i Tudurí.
Civitas no era una revista generalista ni estaba dedicada a mostrar las novedades arquitectónicas que se iban sucediendo. Por el contrario, como portavoz de un grupo con mensaje propio, lo difundía de manera proselitista: ahora que todavía se estaba a tiempo, el único crecimiento posible para de la Barcelona de su momento podía hacerse siguiendo el modelo de ciudad jardín3.
Experiencias más efímeras habían sido La Construcción y Revista de
arquitectura. Ambas tenían características muy diferentes y las dos tuvieron una duración más breve que Civitas. La Construcción publicó su primer número en julio de 1916. Era una revista mensual publicada por el Centro de Contratistas. En el editorial del primer número, titulado «Nuestro saludo», lo dejaba bien sentado: «Aspiramos a ser un elemento de educación y cultura, un lazo de unión entre las clases obrera y patronal y el portavoz de ésta en cuanto a la construcción se refiere». Aunque la publicación no especificase ni equipo de redacción ni director, sus textos más interesantes están firmados por Ricardo Giralt Casadesús y por Ramón Puig Gairalt. El primer número se publicó coincidiendo con la inauguración del II Salón de Arquitectura y el último, el 32, apareció en febrero de 19194.
3 La actividad más exitosa que realizó la «Sociedad Cívica la ciudad jardín» fue la «Exposició de la Ciutat-Jardí i cases barates» en los locales de la Escuela Industrial en 1916. Artículos de Romà Jori y Cebrià de Montoliu en Vell i Nou, múm. 29. 15 juliol 1916.
4 En las páginas de la revista se pueden encontrar textos sobre la reforma interior de Barcelona, sobre las medianeras, sobre las casas de alquiler o sobre las escuelas entre otros.
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Revista de arquitectura fue una publicación de promoción estrictamente privada, una de las primeras actividades del impresor anarquista J. Xanxó Ferrerons, asociado en este caso con el arquitecto José María Martino que ejercería de director. Como subtítulo de la publicación aparecían intereses asociados a la arquitectura, como decoración, bellas-Artes, ornamentación, mueblaje, para acabar justificado que «Esta revista interesa a todo el mundo: Técnicos-Industriales-Artistas- Aficionados y a toda persona de buen gusto»5. Su primer número apareció en 19176, y estaba dedicado a estudiar exhaustivamente un ejemplo de la arquitectura reciente, en este caso el chalet Beltran del recién titulado J. Mª Sagnier, desde diferentes puntos de vista tanto estéticos como técnicos. Su enfoque cambió en los números sucesivos que se dedicaron a sectores industriales concretos como las «vidrieras artísticas», las «Puertas artísticas de hierro forjado» o la «Calefacción». Desde nuestra perspectiva su número más interesante fue el último, el 9-10, publicado en 1918, dedicado a «El cemento armado en España», en el que desordenadamente se nos presentan decenas de ejemplos realizados con esta técnica. Un redactor anónimo concluye su texto con un premonitorio –en 1918- «con justicia sea llamado nuestro siglo, el siglo del hormigón armado»7.
Estos antecedentes nos ayudan a comprender mejor el porqué la Asociación debió poner en marcha en enero de 1925 La Ciutat & la
casa. Las nuevas generaciones de arquitectos participaban en estas nuevas publicaciones emergentes nacidas fuera del ámbito profesional de los arquitectos como clase, dejando en evidencia el anquilosamiento de los anuarios publicados por la asociación que no publicaban sus trabajos.
Las características físicas de la publicación también son remarcables. En primer lugar el idioma utilizado era únicamente el catalán cosa que en el anuario solamente se había hecho en el período de presidencia
5 Nota editorial aparecida en el número 6, página 100. El número estaba dedicado a la «calefacción».
6 La fecha no aparece en lugar alguno de la publicación pero la he podido precisar por datos cruzados en informaciones aparecidas en la revista.
7 Revista de arquitectura. Núm. 9-10. «El Cemento armado en España». Esta es la conclusión del texto anónimo «El hormigón armado y su desarrollo». Pág. 182.
de la Asociación de Josep Puig i Cadafalch8. Este hecho fue decisivo en el nulo impacto que la revista tuvo más allá de Cataluña. En la revista Arquitectura, órgano de la sociedad central de arquitectos no se encuentra, como había pasado con anteriores publicaciones de la Asociación, ni una sola nota sobre nuestra publicación. Remarcable y novedosa fue también su presentación. La asociación acudió al editor López Llausàs para que cuidase de su publicación. López, tío de Josep Lluis Sert, había irrumpido en el mundo de la edición de revistas en 1923 con Bellaterra, comprando a continuación la cabecera de D’Aci i D’allà en julio de 1924 y poniendo en la dirección a Carlos Soldevila. Estas revistas publicadas con buen papel de alto gramaje y profusión de ilustraciones fotográficas de alta calidad habían cambiado la calidad de los magazines ilustrados en España9.
El título elegido para la publicación no podía ser más elocuente. Su primera palabra «la ciudad» nombraba el paradigma del lugar de la civilidad colectiva para los noucentistes. En segundo lugar «la casa» como recuperación del mito clásico del templo. Aunque ese templo fuese 8 Los años de presidencia de Puig fueron los años catalanes del Anuario. Los fragmentos citados de la revista se traducen al castellano por el autor.
9 Baltasar Porcel. «Antoni López LLausas. Editor de dos mundos». Destino. 13 de junio de 1976. Págs. 42-43.
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ahora entendido como el lugar de lo privado debía también mantener su componente ciudadana, la casa debía ser entendida en cierta medida como una ciudad en miniatura. Los noucentistes no entendían la ciudad como una masa informe de casas-habitación dominadas por la presencia simbólica del monumento sino que, además de estos, «la casa» también se consideraba monumento. Ricard Giralt Casadesús lo había explicado en uno de sus artículos en La Construcción:
«Uno de los elementos constitutivos de la ciudad es la casa. Su estudio, es interesante no sólo desde el punto de vista de constituir la habitación del hombre, sino también desde el punto de vista urbano, pues da carácter, personalidad y fisonomía a la ciudad; contribuye a la diferenciación de unas barriadas con otras. De cómo sea la disposición de la ciudad, vendrán también influidas las casas, sujetas a ciertas servidumbres y limitaciones que afectando a la propiedad, se traducen en la disposición de la planta de la casa y en sus fachadas»10.
Pero «la ciudad» y «la casa» no aparecen separadas por signos ortográficos o por conjunciones copulativas sino unidas por el símbolo &. Es un claro guiño a la constitución de una entidad societaria. Ciudad y casa son componentes de la misma civilidad. Pero además ese signo ortográfico es una clara muestra de americanismo, o mejor, de modernidad a la americana.
En Barcelona este proceso venía de antiguo. Las relaciones comerciales de los industriales catalanes con Cuba y Filipinas en el siglo XIX fueron su catalizador. En época tan temprana como 1874 apareció un periódico catalán en Nueva York La llumanera de Nova York11. El alcalde Rius i Taulet en la inauguración del Hotel Internacional en 1888 ya comparó a los catalanes con los yanquis12. El proceso de americanización se evidenció a partir de 1909 en la apertura de la Vía Laietana.
La apertura de la nueva vía desencadenó un debate ciudadano sobre qué 10 R. Giralt Casadesús. «La casa». La Construcción. Núm. 20. febrero de 1918. Págs. 5-13. Este artículo está dedicado a las viviendas unifamiliares. En el número 23, de mayo del mismo año, páginas 10-17. Giralt trata de las casas de pisos.
11 La llumanera de Nova York. Revista dirigida por Arturo Cuyás en catalán entre 1874 y 1881.
12 Antoni Ramon. “L’Hotel Internacional de Lluís Doménech i Montaner: Arquitectura moderna i nacional”. Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales. 17(966)2012.
hacer con los edificios históricos destruidos por los derribos. La revista abría sus páginas con el debate que separaba a los conservacionistas de los que proponían preservar los fragmentos valiosos para remontarlos más tarde en otro lugar. Jeroni Martorell era partidario de la preservación y restauración de los edificios importantes mientras que la Asociación –seguramente expresando ideas de Adolf Florensa- había adoptado el criterio contrario. «Se deben preservar los fragmentos de interés pero el edificio puede desmontarse a piezas y ser reconstruido donde convenga a las expectativas ciudadanas». Rafael Benet actuaba como mediador entre ambas posturas otorgándole parte de razón a cada bando pero sin pronunciarse tajantemente13.
La posibilidad de construir ex Novo una parte completa de la ciudad con sus edificios públicos, novísimos edificios de oficinas e infraestructuras subterráneas excitó el imaginario de arquitectos y urbanistas. En sus primeros números La ciutat & la casa se convirtió en difusora del americanismo arquitectónico, pero no publicando proyectos de arquitectos americanos, sino los edificios autóctonos de la ciudad moderna que Barcelona quería ser. No es de extrañar por tanto que el primer edificio publicado en la revista en la sección Arquitectura, sean los despachos de Albert Juan en el número 25 de la nueva vía.
Este interés inicial por la arquitectura y la ciudad tuvo que diluirse, mezclarse con otros intereses colaterales. Eso explica los subtítulos cambiantes de los sucesivos números de la publicación: Revista de
arquitectura y artes aplicadas —los dos primeros números— Revista arquitectura, arqueología & bellos oficios —en el tercero y el quinto— y Revista de arquitectura y bellos oficios. Arte viejo y nuevo—en el cuarto— señalan la voluntad de perfilar un panorama abierto en el que la arquitectura comparta espacio con las bellas artes y las artes aplicadas, en un proyecto, el noucentista, que necesitaba de un público cada vez más amplio. Esos cambios también dejan entrever las fricciones entre los diferentes miembros del equipo de redacción y de estos con la Asociación.
Era una tarea que se intentaba por primera vez en España y las divergencias 13 La ciutat & la casa. Núm. 1. Págs. 6-7.
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eran grandes ya que se intentaban romper los límites estrictos de los arquitectos que hasta entonces habían intentado cubrir las publicaciones anteriores. Los recursos tampoco sobraban, la periodicidad irregular lo evidencia. Si en el primer año se cumplió el objetivo de aparecer trimestralmente, después la frecuencia disminuyó: solamente un número en 1926 y dos en 1927.
La implicación de la Asociación en la empresa fue igualmente irregular. Si en los dos primeros números figuraban nominalmente como consejo de redacción seis arquitectos: Miquel Madorell, Cèsar Martinell, Ramon Raventós, Lluís Girona, Climent Maynés y Adolf Florensa, a partir del tercero los nombres propios desaparecen siendo sustituidos por una genérica «comisión editora de la Asociación de Arquitectos de Cataluña».
Repasando la colección de la revista vemos que solamente los tres primeros números cumplieron con el programa inicial de Rafael Benet de reunir arquitectura, artes plásticas y artes decorativas. A partir del cuarto número observamos un cambio, cada una de las entregas responde al criterio de un único redactor. Así, el cuarto número rompe la serie introduciendo una monografía arqueológica sobre el Castellnuovo de Nápoles, apadrinada por Josep Puig i Cadafalch. El sexto fue de nuevo dedicado a un edificio histórico, un monográfico sobre el monasterio de Poblet. Este número era un resumen del libro que Cèsar Martinell estaba preparando y que recogía dibujos realizados por los estudiantes de la Escuela de Arquitectura en sus excursiones anuales14. También fue monográfico el séptimo número, publicado también en 1927 Estaba dedicado al recientemente desaparecido Antoni Gaudí. Era un avance del mítico libro que Josep Francesc Ràfols publicaría en la editorial Canosa el año siguiente15.
En el tercer número, correspondiente al verano de 1925, Benet le había dedicado un laudatorio artículo a Josep Francesc Ràfols, «el arquitecto 14 Los trabajos de los estudiantes fueron expuestos en los salones de arquitectura de Madrid y Barcelona en 1911 y 1916 respectivamente. Segundo salón nacional de arquitectura. Palacio de Bellas artes Barcelona, mayo y junio de 1916. Barcelona. Oliva de Vilanova, 1916. El libro sobre Poblet es: César Martinell. El monestir de Poblet. Barcelona. Ed. Barcino, 1927.
15 Josep Francesc Ràfols i Francesc Folguera. Gaudí. Barcelona. Ed. Canosa, 1928. Hay edición facsímil con prólogo de Juan José Lahuerta. Barcelona. Universitat Politècnica de Catalunya, 2011.
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de la ternura», de quien destacaba no el lenguaje clásico estandarizado de la época sino la pureza en el tratamiento de los elementos y una sensibilidad capaz de gobernar la técnica y el cálculo: «Las puras estructuras de Ràfols nunca se confundirán con las puras estructuras de ingeniería»16. Aunque estas palabras de Benet nos lo desvelen como un lector de L'Esprit Nouveau y a pesar de lo que veremos algo más adelante cuando se publique el número 5 de la revista, su posición estaba en la defensa de un clasicismo más florentino que romano o veneciano teorizado en los textos de Ràfols. Tras su viaje a Italia éste último apostillaba: «Vivíamos en la luna, pero nos parecía presentir que, por mucho que se dijera, No era Andrea Palladio el mejor arquitecto entre los mejores. (…) Después hemos visto que no nos equivocábamos. Nuestra conclusión tras nuestros paseos por Italia “De Brunelleschi hacia aquí todo es decadencia”»17
Hay que recordar que L'Esprit Nouveau estuvo presente casi desde un principio entre nuestros artistas plásticos aunque no entre el común de los arquitectos, refractarios a la modernidad18.
En este mismo número de la revista Benet daba noticia de su reciente viaje a París con motivo de la Exposición de las Artes decorativas. La reseña muestra su fino olfato para reconocer «[…] las cosas buenas de arquitectura de la Exposición: el audaz y formalmente cubista Pabellón de Turismo, del arquitecto Mallet Stevens; el Pabellón de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas del arquitecto Melnikoff, y de éste, sobre todo, la arquitectura espiritual de los grandes radios sobre la escalera; y el formidable Pabellón de
L'Esprit Nouveau de los arquitectos Le Corbusier y Pierre Jeanneret, un tipo de habitación de realización exclusivamente industrial utilizando 16 J. F. Ràfols había trabajado con Antoni Gaudí entre 1914 y 1916 mientras era todavía estudiante. Nadie ha recogido todavía sus artículos de juventud, que comenzaron en la revista Themis, en los que abogaba por una depuración de la arquitectura catalana. Como apéndice de este capítulo se adjunta un resumen del artículo «Envers una depuració de l’Arquitectura catalana» Vell i Nou. Maig 1920. Págs. 53-57. Las ilustraciones que acompañan al texto son de Josep Font i Gumà, Francesc Folguera, Antoni Gumà y Ramón Reventós con Nicolau Maria Rubió. 17 JF Ràfols. «Les tres obres cabdals de Palladio a Vicenza». D’Aci i d’allà.
Núm. 94. Octubre 1925. Pág. 320.
18 La primera noticia sobre L'Esprit Nouveau había sido publicada en el número de julio de 1921 de la revista Vell i Nou. En la página 135 Romà Jori, su director, cita el fragmento sobre los ojos que no ven, publicado en el número 8 de la publicación parisina.
sistemáticamente elementos estándar»19.
Este viaje a Paris de Benet fue el detonante del quinto número de la revista –aparecido en 1926 tras el paréntesis del cuarto dedicado a Castelnuovo- escrito en su totalidad por Benet.
«Arte nuevo. El mazazo». Un combativo eslogan como titular. Las palabras de Rafael Benet, llenas de ironía, sorprenden por el medio donde se difunden: la revista de la Asociación de Arquitectos de Cataluña, ya que están dirigidas precisamente contra aquellos que patrocinan la publicación. «Hay aquí muchos ciudadanos bien y muchos artistas y arquitectos que creen haber encontrado la piedra filosofal en arquitectura copiando los órdenes clásicos, copiando, sobre todo, los elementos de los órdenes clásicos, es decir, lo externo, la decoración, el acabado, la piel de la arquitectura. Estos respetables señores, a mi humilde entender, han planteado muy mal el problema. Han llegado a la fatal conclusión de que, para la arquitectura y para todas las artes tiene más importancia el acabado que la estructura. Denunciamos esta modalidad estética, la cual, en pintura y escultura, en el siglo pasado se califica de pompier»20.
El texto de Benet quedaba inconcluso, una nota en la página 31 lo advertía: «en el próximo cuaderno concluirá esta relación». Pero esta conclusión nunca llegó porque el destino se cruzó en su camino y hubo que cambiar de planes. En la página 36 se anuncia: «En prensa este número de La Ciutat i la Casa, y compaginado el siguiente, ha muerto santamente el genial arquitecto Antoni Gaudí. El Consejo de redacción y la dirección de esta revista se asocian al dolor del país por la pérdida de este hombre cumbre de la arquitectura».
Como homenaje al artista que hizo cantar a las piedras como estrofas vivas. La Ciutat i la Casa ha acordado dedicar el tercer cuaderno de este año a la memoria del gran Antoni Gaudí. (E. P. D.)
Con el «mazazo», Rafael Benet intentaba introducir aire fresco en el