Introducción
El corpus discursivo de esta memoria cobra significación a partir de su inserción en el contexto que he prefigurado en el capítulo 3. La aprehensión del corpus en la red global de su intertextualidad social es lo que permite ver cómo emerge como región discursiva específica en colaboración con, frente a, o contra los demás discursos sociales. Es a través de la coexistencia y de la interferencia discursivas, comprendidas en un estado dado de la sociedad, que el discurso significa. Los significados del discurso médico son, en parte, los significados de los demás discursos sociales que en ellos se hacen presentes y que convocan su existencia. A su vez, los significados del discurso médico engrosan los demás discursos sociales producidos en la misma coyuntura. Por otra parte, y en una dimensión histórica, el discurso es el resultado de discursos anteriores y punto de partida de discursos futuros o posibles (Fairclough, 1989).
El campo pragmático delimitado de esta investigación es el discurso médico producido en España entre los años 1880 y 1895 sobre el tema de la mujer. Este campo ha de considerarse como un acontecimiento comunicativo específico en relación con otros discursos. El análisis aspira a salir de la inmanencia de los significados textuales, buscando en las condiciones históricas de la enunciación discursiva los elementos que determinan su coherencia semántica y su hegemonía al tiempo que imprimen su marca sobre la textura discursiva.
Este acercamiento incluye, por tanto, las disidencias sociales y los discursos que estas provocan como una de las paradojas que integran y
alimentan la hegemonía del discurso. El discurso médico sobre la mujer se asienta como hegemónico con y contra otros discursos. La hegemonía se fundamenta, pues, no sobre un discurso único sino por una repartición del trabajo discursivo que, más allá de las características formales de cada tipo discursivo, está determinada por los dispositivos que estructuran el orden social del discurso. Ese orden absorbe, bloquea, modifica o da paso de manera reglada a los conceptos diseminados en el conjunto de los discursos sociales. Sus significados son, por lo tanto, producto de acuerdos y desacuerdos negociados o impuestos en situaciones concretas de comunicación social.
4. 1 Panorámica general de la macroestructura temática del discurso Las cuestiones planteadas en este capítulo giran en torno a tres preguntas básicas: ¿quién dice?, ¿qué dice? y ¿cómo lo dice? Para contestar estas preguntas he utilizado los datos obtenidos de la aproximación macrodiscursiva que he descrito en el apartado 2. 3. 2 del capítulo 2. Por razones de claridad de la exposición presentaré en primer lugar los datos obtenidos en cuanto a las temáticas que se concentran en el discurso estudiado. De esta manera podré hilar, a lo largo del capítulo, las estrategias desplegadas en el marco de la argumentación temática con los factores contextuales, sociales e históricos de su producción. La tabla 2 representa la distribución de las temáticas más recurrentes del discurso a través de cada uno de los textos del corpus. El orden de clasificación de los temas no corresponde a ningún rango de importancia o de aparición en los
textos. Sólo el tema 1 y, en algunos casos, el tema 2 están sistemáticamente ubicados en la introducción de los textos en los que estas temáticas aparecen. Quiero recordar que no pretendo en esta memoria analizar ni discutir los contenidos teórico-conceptuales propugnados por el discurso médico de la época acerca de las mujeres. Sólo daré cuenta de cómo están integrados en la trama argumentativa global del discurso.
La integración y producción de conocimiento en y a través del discurso están vinculadas a la representación de los hechos, eventos u objetos que emergen de la textura esbozada por el discurso. Esta representación se hilvana a partir del conjunto de temas conectados entre sí y con el tema discursivo de nivel superior (Tomlin et al., 2000). La semántica del discurso que conduce a la representación de un objeto se configura a través de varios aspectos entrelazados que gestionan la información transmitida (de Beaugrande y Dressler, [1972]1997: 33-47). Según Tomlin et al. son cuatro los aspectos fundamentales que entran en juego en la gestión discursiva:
1. la gestión temática del discurso dispone el andamiaje que acumula los detalles del discurso en torno a los referentes o proposiciones centrales;
2. la gestión retórica organiza el conjunto de procesos que manejan los referentes y proposiciones centrales de manera que el discurso cumpla con la función intencional del mismo y sea así eficaz en cuanto a la acción de dibujar la representación conceptual que se pretende;
3. la gestión referencial es la que permite mantener el registro de los referentes a lo largo del texto, esto es que los referentes estén siempre disponibles, o fácilmente activados en la mente del oyente;
4. finalmente, la gestión focal asegura que los referentes sigan en el punto de atención del discurso. La gestión de los cuatro aspectos anteriores determina la carga de codificación del referente vinculado al tema de partida que constituye el punto de arranque del discurso (Tomlin et al., 2000).
En este capítulo me centraré en los dos primeros niveles de la gestión, dejando los dos últimos para el análisis microdiscursivo del capítulo siguiente. De la observación de la macroestructura temática del corpus (tabla 2) se desprenden varias consideraciones generales En primer lugar, se puede notar que coexisten dos grupos de temáticas distintas. Un primer grupo remite a los postulados teórico-conceptuales sobre la supuesta naturaleza anatómica, fisiológica y psicológica de las mujeres que constituye el núcleo en torno al cual el discurso se desarrolla. En este primer grupo incluyo los temas:
- 14. La anatomía es el destino de la mujer - 15. La mujer es inferior
- 16. La mujer es superior - 17. La mujer es diferente
- 18. La mujer es complementaria del hombre
El segundo grupo hilvana los temas del primer grupo en el desarrollo argumentativo global del discurso, extrapolando los contenidos teórico- conceptuales al ámbito de lo social. Se organiza de esta manera la sustitución de lo natural por lo social o, más bien, se organiza el solapamiento entre ambos, a partir de un vaivén entre fatalidad biológica y destino social. En ese desplazamiento continuo, función natural y función social se acaban confundiendo. En este segundo grupo incluyo los temas:
- 1. Necesidad del estudio médico de la mujer - 2. Defensa de la mujer
- 3. Educación de la mujer
- 4. Ejercicio profesional de la mujer - 5. La mujer, esposa y madre
- 6. La mujer ha sido maltratada por la historia - 7. La ciencia salva/ha salvado a la mujer - 8. Los privilegios actuales de la mujer
- 9. La condición de la mujer es el resultado de su dominación - 10. La mujer, fuente de amenaza y de desorden social - 11. Papel importante de la mujer en la regeneración social - 12. La mujer contribuye al equilibrio social
- 13. La mujer contribuye al progreso humano - 19. La clase social de la mujer
El conjunto del dispositivo que articula los distintos temas dentro de la argumentación intensifica la fuerza con la que el núcleo tópico la mujer es puesto en el primer plano del escenario discursivo. Por una parte, traduce la posición y el punto de vista expresado por los productores del discurso respecto al objeto principal del discurso; por otra parte, despliega la trama discursiva a través de la cual pretende asentar la verdad de lo que enuncia sobre este objeto.
4. 2 La autoridad y legitimidad del discurso médico sobre la mujer: hegemonía y contienda discursiva
4. 2. 1 Legitimidad y autoridad de los productores del discurso
Como he descrito en la segunda parte del capítulo 3, la medicina era en la época que nos ocupa una institución social en plena expansión que iba asentado la fuerza de su prestigio y autoridad social mediante procedimientos de control. El proceso de socialización de los miembros de la corporación entrañaba una serie de reglas que los futuros médicos debían de seguir para convertirse en miembros de la institución. Para que la comunidad aceptara sus nuevos miembros y les dejara disfrutar de los privilegios que esa pertenencia al grupo implicaba, era necesario que estos compartieran no sólo un conjunto de conocimientos sino también de valores, pautas de comportamientos, expectativas profesionales y corporativas. Desde la formación de los futuros médicos hasta su consagración en las diferentes escalas de la jerarquía institucional, Facultades, Academias e Institutos disciplinaban a sus miembros, controlando las titulaciones, dictaminando las materias de estudio de interés social y gratificándolos con el acceso a los distintos grados de la jerarquía institucional.
La producción discursiva médica estaba, por lo tanto, absolutamente controlada por las reglas de restricción y control del acceso al discurso y de monopolización de la verdad en su producción teórica. Era un discurso segregado: sólo aquellos que habían cumplido con los requisitos de pertenencia a la corporación tenían capacidad de enunciación. Era un discurso segregante: lo enunciado tenía un estatuto epistémico superior,