REFLEXIÓN FILÓSOFICA DE LA PRAXIS PASTORAL-ESPIRITUAL
4. La Civilización del Amor y el esquema materialista
Siguiendo el mismo análisis, ahora vamos a la PJ y, más precisamente, a la utopía de la Civilización del Amor que por ser una utopía alterna a otras construcciones modernas como el comunismo, el socialismo y otras más, intentará imponerse mediante su praxis revolucionaria. La Civilización del Amor es la versión moderna de la “Ciudad de Dios” de San Agustín y de la “Sociedad Perfecta”, elaborada como modelo eclesial por la Iglesia en la Edad Media. Sin embargo, con el aporte científico de la racionalidad moderna esta versión no será impuesta por un Espíritu Absoluto, ni por la Iglesia, sino que será construcción de la praxis de las víctimas-sujetos que buscan la emancipación humana.
La diferencia entre la “Ciudad de Dios” y la Civilización del Amor es que esta última es construcción de la praxis humana, por tanto, eleva al ser humano a un nivel protagónico de la historia, que no supera las categorías humanitarias de la racionalidad moderna, porque el sujeto de la historia es el sujeto-político, no el sujeto en su totalidad: el ser-místico. En su praxis de construcción de la Civilización del Amor la PJ utiliza las mismas categorías usadas por los marxistas en la construcción del socialismo.
Marx comprende muy bien que para resolver el problema de la emancipación humana, es necesario antes de todo, revolucionar el pensamiento teórico, el fundamento, el alma del estado objetivo, que es el pensamiento religioso y la filosofía idealista de Hegel, para que sirvan como mediaciones a la superación del capitalismo por el comunismo. Para Marx el ser humano sólo asumirá su identidad, o sea, su autoconciencia, que es su existencia en la eliminación de la religión, puesto que esta acción es la confirmación de su esencia. El ser humano sólo asumirá su existencia real cuando supere la promesa de una existencia ideal futura, que la religión le
encierra en la mente y en el corazón como cadena que le impide tomar su vida real de forma consciente e incondicional110.
Al segundo problema, Marx sugiere como solución la dialéctica materialista como superación de la filosofía idealista que reduce al ser humano a la condición abstracta. El ser humano sólo se emancipará espiritualmente asumiéndose como ser real y para eso es necesario superar la condición abstracta de la autoconsciencia alienada. Este es su argumento contra la filosofía idealista. Pues, para Marx no es la consciencia quien determina la realidad, por el contrario, es la realidad histórica de la persona la que determina su consciencia. Marx hace la inversión de la filosofía idealista, pues si esta última coloca el pensamiento como determinante de la realidad objetiva de la persona, él la invierte y pone la totalidad concreta como determinante del pensamiento, de la consciencia humana.
Así el ser humano, toma su totalidad concreta, retomando para sí su existencia y transfórmase en su propio señor, el creador del mundo humano, de ahí se afirma como autoconsciencia humana, eliminando la dicotomía entre la objetividad y la subjetividad del mundo. Marx sugiere la desconstrucción de la realidad ilusoria, en donde la persona es un ser alienado, como principio de la superación de la auto- alienación para que el ser humano salga de la condición de no-ser y vaya hacia la existencia y se asuma como sujeto.
Por esta vía el conocimiento no es una mera abstracción de la realidad, sino el resultado de la relación sujeto y objeto. La realidad no es determinada por la consciencia alienada, sino que ella es la propia determinación del pensamiento, es decir, de la forma de concepción del hombre, ella es así, la realidad concreta que se afirma y se realiza a través de las relaciones de las personas como seres sociales, sujetos de la historia, que construyen la realidad con su sudor, con su sangre, con su cuerpo y con su alma. Por tanto, aquí está el problema teórico y su solución sugerida por Marx, como fundamento a la emancipación del ser humano.
110
Es este mismo esquema que la PJ utiliza, en donde el ser humano a través de su praxis toma conciencia de su poder de conocer la realidad volviéndose sujeto de su conocimiento, que le iluminará en su praxis creadora del mundo humano, y así resolvería el problema de la negación del ser humano por la racionalidad moderna y también de las relaciones fetichizadas que aniquilan al ser humano y a toda su actividad creadora a través de la abstracción y de la exteriorización de las cosas, es decir, en donde su propio ser y su mundo se le vuelven extraños, porque lo aliena de sí mismo y de sus acciones creadoras del mundo.
Pero esto no sucedió así, por dos causas principales: Primero, porque el análisis de Marx no estaba completo: después de criticar la religión y la filosofía idealista, Marx va al análisis del sistema económico capitalista y muere antes de hacer el análisis de la producción de la subjetividad humana. Para Frei Beto, el problema está en que el marxismo no abordó con profundidad y precisión la cuestión de la subjetividad humana y esto fue lo que llevó a la quiebra del socialismo, pues este fracasa, no por la presión del capitalismo, sino por una insuficiencia interna, a saber, la falta de un proceso de construcción de la subjetividad humana111.
El primer gran ideal de la PJ era la elevación de la víctima al nivel de ser el “nuevo hombre” y la “nueva mujer”, que construirían la Civilización del Amor, pero esto era una ilusión, que por mucho tiempo llevó a pensar que era posible la construcción de hombres y mujeres nuevos a partir del esquema propuesto por el marxismo. Según Frei Beto:
“Se creía que, una vez que suscitásemos una sociedad de productores con una articulación de sistemas productivos objetivamente bastante perfecta, generaríamos, de modo mecánico, hombres y mujeres nuevos. Y eso no sucedió. Entre un modelo de socialismo que reparte los bienes, que da dignidad y condiciones de vida a todas las personas, y lo que va en el corazón de esas personas, hay una gran distancia”112
.
La PJ habla de hombres y mujeres nuevos pensando que estos surgirían, como un nuevo producto del sistema de producción más humanizado como el del socialismo. Pero la verdad es que no había un proyecto eficiente que tratase de la producción de
111
Cf. BOFF, Leonardo y Frei Beto, Mística y espiritualidad, 1996, p. 25. 112
la alteridad, y esto nos hace chocar contra el problema de la producción de la subjetividad y de la Civilización del Amor. Como dice Frei Beto:
“Se constata que no se puede construir una casa nueva con materiales viejos. Si no hacemos frente ya al desafío de crear hombres y mujeres nuevos, no construiremos una sociedad nueva. No se trata de invertir el proceso “primero salvemos al mundo y después a las personas”, para volver ahora a la vieja fórmula de “primero cambiemos a las personas y luego al mundo”. La cuestión es dialéctica. (…). Los dos vienen juntos y han de ser trabajados simultáneamente”113
.
Entre salvar al mundo y salvar al ser humano, la PJ prefirió la primera opción. El proyecto Civilización del Amor es la prueba de que el camino elegido fue a favor de la transformación de la sociedad, dejando en según plano el cuidado de la subjetividad humana, mientras que como afirma Frei Beto, el asunto debería ser dialéctico.
Por la ausencia de un proyecto eficaz que llevase a cabo un proceso de construcción de la subjetividad, la PJ intentó viabilizar la identidad a partir de categorías de la sociedad capitalista, y ahí se cayó en otra ilusión, porque ese proceso de construcción de la identidad no permite que el ser humano se asuma como nueva criatura, porque la propia identidad que es un conjunto de ideas formuladas por la sociedad capitalista condicionaría el surgimiento del nuevo hombre y de la nueva mujer. El propio proceso de producción de la identidad es una forma de alienación, porque la identidad es un conjunto de ideas propuestas desde fuera y no desde dentro, entonces, el sujeto será un sujeto alienado de su “ser” mismo, de su alteridad, porque por estas vías la identidad surge como la muerte del “ser”.
Nuestra sociedad actual es neoliberal capitalista en que predomina un modelo de producción, denunciado por Marx en sus obras “El Capital” y en “Manuscritos económicos filosóficos”, en donde el ser humano es transformado en una máquina de producción y de consumo. Si en el capitalismo, la persona es reducida a una máquina, entonces pierde su espíritu que lo vuelve humano, pierde su vida, pues su existencia se reduce a la cotidianidad, pierde su sensibilidad, porque está tan preocupada en sobrevivir en este sistema salvaje que no siente ni percibe la belleza de la vida, por tanto se aliena de sí mismo y de su mundo.
113 Ibíd.
El capitalismo corrompe todas las cosas y crea una realidad ilusoria, niega la posibilidad de un desarrollo espiritual, de la consciencia y de la libertad. El trabajo – medio por el cual la persona se realiza como creadora – en el capitalismo es corrompido, transformado en un medio de producción que aliena a la persona de su actividad creadora. El dinero es endiosado, idolatrado, en fin, es humanizado, mientras la persona es cosificada, objetivada. La persona es reducida de tal modo que llega a ser un mero objeto, una cosa y pierde la autoconciencia. El sistema capitalista esclaviza y destruye la persona y la transforma en un no-ser, o sea, alienado por las relaciones económicas, producto de su propio trabajo114.
Por la alienación de la persona se crearon unas relaciones fetichizadas, pues si la persona estaba fragmentada, todas sus relaciones y sus “acciones” tendrán el mismo desenlace, y es así que sus obras serán fetichizadas115: su “hacer” será siempre un hacer fetichizado, y esto consiste en que existe una escisión entre el mencionado “hacer” y el “hecho” dentro de la sociedad capitalista, y “esta separación de lo hecho respecto del hacer es el núcleo de una fractura múltiple de todos los aspectos de la vida”116
.
De esta forma el “hacer” humano al perder su carácter de hacer, se vuelve en “ser”, en pasividad, estaticidad, por tanto, el hacer se vuelve contra el hacedor117. Si el hacer es una construcción continua, entonces, por el hacer humano el mundo es y no es, las cosas son y no son y “yo” soy y no soy. Pues por el movimiento habría un principio de contradicción en donde todo está transformándose. Pero, por el contrario, si el hacer está roto por estar separado y al mismo tiempo dominado por lo hecho, entonces, el movimiento que da vida y dinamismo también está interrumpido, por eso, la contradicción desaparece y en su lugar la estaticidad lo reemplaza, generando la identidad118.
114
Cf. MARX, Manuscritos Econômicos-Filosóficos, 2006. 115
"Fetichismo" es el término que utiliza Marx para describir la ruptura del hacer. El fetichismo es el núcleo de la discusión de Marx sobre el poder y es central para cualquier discusión que se sostenga respecto de cambiar el mundo” (HOLLOWAY, 2005, p. 49).
116
HOLLOWAY, John, Cambiar el mundo sin tomar el poder, 2005, p. 49. 117
Cf. Ibíd., p. 51. 118
A partir de la identidad ya no puedo decir soy y no soy, en un sentido de transformación y desarrollo espiritual, porque la identidad es estática y no permite la contradicción, por tanto, la única afirmación posible sería “yo soy”. Según John Holloway, esto sucede porque la identidad implica una definición que pone límites a la persona y a las cosas, por eso dice:
“La identidad implica definición. Una vez que se fractura el flujo social del hacer, una vez que las relaciones se fragmentan en relaciones entre cosas discretas, entonces un conocimiento que tome por dada esa fragmentación sólo puede proceder por medio de la definición, delimitando cada cosa, cada fenómeno, cada persona o grupo de personas. El conocimiento procede mediante la definición: se conoce algo si puede ser definido”119
.
Cuando el conocimiento sigue la lógica capitalista produce una identidad y un mundo rotos. De ahí que nuestro mundo contemporáneo es un mundo fetichizado, en donde la ciencia, que es fruto de la creatividad humana tiene unos métodos y unas formas de producción del conocimiento que siguen la misma línea. Así, nuestro conocimiento sobre la realidad es no sólo parcial, sino también fetichizado, por estar basado en la definición que produce la identidad que sólo puede crear un mundo limitado y estático y un ser que es, pero que no puede ser más allá de lo que es. Por este camino no sería posible la construcción de la Civilización del Amor, porque las categorías estáticas no contradictorias conllevan a la abstracción del mundo, por tanto, las luchas por la causa de la Civilización del Amor condujo, por el contrario, a la sociedad neoliberal. Nosotros luchamos con toda el alma para superar el capitalismo e implantar la Civilización del Amor y nos vino el neoliberalismo. Y ¿en dónde estaría el error? Miremos lo que dice Holloway:
“La clasificación, la formación de identidades colectivas sobre la base de la definición no tiene sólo, por supuesto, relevancia política inmediata. Es fundamental para el procedimiento científico tal como éste es concebido en la sociedad capitalista. Es el núcleo de la abstracción formal: el intento de conceptualizar el mundo sobre la base de categorías estáticas y no contradictorias en lugar de hacerlo sobre la base del movimiento y la contradicción (abstracción sustantiva o determinada). La abstracción formal, la abstracción sobre la base de la identidad, en otras palabras, es la base de todos los métodos y procedimientos reconocidos como científicos en nuestras instituciones de enseñanza y aprendizaje”120 . 119 Ibíd., p. 67. 120 Ibíd., p. 70.
Por la base de identidad no es posible que surjan el hombre y la mujer nuevos, porque la identidad es no sólo la muerte del sujeto, sino también la reproducción de la sociedad capitalista, por tanto, la PJ al utilizar la categoría de la identidad estaría imposibilitando su propio objetivo, la formación del nuevo hombre y de la nueva mujer, dado que no trabajó la subjetividad, sino las categorías productoras de la identidad. Así como hace imposible la emergencia de la Civilización del Amor, porque la insuficiencia del programa de la PJ es interno, a saber, el uso de categorías fetichizadas, del conocimiento científico basado en categorías estáticas y en la formación de la identidad a partir de las relaciones sociales abstractas.
En cambio del nuevo hombre y de la nueva mujer surgió el sujeto crítico de su situación y protagonista de la historia, pero al mismo tiempo alienado de sí mismo, porque se desconoce como hombre y mujer místicos, como alteridad y subjetividad. Esto alejó más aún la realización de la Civilización del Amor en su sentido más pleno y lo encerró definitivamente en el plan categorial.
“Resulta claro que el proceso de identificación no es externo a nosotros. Somos activos en el proceso de identificar o reificar las relaciones sociales, así corno somos activos en producir lo hecho que se vuelve contra nuestro hacer. No existe sujeto inocente. El poder-sobre nos alcanza y nos transforma, forzándonos a participar de manera activa en su reproducción”121.
Por tanto, nos quedamos en el “pan” y olvidamos el “pan de vida”, porque al mismo tiempo que la PJ intentaba construir la Civilización del Amor, inconscientemente, estaba reproduciendo la sociedad capitalista y mientras intentaba formar el hombre y la mujer nuevos, inconscientemente, estaba imposibilitando, a través de la categoría de la identidad, el nacimiento de la subjetividad humana que da paso al nuevo hombre y a la nueva mujer. Por tanto, no alcanzó ni lo categorial ni lo transcendental, porque creó una sociedad que deshumaniza y una identidad que conlleva a la muerte del ser. “Y la reificación absoluta es muerte absoluta. La identidad niega la posibilidad, niega la apertura a otra vida. La identidad mata tanto metafórica como literalmente, de forma clara y neta”122.
El segundo problema, es porque aunque el esquema de Marx sea apropiado como La Civilización del Amor, es decir, el Reino de Dios por los militantes de la PJ de
121
Ibíd., p. 74. 122
primera línea, mientras que la gran mayoría de la juventud no lograba esta significación, para mí ahí está otro gran problema, porque acontece lo mismo que le sucedió a Jesús cuando hizo la multiplicación de los panes y la muchedumbre lo seguía, no porque creyera que él era el Mesías, sino porque saciaba el hambre y sanaba a los enfermos, es decir, porque atendía sus necesidades inmediatas, (Mt 14, 13-21). Jesús viendo que la muchedumbre le seguía porque eran víctimas del sistema que los oprimía, y viendo que tenían muchas necesidades y querían hacerlo rey, escapaba de la gente siempre después de hacer una acción de caridad, porque sabía que la gente no comprendía las acciones de caridad como signos del reino, sino como una solución de su situación inmediata.
Parcialmente podríamos decir que la PJ estaría haciendo un trabajo digno y respetable, porque a través de su praxis estaría resolviendo el problema de la emancipación del ser humano, en donde la víctima surge como sujeto de la historia y señor del mundo, obra de su trabajo. Sin embargo, aunque fuera así, no se diferenciaría de una ciencia o de una ONG que lucha por Otro Mundo Posible. Por eso, la crítica al proyecto “Civilización del Amor” no es una crítica a la PJ en sí, sino a la categoría Civilización del Amor por no lograr la emancipación humana categorial ni superar esta misma emancipación por la autorrealización humano-espiritual.
Al mismo tiempo en que por un lado, la PJ intenta promover las condiciones básicas de la vida y luchar en contra de lo que la agrede, por otro lado, sus acciones no alcanzan a promover la vida en abundancia en el sentido pleno del evangelio, porque infelizmente sus acciones quedaron limitadas a la promoción de la vida social: una vida de calidad según los patrones socio-políticos de bienestar, que no fue posible realizar. La crisis espiritual de la PJ en los años 90 no fue por casualidad, sino porque estaba apoyada en la promoción humano-social como objetivo general.
La insuficiencia de superación de lo categorial e inmediato en la categoría Civilización del Amor es la autoprogramación de la crisis espiritual, que de cualquier forma llegaría, no como consecuencia del ocaso de las utopías modernas y de los cambios culturales, sino porque la PJ tenía sus contenidos fundamentados en la
misma raíz, la racionalidad moderna, en que estaban fundadas las utopías y la cultura moderna y, por eso, entra en crisis de la misma manera que éstas.
c) La crisis del cristianismo y la naturaleza de la crisis
El cristianismo en el siglo XX ha logrado ser un actor capaz de encarnarse en diferentes contextos y escenarios mundiales, tanto teórica como prácticamente, es