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BOX LAS EMPRESAS PUBLICAS DE POSGUERRA EN LOS PAISES CENTRALES

7. La cuestión del subdesarrollo en la posguerra

Procesos históricos y primeras teorías del desarrollo

Si hacemos un repaso por la historia en los siglos XVIII y XIX, podemos ver que esos períodos en los que se producen la Revolución Francesa y el resto de las revoluciones europeas, inspiraron a Marx en sus estudios sobre el capitalismo, pero también son los años en los cuales se produce la independencia de los Estados Unidos y los procesos BOX: La curva de Phillips y Milton Friedman

Este debate entre Estado y mercado puede verse a través de la curva de Phillips. Este teórico en 1958 mostró que hay una relación inversa entre desempleo e inflación. La hipótesis era consecuente con las políticas keynesianas. El contraataque vino por medio de la curva de Phillips de largo plazo, elaborada por Milton Fiedman y Phelps en los 70s; en ella se ve que luego de un primer momento el ajuste de las expectativas hace que la inflación crezca más allá de la esperada, y el empleo quedará estancado. El mencionado Friedman fue uno de los más importantes críticos del keynesianismo y fundador de la teoría monetarista en esos años. El eje de su planteo es la ineficiencia de la emisión en términos de los objetivos de crecimiento de la economía. Al mismo tiempo debe ser considerado un antecedente fundamental del llamado neoistitucionalismo, que veremos luego.

independentistas en América del Sur ocurridos en los primeros años del siglo XIX. Es en este siglo en el que se van conformando los Estados Nacionales y por lo tanto se van constituyendo las economías locales, las principales instituciones, etc. y empiezan a desarrollarse tanto las bases infraestructurales en estos países como las principales estructuras productivas y sociales.

Es en el siglo XX, cuando se terminan de producir los principales movimientos por la independencia sobre todo en África, en la posguerra. Luego de la segunda guerra y en el contexto de la guerra fría, comienza a ganar fuerza un proceso descolonizador en ese continente, surgiendo diversos partidos nacionalistas que se ubican en una suerte de tercera posición que en algunos casos derivó en posturas socialistas. En 1960 la ONU realiza la Declaración sobre la Independencia de los países y pueblos colonizados. Entre 1955-1962 se produce la independencia de gran cantidad de países africanos. En 1975 prácticamente el proceso está concluido.

Al mismo tiempo, las ex colonias tanto de América Latina como del África empiezan a observar que sus economías no logran acercarse a las de los países del viejo continente y de los Estados Unidos, que ya en el siglo XX, empezaba a ser la potencia mundial que hoy todos conocemos.

Así es que crece la preocupación de diferenciar los tipo de países y el intento de tratar de buscar soluciones. Primero éstas tenían que ver con la necesidad de que los países de las viejas colonias hiciesen el mismo camino que los países centrales, es decir, logar niveles de ahorro aceptables para luego sostener la inversión en un nivel de desarrollo equilibrado. Surgen los modelos de crecimiento que depositan su confianza en el ahorro. En paralelo, Arthur Lewis asume la diferencia entre el sector moderno y el sector tradicional de un país subdesarrollado, pero plantea que, si los mercados funcionan libremente, el segundo irá desapareciendo paulatinamente. Lewis retoma el problema del subempleo como Keynes, pero lo aplica, por primera vez a un contexto asimétrico ya que reconoce la existencia de diversos tipos de economía, incluso dentro de la misma economía: un sector moderno y otro atrasado. Como en los modelos de crecimiento neoclásicos, el eje es el crecimiento, pero el mercado regula ese proceso. El gran aporte fue que Lewis intentó diferenciar dos economías poniendo especial énfasis en que las

políticas no podían aplicarse del mismo modo. El modelo de Lewis de reconocimiento de las asimetrías, es retomado por otros autores, los teóricos del desarrollo, para generar un corpus más completo.

Uno de ellos, François Perroux fue tal vez quien más influencia tuvo en el estructuralismo latinoamericano. Él plantea las diferencias entre regiones sobre la base de que el crecimiento económico surge con mayor intensidad en ciertas áreas, que desarrollan economías de aglomeración (polos). Las economías de aglomeración, se refieren a los beneficios a los que acceden las empresas que se encuentran situadas en un mismo lugar, por ejemplo, el ahorro en los costos de producción debido al uso de servicios comunes, el acceso a los mercados u otros beneficios de “estar cerca”. Las economías de aglomeración explican la presencia de “lugares centrales” donde se aglomeran las empresas. Estos lugares pueden ser ciudades, países, etc., que tienen una ventaja competitiva sobre el resto. Por otro lado, las firmas allí establecidas gracias a las ventajas analizadas, logran apropiarse de alguna proporción de la renta de monopolio generando mayor distancia respecto a las firmas de las regiones atrasadas. Estos mecanismos van generando interdependencias que pueden ser positivas o negativas. Este teórico sostiene que el crecimiento del polo puede ser impulsado por políticas que estimulen la propagación, es decir, que se pueden crear artificialmente polos que, por medio de los efectos de propagación, estimulen los procesos de industrialización - modernización. La idea generó muchos adeptos, porque efectivamente daba una base sólida a la intervención del Estado en los procesos de industrialización de los países subdesarrollados. Se demostraba que ya sea a través de las empresas públicas o de un sistema de subsidios, era posible generar encadenamientos en toda la economía y mejorar la solidez del tejido productivo, con impacto en la sociedad toda y en las regiones.

Otro economista fundamental del desarrollo ha sido Albert Hirschman. Él plantea que el subdesarrollo da cuenta de la existencia de una cadena de desequilibrios espacialmente diferenciados que son determinantes de la progresiva distancia económica entre regiones. Un desequilibrio lleva a otro y así sucesivamente. Su enfoque de los eslabonamientos resulta muy útil para comprender el proceso de industrialización y el rol que cumplen las economías de escala. Hirschman dice que los eslabonamientos

hacia adelante, se caracterizan por generar un impulso de las actividades productivas que vienen después en la cadena de valor. Por otro lado, los eslabonamientos hacia atrás son aquellos que generan un impulso de los sectores industriales y de materias primas anteriores en el proceso productivo.

BOX Ejemplo de eslabonamiento hacia adelante

Un ejemplo de eslabonamientos hacia adelante es la aparición de nuevos plásticos en la industria respectiva, generó una serie de nuevas empresas que transformaban dichos plásticos. Naturalmente, el hecho de que no hubiese PVC impedía que existiesen los caños de PVC. La aparición de este tipo de material, generó un desarrollo importante de nuevas actividades hacia adelante. Este tipo de eslabonamiento incorpora la interacción del tamaño de la escala y del mercado, mediante la habilidad de la industria de reducir los costos potenciales. Para seguir con el ejemplo, la aparición de los nuevos caños de PVC permite reducir el costo de infraestructura de una casa y aumentar la duración de la inversión. Las políticas oficiales de desarrollo no debieran interesarse en la promoción de inversiones en estos eslabones. Se supone que el impulso es muy fuerte, proviene del sector privado y genera rentabilidades tan obvias que las empresas las transforman rápidamente en nuevos proyectos de inversión.

Otro ejemplo de eslabonamiento, pero hacia atrás es la construcción de viviendas por parte del Estado, genera un aumento en la actividad constructiva y ésta en los materiales que se utilizan y en las empresas que las realizan, en los servicios que se requieren para la construcción, etc. Surgen cuando una empresa industrial que previamente importaba, genera presiones para la producción interna de los insumos o de los bienes de capital. La política pública es central en este campo, porque justamente genera un impulso de las actividades de los insumos, tanto de los recursos naturales como la transformación de los mismos. Se trata de una política de demanda desde el Estado que, como ya vimos, es típicamente keynesiana.

ocupa un lugar fundamental, porque ve en esas relaciones la esperanza del desarrollo, ya que permitirá que se beneficien todos los países intervinientes a través del intercambio de recursos naturales, de productos industriales, de mano de obra, de tecnología, etc. El desarrollo sería posible gracias a la industrialización,. Y para que ello fuera posible, era necesaria una influencia exógena, como consecuencia de la relación con el resto del mundo y con una mayor intervención estatal. Esas relaciones con los otros países se harían fundamentalmente a través de la inversión extranjera en los países subdesarrollados.

Estructuralismo y teoría de la dependencia

El pensamiento estructuralista, de la mano de economistas críticos de la teoría neoclásica con Prebisch y Furtado, se fue articulando justamente en torno a la crítica de la teoría tradicional del comercio internacional, incorporando el concepto de centro- periferia. Este concepto reconoce la existencia de diversas estructuras económicas, entre naciones e internamente. De este pensamiento surge la necesidad y la posibilidad de poner en marcha transformaciones estructurales favoreciendo la industrialización a través del Estado y con la contribución del capital internacional que debía ser orientado en función de objetivos nacionales.

Prebisch, economista argentino, fue director de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Según él en la economía mundial existían dos grupos de países diferenciados entre sí por sus estructuras productivas específicas. El grupo de países periféricos, se caracteriza por la especialización (homogeneidad productiva) y una productividad muy heterogénea. En cambio, el grupo de países centrales, se caracteriza por tener una diversidad de actividades productivas y una productividad homogénea. Estas diferencias se reproducen e incrementan a lo largo del tiempo constituyendo un nuevo modo de desarrollo. Este economista sostenía que los países centrales producían y exportaban bienes industriales, y los periféricos materias primas. Este intercambio generaba estructuras económicas progresivas en el centro y regresivas en la periferia y este tipo de relaciones mundiales se autorreproducían constantemente como un círculo vicioso o virtuoso, según el caso, y lo mismo sucedía internamente a cada país. Así se deteriora la relación en los intercambios porque, para Prebisch, esta situación en

realidad oculta un problema más profundo que es la concentración de los frutos de la mayor parte del progreso técnico en los países centrales.

El proceso de aumento del rol del Estado en la economía se dio también en algunos países subdesarrollados, sólo que, la industrialización nunca logró los niveles de los países centrales, repercutiendo en la capacidad de absorción de la población, generando un nivel de vida inferior.

Esta posición llevó a la Cepal a apoyar los intentos de los Estados de seguir políticas intervenconistas, pero tal vez debido a la persistencia de las asimetrías que se quería resolver, la teoría estructuralista fue fuertemente cuestionada por la Teoría de la Dependencia, que realiza un planteo radicalizado. Es que mientras la CEPAL surge de la tradición económica keynesiana y recibe la influencia de la teoría de los polos, en la Teoría de la Dependencia domina el pensamiento marxista. Entre los teóricos fundamentales encontramos a Andre Gunder Frank, Cardozo, Faletto, Dos Santos y Mauro Marini.

El eje del enfoque hay que buscarlo en la teoría del intercambio desigual, según la cual hay dos clases de países que tienen un contacto recíproco en el mercado internacional, se acepta la hipótesis de una composición orgánica del capital idéntica y se supone que el precio de venta de los productos no este sujeto a factores exógenos. Hay así, una transferencia oculta de valor del área de subdesarrollo al área de desarrollo debido a que las mercaderías en los países subdesarrollados incorporan salarios y beneficios menores a los precios de venta de los productos provenientes de los países centrales. Se trata de un análisis de las relaciones sociales de producción a nivel internacional.

El problema a resolver sigue siendo el de los desequilibrios detectados por la CEPAL, la solución es siempre la industrialización, sólo que ésta es imposible dentro del capitalismo. El motor también es el Estado, solo que un “Estado de nuevo tipo”. De todos modos, si bien, el enfoque parte del capitalismo mundial, en la práctica teórica se pasa a la posibilidad de una solución nacional, lo que le permitió a la teoría de la dependencia tener un fuerte rol en las luchas liberadoras de los ’70. La solución nacional parece posible pero como resultado de un proceso de agudas confrontaciones políticas y militares y una profunda radicalización social. Se suponía, tal como sucedió,

que estos países deberían enfrentarse a un dilema: gobiernos de fuerza o gobiernos revolucionarios populares, camino al socialismo. Esta opción no fue posible.

La cuestión de la especialización y la heterogeneidad social siguen vigentes, pero con una interpretación del rol de las clases dominantes mundiales y locales. El problema del deterioro de los términos del intercambio al que hacían referencia las teorías estructuralistas es reemplazado por una conceptualización más compleja como la teoría del intercambio desigual. Las alternativas planteadas son radicales.

El péndulo argentino bajo este enfoque

Tanto para la rama del estructuralismo ligada al marxismo como para la ligada al keynesianismo se coincide en que el capitalismo no es un sistema armónico sino inherentemente conflictivo y que en su desarrollo se producen importantes desequilibrios y ciclos de crecimiento y recesiones. Así como Keynes planteó la idea de que el Estado debía intervenir en la economía con el fin de disminuir el desempleo y aumentar la producción como forma de manejar los ciclos inherentes a la economía capitalista, los Cepalinos entendían que había un carácter desigual del capitalismo mundial con los países de América latina países exportando materias primas y los países ricos exportando productos industriales, lo que ampliaba las asimetrías en el comercio internacional y amplificaba el impacto de las crisis de los ciclos keynesianos, lo que los llevó a recomendar que el Estado intervenga en la economía para impulsar la industrialización a través de la “sustitución de importaciones” y lograr amortiguar las crisis de los ciclos de estos países, que eran de una magnitud mayor a las analizadas por Keynes por los desbalances comerciales que se producían.

El Estado, movido por las ideas de los cepalinos inspirados en Keynes, estuvo detrás de un proceso de intervención sin precedentes desde 1950 en toda América Latina. El modelo adoptó del keynesianismo la protección efectiva de la industria nacional, a través de elevados aranceles, bajas tasas de interés para créditos, y un tipo de cambio múltiple como novedad para favorecer a la industria por sobre el agro. El estado no solo era concebido para sacar de la meseta a la economía en un ciclo recesivo, sino para cambiar toda su estructura productiva.

uno de los hallazgos más interesantes de Raúl Prebisch fundador de la CEPAL. Este economista era crítico de la teoría neo-clásica del crecimiento y buscaba una explicación a las diferencias entre países. Con esa perspectiva, Prebisch incorpora la idea de que los países subdesarrollados crecían pero dentro de un proceso de “stop and go”: luego de un cierto período de crecimiento, aumentaba el déficit de balanza comercial y las divisas se tornaban insuficientes para sostener una nueva etapa virtuosa, se agotaban las reservas y se producía, tarde o temprano una devaluación de la moneda local.

La solución que gana consenso político es la aplicación de medidas que permitiesen sustituir importaciones, es el Modelo de Sustitución de Importaciones (MSI), una política económica basada en la protección a la industria mediante la imposición de altas barreras arancelarias, el privilegio fiscal, el crédito subsidiado y un mecanismo de transferencia forzosa de recursos de ahorro hacia este sector . El Estado también operó a través de sus presupuestos de ingreso y gastos. El sistema bancario se hallaba estrictamente controlado con bajas tasas de interés fijadas por el Banco Central y restricciones cambiarias. Los ciclos no pudieron evitarse.

Si miramos el caso argentino, desde los ‘30 la política económica trata de adecuarse, con sus peculiaridades, a la crisis mundial. Lo hace por la via de buscar una relación “privilegiada” con el Reino Unido, mediante la firma del Pacto Roca Runciman, por el cual la Argentina se aseguraba una cuota de importación de parte del Reino Unido, pero se comprometía a que el 85% de las exportaciones de nuestro país se realizasen a través de frigoríficos extranjeros.Se comprometía además a no aplicar aranceles al carbón y a no reducir las tarifas de los ferrocarriles ingleses.

Y es desde el inicio de la década del ’40 que nuestro país incorpora los instrumentos regulatorios que vimos para Europa y EEUU. Para enfrentar la crisis se forman las Juntas Reguladoras de Carnes y Granos y se establece una política de control de cambio. Se crea el Banco Central, hay por primera vez una Ley de Bancos y se procede a la organización del Banco Hipotecario y del Banco de la Nación. Hay un fuerte estimulo financiero a la industrialización y la construcción.

Durante el gobierno de Perón en 1945 se intensifica la política industrializadora a través de nuevas medidas: altos niveles de protección arancelaria, creación del Banco de Crédito Industrial, el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio),

nacionalización de los servicios públicos, las conquistas sociales de los trabajadores y tasas de interés negativas y un notable aumento del gasto público.

La segunda etapa de este proceso, está dominada por el pasaje de un MSI motorizado por el Estado y el empresariado nacional a otro, en el que la IED tiene un rol central. Parece iniciarse en 1957 (con la política mucho más ortodoxa del ultra-liberal Krieger Vasena) y profundizarse desde 1958 a partir de la presidencia de Arturo Frondizi, quien es famoso por firmar nuevos y más ambiciosos contratos petroleros con firmas americanas y por la política de austeridad elegida. Luego vendría una sucesión de ciclos hasta la ruptura definitiva en 1975. Es evidente que no se logra una estabilidad de largo plazo. Desde 1945 hasta 1974 se crece un 200%, pero hay 9 años en los que el PBI cae. Hay un estancamiento relativo considerable respecto de Brasil.

BOX El péndulo de Diamand

Quien mejor describió para Argentina la cuestión del ciclo fue Diamand, con un aporte interesante a la relación entre economía y política. El plantea que las continuas rupturas del proceso de acumulación impedían alcanzar una escala que diese masa crítica al modelo. Que en esos ciclos hay una corriente popular y otra ortodoxa que se alternan en el poder de acuerdo a la necesidad de la coyuntura. La primera, tratando de sostener el mercado interno y una

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